Un tipo directo, transparente.

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Soy un tipo directo, sin segundas, ni terceras o cuartas intenciones, de los que gustan de llamar al pan, pan y al vino, vino. Y mojan el pan en el vino y se lo tragan, sin miedo al que dirán, a comentarios.

Detesto las mentiras, insinuaciones, que me quieran llevar donde no quiero. No soy, ni permito que me hagan, el tonto del cuento, el pobrecito, que llevan de una oreja, casi a rastras y lo tiran como un trasto usado y viejo. Ando y desando caminos a voluntad, voy donde quiero ir, seguro e imprevisto, confiado en mi, feliz.

Me gusta mirar a los ojos cuando hablo, que me sostengan y respondan mi mirada. Me gustan las gentes transparentes, sinceras francas. Las que ríen mostrando hasta las vísceras y estremecen muros con su risa. Las que no inventan palabras que no dije o cuentan historias que no fueron. Detesto la mentira, aún la más suave, la verdad es mi aliada, somos amigos, casi amantes.

En este levantar polvos por caminos, aprendí a no fingir, a no inventarme disfraces, ni caretas. Soy de una sola pieza, maciza, fuerte, expuesta a vientos y criticas, amores, odios.
Mi rostro me descubre sentimientos, mis ojos delatan mis ideas, mis gestos anuncian mis acciones. No ensayo posturas ni actitudes, no actúo, siento, existo, soy.

Cuando algo o alguien me seduce, lo conquisto, directa, abiertamente. Sin caras de zorros acechando o simulando algo que no siento. No hay tiempo para hacerse el tonto, el yo no fui. No es el siglo de falsas caras de inocente.

No tejo redes, con hechos o palabras, para atrapar amigos, amantes o enemigos, solo extiendo mis brazos y mis manos, ellos se bastan en su labor diaria.
No me gusta hacer trampas en el juego, no oculto nada, no hay nada que ocultar, abro mi pecho, me muestro tal cual soy y disfruto ser. No me invento rostros, ni matices, no ensayo sonrisas, ni actitudes. Exploto sincero y franco a cada instante, sin margen para farsas o comedias. Grito, lloro o río cuando quiero desde el centro de mi mismo y de mi aliento. Un tipo tal vez raro, pero sincero, honesto, transparente, con una Isla en el pecho y la memoria y un puñado de sueños como antorcha.

Inventario de recuerdos y esperanzas.

Baul, fotografia tomada de Google.
Ordenando recuerdos, objetos, pertenencias, decidí escoger lo mejor de cada uno, lo imprescindible, lo que baste para recordar lo que he vivido y planear lo que aún me queda por vivir. Guardarlos en un baúl viejo y hermoso, donde pueda repasarlos a mi antojo. Jugar entre ellos, en días grises y sacarlos a pasear en días de sol. Darles brillo y uso, una y mil veces, reciclarlos cada instante de mi vida.

Entre todas las sonrisas, la de un niño, solo ellos saben estrenarlas, anunciar en ellas el mañana. En la sonrisa de un niño, vive el futuro y alienta la esperanza. Guardare las sonrisas de mi infancia.
De todas las lagrimas, las mías, cada una me dio una lección, me hizo crecer. A ella debo cicatrices, crecimientos. Las recuerdo todas, las guardo y repaso en días de alegrías. Como ensayo y rebusco las sonrisas en días de tristezas y agonías.

Solo un par de manos de entre muchas, guardaré en el baúl de mis recuerdos. Manos viejas y gastadas por los años, pero magas, prodigiosas, dulces, tiernas. Capaces de crear sonrisas, de inventarlas. Las pondré bien lejos de mis lagrimas, en extremos opuestos, si las rozan, las borrarían todas para siempre; las manos de mi madre, exactas y precisas, jugando, acariciando eternamente mis recuerdos y mi vida.

De los besos, guardare un puñado, uno no basta. Mezclados entre recuerdos, sonrisas, lágrimas, compartirán espacio los besos de mi madre, un par de besos de amor y un beso que aún no he dado. Que estrenare un día de estos, una mañana o madrugada, cuando el amor encuentre el camino de regreso.

