El teatro musical de La Habana.

Consulado y Virtudes, una esquina, donde el teatro insiste en nacer, en florecer, luchando contra derrumbes y abandonos. Primero el Alhambra, después el Musical de La Habana. Hasta esa esquina, me guiaron mis pasos, me llevo la magia de La Habana, una tarde que decidí salir a caminar y conversar.

Acompañado de fantasmas, andando entre ellos, recorrí gran parte de la Ciudad. A veces, aunque ellos me apremiaban a seguir, tenia que detenerme, uno pierde la costumbre de ese caminar por horas por nuestras calles. Persiguiendo balcones y sabanas blancas al aire, me vi de pronto, frente al Musical de La Habana, un teatro que en más de una época, hizo historia en La Habana. Su estado, casi en ruinas, casi me impide reconocerlo, no era así como vivía en mi memoria.

Recuerdo sus revistas musicales, con estampas costumbristas, sus pinceladas de humor, que intentaban criticar y comentar la actualidad; La negrita catedrática, La Mazucamba y un sinfín más. De la mano de Héctor Quintero, vivió momentos de esplendor, lo fundo y guío durante años. Mi bella dama, donde Mirtha, demostró todo su potencial en el teatro musical, La Fornes en el musical y muchos espectáculos mas, que dejaron su huella, para siempre, en la historia del teatro habanero y en nosotros. El musical, como ningún otro teatro, se acercaba a nosotros, a nuestra realidad.

De todos los rincones de La Habana, acudía su público, convocado por el arte y el buen hacer. Nos burlábamos de guaguas llenas y apagones y nos reuníamos a su convocatoria y embrujo, seguros de pasar un buen rato, de ver algo diferente; nuestro. Si el Lorca, nos ayudaba a evadirnos y a soñar con mundos desconocidos, El musical, nos llevaba por las calles habaneras, con el, entrábamos a solares, y cafeterías, recorríamos nuestra ciudad.

Ver El teatro musical de La Habana, en ese estado, casi me deprime. Un buen y querido fantasma tuvo que darme una palmada en la espalda y decirme; que pasa, acaso no has visto cosas peores? Esto tiene solución, hay otros sitios, que nunca mas volverán a existir. Me tomo de la mano y me llevo al interior del teatro. La portero, me dijo, no puede hacer fotos, mi amigo fantasma, tomo la cámara; total a mi no pueden verme, me dijo, reímos juntos.

Allí, en medio del abandono total, como flores vencedoras, entre escombros y abandonos, ensayaba un grupo de jóvenes. No todo esta perdido, me dijó mi amigo, ellos, harán el milagro! Me dio un abrazo y desapareció, rumbo a la eternidad, donde habita. A esos jóvenes, no les importaba el estado ruinoso y de abandono del lugar, ensayaban entre risas, miraban al futuro con ojos de juventud, confiados y seguros que, nada es imposible.

Se que el teatro musical de La Habana, algún día, renacerá de sus ruinas, tal vez yo no asista a su función de apertura, iré a otras. Muchos, de una forma u otra estaremos presentes, de la mano de fantasmas o siendo uno de ellos. Evocaremos funciones pasadas y entre aplausos y recuerdos, nos fundiremos con esa juventud, que a pesar de ruinas y escombros, abandonos y negaciones, con solo existir; asegura el futuro!

10 thoughts on “El teatro musical de La Habana.

  1. Tengo tantos recuerdos del Musical, que si no tuve el valor ni de pasar, gracias Jose por este reencuentro con la nostalgia, con los tantos y tantos grandes artistas que desfilaron por ahi, los cuales disfrutamos, muchos anos como bien senalas de la mano de Hector, sonemos, si, esperemos que vuelva a renacer, !!!El Teatro Musical de la Habana!!!

  2. Cuantos recuerdos, wow !!!!!!! pena ver estas imagenes, cuan diferente esta esquina, llena de esplendor años atras> Todos vestidos de nuestras mejores galas y comentando antes de entrar y maravillados al salir, de ahi a tomar helado o siemplemente a caminar la havana. Que tiempo !!!!!!!!!!, Volveran ???????????

  3. Hay cosas tan irremediablemente extinguidas que no pertenecen ya a época, estilos, sitios o a alguien en particular. El teatro se fundó en la esquina de Consulado y Virtudes, y era, según el inefable Eduardo Robreño, un «caserón de una sola planta», propiedad del catalán José Ross, y en donde estaba un taller de herrería al que le sobraba espacio.

    Larga es la historia cruzada de detractores y promotores del Alhambra desde entonces, y a veces todavía hoy; pero casi 103 años después, lo vemos en ese estado con el nombre de “Teatro Musical de La Habana”, aunque hace muchos años que no circulo por esa notable esquina, me imagino bajando por la calle Neptuno en dirección a Consulado y Virtudes con el acierto de reencontrarme con mi querido amigo y recién desaparecido Héctor Quintero … que Dios lo tenga en la gloria.

    … y a la pregunta de Higinio y a la respuesta de José. – Claro que volverán esos tiempos ! … EL TEATRO EN CUBA NO PUEDE MORIR !

  4. es triste.y duele cuando has vivido en los altos de ese edificio y vives en carne propia la como todo se ha destuido y nadie dice nada……………..

  5. Recuerdo en los 80s las revistas musicales de Hector Quintero en este teatro. Cuantos recuerdos, y una vez más la desidia se apodera de otro teatro habanero. Ojala, lo reconstruyan como al cercano teatro Martí, y no lo dejen destruir como al antiguo teatro Campoamor.

  6. Estara en Nuestro Poder economico revivir muchas de las grandes cosas de la habana, para generaciones futuras si es que la historia no nos aplasta a todos con su fuerza indiscutible. Han pasado 55 terribles anos y no veo Esperanza ninguna.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s