LA LANCHITA DE REGLA!!

No podiamos ni soñar con un crucero, ni siquiera con un yate de medio pelo, pero al menos la teniamos a ella, era la única oportunidad de cruzar el mar, aunque fueran solo las quietas y turbias aguas de la Bahia de La Habana. Me encantaba subirme a ella, sentir ese aire acariciarme, sentirme libre. El viaje, duraba solo minutos, pero muchos lo disfrutabamos como si fuera un crucero transoceanico, con shows incluidos. Vi cada cosa en la lanchita de Regla! Una vez,cuando estabamos en el medio de la Bahía, una mujer sacó de una caja un pato lleno de cintas y lo lanzó al mar, tambien vi tirar cakes enteros. Nunca he sabido mucho del “foklore” y no pude explicarme el significado de eso, pero lo disfrutaba como un espectaculo único, el día del cake, hasta ganas me dieron de tirarme para rescatarlo y comermelo. Tambien vi broncas y de las buenas y hasta su galletazo bien dado, es increible lo que somos capaces de hacer en solo minutos. Se imaginan lo que pasaria en esa lanchita, si el viaje durara un par de horas? cuando llegabamos a Regla, me parecía que el viaje habia sido largo, tanto lo disfrutaba, ese aire dandome en la cara, ese olor del mar, el movimiento de la lanchita!

Cuando estrenaron Titanic, me la imagine gigantesca, transoceanica, chocando con una caja de cerveza gigantesca o una botella de ron inmensa y alguna mulata arrojando al mar su collar de Yemaya antes que la lancha se hundiera para siempre.

Llego un día que la lanchita se aburrió de hacer todos los días el mismo camino, queria probar mar abierto! No sabía como hacerlo, pero tenía buenos amigos; cazadores de gatos, jugadores de domino, tomadores de ron, cubanos de pelo en pecho, dispuestos a todo, mulatas sensuales, negras cocineras, cansadas de inventar platos con masa carnica y picadillo de soya y hasta blanquitas que tocaban piano y hablaban ingles. Todos se pusieron de acuerdo, uno lleno 4 botellas de ron con gasolina, otro una caja de cerveza y asi un día, la lanchita torció su rumbo y enfilo a mar abierto, ante el estupor del Morro que no podia creer tanta osadia. Todos la animaban el Malecon le gritaba, dale que tu puedes! Sus amigos, que la acompañaban en la aventura, la alentaban, le daban fuerzas. Casi al final del viaje, despues de desafiar olas y tiburones asombrados, se escucho a Cayo Hueso gritarle, con el Corazón, lanchita ,con el Corazón! Y lanchita, llego, le cogió el gusto al viajecito y lo repitió. Sus amigos hacían colas gigantescas, muchos se quedaron con las ganas, lanchita , volvió a su rutina diaria, bajo amaneza de jubilación.

Aún continúa cruzando la bahía, solo he vuelto a verla de lejos. Le debo un próximo viaje, prometo arrojar al mar un eclear o un tiramisu con cintas, aunque nunca sepa el por qué, en este nuestro eterno viaje de ida y vuelta.

El teatro Garcia Lorca.

                          

Hay lugares con una magia especial, entrar a ellos es como irnos a otra dimensíon, te transportan a otros sitios, otras épocas, una vez que traspasamos su puerta, todo es diferente, asi ha sido siempre nuestro Gran teatro, el Lorca, como le llamamos todos. No importaba si ibamos con el estomago vacio o las peripecias que hacíamos para que los habituales nos vieran con alguna mudita nueva. Al Lorca ibamos con lo mejor que teníamos, aunque fuera sudados despues de bajarnos de una 64 o una 22. Cuando llegabamos a su gran portal, sabíamos que algo especial iba a suceder, una vez dentro, ya no importaban crisis, picadillos de soya, guaguas repletas, ni salidas aplazadas. Traspasar su puerta era entrar en nuestros sueños, en un gran sueño colectivo, estabamos en la gloria, era otro mundo. Nunca sabré si aprendí a amar al ballet por si mismo o por las escapadas que significaba traspasar las puertas del Lorca. Todos eramos como una gran familia, hermanados por dobles lazos, nuestro amor al arte y nuestro deseo de soñar. La entrada al Lorca, era un ticket al pasado o al futuro a otro mundo, nos mirábamos con complicidad, nos conocíamos todos, conversabamos a la entrada y en los intermedios, sabiendonos conscientes de ser prisoneros de esa extraña magia que se ejercía sobre nosotros.

