¡Quién  carajo dijo que mi hijo es excubano!

En Buenavista, CayoHueso, Pogolotti, en un barrio habanero, Cacha cuela café para Reglita, que pasó  a visitarla. De pronto, tocan fuerte a la puerte y se escucha una voz que grita.

-Abre la puerta Cacha, por tu madre, que me va a dar un yeyo.

-¿Qué pasa Nena? No me asustes mi santa, que tú  sabes que yo padezco de la presión. 

-Pon el televisor que en la mesa redonda están  hablando mierda.

-Tanto alboroto por eso, eso no es noticia Nena, mierda hablan tó los días,  yo nunca la veo, ni yo, ni nadie, pa’ qué. 

-Pon el televisor Cacha, que Manolito y Yuniesky ya no son cubanos.

-Tú te has vuelto loca mujer, seguro que la chispa e’ tren que te tomaste anoche te hizo daño.

-Dejate de juego que tú  sabes que lo mio es Habana club del bueno y hace una semana que no tomo ná . Pon el televisor pa’ que veas, nuestros hijos son excubanos, asi de sencillo, por obra  y gracia de la mesa redonda.

Regla se levanta y pone el televisor y todas escuchan a un triste personaje, de cuyo nombre no vale la pena ni acordarse, decir que los que se habían  ido del país  eran excubanos. Cacha le dice a Reglita.

– Alcanzame la pastilla de la presión  que ese desgraciao va a hacer que me de una sirimba 

– Te lo dije Cacha que nuestros hijos son ahora excubanos.

Cacha la mira, toma la pastilla de la presión con un  vaso de agua que le alcanzó Reglita y sonríe. 

– ¿Dónde tú  y yo parimos a Manolito y Yuniesky?

-En Maternidad obrera.

-¿Dónde  se criaron y se hicieron hombres nuestros hijos?¿ Donde tuvieron su primer amor y su primer dolor? ¿Dónde coño aprendieron a amar nuestra bandera y a sentir el orgullo de ser cubano? ¿Dónde carajo están  sus madres y los huesos de sus abuelas? ¿Bajo qué cielo crecieron? 

-Aquí,  en este barrio en estas calles, bajo este cielo. Aqui esta  su vida, están  todos sus recuerdos, sus raíces .

-Entonces mi santa, ¿Tú   te crees que puede venir un comemierda y decir que nuestros hijos son excubanos? Que no joda. Ellos son y serán  cubanos ahora y hasta despues de muertos, sus cenizas serán cubanas y esta es su tierra. Que son cubanos toditos los nacidos en esta tierra y no los que ese tipo diga.

Reglita interviene en la conversación. 

– Yo estudié  con Manolito en la Universidad,  hasta fuímos noviecitos una vez y te juro que nunca he conocido a nadie más  cubano que ese muchacho, es más  cubano que las palmas. Es como un girasol creciendo en lo alto de una palma, orgulloso  y feliz de ser cubano. Ustedes saben lo que pasa, que la Patria no es un partido, ni una ideología,  ni un gobierno, la patria somos nosotros los que estamos aqui y los que se fueron, toditos.  La Patria es este cielo, este sol que quema y esta tierra colorá que amamos y sentimos nuestra. Nadie tiene el derecho, ni la fuerza de llamarle a nadie excubano, la patria es nuestra, no de unos cuantos. Manolito, Yuniesky y todos los que viven en Miami, Madrid o Paris, son y serán  cubanos, duélale  a quien le duela y pésele  a quien le pese. Aunque amen otras tierras y otras banderas, son y serán cubanos todos y muy orgullosos de serlo

-¡Que lindo tú  hablas Reglita! Es verdad coño, nuestros hijos son y serán  cubanos, porque Cuba es nuestra y no de unos cuantos que viven bien llevándola  en los labios y no en el corazón. 

-Te quedo lindo eso Cachita, es verdad.

Las tres mujeres se abrazaron en un abrazo fuerte y apretado, un abrazo que olía a,  ¡Viva Cuba libre, Carajo!

