El Capitolio!

               

Siempre lo vi majestuoso y atractivo, como esos señores que saben su importancia y aunque en el fondo son buena gente, miran siempre con el orgullo del que sabe su valor. Seguro de si, ha resistido abandono, humillaciones, pero no ha perdido su dignidad. El sabe que cuando todo pase, y el absurdo sea solo un mal y terrible recuerdo, seguira ahí, listo para su momento, nuestro CAPITOLIO!

Durante años, lo vi de lejos, impresionante. Desde niño leía en la prensa,“el antiguo capitolio“,y contaban historias de personajes que se reunían allí. Crecí y un día descubrí que la constitución del 40, fue aprobada por un congreso que se reunía en nuestro Capitolio , comprendí que algo faltaba en las clases de historia que había recibido . En silencio, empeze a quererlo y admirarlo.

Un día, cursando el primer año en la Universidad, en el laboratorio donde trabajabamos 20 horas a la semana, por aquello del estudio y trabajo, organizaron una visita al Capitolio . Allá me fuí a ver a ese señor que llevaba años haciendome guiños e invitandome a conocerlo.

Si de lejos es majestuoso, por dentro, me dejo sin aliento. Era otro mundo, era tal su encanto que los guias que nos acompañaban y los que laboraban en allí, lo amaban,  sentían cada deterioro como una herida propia. Ninguno de ellos hablo despectivamente de él. Mientras mis pasos se sumaban a muchos más en el salon de los Pasos Perdidos, me contaban que era y es el Capitolio. Es el nombre de la estrutura en si, que eso de “antiguo capitolio nacional”era un soberano disparate y un alarde de incultura, acaricié sus paredes y columnas, en un  susurro le dije, eres hermoso! A partir de ese día, nos tratamos de tú.

Nuestro Capitolio compite en belleza y majestuosidad con los mejores del mundo. Guarda, entre muchas joyas, la estatua de la República, que en su tiempo fue la 2da mas alta bajo techo, ahora, es lógico que este encorvada, recogida en si misma ya se volvera a erguir algun día , lo se.

Sentado en el centro de La Habana, conversa día a día con el parque Central, el de la Fraternidad, lanza un beso a La Joven India y se acuesta a dormir con la música de famosos ballets. Duerme y espera, es un caballero y no hace preguntas sobre el diamante que le quitaron, ni reclama a gritos atencion a sus jardines. Espera,con esa paciencia que solo tienen los que se saben dueños del tiempo.

Sus jardines abandonados han sido testigos de citas y besos robados, de caricias, de carreras huyendole a redadas. Más de una lagrima ha derramado cuando ha visto con dolor y verguenza llevarse a jóvenes que solo iban a encontrarse con Gissele o con los Cisnes y no pudieron llegar nunca. Una noche, la Joven India, lo miro y le dijo, llorando? él respondió, si, los hombres, tambien lloran! Sacó del bolsillo un pañuelo azul, blanco y rojo y  secó sus lagrimas.

Señor de La Habana de siempre, espera iniciar un día ese Carnaval gigantesco donde todos arrollaremos por la carretera central en una comparsa indetenible encabezada por, la más alta que nunca, estatua de La República!

 

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