Mirtha!

Confieso que no fui de sus más fieles seguidores en Cuba, aunque siempre la admire y seguí su carrera desde sus inicios. Imposible no hacerlo, su presencia y talento, sumaba fans y aplausos en nuestra isla, la hacían presente en conciertos y programas de televisión. Con virtudes y aptitudes para el teatro musical y una vis cómica indiscutible, poco a poco se sitúo entre las preferidas del público. Disfrute de ella en programas de televisión, desde  Buenas tardes, éramos todos tan  jóvenes! Hasta  en teatros, sus actuaciones en Mi bella dama y Hello Dolly, junto a Rosita Fornes, entre otras, permanecen en el recuerdo de admiradores y en la historia de nuestro teatro.

Su carrera en Cuba, fue sólida y en ascenso, siempre gozo de la preferencia de la mayoría. Sus conciertos, eran cita obligada para el gran público en La Habana. Muchos, la veían como la figura llamada a ser el relevo de Rosita, aunque el fenómeno Rosita Fornes, es algo que se da solo una vez, sin dudas, por su versatilidad y carisma, Mirtha Medina, era la llamada a seguir sus pasos; La Medina, era quien estaba mas cerca de la magia de La Fornes. Un  día, se nos desapareció. La dejamos de escuchar por la radio, sus videos, dejaron de ponerse por la televisión, vaporizada, eliminada del todo. Su decisión de abandonar definitivamente el país, con sus hijos, la condenaba a la censura total.

Siempre hay quienes se burlan de censuras y prohibiciones, quienes no creen en vaporizaciones ni olvidos forzados. En las fiestas de diez pesos, los travestis, recreaban lo mejor del repertorio de Mirtha. Así, cada noche de sábado, Mirtha salía a los escenarios habaneros, cosechaba aplausos en la distancia, seguía junto a sus fans, se burlaba de la censura, tras nuevos rostros, en escenarios improvisados.

Recuerdo un concierto de Amaury Pérez, en el García Lorca, interpreto una canción que solía hacer a dúo con Mirtha, le canto todo el tiempo a una banqueta vacía, al terminar la canción, abandono el escenario entre lágrimas. Todos, de pie le aplaudimos a él y a la amiga ausente, que la música y el afecto hacían presente.

Tengo un amigo, que adora a Mirtha; es mi artista, me dice cada vez que habla de ella, a veces lo mortifico, como decimos nosotros; le busco la lengua. En una presentación de Mirtha en The Place en junio del año pasado, se vengo de mí. Cuando me vio aplaudiendo y haciéndole un video, me dijo; es Mirtha, no es Rosita, terminamos riendo y abrazándonos, no puedo negar que esta muy bien; le dije.

Mirtha, es una luchadora, de esas personas, que no se dan por vencidas, se reinventa a cada instante. Tiene un arsenal de armas para seguir en la lucha y sabe como usarlas, no renuncia a su público, ni a su arte. En su constante batallar, desmiente la afirmación, repetida hasta el cansancio de que Miami,  es la tumba del artista cubano. Muchos, como Mirtha, se niegan a morir, aves fénix del arte, renacen cada día para su público. No tiran la toalla, siguen en el diario batallar, seguros que no hay escenario grande o  pequeño, para llegar al corazón del publico, para seguir vigentes y batallando.

De entre todas las Mirthas, me quedo, para siempre, con el ser humano que no se da por vencido, con la mujer que se burla de almanaques, muertes anunciadas y tumbas del arte. Con la artista, que se renueva a cada instante e irrumpe en la escena de Miami, inventándose, cada vez, una nueva Mirtha, con el  mismo ímpetu y fuerza con el que hace años, conquisto a su público en Cuba. Florece con nuevos colores y matices para su público que le agradece tesón, fuerzas, ganas y arte! Tal vez si alguien le pregunte, por que tanto batallar, tantas ganas de seguir, responda con la frase de uno de sus éxitos; soy así, por amor!

Amigos!

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Soy de los que piensan que la amistad, es como el amor, pero sin deseo sexual, sin esa pasión de la atracción, es un sentimiento más apacible, sin tormentas. Ambos sentimientos comparten ilusiones y alegrías, ganas de verse y explosión de abrazos. Se parecen, pero son diferentes, el amor real se da a una sola persona, la amistad, puede compartirse con muchos. Compartida, va tejiendo red de amigos, sumando afectos. Nuestro número de  amigos, aumenta cada día, cada instante, entre holas y adiós, tejemos redes, trampas, en que atrapamos personas y ellas nos atrapan.

