Piropos en La Habana.

 

Creo que nadie como el habanero y el cubano en general, para decir un buen piropo. Es parte de nuestra idiosincrasia, nuestra desinhibición natural, nada nos da pena ni nos limita. Cubanos y cubanas, disfrutan piropear, sin más pretensión que halagar, expresar en voz alta la admiración que despertó alguien al pasar.

La creatividad del cubano se desborda en piropos, algunos muy conocidos y reestrenados día a día, como aquel, “si cocinas como caminas, me como hasta la raspa”. Piropos que se reinventan, con vida propia, se transmiten de generación en generación.

No crean que el arte de piropear es atributo exclusivo del hombre cubano, la mujer cubana, bella, sensual y segura de si misma, también se lanza a decir piropos sin sonrojarse. Mujer de estos tiempos, de todos los tiempos por venir, suma a su coquetería y seducción natural, más de un buen piropo lanzado en el momento justo. El último piropo que escuché en La Habana, dicho por una mujer fue, ” La Habana es la única ciudad del mundo, donde los mangos, caminan por la calle”

El piropo, no es agresivo, ni grosero. Un buen piropo, es un verso de amor y La Habana, dueña de los mejores piropos del mundo, asiste, sostiene y alienta a diario, sonriente y coqueta, al arte de piropear. Hay agencias de viaje que advierten a los turistas sobre los piropos en La Habana, le aclaran que no son ofensivos y que no se molesten por recibir alguno. No dudo que algún turista, sea capaz de hacer el viaje solo por el gusto de escuchar un buen piropo y guardarlo para siempre. Dentro de algunos años, tal vez alguna madrileña, cuente a sus nietos, el día que le dijeron en La Habana, “tu con tantas curvas y yo sin frenos”.

Seamos sinceros, a quien no le gusta que le digan un buen piropo?, a quien no le gustaría que al pasar alguien le dijera; “niña/o, estas como me lo receto le medico” o “que esta pasando en el cielo, los ángeles se están cayendo?”

Todos guardamos algún piropo que dijimos o que nos dijeron. El mejor piropo, aun esta por decir. Algunos, antológicos, se van modificando y enriqueciendo con los años, adaptándose al momento, otros, perfectos se transmiten intactos.

Hay piropos modernos, de estos tiempo de internet y tecnología, como, “me gustaría ser computadora, para que navegaras por mi en internet”. Los cubanos, inventan día a día el mejor piropo, el que llega para quedarse, el que provoca una sonrisa de agradecimiento o una mirada sensual.

Buscando información sobre los piropos, encontré uno perfecto para el final de este escrito, cuentan que un viejito, pasaba por el portal de una casa todas las tardes y decía un piropo a una señora mayor, que se mecía en un sillón disfrutando la puesta del sol. Una tarde el viejito le dijo a la señora, “hasta cuando van a brillar esos ojos”, la señora, sonriente, le respondió: “hasta que dure su galantería”.

2 thoughts on “Piropos en La Habana.

  1. El arte de piropear nos viene a los cubanos de los españoles. Una vez un amigo español un poco calvo me dijo al admirar mi pelo, “Quien tuviera una una caballera así aunque fuera para un domingo de toros!”

  2. ja ja ja!!!!
    Como siempre, Fenomenal!!!
    Solo tengo que agregar que en mi casa tengo uno de esos mangos habaneros…. y ahora es que le queda gusto!!!!

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