Un temblor de tierra.

Campana en la iglesia del pueblo, tomada de Google.
Y un día, la tierra tembló. Los sismógrafos reportaron un pequeño temblor de tierra. Geólogos, geógrafos y hasta meteorólogos estaban desconcertados. Podía ser el fin o el principio, nunca se sabe.

Un temblor, siempre asusta, sobretodo cuando no se esta acostumbrado o cuando todo esta racionado, medido, censado y orientado. Un temblor así, sin más ni más. Sin materiales de estudio esclarecedores, sin reuniones para explicar cuando y donde, sin orientaciones de arriba. Esto era más de lo que el pueblo podía soportar sin que todos empezaran a gritar e intentaran escapar a ese temblor que los estremecía, asustaba y casi los tiraba al suelo.

-¡Calma, calma, es solo un temblor! Retumbo la voz del alcalde por todo el pueblo, todo esta en orden, no hay nada de que asustarse, volvió a gritar, mientras los restos de su estatua, rodaban por el parque del pueblo y su marmórea cabeza se estrellaba contra un viejo muro repleto de carteles y consignas.

Todos decidieron salir a las calles, temían algún derrumbe. Algunos recogieron lo mas importante y salieron corrieron para los pueblos vecinos, estaban aterrados. El temblor no cesaba. No era fuerte pero estremecía a todo el pueblo y hacia repicar a la campana de la iglesia, enloqueciendo a las autoridades del pueblo que salieron a la calle tapándose los oídos.

Cacha, la más vieja del pueblo, se sentó en el centro del parque, con una cesta con flores en sus manos. Poco a poco todos los habitantes del pueblo se fueron agrupando en torno a ella. Los niños y los más ancianos, se sentían seguros junto a ellos. El alcalde comprendió que si quería conservar su autoridad, debería estar junto a la vieja Cacha. Se abrió paso entre la multitud, aprovechaba cada temblor para llegar hasta cerca de ella. Cuando estuvo a su lado, se subió a un banco del parque.

-Ven todo esta bajo control, Cacha y yo estamos seguros que nada pasara, son solo unos temblores que serán resueltos sin mayores contratiempos, aquí todos están seguros.

En ese momento un temblor mas fuerte estremeció el parque y el alcalde cayo de cabeza al suelo, justo al lado de Cacha que reía y jugaba con sus flores. Le dio la mano al alcalde, lo ayudo a levantarse, se sentó en el mismo banco desde donde había hablado él segundos antes y le hablo al pueblo.

– Este temblor inesperado no es presagio de muerte o destrucción, es augurio de vida. Entre nosotros, sin saberlo, esta naciendo un sueño y la tierra en su parto se estremece. Hasta que el sueño nazca y sea realidad, la tierra temblara, los partos son a veces dolorosos. Este nacimiento nadie podrá evitarlo, ni siquiera tú, dijo dirigiéndose al alcalde que se pasaba las manos por su adolorida cabeza. Todos debemos cooperar, pero no corriendo como locos o refugiándonos en los pueblos vecinos, tenemos que ayudar al pueblo en su parto, sin miedo, seguros que un sueño hermoso, espera por nosotros para hacerse realidad.

Frente a Cacha, un niño de 3 años, se acostó en la tierra y comenzó a acariciarla, suave y dulcemente, como quien acaricia un sueño, seguro del futuro.

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Entrevista en el programa 1800 online por Radio Marti.

http://www.martinoticias.com/audio/audio/30327.html

¡Afuera esta chiflando el mono!

Chocolate con churros tomada de Google
Para nosotros, basta que baje un poco la temperatura y ya es hora de sacar todos los abrigos del closet. Vamos corriendo para la cocina y preparamos un buen chocolate. En todas las casa de La Habana y Miami, se escucha decir; abrígate bien que afuera, esta chiflando el mono.

Somos exagerados en todo y en esto de ser friolentos no nos gana nadie. No importa que solo sople un viento fresco, somos capaces de hasta ponernos guantes y gorros. Nada mas anuncian la llegada de un frente frío y ya todos empezamos a gritar ¡Abrígate que va a hacer frío!