Entre todos los viajes, el de regreso, las partidas desgarran y destrozan, prefiero un eterno viaje de regreso. Entre todos los regresos, el primero, el del enorme susto del reencuentro. La alegría de correr a brazos que me esperan y a besos que estallan a mi encuentro. Un miedo enorme de morirme en ese encuentro, de no aguantar tanta dicha, tanta alegría y explotar en mil pedazos en mi regreso. En el centro del baúl, mi primer viaje de regreso, revivirlo apuntala mi esperanza y reestrena alegrías, primaveras.

De entre todos los mares, ¡El Caribe! entre todas las islas, ¡La mía! De las ciudades, ¡La Habana! Siempre La Habana, a pesar de huecos, basureros y derrumbes, a pesar de consignas y carteles, de marchas y repudios. Una ciudad que basta nombrarla y se sienten olas, abrazos y recuerdos. Siempre La Habana, guardada en mi baúl, entre sonrisas, lagrimas, regresos.

Así, ordenados en mi baúl, recuerdos, pertenencias importantes, lo mejor que he encontrado en este mundo, podré sacarlos uno a uno, en el momento preciso de mi vida. Toda cabe y se conserva en mi baúl que aunque pequeño, guarda vidas, memorias y futuro. Conservado y cuidado en el centro de mi pecho, latiendo 100 veces por minuto, para disimular su encubierta labor de almacenar mis valores y recuerdos.

Fotografia tomada de Google.

Malas noticias desde Rusia.

Rusia homofobia, tomada d ela pagina inout post
Leo noticias, créanme algunas hasta me gustaría ignorarlas, no saberlas nunca. A veces pensamos que lo que ignoramos, es como si nunca hubiera sucedido, pero esa actitud de avestruz, no me gusta, me es ajena. Las noticias aunque sean malas, de las peores, hay que enfrentarlas y reaccionar ante ellas.

Rusia, lo que queda como símbolo de la antigua y siempre lejana Unión soviética, es noticia en estos días y mala noticia. Digo siempre lejana, porque a pesar de cursos de idiomas rusos y bombardeos de películas y muñequitos rusos, nunca la hicimos nuestra. Diferencias irreconciliables tal vez, aunque aprendimos a decir, Товарищи (tavárishhi). A pesar de toneladas de carne rusa ingeridas, de televisores descontinuados, ventiladores plásticos y relojes Poljots, nunca fuimos “conquistados” por su modo. Teníamos amigos rusos, al final los pueblos se entienden, por encima de convenios y decretos. En mi barrio, había una rusa casada con un mulato cubano que daba unos escándalos bilingües que hacían historia. No era un problema de antagonismo, nosotros no teníamos muchos en común con esos supuestos e impuestos nuevos amigos que negociaban con nuestras miserias. Tampoco los rechazábamos tajantemente, muchos se mezclaron con nosotros, para siempre y allá quedaron, jugando domino, tomando ron y compartiendo escaseces. Disfrutando nuestro eterno verano y olvidándose de la nieve y del Kremlin.

De esa misma tierra que un día intento ser amistosas a empuje de decretos y convenios, llegan hoy terribles noticias. Mientras muchos países aceptan y legalizan el matrimonio gay y tratan de encontrar leyes y medidas en contra de la discriminación por orientación sexual. Rusia, con su presidente Putin, (debe ser duro ser un hijo de Putin), a la cabeza, lanza medidas homofóbicas y toleran actos de violencia contra personas, solo por su orientación sexual.

No es primera vez que la humanidad asiste pasivamente a actos discriminatorios y de violencia en contra de minorías. Cuando un país y su gobierno toman el camino equivocado deben ser detenidos de golpe y unánimemente, no podemos permitirnos el resurgir del fascismo en pleno siglo 21. La humanidad no puede asistir tranquilamente al nacimiento de extremistas e intolerantes que nadie sabe a donde pueden llevarnos un día. No olvidemos que Putin y su gobierno, controlan armas nucleares, no olvidemos horrores anteriores. Hoy discriminan y acosan a los gay, mañana no sabemos hacia quienes dirigirán su odio y tal vez sea tarde para detenerlos.

También leí que una diputada rusa, con un apellido que recuerda a Mussolini, emulando con Putin, pedía quitarles a las parejas gays los hijos adoptados. Para ella es mejor niños huérfanos sufriendo, que niños con dos padres o dos madres. Esta mujer es, sin dudas, otra buena “hija de Putin”.

