¡Mamá está de fiesta!

Allá  en La Habama de todos,  de aniversarios y fechas, alguíen escucha al Benny y espera mi llamada. Ella sabe que nada puede impedir que hoy hablemos; mamá  está de cumpleaños. 

Siempre le he dicho que cuando cumpla 100 años  haré una fiesta enorme.  Convocaré    duendes y conjuros, La Habana vestirá su mejor bata cubana y se sentará junto a ella,  le.regalará andares y recuerdos . La giraldilla apuntará  a su sonrisa y su corazón  a los sueños, sólo  faltan 11 años para esa fiesta prometida y esperada..

Hoy mamá  está  de cumpleaños y ella, eterna preocupada por sus hijos, alistó el mejor de sus regalos; nos regaló  recuerdos y certezas. Se sabe necesaria,  imprescindible y espera cada viaje de sus hijos, ensayando el mejor de los abrazos.

Mamá  nos regala en su dia, palabras de amor que no se olvidan, estrena memorias y esperanzas. Me dice que me espera y necesita. Se rescata a sí  misma del olvido y me dice en un susurro; si tienes las mismas ganas de verme que yo a ti, vendrás muy pronto. Me regala la mejor de sus sonrisas y me lanza un millon de besos desde el sur.

Despues de días difíciles, dolores, desmemorias, mamá renace otra vez un 19 de febrero.  Es el.milagro del amor, del amor de muchos que lograron rescatarla  de finales anunciados y de olvidos.

Mamá  esta de fiesta y yo con ella, a pesar de distancias  y de mares. Habita aqui en mi corazon y en  mi esperanza que se viste de arcoiris y girasoles,  que ensaya te quieros y piropos, que se inventa palabras e ilusiones; que sabe que me espera, vencedora de tiempos y de penas.

Mamá  esta de fiesta y entre boleros y sones, sonríe y espera,  cierra los ojos e imagina encuentros, tiende sus brazos en espera del regreso. Es una eterna fiesta de milagros,  de oraciones escuchadas, de amor bueno, de espérames por siempre que no tardo.

Mamá  se viste de recuerdos y de sueños,  está de fiesta y me espera desde el centro de.memorias y cariños;  eternamente amante de suspiros, me espera siempre sentada en el sillón  de sus memorias. Sonríe,  cuenta en silencio los días  que aún nos faltan, no son muchos, vuelve a sonreír  y con voz fuerte me grita un; ¡No te tardes! Que alista equipajes y retornos, que acorta ausencias y distancias. 

Mamá  está de fiesta,  eterna fiesta del amor que la sostiene y la salva para siempre del olvido.

Amor sin trabas, ni fronteras. 

Mientras allá en el oeste, el agua turbulenta escapa, atemoriza y grita, en el este un apretón de manos es un diálogo de sordos. Hay unos que sonrien esperanzas y otros que frucen ceño y gruñen disgustados . Estoy seguro, estos dos, nunca podrían ser amantes.

Allá en el sur de escaseces y miserias, donde falta todo o casi todo, sobra el amor. Alguien apura un baño escaso, casi seco, mientras ensaya el abrazo de la noche. Dos se encuentran, se miran a los ojos, se dan la mano, se dan todo. Miran complices a una esquina a oscuras y se pierden insomnes y felices; el amor los encuentra junto al deseo, allá en una esquina de La Habana.

Tal vez allá en el medio del planeta, sin tiempo para amarse, dos se abracen, antes de que una bomba estalle sobre ellos. La muerte los sorprende y aún asi, encuentran el tiempo exacto para amarse;  sus sangres se mezclan en un orgasmo de holocausto.

En un lugar cualquiera del planeta, dos se encuentran. Despues de años buscándose, sin hallarse, se miran de golpe, se reconocen el uno para el otro;  no son mitades, son uno. No preguntan de religiones o creencias, sólo el amor ilumina sus instintos. No  comparan colores de sus pieles, se miran a los ojos, eso les basta. Aunque hablan idomas diferentes, los te quiero saben traducirse por si solos. No comparan sus ropas, ni culturas, se saben humanos y se aman. Ellos ignoran prohibiciones y decretos, fronteras, reglamentos, muros, trabas; ellos se aman. No necesitan papeles, ni testigos, solo amarse y lo disfrutan en acto-orgasmo  de libertades y derechos.

Amanece una mañana de febrero y dos que se encontraron ya son uno y se bastan para amarse, estan seguros. No temamos a nada, sólo el amor nos salva y nos libera. Una sonrisa ilumina la mañana, mientras suman multitudes y arco iris. 


Fotografía tomada de Google o tal vez de la página  de un amigo.

El amor contra el odio.


Que tal si compartimos, si en vez de un puño,  extendemos  manos abiertas, francas, hermanas.  Si en vez de insultos, ensayamos palabras de amor, te quieros.

Si en vez de piedras, nos tiramos besos y en guerra de amor interminable, construimos puentes, derribamos muros. Beso a beso ganamos batallas a lo oscuro, iluminamos sendas, descubriendo hermanos.