Fotografia tomada de Google. 

Eternamente Maggie,¡La voz!

En mas de una ocasión he llamado a Favio Diaz, propietario del emblemático “Hoy como ayer”; hacedor de arte y milagros . Anoche, despues de disfrutar el concierto de Maggie Carles, mientra lo abrazaba y le daba las gracias por traernos a Maggie de vuelta, le dije; eres el ángel de nuestros artistas, de nuestro arte.  Sólo él pudo hacer el milagro, la magia, del retorno de Maggie al escenario. Como mago del arte y el esfuerzo, saco del sombrero la voz esperada por todos, un as de triunfo que asegura retornos y éxitos. 

Fueron 7 largos años sin escucharla, extrañándola, escuchando sus discos, viendo sus videos, nunca nos resignamos a su retiro. No era justo perderla, un día supimos la noticia, Maggie regresaba en un concierto único  en Hoy como ayer. La ciudad y amigos alistaron aplausos y bravos, separamos mesas y allá  fuimos, a deleitarnos con su voz, presencia y carisma.

Maggie comenza el concierto, espléndidamente bella y vital.Sus agudos estremecen el lugar, escapan y salen a conquistar la ciudad, cruzan el mar, despiertan a La Habana que viste su mejor bata cubana y viene feliz a disfrutarla. La saluda, le agradece el regreso y se sienta en un rincón  a escucharla, es tu noche Maggie, le susurra al oído,  me traje conmigo a amigos y recuerdos, decididos a no dejarte ir, a atarte a escenarios y a la gloria.

Maggie es dueña de una voz que teje redes, que hace magia.  A su influjo logra convertir el local de la calle 8 en un gran teatro habanero. Disfrutamos de un nuevo “Maggie en vivo”, de un Maggie íntimo,  especial, nuestro. Basta un pedido del público  y a capella, sin esfuerzo regala canciones,  estremece corazones, hace magia.

Maggie es una artista especial, se basta sola para hacernos reír, aplaudir, para ponernos de pie en un bravo inmenso. Cuando nació,  se conjugaron trinos de sinsontes y ruiseñores, guarapo fresco, palmeras, café humeante, ron, pregones y gracia cubana. Da gusto oirla cantar y hablar, hechizera del humor y el canto, deja en el alma el goce del buen arte, ese que nos engrandece y alienta lo mejor de nosotros. 

Su voz convoca a Mama Inés,  convierte la esquina de la 8 y la 22 en un solar habanero y nos da a beber un café  cubanísimo.   Nos burlamos de años y exilios. Al aroma de este café  acuden puntuales vivencias y nostalgias. Sin querer,  como un extra de la noche, somos jovenes de nuevo, revivimos ese tiempo en que volver y partir, eran verbos que no dolían. 

 Su voz nos hace adolescentes, nos despojamos de años y penas, buscamos en el baúl infancias y juventudes, nos vestimos con ellas y aplaudimos su dúo  con Luis Nodal que sube al escenario a redondear la magia de una noche que será  como un girasol gigante haciendo el regreso de Maggie eterno como su voz y su arte. 


Canta New York, New york y desde la gran manzana le aplauden, La Habana sonríe,  eres mia Maggie, pero eres tan grande que tengo que compartirte con el mundo, le dice al oído.

Este no será,  no puede ser un concierto único,  se repetirá. Maggie no nos dejará  de nuevo. Una cadena inmensa de corazones y aplausos, impedirá nos abandone.  Sinsontes y colibríes la guiarán a escenarios y éxitos. Nosotros estaremos allí con el aplauso inmenso y el amor desbordado; eternamente nuestra, eternamente Maggie, ¡La voz!

Fotografia cortesía  de Guillermo Menendez. 

Mayito, un muchacho “diferente”.

Mayito siempre fue un muchacho serio, muy serio. Cuando estudiaba, su vida era de la escuela a la casa y de la casa a la escuela. En el barrio todos lo querían por seriecito y educado. Cuándo comenzó  a trabajar, vivía  entre el trabajo y su casa. Mayito era un joven muy bien parecido, nunca había tenido novia, era muy serio y formal, decían sus padres.

