Eternamente, ¡Rosita!

Siempre insisto en la magia se La Habana, en su modo de regalarnos recuerdos y milagros; ciudad alucinante que se basta para guardar vidas y memorias y sorprendernos con regalos cada mañana, en cada rincón,  como girasoles floreciendo entre palmas y ceibas.

Me levanto temprano, enciendo el televisor, la brisa de la mañana refresca y anuncia un nuevo dia en La Habana de todos. Mi ciudad se las ingenia para darme un regalo especial; Rosita en la tv cubana, un recuento de algunos de sus muchos y mejores momentos. Una pincelada de su vida y su hacer, de emociones y aplausos, exitos y flores.

Algunos kinescopios que aunque en blanco y negro, su arte y belleza le dan color y renuevan. Eternamente, Rosita.

Un desfile de canciones y arte que se me antoja un recorrer mi vida de la mano de Rosita, un desfile de la alegría, una cita inesperada, de repente en la mañana . Su sonrisa siempre ha tenido la magia de borrar años; hoy al influjo de su arte, revivos momentos guardados en la memoria como tesoros de la vida.

Magia de amor, Mentiroso y otros mas que me van llevando por su arte y mi infancia. Recuerdo noches con la familia reunida toda, frente a un viejo admiral. Mami fregando apurada para no perderse un minuto con Rosita,  nosotros luchando por un mejor puesto, papi en su intocable butacon, piropeando a Rosita,  extasiado en su belleza.

 El recorrido por su extenso e intenso hacer,  cierra con dos números cumbres en su hacer.  El comediante en el Guzmán,  con el teatro inmenso de la Habana de pie, aplaudiendola y aclamandola, como aclaman los  pueblos a sus diosas. Siboney en el festival internacional de Varadero,  Rosita de blanco, juvenil,  bella y cubanisima recreando la canción y obligando a una enorme ovación. Aún recuerdo al dia siguiente, al llegar de la escuela, a mi hermana menor, con un grupo de amigos, comentaban emocionados la belleza y la actuación de Rosita. Asi ha sido siempre Rosita, vencedora del tiempo, sin final,  ganándose el aplauso de nuevas generaciones, de todo un pueblo; ese es su misterio, su magia y hechizo.

El nombre de Rosita en la televisión,  su arte y belleza se me antoja  símbolo y emblema de nuestra cultura.  Recuerdo sus recitales en el Amadeo Roldan, su La Fornes tridimensional, que durante semanas desbordo el teatro inmenso de La Habana, sus actuaciones en el Musical y en el Lorca.  Su historia, es la historia de nuestros teatros, de nuestra televisión, de casi un siglo de nuestra cultura que Rosita prestigia e ilumina, es eternamente,  ¡Rosita!

Fotografías tomadas de la pagina de Alfredo Alvarez. 

Acabando con las fobias, una conga por la carretera central.

Son las 5 de la tarde, un sábado de mayo en La Habana. Chencha toca a la puerta de Teté .

-Mi santa abreme la puerta que me muero por un buchito de café. Se me acabó ayer  y el de la cuota no viene hasta el martes y estoy pasmá,  ni un fula pa’ comprar ná en la shopping. 

– Niña deja la gritería,  que ahorita van a venir a tomar café to los vecinos, anda entra que estoy colando.

-La verdad que tú  eres la mejor y la más completa. Si no fuera por ti me daba una sirimba por falta del nectar negro de los dioses blancos. En cuanto me caiga algo voy y te compro un paquetico de café,  hay que cooperar.

-Deja la cantaleta que tú sabes que eres mi hermana y lo mío  es tuyo, menos Pancho mi marido, ese es pa’ mi na’ má. Oye y hablando como los locos, ¿viste el noticiero?  Lo de la marcha contra la homofobia y la transfobia,  ¿Qué  te parece?