Recuerdo amigos que tuve en La Habana, hacíamos tertulias en los intermedios del ballet, conciertos y obras teatrales, vi a muchos partir. Después de cada estampida migratoria,  me quedaba, prácticamente solo. Rostros nuevos me acompañaban en los teatros, poco a poco aparecían amigos nuevos, hasta que una nueva ola, se los llevaba a otras tierras. Un día, llego mi ola, me invente otra vida. Nuevos caminos, nuevos amigos, junto a viejos, se sumaron a mi vida. Juntos inventamos sueños, descubrimos vidas, hicimos caminos. La amistad llega y corre, anda diferentes caminos, nos guía segura.

Los amigos, son como mariposas, sin vida limitada, dan color a nuestras vidas, la embellecen. Colorean los momentos tristes, mariposas de alas fuertes, capaces de sostenernos cuando caemos. Duendes de los mejores sentimientos, hadas del presente y del mañana, Amigos! Que comparten penas y multiplican alegrías. Magos de la felicidad, hechiceros de la alegría. Un buen amigo, lo puede todo, desde convertir una lagrima en sonrisa, hasta prestarnos sus piernas, cuando nos cansamos o no podemos andar más.

En estos tiempos de Internet y globalización, el concepto de amistad, cambia, adquiere nuevos matices; se redefine. Tengo muchos amigos que no conozco personalmente y los quiero, necesito y extraño, tanto como a los reales que están día a día a mi lado. Poetas, musas, amigos que me dan consejos y apoyo, que me incluyen en sus oraciones. Amigos, que comparten frases, escritos, fotos, penas y alegrías, con la ayuda del teclado y el mouse.

Una vez, a causa de un escrito mío, una persona, en sus comentarios, recordaba lo peor de los grupos de respuesta rápida, prefirió agredir mi persona, no mis ideas, intento hasta humillarme, como si eso fuera tan fácil! Yo, en mi condición de autor del artículo, tenia que ser muy diplomático, medir mis palabras, insistir en discutir las ideas. Mis amigos virtuales, enfurecidos, casi protagonizan el primer linchamiento virtual, hasta malas palabras hubo, fue como una riña callejera, solo que en el marco de la Internet; los protagonistas, nunca se vieron la cara. Estoy seguro que si se hubieran visto cara a cara, hasta un buen galletazo hubiera sonado esa tarde. Así son los amigos, reales o virtuales, se defienden y ayudan entre si, los unen lazos muy fuertes, aún sin conocerse.  Si se ofende o ataca a uno, los demás salen en su defensa; es mi amigo, no te metas con el! Parecen decir.

No hace falta un abrazo, para saber que alguien es nuestro amigo, que esta siempre al alcance de la mano o del Mouse, cuando lo necesitamos. Tengo grandes amigos, que veo poco, a veces, pasa todo un año sin vernos, pero ellos y yo, sabemos que estamos ahí, dispuestos a aumentar alegrías y compartir penas, intercambiar hombros. Somos amigos y eso basta.

Encontrarse con amigos, es una suerte, un regalo, la certeza que la soledad, no nos visitara jamás. Los amigos, son la familia que elegimos, la compañía que preferimos. Como dirían en Cuba; “el que tiene un amigo, tiene un central” si todo sigue así, muchos terminaremos haciendo una zafra histórica, con millones de amigos, moliendo tristezas y penas, produciendo afectos y alegrías. Hace años, comencé mi zafra y les juro que no terminara nunca.  Entre amigos, compartimos un café sin final, nos miramos a los ojos o a la pantalla, seguros que andando juntos, el camino,  se cubre  con girasoles y mariposas!

Siempre se me olvida algo!

Anoche, fui al teatro, el autor de la obra, el elenco y el director, prometían una buena función. Cuando faltan los recursos y sobra talento, pueden hacerse milagros. Sin apenas estenografía, apostando por el desempeño de los actores, en un teatro pequeño, todos pasamos un buen rato. Disfrutamos de buen teatro, salimos satisfechos, felices. De pie, aplaudíamos a los actores, que en despedida inusual, daban la mano y saludaban al público, se mezclaban con nosotros, nos daban las gracias por asistir. Sin proponernoslo, todos fuimos actores y cómplices, de una puesta en escena diferente.