Ante estos hechos no bastan frases. No es suficiente que el presidente Obama los critique y diga que no tiene paciencia. No basta dejar de comprar el vodka ruso. Los jóvenes discriminados y victimas de violencia en Rusia, necesitan acciones. Rusia, será, si no se impide, la sede de los próximos juegos olímpicos de invierno. Muchas voces han pedido el cambio de sede. Un boicot castigaría a los atletas, un cambio de sede, seria un claro mensaje al gobierno de Putin, del rechazo mundial a su política homofóbica y discriminatoria.

La Internet ha difundido actos de violencia contra jóvenes gays y hasta asesinatos. En mi opinión es hora de frenar a estos hijos del stalinismo y el fascismo que intentan dar vuelta atrás al reloj de la historia; la humanidad no debe permitírselo. La historia no nos lo perdonaría.

Recuerdo siempre la frase, “a grandes males grandes remedios”. Es hora de unirnos y encontrar ese remedio enorme que detenga a esas fuerzas oscuras que resurgen con fuerza en la Rusia actual. Unirnos y reclamar el cambio de sede de los juegos olímpicos de invierno, exigir por parte de presidentes y ministros algo más que frases bonitas debe ser nuestro propósito. Ser tolerantes con la intolerancia, es intolerable.

Luchemos por recibir buenas noticias desde Rusia, entre todos podemos lograrlo. Hay muchas frases que expresan que contemplar en silencio una injusticia, es ser cómplice de ella. Alcemos nuestras voces, neguémonos a ser cómplices de esta injusticia. Como leí en un pull-over que lucia, con orgullo, una tarde de mayo un joven en La Habana, “la homosexualidad no es un peligro, la homofobia si”
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Fotografia del inicio, tomada de la pagina inout/post.

Luisito, un muchacho en venta.

la maleta, serie de fotografias de Kevin Slack
Luisito, siempre cuido mucho su físico, le gustaba el gimnasio y a pesar de las escaseces que existían, se las arreglaba para hacer dietas y tratar de comer sano. Era un muchacho muy bien parecido. Siempre tenia varias muchachas tratando de conquistarlo, ninguna lo atraía. Desde que se mudo de un pueblito perdido en el mapa en el centro de la Isla, para estudiar en la Universidad, siempre andaba solo y pensaba en sus estudios. Las muchachas trataban de conquistarlo, en la beca lo invitaban a salir, él solo decía; tengo que estudiar o voy saliendo para el gimnasio.

Un día, Luisito, pensó que tenía fiebre, fue el mismo día que Tony, el muchacho nuevo en el aula y él se encontraron. Cuando Tony y Luisito coincidieron a la entrada del aula, se quedaron mirándose. A Tony, se le cayeron los libros y Luisito dio un traspié que por poco se rompe la cabeza contra la pared. No se atrevían a hablarse, sentían ese miedo extraño de que las palabras pudieran traicionarlos. Se evadían uno al otro, se sentaban en extremos opuestos del aula. Tony, siempre sacaba una foto de su novia y la ponía en el pupitre, como si fuera la estampa de un santo o virgen que pudiera protegerlo de las urgencias que a la vista de Luisito se despertaban en él.

Lusito, se despertó 2 ó 3 veces soñando con Tony.
– ¿Qué coño es esto? ¡Soñando con un hombre!
Fue hasta el bebedero del albergue, tomo agua, se echó un poco por la cara y regreso a su litera. Esto no le gustaba, algo andaba mal.

Una mañana, se encontró con Tony en el albergue de la beca, ¿que hará este aquí? pensó, lo escucho conversar con una muchacha.
– La amiga que me daba albergue en su casa, se junto con un tipo y me di cuenta que molestaba, soy de Pinar del Río, hable con la vicedecana y me dieron la beca.
– ¡Pinareño! Este debe ser de los que dejaron la concretera dentro del cine, pensó Luisito, mientras se reía.

