Abrazos!

Nosotros, los cubanos, somos fáciles y extrovertidos a la hora de manifestar nuestro afecto y cariño. Si queremos mucho a alguien, no basta darle la mano, es como quedarnos cortos. Le damos un abrazo. No contentos con abrazar, apretamos fuerte, damos un abrazo con sonido y prolongación en el tiempo.  Abrazos que son capaces hasta de romper un hueso, a lo cubano. Hasta en abrazar somos exagerados!

Cada vez que me reencuentro con mi madre, el primer abrazo, vale por millones. Es como saldar nuestras cuentas de abrazos pendientes, dura  minutos. El abrazo se adorna con besos y frases, se sazona con amor y lagrimas de alegría.

Recuerdo cuando aún no había regresado a La Habana, cuando mi mama y mi familia en Cuba, se habían convertido en solo voces. Una noche soñé que entraba en la sala de mi casa, abrazaba muy fuerte a mami, sentada en su sillón, le decía al oído, no sabes la falta que hace el abrazo de una madre. Me desperté con una felicidad  y energía inusual, era como si de veras hubiera abrazado a mami. Cuando volvimos a vernos, se lo conté, me miro, me dijo; quien sabe, tal vez esa noche ambos nos escapamos buscando abrazarnos y lo logramos.

El valor de un abrazo, solo lo sabe quien lo necesita, quien lleva tiempo sin darlo o recibirlo.  A veces, no tenemos cerca quien pueda darnos un abrazo y revivimos abrazos anteriores, lo sacamos de los recuerdos y los disfrutamos. Un abrazo, nos da energía fuerzas, aliento, es capaz de cambiarnos el estado de animo. Darlo o  recibirlo, es un acto de magia, después, ya no somos los mismos, nos mejora.

Me cuenta una amiga, trabaja con nosotros en el aeropuerto, que hoy, mientras trabajaba, recibió una sorpresa. Un soldado,  un hombre alto, atractivo, vino hacia ella, con los brazos abiertos, la abrazo muy fuerte. Mi amiga, se sorprendió, pero no tuvo fuerzas para resistirse al abrazo, creo que ninguna de  mis amigas y  tampoco  de mis amigos, hubieran podido resistirse. Cuando se dio cuenta de su sorpresa, el soldado le dijo; yo, solo quería abrazar a alguien.

Yo solo quería abrazar a alguien! El soldado, no necesitaba decir más. Mi amiga, es una mujer de suerte. Se que no olvidara nunca ese abrazo. Todo Miami, hubiera estado dispuesto a recibirlo. Le toco a ella, el primer abrazo de un soldado que regresa a casa. El primer abrazo de todos los regresos, es siempre el mejor. Imagino la alegría del soldado y la sorpresa de mi amiga. Imagino el abrazo, les confieso, yo, también hubiera querido recibir ese primer abrazo, esas ganas de abrazar a alguien sin importar rostro. Ese abrazo puro, con todas las ganas del mundo de dárselo alguien, no importaba a quien.

Todos, mas de una vez hemos sentido esa necesidad de darlo o recibirlo. Un abrazo, no tiene precio, no se compra. Se recibe a veces, de sorpresa, nos lo regala la vida, no es casual. Hoy, reparti abrazos, dos o tres. Ahora, quisiera un abrazo, uno solo, pero ya falta poco, menos de un mes para recibirlo.

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