Para los que desde nuestra primera juventud, descubrimos el teatro y hasta incursionamos en él, en festivales universitarios; disfrutar de una buena obra, de un buen hacer teatral, es como un exorcismo. Liberarnos de malos fantasmas que nos dicen al oído, una y otra vez; Miami, no tiene vida cultural, si quieres salir, ve al Mall o a comer fuera! Mientras reía y agradecía la puesta en escena, evoque los teatros de La Habana, los grandes, los pequeños, nuestras salas teatros, todos! Que nos enseñaron a mar y respetar al teatro, lo hicieron parte nuestra.

Tengo un proyecto de obra teatral a medio terminar, una noche un amigo me dijo, te atreves? Le respondí, me atrevo a todo! La escribí casi de un tirón, mi musa y un buen amigo poeta, me aconsejaron agregarle escenas y diálogos. Un día escribí una escena para un nuevo personaje, una mujer, que debía desgarrarse en escena. Aún no la he terminado. Anoche, mientras aplaudía, recordé mi obra abandonada, me prometí terminarla, se la debo al amigo que me la pidió, a mi musa y me la debo a mi mismo. Entre nosotros, anoche, mientras todos aplaudían, me imaginaba, rodeado de los actores, saludando al público y dando gracias; todos tenemos algo de vanidosos!

Se, que para terminar mi obra, tendré que convocar fantasmas, Eliseo, vendrá en mi auxilio y Virgilio también, aunque tenga que invitarlo a almorzar. Le haré un potaje de chicharos, que no podrá resistirse, allá, en La Habana, mis amigos, decían que me quedaba exquisito. Vendrá, sin miedos, tranquilo, tal vez me diga; esto no sirve, hay que rehacerlo completo, me dejare guiar, seré un buen alumno. Con un maestro así, cualquiera!

El teatro en Miami, se abre caminos, Akuara Teatro, Miami Studio, entre otros, abren nuevos horizontes, no se dan por vencidos, mantienen vivo y con buena salud, el quehacer teatral de la ciudad. Nuestros actores y directores, ponen todo su empeño en nuevas ofertas, a veces, olvidamos que, ellos, como nosotros, también tienen cuentas que pagar, familias que alimentar. Apoyar el buen teatro, es una obligación de todos los que lo amamos, de los que no queremos que muera.

Como decía un personaje en la obra, voy a tener que tomar fosfatos para la memoria y si tienen el efecto secundario que decían en la obra, de hacer crecer pelo, mejor todavía! Casi se me olvidaba decirles el nombre de la obra. Me puse a hablar del teatro en Miami, de mi obra inconclusa, hasta anduve por los teatros habaneros ven, Siempre se olvida algo!

ArtSpoken.

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Hasta que el dinero nos separe!

Allá en La Habana, en Cuba en general, era muy fácil conocer a alguien y de un modo u otro, tener una relación.  Cruzábamos miradas, bastaba un gesto y ya estábamos conversando, “dando muela”, como dicen algunos. A pesar de dificultades reales que conspiraban contra el amor y su libre ejercicio, cuando conocíamos a alguien, solo importaban las hormonas, los sentimientos, el gusto, el deseo que la persona despertara. Si trabajaba  o no, si vivía solo/a o con toda la familia en un apartamento de un solo cuarto, no importaba. En una ciudad donde subirse a una guagua, era una odisea, nunca se nos ocurrió preguntar la marca del carro que manejaban, ni siquiera nos fijábamos en las ropas que usaba. Lo que realmente importaba, estaba bajo las ropas y dentro del pecho, el resto, solo eran adornos, que no decidían al consumar el acto de amar.

Emigramos, llegamos a mundos nuevos. Muchos estábamos seguros que la ausencia de dificultades materiales, garantizaría parejas estables, amores seguros. Atrás quedaban, para siempre, amores en parques, cines, jardines, al aire libre. Disfrutaríamos de comodidades, buenas camas, aire acondicionado, cero mosquitos intentando arruinar el final. Estabilidad asegurada, no más búsquedas de sitios para hacer el amor, no más parejas durmiendo separadas, suspirando por un minuto de intimidad. En ese momento, apareció el dinero y el interés. Todo cambio.