Los días pasaron, una noche, mientras estudiaba solo, en su cuarto, aprovechando que todos habían salido, Tony entro al cuarto.
– Disculpa que te moleste, pero ayer falte a clases, ¿puedes prestarme tus notas?
Luisito, le dio la libreta sin mirarlo, tenia miedo de perderse en esos ojos negros.
– ¿Te molesta si me siento aquí y apunto lo necesario para estar al día mañana?
Luis, negó con la cabeza y le hizo espacio en la litera. Paso, lo que tenia que pasar, ni perjuicios, temores, ni fotos de novias pudieron evitarlo; Luisito y Tony, dejaron a las ganas hacer, fueron dos tigres en una lucha nueva y desconocida, pero que ambos disfrutaron a plenitud.

Con los días, la necesidad de estar juntos se hizo mas intensa. Aprovechaban cualquier momento para dar rienda suelta a sus deseos. Estar juntos, se les hizo necesario y urgente. La inexperiencia, lo intenso de ese sentimiento raro y nuevo para ellos que los unía, los hizo descuidarse. Una tarde, los sorprendieron besándose. Los llamaron al local de reuniones, les entregaron su carta de expulsión, sin una explicación, sin un por qué. Salieron juntos, recogieron sus cosas en la beca y se sentaron en un banco del parque.
– ¿Que hacemos ahora?
– Ni idea Luisito, solo se que estar juntos es lo que importa. No podría perderte ahora, todo perdería el poco sentido que le queda sin ti.
Luisito, recostó la cabeza de Tony en su hombro.
– Tranquilo nene, nada ni nadie podrá separarnos. Tenemos que quedarnos en La Habana, es el único modo de seguir juntos. Tengo un amigo, un poco loco, pero buena gente, se que nos ayudara hasta que encontremos una solución.

Luisito llamó por teléfono a su amigo.
– Joaquín, necesito verte, nos botaron de la Universidad a Tony, el muchacho que te conté y a mi, no se que hacer.
– Vengan para acá, mi apartamento tiene dos cuartos, aquí podrán quedarse por un tiempo. No se desesperen, todo tiene solución, menos la muerte.

Llegaron al apartamento de Joaquín, muy confortable y bien amueblado. Los recibió sonriente, abrazo a Luisito.
– Y tú debes ser Tony, él me hablo mucho de ti, hacen una linda pareja. No se preocupen, yo los ayudare a encaminarse en “la capital”, yo también soy guajiro como ustedes, soy del pueblo de Luisito, de allá nos conocemos. No hay mal que por bien no venga, solo Dios sabe si esto que hoy parece una desgracia, es para un bien mañana.

Cuando estaban solos en el cuarto, Tony le pregunto a Luis.
– ¿Joaquín trabaja en alguna firma o embajada? Este apartamento parece de película, todo es nuevo y lujoso, hasta la comida del refrigerador es de la Shopping.
– No Tony, Joaquín no trabaja, un día, como a nosotros, lo botaron de la Universidad. Ahora tiene amantes de ambos sexos que lo mantienen.
– ¡Jinetero!
– No le gusta que lo llamen así. El dice que esto es un trabajo como otro cualquiera, que para algo tienen que servirle los dones físicos que Dios le dio. Dice que unos explotan su fuerza física, otros su inteligencia y el vive gracias a su físico, me cuenta que no es fácil, pero se vive bien.
– Yo no podría, de solo pensarlo me dan ganas de vomitar, no podría acostarme con alguien por dinero.
– Joaquín, se vio solo en La Habana, esa fue la vía que encontró para sobrevivir, ni tú, ni yo somos quienes para juzgarlo. Es mi hermano y lo quiero y punto.

Esa noche, la primera que dormían juntos, no hicieron el amor, demasiadas emociones. Durmieron abrazados, como si tenerse el uno al otro, bastara para alejar desgracias y malos ratos, para ser felices.

Una mañana que Tony había salido a trabajar, Joaquín le dijo a Luisito.
– Ven, siéntate, tenemos que hablar de negocios.
– ¿Negocios? Pero si yo no tengo ni un kilo, sino fuera por ti, Tony y yo estuviéramos durmiendo en la terminal de ómnibus.
– Tranquilo, digamos más bien que voy a proponerte un trabajo. ¿Recuerdas a María, la española que vino a recogerme anoche? Me dijo que lucias muy bien y que parecías serio. Quiere presentarte a una amiga de ella que esta buscando compañía para pasarla bien mientras esta aquí por negocios. La tipa tiene un baro que pa’ que.
– Sabes que no tengo ni donde caerme muerto, pero no se si podría, déjame digerirlo y te digo después, por favor, ni una palabra a Tony, él no lo entendería.