En el Lorca, disfrute del major ballet del mundo. Allí se inicio mi amor por Charín, un amor sin final, tantas veces la vi bailar y seducir a todos con su arte. Recuerdo una ocasíon que mientras Charín volaba el escenario en una vaquita antológica, hubo un pequeño incendio en un camerino, pero nadie interrumpio la funcíon, preferíamos aplaudir en llamaradas que perdernos un solo segundo de su arte. Disfrute de figuras como Josefina, Aurora, Mirtha y de la propia Alicia, ya en el ocaso de su carrera, pero aún una estrella y una señora de la escena, eternamente Giselle. No siempre fuimos a ver ballet en el Lorca,  allí, disfrutamos de operas, zarzuelas. Vimos brillar a Rosita, en aquel escenario que resultaba pequeño para ella, muchos mas estuvieron alli, siempre lo mejor. Recuerdo aquel concierto de Amaury Perez, donde canto a una banqueta vacía,  aquella cancíon que hacia a dúo con Mirtha Medina y abandonó el escenario llorando por su amiga ausente. El no era el único,allí lloramos muchos al llegar y ver cada vez menos de los habituales, no hacíamos preguntas. Asi poco a poco se fueron muchos y un día se nos fue la propia Charín,  fue como si hubieran apagado el Morro para siempre, como si la gigantesca lámpara que colgaba del techo, se negara a que la volvieran a encender. Un día, me llego mi turno, yo tambien tenía derecho, despues se fueron unos y llegaron otros, el teatro, sigue llenandose con nuevos complices.

En ningun otro teatro del mundo he vuelto a sentir esa extraña sensacíon , es que el Lorca, era y es nuestro teatro. Podremos ir a otros teatros mas lujosos, despues de una gran comida y estrenando ropas de marca, llegaremos en autos del año, miraremos alrededor y diremos en silencio, no es igual, ¡Todos sabemos que no es igual!

Un día regresaremos todos a una funcion gigantesca, tendrán que abrir las puertas, los balcones y poner sillas en el parque Central, en los portales del hotel Inglaterra y en los jardines del Capitolio y en las zapatillas y en las voces de nuevos artistas, volveremos a aplaudir y a disfrutar de esas leyendas que hemos amado durante años. Estoy seguro, al Lorca, le sobra magia para regalarnos ese sueño y todos los sueños que le pidamos.

                         

¡HAGAMOS EL AMOR!

                 

Nosotros, los Habaneros, los cubanos en general, amamos con todo, no solo con el corazón, ¡exagerados que somos! Hacemos de nuestra ciudad, un templo al amor. Vencemos dificultades y prohibiciones, olvidamos penas y limitaciones en aras del amor.

En una ciudad, donde varias generaciones tienen que convivir en la misma casa y un cuarto con privacidad, se vuelve inaccesible para muchos, el acto de amar y entregarse al amor, se repite día a día, cada instante, burlandose de dificultades y racionalizaciones. Aprendimos a amarnos en cualquier lugar, sin importarnos extraños y prohibiciones. Hicimos de cada parque, cada banco, jardín, un sitio perfecto para amar. Dejamos huellas, por toda la ciudad, de un amor que se renueva y fortalece en un eterno e inextinguible, canto a la vida y a la esperanza.

Muchos amigos me decian, es lo único que podemos elegir, a quien amar y con quien irnos a la cama. Tal vez por eso hicimos, de este derecho de elegir, unas eternas elecciones y votabamos una y otra vez en nuestra amorosa democracia. Nos amamos en las guaguas, las paradas, en la cola del helado, en los cines, caminando por La Rampa, Obispo, en cualquier calle, en los teatros, los cines. No hay sitio de la ciudad donde no amáramos intensamente. La Habana fue y es, nuestra cómplice y protectora, nos dio proteccion y escondites, se inclino a cobijarnos; a su sombra convertimos el acto de amar en expresión de libertad.

Cada vez que visito mi ciudad, sera mía por siempre, recuerdo aventuras y amores, caricias furtivas, besos robados a la noche, instantes de éxtasis y pasión. Me siento en el muro del Malecón, respiro ese aire, siento ese mar salpicandome y vuelvo a escuchar te quieros y sentir caricias, La Habana y él, cómplices conmigo, me regalan y reviven, mis memorias de amor.

Nacimos para amar, es algo genético y amaremos por siempre, en condiciones difíciles, como acto extremo de sobrevivencia, seguiremos amando. Nuestra Habana y la noche, seguirán siendo nuestras complices. Seguros ellas y nosotros que el acto de amar, invencible, estallara un día con fuerza por toda la ciudad, convocandonos a una fiesta sin final, en una Isla de amor sin prohibiciones.

Fotografia tomada de google

¡El Yara!

Cine privilegiado, vecino de figuras cimeras en el panorama habanero. Intercambia a diario saludos con Coppelia y el Habana Libre. A solo cuadras del malecon habanero, rodeado siempre de jovenes y público en general, situado  justo en uno de las esquinas mas estrategicas y concurridas de La Habana, 23 y L. El Yara, lleva años sobreviviendo en una Habana, que le sigue fiel y no le abandona, cambio de nombre, cuando alguien penso que Radiocentro, como tantos otros, deberia eliminarse y buscar uno mas “patriótico”. A veces, critico a quienes cambian de nombres al hacerse ciudadanos americanos, tal vez ese cambia-cambia de nombres que vivimos, los dejaron traumatizados  para siempre.