Surgieron nuevas preguntas, donde trabajas? Cuanto ganas? Que carro manejas? Donde vives? Ya no escuchamos más; te gusta el ballet? Que lees?  Cual fue la ultima película que viste? Descubrimos, con asombro, que muchas veces las ropas que llevamos puestas, pueden despertar más interés, que la piel bajo ellas. La marca y año del carro que manejamos, puede ganarnos más pretendientes que la más encantadora de las sonrisas. Ni hablar de propiedades y cuentas de banco, capaces de aumentar virtudes, dar volumen a músculos y hacernos, sencillamente irresistibles.

Entre el amor y el interés, a veces, gana la batalla el interés, el dinero, gana seguidores y admiradores. Atrás quedo aquello de; “contigo, pan y cebolla”, nadie quiere pasar trabajo. Muchos buscan a ultranza una mejoría económica por medio de una relación. Otros, dueños de posiciones económicas estables, la exhiben, como nuevo modo de conquista. A veces, parece que, el amor perdió definitivamente la batalla. Cupido, no tira la toalla, pero esta a punto de romper el arco y la flecha.

Por suerte, el amor, cede terreno, pero no pierde batallas. Sabe su precio exacto, demasiado alto para pagarlo en oro, no se da por vencido. Los que se dejan seducir por el dinero, terminan pagando con lagrimas y humillaciones, una triste y mala copia del amor. Muchos, al final, suspiran por un pedazo de pan compartido con amor y prefieren dejar intacto el plato de una lujosa cena. Venderse, ponerse precio, siempre tiene un mal final.

En la vida, mejoramos, por el esfuerzo personal, por la lucha diaria. Nuestra pareja, es el hombro donde apoyarnos, la persona que lucha con nosotros por una vida mejor. “De amor, hasta morirse es bueno”, de desamor, hasta vivir es malo!

Un beso, un abrazo, no tienen precio conocido, no están en venta! Si fuimos capaces, allá en nuestra isla o en otros países, de ser felices, más allá de escaseces y limitaciones, no podemos permitir que el dinero imponga límites y condiciones al amor. Gritemos con fuerza, hasta que la muerte nos separe! Cupido, recogerá su arco de un rincón, nos lo agradecerá, con la mejor de sus flechas, la del verdadero amor!

Envejecer.

Una vez, conversando en el gimnasio, con un muchacho, de pronto, comenzó a  criticar a las personas que pasaban de cierta edad e insistían en visitarlo. Para él el gimnasio, era un imperio de muchachos jóvenes, con pieles tersas y brillantes. Me reí, le dije mi edad (no se embullen que no voy a decirla), se sorprendió y trato de arreglar lo que había dicho, mientras yo,  reía a mis anchas. Termine aclarándola que cualquier edad es buena para querer estar en forma, tonificar los músculos o solo pasar un buen rato en el gimnasio. También cualquier edad es mala para decir; no puedo, ya estoy viejo, para darse por vencido, tirar la toalla.
Para los que no renunciamos a los sueños y cada día amanecemos con montones de proyectos por realizar; envejecer, es un trabajo pendiente, una tarea que no tenemos apuro en comenzar. Mientras quede algo por hacer, la vamos relegando, posponiendo. No hay apuro en ser viejos. Hoy, le decía a una amiga; no esta en mis planes para los próximos 50 años

A veces, converso con amigos, recordamos figuras del arte que fueron importantes y populares en nuestra juventud, algunas, ya han partido, otras, retiradas, ya no forman parte del quehacer artístico diario. Nos sirven de indicador que vivimos otros tiempos. El avance tecnológico, a veces, nos deja como atontados, o lo asimilamos o nos quedamos definitivamente atrás. Nos damos cuenta que los años pasan. Como diría Pablito, el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. Yo, le hice un arreglo a  la letra; el tiempo pasa, alguna gente se va poniendo vieja. Otros, entre los que me incluyo, tenemos conciencia de que ya no tenemos 20 años, pero no somos culpables de sentirnos como si los tuviéramos, los invito a sumarse a este grupo.