Esa noche, Luisito durmió mal, la idea de venderse, no le hacia mucha gracia, pero no encontraba trabajo. Tony, trabajando de camarero en una paladar ganaba muy poco, con eso no bastaba para alquilar un cuarto y mantenerse. Miraba a Tony dormido, indefenso, a pesar de ser solo 2 años mayor que él, se sentía responsable de su suerte. No quería perderlo, tampoco quería verlo pasando trabajo.

A la mañana siguiente, Lusito le dijo a Joaquín.
– Voy a intentarlo, aunque sea por un tiempo y después me salgo, dile a la amiga tuya que si, coordina todo y déjame saber. Discreción Joako, si Tony se entera se sentirá muy mal y yo me moriría de vergüenza.
– Tranquilo, le diré que vas a trabajar de camarero en una fiesta. Te prestare unas ropas mías, tenemos mas o menos el mismo cuerpo. Somos unos cuerpones, je, je, je.

Luisito llego pasadas las 3 de la mañana, fue directo al baño, demoro más de lo habitual. El agua y el jabón, no bastan para quitarse manchas del alma. Se sentó desnudo en el inodoro, sin valor para salir y darle la cara a Tony. La tipa, le había pagado bien, 500 dólares, le dio el dinero a Joaquín para que se lo guardara, solo le enseñaría 50 a Tony, para que no sospechara. Se dibujo una sonrisa fingida y salía del baño. Tony, lo esperaba despierto en la cama.
– ¿Cómo te fue?
– Mira nene, 50 dólares. Ojala me contraten para otras fiestas, pronto podremos alquilar algo y quien sabe, tal vez comprarnos un apartamentito o un cuarto.
– Estas ojeroso macho, ven acuéstate, te ves raro, como extenuado.
Luisito, se acostó de espaldas a Tony, no quería que lo viera llorar.

Los supuestos contratos de Luisito para trabajar de camarero en fiestas, aumentaron. Una noche Joaquín le dijo.
– Hay un tipo que esta interesado en ti, esta dispuesto a pagar lo que sea. Dice que no regresa a Suiza, sin acostarse contigo aunque sea una vez. Te ha visto un par de veces con mujeres y lo tienes loco.
– ¡Con un hombre! No, no podría, seria como engañar a Tony.
– Esto es trabajo Luisi, y del bueno, ese tipo te va a pagar por una vez, mas de lo que te pagan todas esas mujeres. Piénsalo bien, con un tipo así no te hará falta nadie mas, podrías dedicarte solo a él. No viene muy seguido, es un hombre de negocios muy rico.
-No Joako, no. Si se entera Tony me dejaría y prefiero morirme de hambre que perderlo.
– El no tiene porque enterarse, si sabes hacer bien las cosas. Hay muchas parejas que viven de un tipo o una tipa extranjera, es trabajo, Luisi, ¡trabajo!

Luis, tardó una semana en decidirse. Termino aceptando, hay mundos que son como una tela de araña, los tocas y te atrapan, no puedes zafarte de ellos.

El suizo, era súper esplendido, en 3 días saliendo con él, había reunido mas dinero que en todo un mes. Las dos primeras noches, solo se dejo tocar y robar algún beso, la tercera tuvo que ir a la cama con él. Le costo trabajo reaccionar, pero su juventud y vitalidad lo ayudaron.

Por suerte los negocios del tipo lo obligaron a viajar antes de lo previsto. Le dejo una buena cantidad de dinero a Luisito.
– No quiero que te falte nada y ve pensando en irte conmigo un día, no te quiero para unos días, te quiero conmigo a tiempo completo.
Luisito, fingió una sonrisa de alegría, mientras lo despedía.

Llego a la casa como un zombie, Tony estaba acostado, lo despertó hicieron el amor desenfrenadamente con furia. Como si desatando todo su deseo pudiera limpiarse de las horas en venta, de ponerse un precio.

Luisito seguía saliendo con algunas mujeres. Joaquín le aconsejo no dejar sus clientas, hasta estar bien seguro del suizo. Siempre le decía a Tony que iba a trabajar en alguna fiesta, cuando regresaba le daba 50 ó 60 dólares.
– Guárdalos para reunir pa’ tener lo nuestro le decía.
Si Tony descubría la cantidad que había reunido en tan poco tiempo, sospecharía, haría preguntas y terminaría descubriendo todo.