En el verano nos quejamos del calor, en La Habana nos sentamos en los portales, abanico en mano, mientras conversamos con los vecinos. En Miami, bajamos los aires acondicionados y nos quejamos que hasta el calor nos da fatiga. Nos olvidamos de los calores de CentroHabana o Santiago y de cuando montábamos en guaguas repletas compartiendo sudores y algo más. Cualquiera diría que amamos el frío, pero no es así. Los cubanos somos inconformes y protestones por naturaleza, exagerados hasta la exageración, que más de uno afirma que la inventamos nosotros.

Llega el frío y en todas las casas cubanas comienzan a cocinar potajes y sopas; ¡Hay que calentarse que hay mucho frío! Hay un grupo, no pequeño, de cubanos miamenses que apenas empieza el primer frío corren a tomar chocolate caliente con churros aunque para ello tengan que hacer colas o desafiar al mono que chifla afuera. Recuerdo cuando empezaba el invierno en Cuba y la gente decía; ya empezó el carnaval de los pobres, nada de combinaciones invernales, ni bufandas elegantes, a ponerse lo que abrigue y salir para la calle.

Sinceramente creo que si estos días de frío duran un poco mas todos terminaremos aumentando unas libritas. Entre tanto chocolate caliente y churros a deshora y los buenos potajes para combatir el “terrible e insoportable” frío que esta haciendo. No dudo que muchos de nosotros terminaremos ganando unas libritas en estos días invernales. Libritas que después querremos bajar cuando llegue el verano “mas caluroso que se recuerda”. Así somos, no hay quien nos cambie. Yo comencé este escrito cuando llego el primer “norte” y recién hoy lo termino. Con este frío que esta haciendo quien tiene ganas de sentarse a escribir.

Podía estar escribiendo horas, contándoles anécdotas de amigos friolentos y de colas de cubanos en Las Palmas o La Carreta para tomar chocolate con churros, pero es hora de tomarme mi chocolate caliente e irme a la cama bien abrigado porque afuera, ¡Esta chiflando el mono

Fotografia tomada de Google.

Miriam y un ramo de canciones.

mirian ramos
Gracias a las redes sociales y a mi blog, que me han permitido sumar amigos, reales y virtuales, supe de la presentación de Miriam Ramos en una de las salas del Miami Dade County Auditorium. Me puse de acuerdo con amigos, reservé entradas y me prepare para disfrutar de una noche de buena música cubana por una de sus mejores intérpretes. Estaba seguro; la noche del sábado seria inolvidable.

La primera parte del concierto fue la presentación del pianista Ulises Hernández. Recorrió piezas de Lecuona, Cervantes, entre otros. Su interpretación de la Malagueña, arranco aplausos prolongados. Cuando interpreto a Cervantes, recordé la primera vez que lo escuche, interpretado por su hija María, con esa gracia cubana que la acompaño hasta el último instante. Seguro desde el cielo, abrazada a su padre le decía; mira papá ¡Como aplauden tu música en Miami! Abrir un concierto donde el plato fuerte es Miriam Ramos, consciente que el público asistió convocado por su arte y encanto es sin dudas un reto. Ulises supo ganarse al publico que le dedico aplausos y ovaciones, que lo disfruto en cada nota y lo hizo suyo.

Un piano, una luz, Miriam, su voz y presencia, no hace falta más para desencadenar la magia y convocar lo mejor de la canción cubana. Se presenta y se adueña de todos, la noche le pertenece, se vuelve cubana a su influjo. No estamos en la sala de un teatro, somos un grupo de amigos en una plaza o parque habanero, sentados en un banco o en el muro del Malecón, mientras una amiga de lujo, nos regala canciones, nos embruja.

Sus dos primeras canciones las dedica a La Habana, “Habana, sirena que sueña dormida a la orilla del mar y solo acierto a llorar cuando en ti pienso…” Dedicar dos canciones a nuestra ciudad, traérsela en la voz y soltarla libre y hermosa entre nosotros, convierte el invierno en primavera. Casi nos quitamos bufandas y abrigos y dejamos que la brisa del mar nos refresque en esta noche, especialmente cubana y nuestra.

Miriam se disculpa, el frío, una inoportuna gripe, conspiran contra su presentación. Nos pide, casi nos suplica que la escuchemos con el corazón, no con los oídos. La Habana se las arregla para tensarle y arroparle las cuerdas vocales. Termina diciendo; es casi un milagro este concierto. No tengo dudas, un milagro del arte y el profesionalismo, un milagro de una noche habanera que la envolvió y cuido y le permitió pasearse por lo mejor de nuestras canciones.