Al lado de su casa vivía Chela, una mujer que cuidaba de su madre y siempre tenia la mano y el gesto dispuestos para ayudar y dar alientos. Chela queria a Mayito como si fuera su hijo, siempre le repetía.

-No olvides que conmigo puedes contar siempre. Siempre voy a estar de tu lado.

Mayito bajaba la vista y respondía.

– Yo sé tía,  yo sé.

Chela era un poco adivina, de esas mujeres que te miran a los ojos y desnudan tu alma. Para ella el alma de Mayito no tenía  secretos y queria ganarse su confianza. Sabía  que tendría que enfrentarse a una lucha y trataba de ser el escudo y sostén que lo defendiera y apoyara. 

La mamá  de Mayito vivía orgullosa de él,  era su macho, su hombrecito. Un dia  que llegó del trabajo, corrio a abrazarlo fuerte mientra le decía.

– Mi macho lindo.

La hermana de Mayito que estaba en la sala lo miró  con desprecio mientra decía. 

-¿Tu macho?

Chela que estaba sentada en la sala alcanzo a oírla. La tomó  del brazo y se la llevo para el cuarto.

-Ese es tu hermano y tienes que quererlo, respetarlo y apoyarlo.

-¿Mi hermano? Ese es un maricón  de mierda. Mima y papi estan ciegos, pero yo sé  que es maricón .

– Tu hermano, es un hombre de bien, un buen hijo, un buen trabajador, es un muchacho excelente. Deberías estar orgullosa de tener un hermano asi. Su preferencia sexual no lo hace mejor, ni peor persona, solo diferente. Sabes, algun día la vida te demostrará lo equivocada que estas, él será en quien tendras que apoyarte  y te arrepentirás de haberlo despreciado. Coño que no entiendes que ustedes son hermanos y tienes que apoyarlo, ¿Que quieres,  que se mate porque le gusten los hombres? No es una elección que él  hizo. Tú  puedes elegir apoyarlo o despreciarlo, él  no tuvo elección,  nació asi, pero por eso no es menos hombre que nadie. Se puede ser maricón como tú  dices y tener unos cojones enormes. Ayúdalo, antes de que la vida te exija cuentas.

Yamila la miró  desafiante mientras balbuceaba.

-No, él  no es mi hermano.

Yamila salio del cuarto, no quería  seguir escuchando a Chela.

Los padres de Mayito seguían ignorándolo todo. Muchas veces las personas creen que mientras no aceptan los hechos, estos no se convierten en realidad, cierran los ojos y creen que nada ha ocurrido.

Pasaron los meses. Mayito y un compañero  de trabajo se hicieron muy amigos. Salían juntos los fines de  semana y a veces se pasaban días en casa de una amiga. Un día mientras Chela y Maritza tomaban café en el portal, llegó  Luisito a buscar a Mayito, iban a salir juntos. Mayito salió  peinandose apurado, se despidió  de Chela y su mamá. 

– No vengas muy tarde.

Alcanzó a gritarle su mamá.

Chela la miraba con esos ojos que desnudaban almas. Maritza bajo los ojos mientras decía. 

-Seguro van a salir con algunas muchachas.

Chela se le paró enfrente y le dijo.

-¿Hasta cuando ustedes se van a hacer los ciegos o los tontos? Tú  no te das cuenta que Mayito y Luisito son pareja y que es hora de aceptarlo y darles a los dos el lugar que merecen en esta familia y en esta casa. Basta ya de hacerse los ciegos que todo el mundo lo sabe, menos ustedes dos.

– Es duro Chela, yo no he hablado de esto con Manolo, no se como reaccionará. 