-Que le pregunten a mi tío pepito que estuvo en la UMAP,  por maricón,  gay como le dicen ahora y mucho que sufrió y tuvo que sorportar todas las recontrafobias de los militantes y de los jefes. Hasta ayer mismitico, ser maricón en este país era buscarse tremenda salacion, nada de gay ni derechos y congitas, palos les daban y les gritaban ¡maricones!.  Eran unos apestaos, ni en las escuelas,  ni en el trabajo, ni en la cuadra, todo el mundo fuego con ellos. Que si hacían recogidas en Coppelia, en el parque de la fraternidad.  Cuando el Mariel a muchos los mandaron a la fuerza. Mi abuela, que en paz descanse,  nos enseñó a todos a respetar a mi tío. Ella lo apoyaba y lo defendia siempre, si alguien se metía con él,  parecía una leona defendiendolo. Una vez que en una recogida se lo llevaron pa’ la estación  de Castillejo, se apareció y armó una que los gritos se oían  en to’ el barrio. Frente  a la estación  se formó tremenda molotera, el sargento se acobardó y lo soltó.  Cuando mi abuela salió con mi tío , los vecinos aplaudieron. Esa vieja era una salá,  no le tenía miedo a ná.  Ve y pregúntale a Pepito que piensa de las congas sobre la homofobia,  él  si sabe de eso.

– Yo me alegro de todo eso de luchar contra la homofobia y la transfobia, eso ayuda. Ya es hora de que nos dejemos de comer tanta mierda y discriminar  a la gente por eso, pero, todo tiene sus peros mi negra, hay otra fobias que tambien se merecen una buena conga por toda la carretera central y to’ el pueblo arrollando.

-Alabao Teté de que tú  estas hablando, ¿hay mas fobias? No me asustes mi santa.

-Si, hay mas fobias y tan terribles y malas como la homofobia. Mira por ejemplo,  está  el pluripartidismofobia, esa fobia lleva años haciendo daño y no me digas que no, a ver cuando van a hacer una jornada nacional contra el pluripartidismofobia y todos vamos a salir a arrollar y con cartelones. Tambien está  la libertaddeexpresiónfobia, esa la padecen muchos, que les da la pataleta y Chango en puyas cuando alguíen piensa diferente. ¿Quién  coño dijo que todos tenemos que pensar iguales? Yo no pienso igual que tú  y eres como mi hermana, por qué esa manía  de fajarse y llamar comemierda o gritarle que está equivocao al que no piensa igual que uno. Libertad de expresión  y de mente que eso ayuda a vivir mejor y nos evitamos discutideras estupidas y comemierderías baratas.  Quiero una conga con gente arrollando y pensando diferente, pero toditos juntos, sin fajarse, sin insultarse. Quién  carajo le ha dicho a nadie que es juez y rey pa’decidir que está  bien y que está mal. Esa fobia hace mucho daño y no sólo  aqui en muchos lugares, hasta en Miami. El otro día me estaba leyendo un escritico de un tal HABANERO2000 y hablaba de eso. Hay mucha gente comemierda que se empinga cuando le llevan la contraria. Ves Chencha que hay muchas fobias que se merecen una buena conga de punta a punta de la Isla.

-Tienes razón Teté,  pero por tu madre, habla bajito que ahorita nos dan un acto de repudio y nos quedamos con ganas de la conga, vestías y alborotas y sin ir a ningún lao y yo le tengo tremenda fobia a que me metan en el tanque.

-Esa conga ya viene llegando y muchas más . Carajo que en este país las fobias florecen como la verdolaga. Quiero gritar alto lo que me dé  la gana, sin miedo a ná. 

-Tú te pareces a mi difunta abuela, esa si que le cantaba las cuarenta a cualquiera. La vieja era tremenda cojonua.

– Ven pa’ la cocina que se enfría el café y yo le tengo tremenda fobia a tomarme el café recalentao.

– Vamos Teté,  sabes que eso de las fobias me ha dejado pensando. Estamos rodeas y no es de agua mi santa.


