Conversando con Eliseo.

Cuando caminaba por las calles habaneras, me pareció oír una voz, susurrándome temas al oído, soplándome, sugiriéndome nuevos escritos; calles habaneras, el musical, personajes de la habana y muchos mas, pregunte en silencio, Eliseo? Una brisa con olor a mariposas, guarapo y café recién colado, respondió mi pregunta. Conversamos en silencio, mientras juntos, caminábamos por nuestra Habana.

Sabia que nos encontraríamos en la ciudad de todos, que  él, no vendría a descansar. Sabía que renacería en cada palma, en cada Ceiba, en cada amanecer, amaneciendo para nosotros una y otra vez. Sus cenizas, no descansan allá en el puente de Arroyo Naranjo, donde fueron arrojadas. Volvieron a juntarse, el talento y el amor, hicieron el milagro. Por La Habana, anda Eliseo, riendo a carcajadas, piropeando muchachas, asistiendo a funciones de ballet. Charin, en su esplendor, baila el Lago para él, cada noche.

Le pregunte por que nunca acepto mi solicitud de amistad en Facebook; estaba tratando de no abandonarlos, luchando por la vida, me dijo. Te fuiste, cuando mas falta me hacías, recién retomaba el oficio de escribir, un par de consejos tuyos me hubieran ayudado mucho, le dije en tono de reproche, no te preocupes, los leo todos, no interfiero en ellos, son tuyos y debes madurar poco a  poco. Solo te soplo al oído algún tema, después espero a ver el resultado. Algunos me gustan, otros no, pero sigue, no dejes de escribir, se que aunque quisieras, ya no podrías dejar de hacerlo.

Conversábamos, tomaba fotos de balcones, me decía; mira para allá, que buena foto para un escrito. Me recosté a un muro, ¿cansado? Me pregunto, ustedes, los de Miami, acostumbrados siempre a andar en carro, se cansan pronto. Vamos, ya mañana te vas y hay que hacer fotos, quiero enseñarte algunas cosas.

Para todos los que pasaban por mi lado, yo era un “turista”, tomando fotos y a veces hablando solo. Cuando alguien se me quedaba mirando, Eliseo, soltaba la carcajada; apúrate, van a pensar que estas loco. Sabes, si la patria puede ser un plato de comida, tu mama, es una gran patriota, cada  vez que hace frijoles negros, el olor lo siento donde quiera que este, me dijo cuando pasamos cerca del Floridita.

Casi al despedirnos, me hablo de una amiga en común que tenemos. Puedes contar siempre con ella, sus consejos, son como si te los diera yo, me dijo. Ustedes, no se conocen  y se quieren, eso es lindo, cuídala siempre!

En el ultimo minuto, le dije, y la eternidad, comienza un lunes o cualquier día, que es? La eternidad, es vivir en el recuerdo de amigos  y de gentes como tú, que no me conocieron, comienza cualquier día. Cuando se hace algo realmente bueno e importante, la eternidad, comienza!

6 thoughts on “Conversando con Eliseo.

  1. Es una muy lnda y sentida narracion!!! me gusto muchisimo!hay que tener esa sensiblidad de escritor, para sentir esas”conecciones”…gracias Jose!!!

  2. Muy hermoso lo que has escrito y lleno de amor. Eliseo es y sera siempe nuestra referencia para cualquier cosa que de La Habana querramos plasmar!..

  3. julio caballero
    Gracias por traer a nuestros recuerdos a ese grande amigo, Lichi estarà en todos los ricones de la Habana como su padre recorriendo aùn la Calzada de Jesùs del Monte gracias Habanero

  4. Excelente escrito, excelente. Estoy segura que Eliseo estâ aquî, que te mira, que viene de vez en cuando, que sonrîe tomando un cafecito desde a eternidad; y nos brinda, te brinda… Aquî estâ el olor del café y de la esperanza. Un fuerte abrazo a los dos. Enma.

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