Ruinas y escombros.

Entre ruinas y escombros, andan algunos. Disfrutan detenerse en ellos, se sientan sobre ellas, hacen discursos. Entre ruinas y escombros del pasado, a veces, olvidamos vivir el presente, luchar por el futuro.

Todos, tenemos nuestras ruinas y escombros, no son patrimonio exclusivo de nuestra Habana. Tener conciencia de ruinas y escombros, no quiere decir que renunciemos a tener sueños y futuro, que existen, más allá de fracasos y de heridas. Nuestra ciudad, existe, a pesar de montones de basura, o edificios en ruinas apuntalados. Se levanta sobre ellos, los sostiene, los alienta a esperar un poco más. Sueña y espera.

A veces, miro dentro de mí y veo ruinas, sueños rotos, experiencias, quedan algunos escombros del pasado. No somos perfectos, aunque lo intentemos. Nos apuntalamos un día, para poder continuar el batallar diario, curamos heridas, maquillamos cicatrices. No soy, no somos un montón de ruinas o escombros de un pasado que nos marco. Construimos día a día, el presente, soñamos con el futuro, amasamos sueños, seguros que serán realidad mañana.

No podemos limpiar nuestras vidas de golpes, fracasos, heridas. No podemos borrar lo vivido, dejar de ser. Escombros del pasado, quedan como prueba que hubo tiempos peores, que tendremos tiempos mejores. Tampoco podemos detenernos en las ruinas, si lo hacemos, corremos el riesgo de terminar como ellas, cubiertas por el polvo. De esas piedras, levantaremos el futuro, servirán de material de construcción y no de lecho o monumento.

La Habana, conoce de ruinas y abandonos, de partidas. En estos años, se le han derrumbado, algo más que viejos edificios. Sigue en pie, no renuncia a la belleza, ni a los sueños. Espera, con la certeza de quien se sabe dueña del tiempo y esperanzas.

El pasado, fracasos y heridas, conforman el presente, nos dan experiencia, pero no podemos vivir detenidos en ellos. La vida sigue y nosotros, debemos seguir con ella. Aunque todos, carguemos algunos escombros con nosotros, su peso, nos da conciencia que somos mortales, pero no logran detener nuestra marcha.

La Habana, ha perdido hijos, construcciones y sueños, pero sabe que un futuro de luz la espera. Regresaran sus hijos y los hijos de sus hijos, recogerán piedras, escombros, ruinas, amasaran con ellos, una nueva ciudad, una nueva Cuba. Nos arrancaremos, los restos de derrumbes, daremos espacio a nuevos sueños, conscientes, que el sueño mayor, se amasa, con el amor de todos.

Tal vez, alguien decida, dejar en algún parque, un montón de ruinas y escombros, advertencia al mañana, del ayer difícil. Tal vez, alguien decida, dejar para siempre en su alma, su montoncito de ruinas y fracasos. A veces, es bueno recordar. Yo, propongo, borrar todas las ruinas, estrenarnos del todo, sin olvidar, cuando el momento de convertir en presente el mañana, llegue. Un día diremos, ves esta cicatriz, fue una herida que me ayudo a crecer, ves esta pared, fue parte de una ruina, hoy es un edificio que se eleva a las nubes y sonríe al sol.

No, no son tiempos de andar entre ruinas y escombros, de sentarnos sobre ellas a meditar, son tiempo de luz, de futuro, de convocar los sueños, de hacer, tiempos de construir. Un día nos pedirán cuentas y estoy seguro que no queremos sentir la vergüenza, de mostrar solo, ruinas y escombros.

3 thoughts on “Ruinas y escombros.

  1. Deseamos todos de corazon,que ella se levante, nuestra Habana, llena de toda nuestra historia, !! pero la seguimos amando!! como a las madres k no por viejas o llenas de canas la, dejamos de amar!

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