Fotografia tomada de Google 

!Felicidades papá,  en el día de las madres¡

Julio siempre fue un tipo serio, luchador, trabajador, capaz de batirse a puños con la vida y ganarle en buena lid. Un tipo serio, de pocas palabras, vivía con su amigo hacía  dos años,  eran felices. Muchos no adivinaban que eran pareja; la gente se inventa estereotipos y patrones. Amaba a su hermana y a su sobrinito, eran, junto a Jose, su única familia.

Cuando cumplio 35 años, su hermana le preguntó. 

-¿Julito, no piensas casarte, tener hijos, crear una familia?  Los años pasan, la juventud se acaba, ¿No has pensado en buscar una pareja,  en establecer las bases para el futuro? Eres un hombre muy luchador y bueno, cualquier mujer sería feliz de estar  a tu lado.

-Nena, yo pensé que ya te habias dado cuenta, por eso nunca creí necesario conversarlo contigo; soy gay Nena y si tengo pareja, Jose y yo llevamos 2 años juntos, no somos roommates,  somos amantes  y ambos somos felices de tenernos.  Espero esto no sea un problema para ti, que nuestro amor siga igual, fuerte y sincero.

-Lo sabía  Julio, esta conversación solo fue un pretexto para poder conversar sin trabas, para poder abrirte mi alma y pedir tu ayuda sin temores,  ni penas,  sin que mediaran entre nosotros secretos, como dicen allá  en la Isla; a camisa quitá, solo así puedo pedirte algo. Tengo cancer Julio, la semana próxima comienzo la quimioterapia,  después,  si se puede, me operarán. Tengo muy pocas posibilidades de vida, 6 meses, tal vez un año, mi única preocupación es Luisito, dejar a mi hijito con 2 añitos me destroza, no me deja dormir. Necesito la paz de saber que quedará en buenas manos, que alguien velará por él,  como lo haría yo; con amor y desvelos, sin limites.

Nena respiro hondo, mientras Julio se aguantaba las ganas de gritar.

-Tú  eres la única persona en quien puedo confiar. Necesito saber que él queda en buenas manos para poder enfrentarme a la muerte sin temor; ¡No puedo irme con la angustia del desamparo de mi hijo!

Julio se aguantó las lágrimas y el dolor, se bebió la pena y el grito.

-Luisito es como un hijo para mi, lo sabes. Cuidarlo, velar por él  y amarlo, me darán fuerzas para soportar tu ausencia. Si te vas, hazlo sin angustias por Luisito, yo seré su padre y su madre; mi amor por ti y por él se basta para hacerlo.

Julio y Nena se abrazaron,  no hubo lágrimas, cada uno lloró  por dentro su dolor, a su manera; hay abrazos que sellan acuerdos sin mediar palabras.

Nena, se fue deteriorando con la quimioterapia,  cada vez estaba mas desmejorada; la vida se le escapaba y sus fuerzas no bastaban para retenerla. Una mañana cuando Julio pasó  a verla en el hospital ella le tomó la mano con la última fuerza que le quedaba.

-Me voy mi hermano,  ya no puedo más, no quiero que Luisito me vea, no quiero dejarle este recuerdo, cuidamelo. Cuando su padre se nego a reconocerlo y a saber de él, yo fui madre y padre, ahora te toca a ti. De un modo u otro estaré  a tu lado. Gracias mi hermanito, te amo.

Su mano sin fuerzas soltó la de Julio y Nena se quedó como dormida. Ya no tenía sufrimientos, ni angustias.

Julio cuidaba de Luisito con un amor  fuerte e intenso, lo adoraba. Veía en él,  al hijo que nunca tuvo y a su hermana muerta; mezcla de amores que le daban fuerzas y ganas. Siempre comentaba con Jose sus temores de no ser un buen padre-madre para Luisito,  de quedarse a mitad de camino en su intento. A veces miraba al cielo y hablaba con su hermana, le pedía una señal de que lo estaba haciendo bien, que no la defraudaba.