Soy de los que creen que envejecer, es una opción, en parte una decisión personal. Conozco personas muy jóvenes, que decidieron ser viejos, sin arrugas o canas, optaron por renunciar a sueños, vegetar, ver la vida pasar como, espectadores. Renunciaron a papeles protagónicos y solo, algunas veces, aplauden, cuando algo logra motivarlos mucho. Desde el balcón de la vejez prematura, ven la vida transcurrir, suspiran, y hasta sufren achaques en su voluntario vestirse de vejez.

Hace años, conversando con una amiga mucho mayor que yo, le dije que; todas las personas, nacen con una luz. A algunos se les apaga a los 20 años a otros mas tarde, algunos poco la conservan hasta el final de sus vidas. Esa luz, es el reflejo de nuestro yo interior, del no renunciar a los sueños, de pensar en el mañana con optimismo y fuerza, del no darnos por vencidos.

Hay personas que son y serán eternamente jóvenes, nos dirán un día adiós, con una sonrisa y un gesto de juventud eterna. Vencen años y problemas, siguen en la lucha por la vida. No tienen edad, solo sueños!

En ocasiones, he ayudado a personas de más de 80 años, me dicen que malo es llegar a los 85! Siempre les respondo, malo? Bueno, el que no llego, es porque se quedo en el camino! Terminan riendo conmigo, dándome la razón y felices de pasar los 80s.

Si, no tengo dudas, somos tan jóvenes como nuestros sueños, nuestras ansias de conquistar el futuro, tan viejos, como querer darnos por vencidos o detenernos, para siempre, en los fracasos. Lamentarnos, auto compadecernos, no ayudara a vencer años y problemas; nos hará envejecer, sin importar la edad que tengamos. Ensayemos la mejor de las sonrisas, inventémonos un sueño, decidamos, para siempre, ser jóvenes, sin importar años, arrugas, ni canas. Como dice la canción “joven ha de ser, quien lo quiera ser”. Si lo dudan, pregúntenle a La Habana!

Los cines de La Habana.

Hace días, conversando con un amigo, evocamos, sin proponérnoslo, La Habana de nuestra niñez y adolescencia. Andándola en la memoria, nos detuvimos un buen rato en los cines habaneros. Hicimos un recuento de los cines que teníamos cerca de casa, él, allá en Luyano, yo, en Playa. Terminamos asombrándonos de la cantidad de cines que existían, casi al alcance de  la mano. Nos preguntamos que lugar ocuparía la Habana entre las ciudades con mayor número de cines. Mi amigo Google, vino en nuestro auxilio. En 1959, La Habana, tenía más cines que New York y Paris, era la ciudad del mundo con mayor número de cines!

En nuestra juventud, pudimos disfrutar de la mayoría de estos cines, de los grandes cines, como el Yara, Payret y Trianon, entre muchos y de los cines de barrios, con menos glamour, pero no menos publico. La Habana, tenía un alto índice de cinéfilos. Recuerdo una época en que la cartelera de los cines habaneros, era extensa, mi hermana mayor y yo, jugábamos a leerla y descubrir si nos quedaba alguna película por ver.

Mi amigo y yo, recorrimos casi todos en el recuerdo, no hay otro modo de hacerlo, aun visitando La Habana, seria imposible; muchos, ya no existen.

En una de mis visitas a La Habana, converse con una persona que pertenece al mundo de la cultura. Me contó que habían asignado los cines a sindicatos o empresas, en un último intento por evitar la desaparición de muchos. El Jigue, que fue en su momento un suceso en la ciudad, ya no existe como cine, el Rex y el Duplex, son parte de la historia de la ciudad, otros, luchan por subsistir. Se aferran a imágenes y recuerdos, se niegan a desaparecer. El cine Infanta ardió una noche de sábado y así quedo, para siempre, en ruinas y cenizas.

Condenados por decreto no escrito a desaparecer, se burlan de abandonos y desidias, de funcionarios ineptos, de limitaciones y escaseces. Convocan a fantasmas en funciones de madrugadas, reeditan momentos de esplendor, cuando largas colas los rodeaban. Proyectan una y otra vez, Hiroshima mon amour, La vida sigue igual, la película de la Massiel, Fantomas,  Fresa y chocolate, reviven proyectores y escenas famosas. Chaplin, los recorre y alienta, resistan, les dice una y otra vez. Cuando las luces de la ciudad se apagan, cuando los fantasmas se adueñan de la ciudad, nuestros cines, vuelven a ser los de antes, no se resignaran nunca a desaparecer.

