La Habana en Miami?

     

Una ciudad, puede conservar su lugar exacto en la geografía. Una ciudad puede burlar la geografía y estar dentro de otra ciudad, convivir con ella. Estar allá y aquí. Todos, al irnos, trajimos un pedacito de nuestra Habana. A veces, sin querer, esos pedacitos se unen; La Habana, estalla en Miami, lo sustituye. En ocasiones, la magia, nos regala dos Habanas, aquella y esta que formamos, que sin querer, se nos escapa del corazón.

Al salir de Cuba, todos cargamos en el corazón, un poco de nuestra Habana. No la trajimos a cuestas, como carga pesada que impide el andar. Cargamos La Habana en nuestros corazones. Rayito de luz, gota de rocío, brisa en la mañana que alumbra, mitiga sed y refresca, en este andar por el exilio.

Llegamos a Miami, decididos a triunfar, entregándonos a una ciudad que hicimos nuestra e hicimos crecer. En nuestros corazones, en nosotros, sigue vive La Habana, a veces esta Habana, que vive oculta en recuerdos y sueños, pide espacio, se nos desborda, inunda Miami, se posesiona del terreno. Inventa malecones y rampas, adoquines y capitolios. No se conforma con ser solo un recuerdo y se hace realidad, tangible y hermosa.

No me pidan explicar como La Habana, toma a veces Miami, lo sustituye, aunque sea solo por instantes; la magia, no puede explicarse. No es por nombre de calles, estar manejando y hacer derecha en Galiano street. No tiene nada que ver con la pequeña Habana, que de Habana, sólo tiene el nombre. No es tampoco por la comida, un plato de frijoles negros o un tamal, no bastan para evocar La Habana, tampoco es causa de un buen café cubano, recién colado. Es magia de la buena, recuerdos que se escapan, se unen, juntos, conspiran en secreto, a voces, gritan de pronto y ahí esta La Habana, aunque sólo sea por unos instantes.

Anoche, en un lugar de Miami, the Place of Miami, tuve esa sensación de no estar aquí, de estar allá, o tal vez la magia que La Habana, estaba aquí y no allá. The place of Miami, dejo de ser un lugar de Miami, por unos minutos, fue el teatro Nacional, el Lorca, o el Mella. Éramos los mismos de funciones pasadas, la misma complicidad, el mismo disfrute. Aplaudimos con todo, fueron aplausos a nuestros artistas y a nosotros mismos, a nuestra Habana, que a empujones, codazos, se fue colando, hasta ser dueña de la noche.

Bastaron las voces de nuestros artistas, y La Habana, acudió puntual, exacta. Convocada por el arte y el talento, se desbordo, borro distancias y años, así es La Habana, así es Miami, que sabe que le amamos y agradecemos y a veces, cede su espacio a recuerdos, que salen a reinar, aunque sea sólo una noche.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s