¡Traje conmigo, olor a Cuba!

En abril, escribí, Olor a Cuba! Un artículo que leí sobre los olores y su influencia en los recuerdos, lo inspiro. En la memoria, evoque esos olores de mi infancia, de mi juventud, ese olor a Cuba, que siempre, como muchos, llevaré en la piel y en el alma. En mi pasada visita a Cuba, volví a sentir muchos de esos olores, pude disfrutar de ese olor a nuestra Isla, en presente, no en la memoria, ni evocándolo; tangible, un olor sólido, que mas que oler, podía casi tocar con las manos, abrazarme a él.

Sentado en la sala de mi casa, en La Habana, intentando encontrar algún programa de televisión que logre captar mi atención, un olor exquisito invade la casa. Sale al exterior, escapa por las ventanas abiertas. Imagino al vecindario, en éxtasis, disfrutándolo, casi movilizándose y siguiéndolo. Mami, en la cocina, prepara el almuerzo del lunes, disfruto ese olor exquisito, indescriptible, ese olor de la comida de mama, que provoca una fiesta de los sentidos, que revive recuerdos, épocas enteras. Ese olor que solo las mamás pueden crear y recrear a su antojo.

Me recuesto en el sillón, aspiro profundamente. Me encantaría guardar este olor, envasarlo, poderlo disfrutar una y otra vez, usarlo como ambientador de mi casa, allá en Miami, en mi auto. Llevarmelo conmigo y jugarle bromas a mis amigos cuando vayamos a comer a restaurantes, soltar un poco de ese olor y verlos asombrarse y decir; quiero de eso que estas comiendo! Reírme y decirles que tendrían que ir hasta La Habana y decirle a mami; Concha, queremos frijoles colorados y pollo asado! Mami, prepararía cazuelas, encendería hornillas, haría sofritos y el olor bastaría para un disfrute especial, único.

Mis amigos, los que me leen, pensaran que tengo un olfato muy desarrollado, realmente no es así, pero hay olores especiales que me captan y seducen, que me toman de la mano, o de la nariz. Olores que me hacen moverme en el tiempo y en el espacio. El olor de los sofritos de mami, se mezcla con el olor de La Habana, que entra por mi ventana, son parte de un todo, crean una mezcla única, sin interferencia de ambientadores y velas aromáticas. Ese olor nuestro, que nos acompaña siempre. En La Habana, llovizna, el sol, seca los restos de lluvia, esos olores, se mezclan, las flores del jardín, hacen su aporte, respiro hondo, pretendiendo llevarme conmigo ese olor que Cuba, me regala.

Salgo al portal, me siento en la terraza, huelo La Habana, Cuba, mi tierra. Un olor  que me hace cerrar los ojos, que juega con recuerdos y años, olor travieso. Un olor que quisiera guardar, llevar conmigo por siempre, seria como tener a Cuba, a mi madre, mi tierra! Al alcance de la mano. Un olor que vencería nostalgias y ausencias, un olor que prefiero a Chanel y ambientadores. El olor a mi tierra, a mi vida. Un olor que nada supera, un olor que llevo para siempre en el alma y en la piel. No puedo guardarlo en un frasco o en una cajita especial, pero lo llevo conmigo, dispuesto a evocarlo, a recrearlo. Esa mezcla de olores que nos conforma, este olor a  mi ciudad, a mi gente, que me recuerda y reafirma mi condición de cubano. Este olor que va siempre conmigo, con nosotros, guardado, para siempre, en el alma!

2 thoughts on “¡Traje conmigo, olor a Cuba!

  1. Conozco de esos olores, pude disfrutarlos , tambien saborearlos. Hoy leyendo, volvi a sentirlos. Que rica sensacion !!!!!!!!!!!!! > Hasta del olfato vivimos. Wowwwwww

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