-¡Tú  y Manolo no han hablado nada sobre todo esto! ¿Y que piensan hacer, dejar al muchacho en un limbo,  no aceptar nunca su relación  con Luisito, no darles su apoyo? Si tú  no te atreves a hablar con Manolo, yo si, Mayito es como un hijo para mí  y lo voy a defender con uñas y dientes.  Manoloo, ven para la sala que tenemos que hablar.

-Ay Chela por tu madre que esto va a ser el acabóse,  el fin del mundo.

-Déjamelo a mi.

Manolo llegó  con una revista en la mano.

– ¿Qué pasó? ¿Y esas caras?

– Manolo,  estaba hablando con Maritza sobre Mayito y Luisito.

– Son muy buenos amigos, socios fuertes.

– Son pareja Manolo, pareja , tú  eres bobo o te haces. No me digas que no te habias dado cuenta, que tú  eres un camaján de la calle.

– Si me dí cuenta y mucho que me dolió  al principio y hasta lloré y me preguntaba qué habia hecho mal, que culpa estaba pagando para que mi hijo varón me saliera maricón.  Despues me di cuenta que Mayito seguía siendo el mismo niño bueno y cariñoso de siempre, que tenía  un corazon de oro y que yo no podía dejar de quererlo solo porque me hubiera salido maricón,  es duro, pero es así. También me daba pena con Maritza,  siempre tan orgullosa de Mayito, su machito, como le dice siempre. Que preferí  hacerme el tonto, como si no me diera cuenta de nada.

Maritza lo abrazó llorando. 

– Ay viejo, eres el mejor hombre del mundo. Bendito sea dios por haberte puesto en mi vida

-Bueno ahora que todo esta arreglado solo falta aceptar a la pareja. ¿Cuándo los van a invitar a almorzar a los dos?

-Mañana  mismo, hago un buen arroz con pollo,  como me enseño la vieja Concha y los invitamos a los dos.

– Y a mi también,  no me dejen fuera, que no me pierdo ese almuerzo por nada y hasta voy a traer a la vieja. Estará  feliz de ver a Mayito y a Luisito sentados a la mesa, como debe ser.

–  Sólo  faltará Yamila, fue a pasarse el fin de semana en casa del novio.

Llegó el domingo, el almuerzo fue perfecto. Mayito era inmensamente feliz de saberse aceptado y apoyado. Sabía  que todo era obra de Chela, su hada madrina.

Al terminar el almuerzo, Maritza sirvió el café,  era como un brindis por la felicidad, la aceptación  y el amor. Todos  se sentaron en el portal, de pronto  se abrió  la reja del jardín y entró Yamila tapándose la cara. Maritza le dijo ¿Qué pasó mi hijita?  Deja verte la cara. Yamila tenía  una mejilla roja con una mano marcada, la mano de un hombre. Mayito se puso de pie furioso.

-¿Quién  te hizo eso?¿Paco, tu novio?

– Si mi hermano, me golpeo, es un salvaje.

-Ese salvaje se las va a ver conmigo ahora.

– Voy contigo.

Dijeron al mismo tiempo Manolo y Luisito

– Ustedes se quedan aquí,  yo me basto para patirle la cara a ese tipo.

Tres horas después,  con los nudillos de las manos rojos, despeinado, pero luciendo una sonrisa de victoria, llegó  Mayito a la casa.

– Ese tipo no volverá  a molestarte mi hermanita, ¡Al que te  toque lo despingo!

 Los hermanos se abrazaron,  toda la familia se fundió  en un abrazo especial, mientras Chela sonreía feliz y enigmática como quien se dice; no me equivoqué


Fotografia de Kevin Slack

Dándole a la sin hueso en Hialeah, en tiempo de elecciones. 

En el corazón de Hialeah, en casa de Petra, se reúne un grupo de amigas.

-¡Que ganas tenia de darle a la sin hueso con ustedes! Hacia una tonga de meses que no nos sentábamos  a chismear como Dios manda.

-Tú  sabes como es la vida aqui Micaela, sin darse cuenta a una se le pasan los meses,  pero nosotras somos las que somos. No importa el tiempo que llevemos en la Yuma,  como dice la cancion, Amigaaass.