Una tarde, Joaquín le dijo a Luisito.
– El suizo esta aquí, acaba de llegar, quiere verte, me llamo al celular, Tony estaba delante y embaraje para que no se diera cuenta de nada, te espera esta noche en el Meliá Habana.
Luisito se dejo caer en el sofá, de nuevo el suizo aquí, pensó. No sabía si podría soportarlo, ni como terminaría eso.

El tipo se le aparecio con un montón de regalos y una propuesta.
– Toma este dinero y saca el pasaporte lo antes posible. Cuando lo tengas iremos a la embajada para que te den la visa. Cuando estés en Suiza, nos casaremos, te daré una vida de rey, la que tú te mereces.
– Suave, suave que yo tengo familia y esto de irse hay que pensarlo muy bien, dame un tiempo para conocernos más.
Al tipo la actitud de Luis, le gusto, le sonó desinteresado. En un país donde muchos buscan desesperadamente como irse a cualquier precio, este muchacho le pedía tiempo, eso le agrado.
– Tomate el tiempo que necesites, creo que conocerte ha sido una suerte, tienes la belleza de un dios griego y la inocencia de un chico del campo. Te advierto, no desistiré; te quiero conmigo en Suiza.

Una noche el suizo invito a Luisito a comer a una paladar famosa en La Habana. Esa era la primera noche que Tony trabajaba ahí, no le había dicho nada para darle la sorpresa de llegar con una buena propina. La sorpresa fue enorme para ambos, cuando se vieron frente a frente y Luisito con el suizo al lado. Tony, los atendió cortes y profesionalmente. Luisito, apenas probo bocado. El suizo, dejo una buena propina que se quedo en la mesa hasta que el viento se la llevo, alguien la recogió sin saber su origen y maldición.

Cuando Tony llego al apartamento, Luisito, lo esperaba en el cuarto.
– Déjame explicarte nene, es algo que algún día tenias que saber. Ese tipo es muy rico, quiere llevarme para Suiza, me haría ciudadano enseguida y después te sacaría a ti. Viviremos muy bien nene, sin preocupaciones, cómodamente.
– Coño Luisito, parece que no me conoces. A mi no me importan viajes, ni el dinero, pertenezco al grupo de; contigo, pan y cebolla. Hubiera sido feliz contigo en un cuartucho de la Habana vieja o juntos en mi pueblito o en el tuyo. Si tú estas en venta Luis, ¡yo no! Lo que propones es una bajeza, vete para donde quieras y vive la vida que quieras, mi amor, no esta en venta. No hay suficiente oro en el mundo para comprarme Luis, yo no valgo un puñado de dólares o un reloj caro. Me regreso a mi pueblo, con mis padres, trabajare en lo que sea.
Tony, comenzó a recoger sus cosas, mientras Luisito, llorando le suplicaba que se quedara.
– Quédate nene, no te vayas, esto lo hice por ti, si te molesta mando todo al carajo y me quedo contigo.
– Es tarde Luis, no podría volver a besarte sabiendo que tus labios tienen precio, no podría, ni quiero, aunque me vaya la vida en esta decisión. Esto parece una película vieja, pero es real y muy duro para mí. Cojones Luis, ¿Quien piensas que soy? Donde esta el muchacho puro y tierno que conocí, ¿En que oscuro rincón te me perdiste macho? Ni yo nací para chulo, ni para mantenido, mucho menos para compartir al hombre que amo.

Tony recogió sus cosas, tomo el dinero reunido de las supuestas fiestas en que Luis trabajo y lo dejo en la cama.
– Tómalo, eso es tuyo. Sigue vendiéndote Luis, yo prefiero sembrar tabaco en Pinar que compartirte por dinero.

Tony se fue, sin que las lágrimas y los gritos de Luisito pudieran detenerlo. Un mes después, Luisito, con unas cuantas libras de menos subía al avión que lo llevaría a Suiza, a consumar la venta que el mismo inicio un día. En el bolsillo del saco, descolorida por lágrimas y arrugada de tanto apretarla, la foto de Tony lo acompañaba.

Fotografia cortesia de Kevin Slack, de su album, La maleta.