Si en vez de palabras cargadas de odios y desprecios, lanzamos al contrario, las mas dulces palabras de amor y de consuelo. 

Prohibido odiar desde hoy hasta el final de los tiempos,  prohibido herir, matar,  despreciar.  Es tiempo de amor entre los hombres,  de abrazos sin final, de sanar heridas,  de pedir perdones.

Es tiempo aún,  no demoremos. El odio no ha ganado la batalla, es tiempo de enfrentarlo y derrotarlo,  antes de que una a una apague estrellas  y esperanzas.

Allá vamos, gritaton todos, uniéndose en titánica tarea. Se armaron con sonrisas de niños,  te quieros de las madres mas antiguas, caricias de abuelas legendarias y promesas de amor impostergables. Invencibles en su intento y acción,  construyeron arco iris,  de polo a polo.Aprendieron a amarse sin reservas, sin esas malditas segundas intenciones; amor del bueno.

Cuentan que una voz poderosa desde lo alto, contenplando la victoria del amor, exclamó conmovido; al fin hijos míos,  al fin entendieron cuando dije amaos los unos a los otros. Ya no me necesitan. 

Fotografia  tomada de la página,  Yo extraño a Cuba y tu?

Otro 14 de febrero y aún  te espero. 

No sé en que rendija de la vida y los sueños, escapaste de mis brazos. Estos brazos con unas ansias enormes de encontrarte y retenerte para siempre, preguntandome a diario, cuándo llega.

Ignoro si acaso una vez te tuve, a veces los sueños se confunden con la vida y uno va de loco, cazando mariposas que no existen.

Amor mió,  que esperas oculto en el último rincón  de mis fantasmas, otro año mas sin encontrarnos. Sin recostarnos en nuestros hombros y descansar, con esa certeza que sólo da el amor verdadero. Sin tomarnos las manos y decir en un susurro;  todo estará bien y creérnoslo, saber que mientras estemos juntos, todo estará bien.

Tengo un regalo enorme para cada 14 de febrero  y cada 15 de febrero vuelvo a guardarlo, confiado que el próximo vendrás por él. Se que lo harás. 

Esto de andar enamorado por la vida, inventarse historias y alas, hay noches que no basta. 

Te espero siempre, estrenando besos y palabras, en el estreno supremo de mi mismo,  a la vuelta del camino, te espero. Sin angustias, sin temores, sé que vendrás. Porque allá en algun rincon de la galaxia, tú,  me buscas.


Fotografia tomada de Google.

Un cafe con sabor a libertades.

Se despertó temprano en la mañana,  quería  hacerse un buen café.  Un café que lo ayudará a enfrentar el día,  a vencer dificultades, a inventarse esperanzas y sueños. 

Registró bien buscando lo necesario, lo imprescindible para un café de ese tipo. Hay tiempos difíciles en que los ingredientes necesarios pueden escasear.

Mezcló libertades, razas, sueños. Endulzo con esperanzas, con amor a la tierra y a los hombres. Abrió ventanas y puertas, quería que el aroma de su café llegara a todos, que alentara a muchos, que despertara a otros. Siguió buscando ingredientes, agregó principios, sentimientos, paciencia y fuerza, echó toda la fe del mundo, no escatimó. Hay momentos que los hombres necesitan fe para seguir, para no desmayar, para confiar en el futuro.

Quería lograr un café  con la fuerza de una tormenta, que nadie quedara indiferente a su aroma,  que todos, al probarlo, sintieran ganas de más y con esas ganas, decidieran luchar por sueños y libertades.

Agrego verdades, mucho amor, fuerza y resistencia, palabras que nadie pudiera hacer callar,  ni en la calle, ni en reuniones.

Revolvió todo con una palmera que encontró, lo hizo hervir con un rayo de sol de la mañana. Cuando empezó  a colar, el jardin y el patio se llenaron de colibríes y mariposas,  de las paredes crecian girasoles y arcoiris estallaban en el cielo. En la acera de su casa comenzaron a reunirse miles de personas, millones acudían; el aroma del café convocaba multitudes.

Cuentan que nuestro hombre salió con un termo enorme y un ramo de girasoles.  Fue dando pequeños sorbos de café  a todos y regalandoles girasoles y colibríes. De todas partes llegaban a probar su café que devolvía esperanzas y sueños, que los hacía  mejores, que dibujaba estrellas en las frentes; de esas que iluminan y matan. 

Muchos tomaron su café. Muchos recobraron fe y fuerzas, amor y principios. Unieron brazos y principios, voluntades y ganas, decididos a no dejarse vencer, a no renunciar a uno sólo  de sus proncipios.

Decidieron machar por las calles del mundo, reclamando derechos y libertades.