-Dame otro buchito de café  Petra, te quedo volaó. Eres la mejor y la mas completa haciendo café. 

-Micaela no me digas mas Petra.  Tú sabes muy bien que desde que me hice ciudadana americana me llamo Barbra como la Streisand. No se te ocurra soltarme un Petra delante de la gente que me da un yeyo.

-Y ahora que ya eres ciudadana Pe, perdon Barbrarita, ¿Por quien vas a votar en las elecciones?

-Por la Hillary mi santa, mas nadie que ella, cuando la hicieron se rompió  el molde, si ves otra igual, empujala que es de cartón. 

-A mi ella no me gusta,  esta niña,  es una tarrúa. Tenía que haberse parao bonito cuando el lío de la mamadera y botar al marido por descarao y querer hacerse el pichi dulce.

-A mi también me hubiera gustado eso, pero tú  y yo somos Petra y Pancha, las de CentroHabana y nunca hemos sido primeras damas ni hemos estáo metías en política.  Ella se aguanto e hizo lo que hizo porque es una mujer inteligente,  una tipa que se manda y se zumba, una salá. Y duélale a quién  le duela y pésele a quien le pese, será  la primera mujer presidente de este gran país. 

-Micaela, a mi tampoco la Hillary me gusta mucho. No entiendo bien el rollo de los emails y todas las cosas que hablan de ella, pero mi marido y yo vamos a votar por ella. El pelusa de maíz,  no puede salir presidente.  Seria el acabóse, el dale al que no te dio, un sal pa’ fuera gigante mi santa. Ese hombre esta esta loco y ni muerta voto por él.

-Cada vez que abre la boca la caga. A veces pienso que lo hace adrede y que es amigo de la Hillary y lo hace pa’ desprestigiar  a los republicanos y hacerle todo mas fácil en su camino a la Casa Blanca.

-Alabao Chencha, a ti se te ocurren cada cosa, eso es mucho con demasiado. Sería un arroz con mango que va mas allá de lo que mi cabeza puede asimilar.

– Yo, la verdad, quiero que pasen ya las elecciones,  quiero votar ya. Es la primera vez que voy a hacerlo de verdad. Nada del voto unido,  ni de orientaciones de arriba. Cada uno vota por quien le da la gana. Como dijo Obama; no abucheen a Trump,  salgan a votar y alli estaré como la primera, más nadie que yo. 

– Creo que muchos iremos a votar. Lo haremos sabiendo lo que está  en juego. Caballero, que pasa con los republicanos, ¿Por qué no eligieron  a un Jeb Bush o a un Romney? pa’ que uno pudiera estar tranquila sin este tiquitiqui y esta salacion.

Julia que había  estado en silencio toda la tarde, tomo su ultimo buchito de café y dijo.

-Creo que ustedes tienen razon, yo iba a votar por Trump, por eso de.hacer a América grande de nuevo, pero votaré por la Hillary; hay que hacer a América pensar de nuevo.

– Me alegro, porque es un voto mas pa’ la Hillary, que ya es como si fuera de la familia, pero sabes, aunque votaras por el pelusa de maíz,  ibamos a seguir siendo amigas. Eso es lo grande de la democracia caballero, ¡Que aire mas puro, que vida mas sana!


Fotografia tomada de la página,  Yo extraño a Cuba y tú? 

Cuba, el milagro de la tierra.

Cuando Tita habló con su joyero para que le hiciera una isla de Cuba, con piedras preciosas, para colgar de su cadena, nunca imaginó que la usaría solo un par de horas.

Tita llegó  a Miami a principio de los 60s. Se afincó  a esta tierra que hizo suya, pero sin dejar de amar nunca su Cuba.  Educó a sus hijos, los preparó para la vida,  les trasmitio su amor por Cuba; ustedes son cubano-americanos, no olviden nunca que son ante todo, ¡Cubanos!.

