Adios, no, hasta pronto!

Toda despedida, es siempre un poco triste. Abrazamos, queriendo retener, prolongando ese instante. Si despedimos a una amiga enferma, que regresa a su país, que continua su lucha contra la enfermedad, un nudo nos aprieta la garganta, casi no nos deja hablar, sin querer, dejamos escapar algunas lagrimas.

Por muchos años, desde que llegue de Cuba, he tenido la suerte de contar con excelentes compañeros de trabajo. Nunca olvido y siempre tengo en un lugar especial, a los primeros que me dieron la bienvenida, los que me recibieron y me ayudaron a vencer miedos. Al lado de ellos, fue mas fácil adaptarme a un nuevo mundo, entre ellos, esta, Magda, una amiga, que demuestra día a día, que toda la fe del mundo, cabe en un corazón humano.

Hay personas, que llevan a Dios en los labios, reparten bendiciones, recitan proverbios y pasajes de  la Biblia, pero Dios, no esta en su corazón, solo en sus labios. Labios y corazón, no se ponen de acuerdo, bendicen con los labios, mientras maldicen con el corazón, su fe, no pasa de ahí, de sus labios, es un barniz. Siempre pongo a Magda, como ejemplo de cristiana, de persona con verdadera fe, Dios, no esta en sus labios, vive en su corazón, desde allí, ella lo comparte con todos los que tenemos la suerte de acercarnos a ella. Cuando me dice; bendiciones, siento paz, se que algo de Dios, me llega en sus palabras.

Es una mujer sencilla, humilde, de las que ayudan, sin pregonar, sin alardes, nunca la he visto enojada. Hay tanta Fe en su corazón, que no hay sitio para el enojo u otro mal sentimiento.

Por segunda vez, Magda, se enfrenta a un enemigo conocido, el cáncer. Ya lo venció una vez, se prepara para esta nueva batalla. Decidió regresar a Honduras, su país, allí, en su tierra, al lado de su familia, todo será más fácil. Decirle adiós, no fue fácil, sin ella a nuestro lado, algo falta, extrañare su saludo, abrazarla, escucharla decir; bendiciones.

Magda, siempre me pregunta por mi mama, sin conocerla, la ve a través de mis ojos. Un día, le dije que estaba muy bien, feliz, me dijo; cada vez que ayudas a alguien, que luchas contra una injusticia, Dios, te bendice en tu madre y le da salud y vida, por eso, ella, esta tan bien!

Pude decirle adiós a Magda, gracias a una amiga especial, mi ángel del exilio, me llamo, me dijo; voy al D 46, Magda, se va para Honduras y quiero despedirla. Nos reunimos allí, escribimos algo, en una camisa de nuestro uniforme, que guarda como trofeo del cariño de amigos. Hubo abrazos, besos, palabras de aliento y lagrimas, la acompañe hasta el avión, en nombre de muchos, le di el ultimo beso de todos sus compañeros, el ultimo, por el momento, hasta hoy; montones de besos esperan por ella, en regresos seguros y multiplicados en el futuro.

Si, despedir, es triste, decir adiós a un amigo, convoca las lágrimas, pero anoche, no le dije adiós a Magda, sólo, hasta pronto, seguro que vencerá en esta nueva prueba, volveremos a verla, a compartir su alegría, su fe. Desde ahora, espero volverla a escucharla decirme; Bendiciones y sentir que algo de su fe, se queda conmigo, para siempre. Te esperamos!

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