Cuentan que cuando enviaban a alguien a frenarlos, a impedir su marcha, nuestro hombre destapaba su termo y regalaba un poco de su café, sumando personas y voluntades a su marcha hacia el futuro. Una mujer comenzo a leer una carta de libertades y principios y todos aplaudían, eran como hermanos, construyendo futuros y libertades sin freno y sin decretos; libres 

Asi, un sencillo café unio a pueblos y hombres, vencio a dictadores y tiranos, dibujó arcoiris y sonrisas, en un mundo mejor, sin odios, sin temores.  Un cafe con sabor a libertades es lo mejor para comenzar el día.¿Quieren una tacita?

 
Fotografia  tomada de Google. 

Entre un hola y un adios. 


A veces quisiera quedarme a solas y el miedo de tener que decirme adios, de abandonarme, me detiene  el intento,  paraliza mis acciones.

Es que uno se cansa de vivir entre adioses, de este saber que nada dura, que lo eterno es un instante  y entre un hola y un adios solo hay un beso apurado y un vuelvo pronto angustioso, desde la puerta o el recuerdo.

A veces, insisto,  quisiera estar a solas conmigo. Mirarme a la cara en desafio, olvidar despedidas. Me da un miedo enorme, decirme adios una noche de extravió y no encontrar el camino de regreso para un hola.

He acumulados adioses, hasta pronto, espérames y cargo con ellos a mis espaldas. Me duelen en noches de nostalgias y soledades, pesan en el centro del pecho y los recuerdos.

Esto de vivir en una eterna despedida es como una herida que no cierra. Nunca se sabe cuanto dura un hola, ni cuando llega el maldito hasta pronto. Por eso, siento temor de quedarme a solas una noche y perderme en los caminos del adios, sin una mano fiel que me rescate,  ni palabras que me obliguen al regreso.

Al final me miro desvelado en el espejo, seguro de regresos y comienzos. La certeza de que siempre, siempre, alguien me espera, abre los caminos del regreso y disipa los miedos de perderme.

Ensayo holas, bienvenidas, mientras guardo, escondidos, aqui en mi pecho, una eterna promesa del regreso. 
Fotografia tomada de Google.

Aunque creo la tomé  del profile de un amigo.

Mi vieja, yo te presto mis piernas y mi memoria.


Panchita siempre fue una mujer muy activa. Cuando sus hijos eran pequeños, recorría toda La Habana buscando lo que ellos necesitaran. No le importaban distancias, ni horas de cola, si le decían  que en La Sortija en Monte iban a sacar telas para hacerle vestidos a sus hijas, para allá se iba desde temprano y regresaba feliz y orgullosa mostrando su trofeo y planeando modelos y diseños. Si a su hijo le hacía falta un maletín para la Universidad, no le decia nada a nadie y se iba tempranito a marcar en la cola, dispuesta a regresar con el maletín, a toda costa.

Panchita, siempre fue una mujer muy inteligente y con una memoria asombroso. Era, en cierrto.modo, el archivo o la memoria familiar. Su agilidad mental era asombrosa, siempre tenia una respuesta para todo. A pesar de haber conocido a un solo hombre en su vida, aconsejaba a las amigas de sus hijas y las ayudaba a resolver sus problemas amorosos.  Pancha era, de cierta manera un símbolo  en su barrio, punto de referencia y consulta. Ella siempre tenía el consejo justo, la palabra precisa.

Le gustaba andar las calles de su Habana, recorrerlas una y mil veces, eran suyas, las conocía de memoria, eran viejas amigas. Ella y La Habana, eran un todo, se complementaban y amaban.

Con los años, el andar se le dificultó,  tenían que llevarla en auto y apoyada del brazo de sus hijos, recorría calles y memorias.

Una tarde,  Panchita perdió  el equilibrio, una fractura le hizo guardar cama, sus piernas dejaron de responderle. Una tarde de diciembre su hijo fue a visitarla.

-Mamá tenemos que volver a caminar por la Habana vieja, le dijo su hijo mientras la abrazaba fuerte.

-Mis piernas ya no me acompañan mi hijito, no podré. 

-Yo te presto las.mías mamá;  volveremos a caminar juntos, ya verás.

Una lagrima enorme rodó por la.mejilla de Panchita y un, gracias mi hijo, selló la conversacion.

El tiempo sin andar, el dolor, terminaron haciendo estragos en la memoria de Panchita. Una mañana de marzo, su hijo regresó  a verla, conversaron. A veces Panchita confundía  nombres y lugares,la mente se le iba por minutos. 

-Mamá  soy yo, tu hijo que vine a verte; el dueño de tu corazón 

-Perdónamemi hijito si a veces me confundo y olvido rostros y nombres,  tú  sabes que te quiero mucho, perdóname estos olvidos.

– No te preocupes mamá; te presto mi memoria.

-Gracias mi hijito, gracias,  me haces feliz.

Cuentan que en su último viaje a La Habana, su hijo la tomó  en sus brazos y salió  con ella a recorrer calles y memorias.  Ella se abrazaba a su cuello y lo besaba mientras él le contaba al oído historias de amor y de sueños. Era hermoso verlos así. Ni desmemorias, ni piernas rebeldes pudieron vencer al milagro del amor.


Fotografía del inicio, cortesía  de Juan Carlos Cuba Marchan.