Luisito crecía sano y fuerte, feliz. Rodeado de amor y atenciones que se esforzaban en llenar ausencias. Julio le hablaba de su mamá  y de lo mucho que lo amaba y lo seguía amando desde el cielo. Mantenía vivo su recuerdo y presencia, la invocaba pidiéndole ayuda en la crianza de Luisito.

Una tarde al llegar de la escuela, Luisito escondía algo de Julio, sus manitas en la espalda ocultaban su tesoro.

-Papá  quiero decirte algo, eres el mejor papá  del mundo, pero también eres la mejor mamá  del mundo, te amo.

Le dio un beso fuerte, enorme, mientras le entregaba un dibujo hecho por él;  una medalla que decía,  ¡la mejor mamá!

Julio abrazó a Luisito, llorando de felicidad y emoción.  Miro al cielo mientras decía en un susurro;  gracias Nena, gracias. 

Se busca una patria, una razón,  perdida entre sueños y memorias.

Se busca un sueño que se quedó allá,  al pie de unas palmeras, durmiendo, esperándome. Un sueño que enredado en girasoles, sigue el curso del sol sin encontrarlo.

Se busca,  sin ofrecer recompensa, el camino de regreso, a veces uno se pierde y busca, desesperadamente, una luz que le guíe en el retorno; no basta el Morro.

Se busca amor, ese sentimiento que escasea al norte y al sur de mis memorias, amor del bueno. Ese que sólo encuentro en el origen de mis dias, en mi principio.

Se buscan los muertos, bajo tierra y aguas, esos que murieron sin voz y sin recuerdo. Ellos también merecen paz y honor, una cristiana sepultura.

Se buscan lagrimas de madres por sus hijos ausentes, por no tener a quien acariciar cada mañana. Hay lágrimas enormes, duras y cortantes que solo conocen las madres y su llanto. Se buscan Marianas legendarias que paran hijos hacedores de futuro. 

Se buscan las promesas incumplidas,  esas que fueron borradas de discursos. Las que no fueron, las que engañaron a pueblos, las que usaron sin miedo a juicios, ni a la historia.

Sigo buscando, día y noche, la razon de tanto dolor, de  tanta angustia y miedo. Se busca, para destruirla,  la raíz del odio y la mentira, el origen del mal y los malvados; que no germinen más en el planeta. 

Se busca la verdad, esa que ocultan, que pretenden que muera, la que les duele. Esa verdad que esconden sin verguenza, mientras disfrazan mentiras con palabras.

Se buscan noticieros sin mentiras, sin dueños,  ni generales, ordenando datos sin sentido; urge tener noticias claras, ciertas, necesarias. Escarbo y busco la prensa que parió verdad e imparcialidad, la que no se vendió,  la que no pudo decir una mentira,  la que se arranca la venda y dice todo; la que no calla el dinero, ni la fuerza.

Se busca la tolerancia proclamada, esa que esconden, mientras se burlan del pobre comemierda que se atrevio a desentonar, pensando diferente.

Se buscan panes multiplicados en cada mesa. Salud y comprensión para los pobres. Seguridad en el mañana y en la vida, sin tiranos y magnates que impongan leyes obsoletas,  sin sentido.

Se busca el futuro de los niños, de los que no han nacido. Ese futuro incierto que pretenden arrancarle, nublarle, escamotearle, esconderle detrás de gueras muertes, destrucción,  miseria. No se merecen un planeta inservible, sin recursos.

Se busca todo, en este mundo de abundancias anunciadas, se buscan la paz y la memoria; la santa fuerza que nos una y aliente en el combate. Porque hay combates que se libran o se muere de verguenza, de desidia o te matan verdugos sin conciencia.

Se busca y le ofrezco en recompensa, 11 millones de corazones, esa patria que prometieron que sería;  “con todos y para el bien de todos”.

Se busca el futuro de los hombres, sin tregua,  sin desmayo. Ese futuro que tiranos y magnates, generales y negociantes, quieren robarnos para siempre.