El Yara, pudiera contar la historia de la vida de muchos de nosotros. La primera vez que lo visite, siendo muy niño, ponian una pelicula mezcla de ciencia-ficcion y terror que me dejo aterrado por dias, despues fui cientos, multiples veces. Fue testigo de citas, besos, frustraciones, discusiones y sueños. Recuerdo cuando fui vaporizado por intentar abandonar el pais y una tarde, casualidades de la vida, marco en la cola del cine, exactamente detras de mi antiguo jefe, investigador de renombre en la Habana Se puso nerviosos, miraba a todos lados. Corria el riesgo que alguien pensara que aún eramos amigos y lo vaporizaran a él tambien. Tomó a su esposa del brazo y desaparecio de la cola, mientras yo reìa con ganas y algunos pensabas que habia perdido la razon repentinamente.

Un dia el Yara, asistio asombrado a un publico diferente, algo pasaba, largas colas para ver la pelicula que era mirada en absoluto silencio. Cuando parecia que el cine iba a venirse abajo de la risa colectiva, solo se escuchaba alguna carcajada incontrolable, seguida de la orden tajente de hacer silencio. Asistimos mudos y casi atados de manos a la proyeccion de “Alicia en el pueblo de Maravillas” solo 4 dias duro en cartelera. Los mismos encargados de hacernos permanecer en silencio, se cansaron y la pelicula desaparecio de escena, casi a punto de batir records de espectadores en tan poco tiempo.

El Yara, ha servido de cine, lugar de citas, portal inmenso para reunir jovenes y soñadores, cine multioficio, de perfil ancho, como dijeran allá. A veces comprábamos el helado en Coppelia e ibamos a saborearlo “allá en la barranca de todos”. El Yara, asiste dia a dia a su propia funcion, invitado de lujo en la vida de una ciudad, que apoyada en su malecon, suspira  y sueña.

No he comentado mi última visita al Yara o al Radiocentro, aún no ha sucedido, siempre habrá una próxima. No se si iré a ver una pelicula o solo a sentarme en uno de sus muros, si iré enamorado o solitario, dormido o despierto. No se si será un dia de lluvia o de sol. Será, por seguro, un dia de sueños realizados. Solo quiero que me acompañen muchos y si queremos reir a carcajadas o gritar que nadie nos mande a callar, al contrario, que la risa sea colectiva, unidos todos en una carcajada sin final.

Hola amigos!

Varios amigos me aconsejaron comenzar un blog, estaba indeciso, me parecia algo dificil. Mis amigos, no se dieron por vencidos y volvieron a insistir. En mi pagina de facebook habia publicado varias notas sobre La Habana, reflejada por mis recuerdos y vivencias. Cada vez que publicaba una nueva nota, mis amigos volvian a insistir, ya tienes material para un blog, comienzalo. Esta noche, casi sin proponermelo , abri la pagina que un amigo, me recomendo hace meses. Aqui estoy, al fin, en un blog!

Quiero iniciarlo con uno de mis escritos favoritos,sobre mi madre.

“Como no creer en Dios”

Mami, se ha inclinado con el paso de los años, solo inclinado en un intento fracasado de años y penas por doblegarla. Pienso que a veces los años se pregunten; tan fragil que parecia y no podemos, nos vence. A veces, basta un beso para que vuelva a alcanzar toda su estatura. A veces menos, un te quiero telefonico la ilumina y los años y  las penas, espantados, se alejan de ella.
Hubo un par de años que sus ojos se cansaron tanto, que apenas podia ver, ella me seguia mirando sin verme y me decia, que lindo estas! Despues en su batallar indetenible, volvio a tener toda la luz del mundo en sus ojos, pense que entonces me diria; han pasado por ti los años, pero me equivoque. Cuando me miro con su mirada recien estrenada, solo me dijo; estas igualito, la mire como diciendole, me engañas. Me miro a los ojos y me dijo, no, ahora luces aún mejor. Para ella, siempre sere el joven de hace años y el mas bello del mundo, nunca envejecere. Me ve con ojos de madre que me adornan  y rejuvenecen. Para todas las madres, sus hijos son siempre los mas hermosos del mundo.

Es mi madre y mi amiga, le cuento de mi, no hay secretos entre nosotros, no me juzga, me ama.

Ella, siempre espera, hace años,guardaba potajes, arroz, algo de pollo o carne, o restos de un revoltillo gigante, para cuando yo llegara de escuelas o reuniones. Me acostumbro a nunca comer solo, se sentaba a mi lado y hablabamos de cualquier cosa mientras yo comia. Aún espera, solo que  ahora es una espera mas larga. No se a quien dara a probar su comida para el visto bueno y quien la hara feliz con solo decir; exquisito. Su larga espera, su constante sentarse en el portal a esperarme, es ahora todo un rito, ella, sabe que podré tardar, pero que siempre volvere. Aún me pregunta antes de llegar; que quieres comer? Y  yo,  eterno malcriado, diseño exquisitos menus que hacen la envidia de mis amigos. Sigue sentandose conmigo a la mesa y me mira extasiada cuando como, a veces, dejo los cubiertos un rato, la acaricio, la miro, sigo comiendo.
Como no creer en Dios, teniendola a ella en mi vida!