4 casas viejas.

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Eran como hermanas, las mejores amigas del mundo, siempre estuvieron muy unidas, inseparables. A pesar de diferencias en las fechas de nacimientos, se adaptaron unas a otras, se llevaban muy bien. Nunca, discutían, juntas enfrentaban lo bueno y lo malo, seguras que en esa unión, radicaba su fuerza. Vivieron juntas gobiernos y desgobiernos. Si fueran capaces de escribir sus memorias, estas serian la historia de la Isla, nada faltaría.

Ya estaban viejas, muy viejas, sus años de esplendor habían pasado. Hacia tiempo que nadie al pasar decía; ¡Mira que lindas! Ellas no se daban por vencidas, se arreglaban con lo que encontraban tratando de disimular el paso de los años. No tenían muchos recursos, pero no se daban por vencidas. Muchas de las que compartieron espacio y tiempo con ellas, ya no existían. Ellas seguían desafiando al tiempo.

Las 4 pertenecían a ese grupo que cierra filas y espera tiempos mejores, que resiste en espera de un amanecer, sin perder la esperanza, ni la fé.

La mayor, era un poco la líder de todas. Cuando alguna decía; no puedo mas, creo que ya llego el final, ella le decía; hay que resistir, si todas nos damos por vencidas, ¿Qué será de la ciudad? Así contaminadas por su fuerza y voluntad de resistir, las 4 casas viejas resistían y esperaban el mañana.

Se negaban a ser victimas del próximo derrumbe. Si una sola de ellas flaqueaba, era el fin de las 4, lo sabían muy bien. Compartían paredes, cimientos y techos. Eran como hermanas siamesas, imposibles de separar y de sobrevivir si faltaba alguna de ellas.

Espantadas veían columnas de polvos, tensaban ladrillos y columnas. Se miraban en silencio, se enviaban un mensaje; no, nosotras no seremos el derrumbe que viene.
En la ciudad, donde antes existían edificios y hermosas casas, poco a poco los solares yermos, algunos parques y ruinas en “exhibición” iban ganando la batalla. Las 4 casas viejas estaban conscientes que no tenían gran valor arquitectónico, nadie se tomaría el trabajo de repararlas. Ellas no pertenecían al selecto y aristocrático grupo que habitaba en el casco histórico de la ciudad, a nadie le interesaba su suerte. Las numerosas familias que la habitaban, preocupadas en sobrevivir el día a día de la ciudad, ni podían dedicarles tiempo y recursos en su resistencia.

Las 4 casas viejas, siempre temiendo el derrumbe que viene, aprendieron a sostenerse unas a otras. Unidas, apoyadas entre si, desafiaban leyes físicas y pronósticos de la dirección de viviendas. Sus habitantes habían sido advertidos que debían desalojarlas, que sus vidas corrían peligro; no hacían caso de derrumbes anunciados. Miraban las paredes, el techo, esto parece que se viene abajo, pero aguantara, llevamos años así, se decían unos a otros. Acariciaban las paredes agrietadas. Las 4 casas viejas se estremecían con estas muestras de amor que les daba fuerzas y estimulaba a seguir de pie, decididas a desafiar pronósticos y hasta a la mismísima ley de gravedad; Newton, hubiera enloquecido mirándolas.

Así, para asombro de vecinos, ingenieros y demoledores de casas, las 4 casas siguieron de pie, sin protagonizar el derrumbe que viene. Decididas a vivir, ¡La esperanza que viene!

15 thoughts on “4 casas viejas.

  1. Como siempre, genial, y si leo mas alla, me conmueve !!!!!, no solo las casas se apuntalan, tambien las vidas !!!!!! Un abrazo mi hermano

  2. hay tantas y tantas casas viejas apuntaladas que luchan contra la gravedad y el derrumbe total, hay tantas y tantas hermanas para contar las obras completas de esta isla embrujada….que tu escrito no es mas que el reflejo de lo que se ha convertido esta pequeña isla…. en casa viejas apuntaladas y hermanas sin poder contar sus historias…. bravo por ti!!!!

  3. Con este escrito. Una vez mas senti ese olor. Tan tipico unico y exclusivo de esa ciudad. Que no es mas que miles de hermanas juntas unas con otras. Soportando tempestades como bien tu dices. En espera del sueno de todas. De volver a Renacer. Muy bueno tu escrito me gusta

  4. este articulo es extraordinariamente bueno, no solo por el tema arquitectonico en Cuba que es innegable, es que mas que edificios es el derrumbe de nuestra propia historia , por la idea de resistir, porque seguimos resistiendo a lo que venga, porque no nos derrumbaremos como nacion y como cultura aunque se caiga todo lo que esta a nuestro alrededor y todo sea un terreno yermo y nadie nos atienda, porque siempre hay un cubano que necesita que le protejamos como esos viejos edificios le dan cobijo a tanta gente. Como siempre mi hermano te sale lo mejor de tu intelecto cuando hablas de nuestra Cuba querida, carios de anita

    Date: Sun, 14 Jul 2013 17:40:27 +0000 To: amdll@hotmail.com

  5. Champ !! Eres increible, con que facilidad haces, que uno al comenzar leyendo un escrito tuyo, no lo pueda soltar y cuando lo terminas, siques queriendo mas. Un abrazo.

  6. Crecí en el edificio de 23 y 12 en el Vedado, La Habana, el cual fue desalojado el año pasado por peligro de derrumbe, este escrito me ha llegado muy adentro por razones obvias, el edificio no llego a derrumbarse pero la vida de muchas personas que vivían en él tristemente sí.

  7. Me hicistes recordar mi antiguo apartamento en un viejo edificio de Centro Habana con mas de 70 años y sin ningun valor artístico

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