Fotografia de Yohandry Leyva, fotógrafo cubano y amigo mío. 

El viejo Paco, cuenta sus memorias de la UMAP.

Yohandry llegó de la Universidad, tiró sus libros en un rincón de su cuarto y fue corriendo  a ver a su mamá en la cocina.  Despues de besos y saludos le preguntó. 

-Mami, ¿Tú  sabes algo de la UMAP? Hoy uno de mi aula estaba hablando sobre eso, dijo que aunque casi nadie la menciona, su existencia era innegable y que hay muchos testimonios. Dice que amigos y enemigos, prefieren no mencionarla,  como si se hubieran puesto todos de acuerdo en ocultar su existencia.

– Sé algo de la UMAP Yohandry, pero el que mejor puede contarte es tu abuelo Paco, ten cuidado, recordar puede hacerle daño.

En el patio, el viejo Paco miraba las gallinas y escuchaba cantar a los sinsontes.

-Abuelo ¿Tienes unos minutos para conversar? Mamá me dijo que tú podias decirme algo sobre la UMAP, claro si quieres y tienes tiempo, no quiero molestarte.

Paco se quitó el sombrero de yarey y se pasó la mano por la frente.

-La UMAP, pensé que nadie nunca me preguntaría sobre eso, que me iba a morir sin poder abrirme el pecho y soltar estos horribles recuerdos que me lo muerden, la UMAP carajo, no he podido olvidar esos años. Siéntate voy a contarte su historia y su espanto. No me interrumpas, será como un exorcismo. 

A alguien se le ocurrió crear las unidades militares de ayuda a la producción, UMAP. Alli estaban religiosos, homosexuales, artistas que había que reeducar y muchos más, a los que pretendían  convertir en el hombre nuevo. Bastaba que alguien te denunciara y sin más ni más, ibas para allá.  Un infierno Yohandry, un verdadero infierno.

Dos lagrimas enormes corrieron por las mejillas de Paco, mientras su mirada se perdía en los recuerdos. 

Nos citaron, nos dijeron que era para el servicio militar obligatorio, cuando llegamos, nos dimos cuento que algo andaba mal. Despues de recorrer kilometros sin comer nada, recibiendo maltratos y ordenes, llegamos al campamento. Al entrar recordé las palabras de Dante;

¡Perded toda esperanza los que entráis!

La única opción era sobrevivir, salvarnos para cuando la pesadilla terminara. Allí vi a jóvenes amarrados a la intemperie, devorados por los mosquitos, como castigo por desobedecer una orden o no cumplir la norma en el corte de caña. A veces los dejaban hasta la madrugada para que cumplieran su norma,  lo ví con estos ojos. Muchachitos de 17 años que casi no podían ni con el machete, arrancados de su familia y de la vida por ser religiosos o por inclinaciones sexuales o sólo por el odio de alguien que lo denunció. 

A veces nos cortabamos a propósito para estar unos días sin trabajar.

Hubo uno que enloqueció con los abusos y macheteo a un soldado; lo fusilaron. Llevaron a un grupo a presenciarlo, como escarmiento, fue terrible. Aprendimos que podíamos morir, la advertencia nos llego hondo y nos espantó. 

Ves esta cicatriz,  no fue un accidente cortando caña. Le dije a Manolo que me hiciera una herida en la mano, tenía que descansar unos días,  no aguantaba mas. También nos metíamos una avispa en la boca, para que nos picara y decir que teníamos un flemon; todo valía si la recompensa eran unos dias sin ir a trabajar.

Paco se pasa la mano por la herida y suspira.

A veces tengo pesadillas, me despierto oyendo gritos; vamos, recojan todo, nos vamos o me parece ver los ojos del sargento vigilandome. Nunca he hablado sobre esto. Los que lo sufrimos y los que nos lo hicieron sufrir, hemos preferido no hablar sobre eso. Estos recuerdos me queman el alma, necesitaba contárselos a alguien, desahogarme, sacarme esta angustia de adentro. Nunca supe por qué  estaba en la UMAP, cuando salí quise olvidarlo todo, como si no hubiera pasado.

