Atardecer en La Habana.

El sol, no dice adiós igual en todas partes, un atardecer en La habana, tiene un encanto especial, un toque mágico. Un atardecer en La Habana, es la despedida de dos amantes.

Mis amigos, saben que tengo un estrecho vínculo con el sol, tal vez por ser un signo de fuego, tal vez sólo porque amo la luz. Entre un amanecer y un atardecer, prefiero siempre ver la salida del sol. Aún así, no puedo dejar de amar las puestas del sol en La Habana.

Ver al sol marcharse, decir adiós a la ciudad, despedirse casi con un beso, es un espectáculo único. Los que lo hemos visto, no lo olvidaremos nunca y lo evocamos en la distancia. A veces, me ha parecido ver a La Habana, tender los brazos en un desesperado intento por retener a su amante, solo lo deja partir cuando le susurra al oído, vuelvo mañana. Desde el malecón, al horizonte estalla, en colores, un estruendoso beso de despedida.

Siempre digo que La Habana, es una ciudad donde el amor habita en cada esquina. Los habaneros, los cubanos en general, somos dados al amor. Amamos a plenitud, sin trabas ni racionalizaciones, tal vez porque el amor aún en los momentos más difíciles, nunca pudo ser medido, ni asignado en cuotas. Disfrutamos esta abundancia única y feliz, la disfrutaremos siempre. Aunque amamos a cualquier hora del día, bajo lluvias, ciclones, truenos, amenazas de guerra y movilizaciones, cada puesta de sol, nos trae siempre una invitación al amor. Nosotros, obedientes, nunca rechazamos la oferta.

En algunos lugares, el sol se pone de pronto, anuncia su partida y desaparece en segundos. En La Habana, una puesta de sol, es una fiesta de los sentidos, conlleva tintes rojizos por toda la ciudad, es un despedirse sin querer, un alargar intencionalmente la partida, un beso que se alarga y disfruta intensamente. El sol, se despide lentamente y las sombras y fantasmas, comienzan a salir, se adueñan de la ciudad.

Cada viaje a mi ciudad, a los brazos de mi madre es un amanecer a toda luz, cada despedida, un atardecer. Mi madre, no me retiene, sabe que me faltarían las fuerzas para desprenderme de sus brazos. No le digo vuelvo pronto, ella sabe, con certeza que lo haré. Nuestro atardecer, no tiene tintes rojizos, tiene el color y el sabor de lágrimas retenidas, de besos aplazados. Yo, seré siempre su sol, ella, mi ciudad que me espera. Entre amaneceres y atardeceres, transcurre nuestra vida, la de muchos.

 

A pesar que la partida del sol, durante muchos años, ha estado acompañada por la pregunta; tendremos apagón esta noche? Los habaneros se recrean con el atardecer, aprendimos a ver el lado bueno de todo, apostamos siempre por la alegría y el amor. Nos sentamos en el muro del malecón a deleitarnos con cada puesta de sol, olvidamos por unos minutos dificultades y sueños rotos. Dejamos que el embrujo de una puesta de sol en nuestra ciudad, nos posea. Cuando llegue la noche, nos haremos preguntas que tal vez quedaran sin respuesta, pero guardaremos en el corazón un poco de la maravilla repetida día a día, de la puesta de sol en La Habana.

 

El sol se pone, llega la noche, soñamos, suspiramos y amamos. Cada puesta del sol, trae la esperanza de un luminoso amanecer, de un nuevo y especial día que esperamos y que poco a poco, empieza a asomarse en el horizonte de la patria.

4 thoughts on “Atardecer en La Habana.

  1. Habanecer siempre sera un regalo. Abrir los ojos y pisar tierra cubana, mas aun. Saber que a la vuelta de la esquina te encuentras con ese fascinante tren de recuerdos que hoy son una verdad algo mas que desteñida.
    Cuba siempre reclama por el regreso tuyo, mio, nuestro, un regreso al que nadie obliga pero en el que todos insistimos.
    Ciertamente nos sumergimos en toda la añoranza y en recordar, porque es volver a vivir, incluso cuando nadamos en tristezas.
    No obstante creo sinceramente que estamos despreciando un sol maravilloso que nos espera a diario pero nuestra rutina nos impide ver. Tal vez a este sol le falta un poco de nuestros padres, otro poco de un primer amor, un tanto de ciertas alegrias que reemplazamos con todo aquello que un dia nos falto y es en esencia lo que nos hace engrandecer aquellos recuerdos.
    Estamos aferrados a un maravilloso pasado pero no dejemos que opaque ni entorpezca cada amanecer que aun nos queda por disfrutar, no permitamos que “la ciudad del sol” se oscurezca sin una sonrisa nuestra, porque es lo que elegimos dia a dia: vivir.
    Aqui estamos, este es nuestro sol, ese que me traje de Cuba, empinando como un globo maravilloso que cambia de color al amanecer y al atardecer, un globo que miro fascinada desde niña, un globo que aprendi a compartir porque no puedo albergar tanta belleza sin que mis amigos sepan valorar lo que tambien brilla para ellos.

  2. Espy, leiste mi escrito, “Soy cubano” ? Hablo de eso que mencionas, como seguir siendo cubanos e integrarnos a los distintos paises y culturas donde vivimos, aprender a amarlos.

  3. Entre el Sol y la Havana , se teje algo que pocos, pueden descifrar !!!!!!!!!! , Gracias mi amigo , por tu poder hacerlo.

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