Heridos de muerte, se miran unos a otros sorprendidos. No comprenden del todo que paso, algunos culpan al desaparecido Noticiero ICAIC,  cuando el aparecio, todo comenzo a cambiar, se dicen unos a otros en voz baja. Aún tienen miedo que alguien los escuche y los cierren definitivamente.

El Yara, desde su esquina privilegiada que le asegura su existencia y alguna que otra película de estreno, ve con tristeza a sus hermanos, desaparecer uno a uno, mira al Malecón y pide ayuda, grita, auxilio! La Giraldilla, detiene su girar y apunta al futuro, sabe que no todo esta perdido; Confia en nosotros, con la misma certeza que confia en el mañana.

La Habana en el recuerdo.

Cuando vivíamos en La Habana, soñábamos con irnos, con abandonar la ciudad, para siempre, salir de ella, a cualquier precio, de cualquier forma. Todo nos molestaba, la espera de las guaguas, las colas, las calles sucias, odiábamos carteles, consignas y prohibiciones. En mas de una ocasión escuche hasta maldecirla; maldita ciudad, dijeron mas de uno. Cansados de apagones y racionalizaciones, culpábamos hasta a las piedras de nuestra frustración y limitaciones. Queríamos alas y volar cuanto antes.

Muchos logramos irnos, después de intentos y sueños. La Habana, quedo lejos, inaccesible en cierta forma. Parte del pasado, no mas presente, ni futuro cierto. Entre ella y nosotros; recuerdos, luchas, mar y restricciones de un lado y del otro. Habana, inalcanzable del todo, inabarcable en el recuerdo.

Nos inventamos otra Habana, recreamos otra ciudad en nuestros sueños y memoria. Vestimos La Habana de blanco, la adornamos de girasoles y la hicimos nuestra eterna novia. Novia fiel que espera y no traiciona. Aprendimos a mirarla diferente, la despojamos de escombros y carteles. En la distancia, aprendimos a valorarla y  agradecerle por existir.

Cambio la imagen de nuestra ciudad, nuestros pasos al andarla, real o imaginariamente, nos llevaron a nuevos sitios. El sol de la nostalgia, ilumino cada rincón de nuestra ciudad. La memoria, reedito lo mejor de nuestras vivencias. Nuestros ojos, tras lentes de inmigrantes, descubrieron colores, arco iris y palmeras al viento, se deslumbraron ante tanta luz. Poco a poco, se fue hermoseando, nuestra ciudad, como mujer embarazada de futuro, se hizo mas bella y mas amada, especial!

La  ciudad, que un día cargamos con culpas ajenas, fue declarada inocente. En juicio publico con miles de testigos y abogados defensores, fue liberada de cargos. La ausencia de acusadores, garantizo su absolución total. El juez, dio su veredicto, cuando golpeo sobre la mesa con su mazo, cientos de colibríes volando, ratificaron sus palabras; inocente de  culpas, culpable de provocar amor y añoranzas, libre para siempre, condenada a amar y ser amada eternamente.

La ciudad, un día maldecida, se lleno de bendiciones, donde hubo molestias y hastíos, descubrimos amor, sueños por realizar, tareas por hacer. Donde pensamos existía sólo pasado, descubrimos, poco a  poco, el futuro. Donde había oscuridad, poco a poco, anunciando un mañana mejor, la luz, se fue abriendo paso.

No, La Habana, no es una ilusión óptica o un recuerdo de algo que un día existió, es real, tangible, nuestra. No existe solo en nuestras mentes, no la inventamos una tarde de nostalgias, esta allá, esperando, soñando junto a nosotros y el futuro.

La ciudad, de la que tanto quisimos huir un día, termino, para siempre, atrapándonos, no nos resistimos, la dejamos hacer. Terminamos enredados en recuerdos y sueños. El amor, la nostalgia, rompieron velos que no dejaban verla, apreciarla plenamente. Fantasmas amigos, se encargaron de habitarla y cuidarla por nosotros, nos la muestran en cada reencuentro, nos la traen al exilio. La Habana, abre sus brazos, reclina su cabeza en el malecón y espera. Sabe que el futuro que lleva en sus entrañas, no tardara en nacer, acaricia su vientre, nos mira, sonríe, sabe que no esta sola, cuenta con nuestro amor y presencia.