Muchos de los que estuvieron conmigo, se fueron del país,  prefirieron poner mar entre los recuerdos y ellos. Yo me enamoré de tu abuela, esa mujer siempre fue mas cubana que las palmas y me lo dijo bien clarito; si nos casamos es para echar raices en estas tierras, no estoy de acuerdo con muchas cosas, pero aqui me muero;  aqui le cerré los ojos una noche.

Esa es mi historia mi nieto, mi terrible historia que hasta hoy, no había contado a nadie.

Yohandry no tuvo fuerzas para hablar, se abrazó llorando a su abuelo mientras le gritaba.

¡TE AMO!

Fotografia inicial de Yohandry Leyva.

Fotografía final tomada de Google.

Gracias al pintor cubano, radicado en Miami, Jose Chiu, por sus memorias sobre la umap.


Lo que sea, quiero que sea contigo.

Yeny regresaba cansada del trabajo. Una hora esperando la guagua bajo un sol capaz de calentar principios y finales. Nadie la esperaba en casa, sus padres hacía un año se fueron para Miami. Ella, enamorada, decidió quedarse, a los 6 meses terminó la relación.  Se encontró sola en una ciudad repleta de consignas y escaseces; la soledad puede ser terrible cuando no la hacemos nuestra cómplice. Asi sobrevivía entre fantasmas del recuerdo y el presente.

Manolito venía  de la universidad,  estaba trabajando en su tesis, dándole los toques finales. Siempre dedicado a los estudios, se olvidó de fiestas y amores. Soñaba con ser un investigador famoso. Huérfano de padre siendo un niño, se esforzó por lograr metas y titulos, quería que su madre estuviera orgullosa de él. Por esas sin razones de la vida, su madre murió antes de poder compartir con ella titulos y honores. No tenía otra familia que su recuerdo, con ella hablaba cada noche antes de dormir;  era su modo de mantenerla viva y de ayudarse a vivir, de intentar vencer la soledad y apuntalar sus sueños. 

Manolito logró un buen lugar en la guagua, al menos no lo estarían empujando todo el tiempo. De pronto, sintió un empujón,  casi un golpe en el costado derecho.

– Compadre que casi me saca un riñón. 

Yeny sólo alcanzo a balbucear.

– Disculpe es que perdí el equilibrio, no tenía de donde anguantarme.

Sus miradas se encontraron , no hicieron falta palabras. Manolito le hizo espacio frente  a él. 

– Aquí  estarás mejor. 

Hicieron todo el viaje mirandose, oliendose, rozandose; como quien explora el territorio donde va a pasar el resto de su vida.

Se bajaron juntos, sin preguntas, sin respuestas, se tomaron las manos y comenzaron a andar como si se conocieran de siempre o para siempre.

– Aquí vivo yo, dijo ella tímida y feliz, si quieres te hago un cafecito.

Él la siguió,  como si de ahora en adelante seguirse uno al otro fuera natural y necesario.

Entraron a la casita, Yeny dejó su cartera y fue a la cocina a hacer el café. Regresó con dos tacitas de café,  comenzaron a beberlo en silencio.

– Este café  se parece al que hacía mamá,  está  rico.

Terminaron de tomar su café  y se miraron a los ojos, se tomaron las manos, se miraron a los ojos, adivinandose el pasado y el futuro; entendiendo que de una vez y por todas, terminaban soledades y penas. 

Él  intento decir algo, ella, sin dejar de mirarlo le dijo.

– Lo que sea, quiero que sea contigo.

Se besaron, no hizo falta mas para asegurar el futuro y saberse felices hasta el final de los tiempos.
Fotografia  tomada de Google.

Las mañas de mamá o el Zun zun de mamá .