Ayudó  a criar a sus nietos, los cuidaba como leona amantisima. Sus nietos eran productos de esa mezcla de nacionalidades que es Miami. Ellos a pesar de mezclas y de no haber estado nunca en Cuba, decian con orgullo que eran cubanos.

El día que Tita recogió en la joyería su Islita de Cuba, fue directo a casa de su hijo a enseñársela. Cuando llegó  a casa de su hijo, su nieto menor se enamoró de la islita dorada con destellos rojos y azules que colgaba del cuello de su abuela.

-Tita, Tita,  yo la quiero, yo quiero llevar esa islita siempre conmigo.

Todos miraron a Tita, esa era su obra, ella era quien habia mantenido vivo en la familia el amor por Cuba. Juanito siempre decia que era cubano, se burlaba de actas de nacimiento y de mezclas.  Amaba a Cuba como si hubiera nacido al sur, entre palmas y cañaverales, correteando por esas calles habaneras. Tita no pudo resistirse y colgo, feliz y orgullosa, del cuello de Juanito, su cadena con la isla de Cuba. Juanito sonreía feliz, como si tener a esa Islita colgando de su cuello, fuera a cambiar su vida definitivamente. 

Esa noche Juanito fue a dormir temprano, cuando amanecio sus ojos brillaban y su sonrisa tenia algo nuevo, un destello de felicidad que la iluminaba. 

A los meses, Tita decidio llevar a sus nietos a conocer a Cuba. Le escribio a Pancho, su amigo de la infancia que vivia en una finca en las afueras de La Habana. Le contó  de sus nietos y de su amor por Cuba, queria pasar con ellos una semana en esa finca donde ella y Pancho pasaron su niñez.  Vengan cuando quieran, los estaré  esperando,  fue la respuesta de Pancho.

Tita llegó con sus nietos,  se bajó  del auto y corrió  a los brazos de Pancho. 

-Mi hermano, que ganas tenía  de verte y de volver a ver a esta tierra. 

Se inclinó y beso la tierra, la acarició suave e intensamente, como quien rinde cuenta de ausencias y lejanías. 

Pancho les dijo a todos.

-Vamos a comer algo y despues los acompaño  a ver la finca.

Juanito sonrio enigmáticamente. 

– Si, tengo ganas de volver a ver el pozo y tomar de su agua fresca, tambien quiero volver a correr por el camino rodeado de palmas y comerme un mango de la mata enorme que esta al lado del cañaveral.

Tita miro a Pancho y a Juanito, no podia creer lo que escuchaba.

-Pero niño,  si tu nunca has estado aqui, como sabes del pozo y el camino con palmas y de la mata de mangos. ¿Que broma es esta?

-¿Recuerdas cuando me regalaste esta cadena con la Islita de Cuba? Esa noche al dormirme, tuve un sueño que fue real. Estuve aqui, caminé toda esta finca, tomé agua del pozo y me comí  un mango riquísimo.  Cuando me desperté,  tenia tierra colorá  en los zapatos y sabor a mango en la boca. No dije nada porque no iban a creerme.

Tita y Pancho se miraron, Pancho dijo.

-Es la tierra Margarita, el milagro de la tierra que reclama lo suyo y va a buscarlo donde quiera que esté . Esta es Cuba, tierra de milagros y sacrificios. 

Todos se abrazaron,  Tita lloraba de felicidad mientras caminaban por el camino de palmas, como quien anda hacia al futuro.

Mamá, ¡Todos somos Orlando!

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Su voz me salva del dolor, la escucho y sé que todo esta bien.

Su magia va más allá de balas asesinas y penas que desgarran.

Ella crea el lugar donde el dolor no existe.

 Puerto seguro donde mi vida llega, a descansar feliz de penas y disgustos .

Basta un, te quiero mi hijo y río como un niño,  corro feliz los caminos de mi infancia,  me invento  futuros y alegrias que solo existen entre la voz y los brazos de mi madre.

Maga de sueños,  bruja del amor, hechizera de risas, carcajadas, sabe aliviarme de  dolores que desgarran. 

