¿Una tacita de cafe?

                          

En la Habana, cuando llega una visita a la casa, siempre se escucha; ¿quieren café? , voy a colar. Muchas veces ni preguntan, despues de los saludos, la persona dueña de la cocina, va y pone la cafetera, sin hacer comentarios. Regresa feliz y orgullosa, ofreciendo “el nectar negro de los dioses blancos”, no sé el origen de esta frase, al final “todos los negros tomamos café”, repite una y otra vez , mama Inés.

Toda Cuba, de Oriente a Occidente, toma café, a cualquier hora del día. Somos consumidores de café al por mayor. En el exilio, hemos habituado al café cubano a muchos,  gringos y latinos, comparten con nosotros un buchito de café.

Ese habito de ofrecer café a la visita apenas llega es algo propio del cubano. El acto de visitar una casa, no se consuma hasta compartir visitados y visitantes un cafecito; en ese instante comienza realmente la visita, compartiendo juntos un café.

En mi ultimo viaje a La Habana, escuché muchas veces; ¿un cafecito? voy a colar, esperate, voy a poner la cafetera. En ocasiones, pude escapar al ofrecimiento con falsos pretextos, todos saben que soy un tomador de café empedernido. En mas de una ocasión, tuve que tomarme la nueva versión del café mezclado y decir un forzado; gracias, muy rico.

El café mezclado y yo, nos conocíamos de antes, somos viejos amigos o viejos enemigos, siempre lo tomé con recelo, esperando alguna sorpresa al primer sorbo. Estudiando en la Universidad , hizo su entrada triunfal o su entrada fatal. Recuerdo una amiga, que quiso emular con los inventores del café mezclado y un día, cuando nos disponíamos a estudiar, nos ofreció un café mezclado de su propia cosecha. Cuando intenté tomarlo un líquido espeso se negaba al acto, recuerdo mis palabras, casi grité; ¡esto es un potaje, no un cafe!

Ahora, los habaneros, toman y se acostumbran a una nueva versión del café mezclado. El por ciento de chicharo tostado y molido, ha sido aumentado, no dudo del lado nutritivo del nuevo aporte, pero creanme es pariente lejano del café que acostumbramos a tomar. Un pariente muy lejano, de esos que apenas se conocen.

Muchos se burlan del nuevo café mezclado y hasta comentan de las advertencias sobre una posible explosión de la cafetera, otros ya saben como hacer para mejorarlo. Los que pueden adquirir algún paquete de café Serrano o Cubita en el área dolar, se niegan a incorporarlo a la mezcla, temen arruinar el café bueno y prefieren saborearlo, disfrutarlo puro, sin alargar su existencia con mezclas que podrían arruinarlo.

Los habaneros, los cubanos todos, seguiremos tomando café, ofreciendolo a visitas, sin preguntar, sin admitir negativas, aunque algunos, como yo, lo tomen en un acto supremo de disciplina y educación, controlando muecas que descubran su disgusto.

Mama Inés, seguira presente, consciente que todos, blancos y negros, cubanos! tomamos y seguiremos tomando café.

                        

One thought on “¿Una tacita de cafe?

  1. Amigo pero a pesar de todo, como qisiera en estos momento estar en mi Cuba, compartiendo una tacita de cafe, no importa su contenido ni su mezcla, si la cafetera explota o hay correr por el incendio, solo estar saboreando mi cafecito y aspirando el rico olor de mi tierrita cubana. NO hay NADA COMPARABLE CON MI TACITA DE CAFE !, gracias amigo, me haz echo el DIA!

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