Pancha se acostumbró a sentarse en el portal todas las mañanas. Allí miraba a los vecinos pasar, los saludaba. Su mirada se perdía en el horizonte, tratando de adivinar qué hacía su hijo, de comunicarse con él, mas allá de mares y distancias.

Panchita se entretenía mirando las flores del jardín y las abejas que venían a visitarlas. Una mañana un pequeño Zun zun apareció en el jardín, entre él  y Panchita se estableció una extraña relación,  un misterio. Por las mañanas se apuraba en desayunar para poder sentarse en el portal;  sus encuentros eran una cita a la que ninguno de los dos podía, ni quería faltar.

Una mañana amaneció nublado, amenazaba llover, Panchita terminó su desayuno y apoyandose en su bastón se dirigió al portal. Su hija le dijo.

– Mamá hay aire de lluvia, no puedes sentarte en el portal, te puedes enfermar.

– Ponme el abrigo que me trajo Luisito,  con él  estaré bien abrigada; nada ni nadie impedirá que me siente un rato en el portal.

Su hija no discutió,  busco el abrigo,  le tiró un chal sobre la cabeza y la dejó salir al portal.

Pancha se sentó mirando al jardín,  como si esperará a alguíen, unos minutos despues apareció el Zun zun. Revoloteo entre las flores, tomó su nectar y se acercó a Panchita, sus alas casi rozaban su rostro.  Asi estuvieron unos minutos, despues comenzó  a llover y el Zun zun se fue y Panchita entró  a la casa, se quitó el abrigo y el chal y se sentó  a esperar la llamada de su hijo.

Al segundo timbre Panchita cogió el teléfono. 

-Si mi hijito, estaba esperando tu llamada. Oye, no comas tanto dulce en el desayuno vas a terminar engordando.

-Ay mamá fui con unos amigos a desayunar y había unos dulces riquisimos, no pude resistirme. ¿Mamá, como tú  sabes que comí mucho dulce? 

-Cosas mias mi hijito, yo tengo mis mañas. ¿Te mojaste mucho? Cuando salgas lleva paraguas, no me tienes a tu lado para cuidarte si te enfermas. 

-Si mami, llovió un poco, pero la lluvia me hizo bien, espera y ¿Como tú sabes que llovió? Oye me estas asustando, sabes casi todo lo que hago.

-Ay mi hijito es que te quiero tanto que a veces adivino lo que haces. Te quiero mucho mi hijito.

-Yo te quiero más mami.

-Si ya sé que madre hay una sola y esa es la tuya,  pero no tienes idea de cuanto te quiero mi hijito. Te espero mañana. 

-Mamá,  mañana no puedo llamar, trabajo y las llamadas son muy caras, no puedo llamar todos los días. 

-Lo sé  mi hijito, es un decir, una madre siempre espera. Cuidate mucho mi hijito,  un beso enorme.

-Un besote mami, te quiero, reina de mi corazón. 

-Te espero siempre, besos.

Panchita colgó,  miró  a su hija y le dijo.

-Mañana me lavas la cabeza y me arreglas el pelo, y quiero ponerme la bata de casa azul que me trajo Luisito.

-Está bien mamá, pero mañana  no viene nadie, ¿Por qué tanto arreglo?

-Siempre viene alguíen mi hija y  me gusta lucir bien. Ah y dile al jardinero que quiero más flores en el jardín,  muchas flores para cuando él llegue.

-Está bien mamá,  tendremos mas flores en el jardín,  todo será como tú  digas. 

Panchita sonrío,  solo ella sabía  su misterio,  su hechizo, cerró sus ojos e imagino el encuentro de mañana.  Quería que su Zun zun la encontrara hermosa; ella estaria esperándolo,  como siempre.

Una madre sabe de magias y mañas, lo sabe todo.

Nota aclaratoria.

Un domingo mi amigo Joaquin Perez, nos contó la historia de su mamá  y un Zun zun. Yo sólo le añadí fantasías y la adorne,  a lo Habanero2000.