La escucho y sé que mientras su voz exista,  no habrá pena que me venza, ni dolor que me doblegue. Ella es mi fuerza, mi aliento,  mi sostén seguro. Una columna enorme, gigantesca, sosteniendo, mis sueños, mis intentos.

Sabe que en estos dias de muertes y de llantos, he llorado junto a huérfanos y difuntos. He cubierto mi frente de cenizas, he agotado lágrimas.  He muerto una y otra vez con mis hermanos, cada bala dejo una marca que duele aquí en el alma.

Ella me habla de alegrias, de vidas, de próximos encuentros. Con su palabra se abre el pecho  y me cobija. 

Todo estará  bien mi niño  grande, la sonrisa salvará  el futuro del horror.

Su voz me alivia, calma, asegura el futuro y la alegría .

Le digo en un susurro, mami, yo soy Orlando y ella responde dulce y certera; yo tambien lo soy, ¡Todos lo somos!

¿Trump o Hillary? Una conversación en Hialeah.

 

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Pancho llego a Miami en los 60s. Cuando le intervinieron su bodega, allá en La Habana, decidió irse. Empezaría de cero, pero estaba seguro que volvería a triunfar. Lo mandaron a trabajar en la agricultura mientras esperaba la salida. No había trabajo duro para él. Mucho menos si era el precio que pagaba por irse del país, por una nueva vida. Soportó el tiempo de espera y el trabajo duro.  Se fue de Cuba con el dolor de dejar a su madre y a los suyos, pero con la certeza que volverían a reunirse; esa sería su meta.

Llegó a Miami, trabajo duro, muy duro, como solo trabajan los hombres decididos a triunfar, a darlo todo por un sueño. Logró ser dueño de un supermercado, demostró su fuerza y constancia, su tesón. Su 3er grado en la primaria y su desconocimiento total de inglés, no fueron obstáculo para triunfar; pertenecía e esa raza para la que la palabra imposible no existe. Logró reunir a la familia de este lado del mar; juntos se inventaron una nueva Cuba y sueños.

Tuvo dos hijos varones a los que educó y formó como hombres de bien. Ambos se hicieron profesionales exitosos, acumularon conocimientos y fortunas.

Pancho siempre estuvo en el partido republicano. Como la mayoría de los primeros cubanos que llegaron a Miami, pensaba que ese era el partido que más apoyaba la causa cubana. En todas las elecciones votaba por el candidato republicano. Él y sus dos hijos eran votos seguros para ese partido.  Este año Pancho andaba preocupado, pensativo, como quien lleva una pena grande en el alma y no sabe qué hacer con ella. Sus hijos fueron a visitarlo y el verlo en ese estado se preocuparon. El mayor le preguntó.

– ¿Viejo que te pasa? Tú siempre andas jodiendo y riéndote y tienes una cara que pareces un alma en pena.

– Ustedes saben como disfruto ser ciudadano de este país.  Soy cubano y muy orgulloso de serlo, pero también amo a este país que me acogió y me dio derechos. ¿Saben cuál es el derecho que más disfruto? Votar.

-Claro viejo, ese es el derecho más importante y todos los años vamos juntos a votar.

– Eso es lo que me tiene así. Este año, por vez primera, no iré a votar. El Trump ese es una verguenza para el partido republicano y para este gran país.  Elegirlo sería poner en peligro el destino de este país y del mundo entero.

– Viejo, este es el año que no puedes dejar de votar, iremos juntos a votar, pero por vez primera por un candidato demócrata.  Votaremos por Hillary; es la única forma de impedir que Trump tenga acceso al código nuclear, que levante muros y desate guerras, que divida y destruya al país y al mundo.  Juntos aportaremos nuestro granito de arena en impedirlo.  Ese hombre no puede llegar a ser el presidente de este país. ¿Entiendes papá?

– Si mis hijos lo entiendo. Aunque me duela votar por un demócrata, votaré por la Clinton este año; Trump no puede llegar a ser el presidente de este país.

 

Fotografia tomada de Google.