No falta Lecuona en su presentación, sabe que todas esas canciones, están en nuestros corazones las regala una a una. Dejándonos disfrutarlas en éxtasis, con la cubania desbordada y el buen arte de fiesta.

Sencillamente exquisita, llama a escena a Lecuona, al Bola, al Benny. No me pidan “explicarles como fue, no se decirles como fue”, terminamos todos con la emoción desbordada y en el alma esa sensación de disfrute que solo el buen arte produce.

Sabe que su voz basta para la magia de la noche y se propone regalos extras. Se trae un pianista acompañante que al decir de una de las asistentes; es un monstruo. Rolando Luna, excelente pianista que recrea y crea arte y música en cada interpretación. Complemento perfecto para la voz de Miriam, para la magia de la noche habanera que se burla del frío y la geografía.

Termina el concierto, nos negamos a su adiós, regresa y ofrece a capella, Mariposa. De nuestros corazones brotan mariposas tricolores de agradecimiento que inundan el teatro y la noche, que reclaman otro concierto, otra cita con Miriam y nuestra música ¡La esperamos en otra noche inolvidable!

Un puñao de tierra colorá en el pecho.

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Relajado uno, cansado y agotado por el duro trabajo el otro, coinciden en tiempo y espacio dos viejitos. Uno acaba de disfrutar sus primeros 364 días y 23 horas de retiro, de sentarse en un sillón, alejado de tareas y preocupaciones. El otro esta exhausto, lleva el mismo tiempo trabajando duro, tratando de dejar un buen recuerdo en todos, esforzándose.

– Otra vez frente a frente, solo que ya no soy un bebe recién nacido, me faltan solo minutos para mi retiro. Tenías razón; fue duro, pero valió la pena.
– Todo vale la pena, siempre quedan cosas por hacer, siempre pensamos que pudimos hacerlo mejor, pero al final lo que importa, es lo que hicimos, las ganas y el esfuerzo que pusimos.
– Es cierto, creo que al final el balance es positivo. Me aconsejaste evitar las guerras, casi, casi tengo una, pero logre que quedara en solo una amenaza y negociaciones, no fue fácil.
– Ese fue uno de tus logros más importantes. Tanto miedo que tenias y al final lo hiciste muy bien.
– Lo más difícil fue el enfrentamiento de los republicanos con el presidente, por poco se van a pique la economía y todos los esfuerzos.
– El negro supo capear el temporal. Todos aprendieron algo de ese enfrentamiento, esperemos que para bien de los Estado Unidos que es lo que importa.
– ¿Sabes lo que disfrute mas?
– Lo se, naciste enamorado de Cuba y aunque quedan un montón de cosas por lograr y otro, no tú, se ganara el nombre que tantos llevan acariciando y soñando, lograste hacer realidad algunas de las promesas que yo les di.
– Sabes, no creo que lo mas importante sea la facilidad para viajar o las nuevas medidas tomadas por el gobierno. Lo mas importante es su decisión de no darse por vencidos, su no perder la sonrisa, ni renunciar a los sueños. Como dirían ellos; el cuartico esta igualito, solo han cambiado pinturas y adornos, pero algo es algo.
– Los cambios son así, empiezan cosméticos, pálidos y terminan como un torrente, incontrolables, barriéndolo todo a su paso. En unos minutos, cuando te retires, podrás conversar con otros y te contaran sus experiencias. El 1989, tiene anécdotas que te encantaran.
– Creo que la tarea más dura de cada uno de nosotros es que la gente no pierda la esperanza, que sepan que siempre hay un mañana mejor. Que aunque lloremos, siempre guardemos la sonrisa en el pecho, lista para convertirse en carcajada. Eso me lo enseñaron los cubanos.
– ¿Qué tienes ahí en el bolsillo, junto al pecho?
– Je, Je, je, un poquito de tierra colorá de Cuba, me dijiste que los cubanos aunque anden regados por el mundo, siempre llevan un puñao de su tierra en el pecho. Es mi manera de recordarlos, de agradecerles lo que aprendí de ellos, de intentar ser uno de ellos.

De pronto la conversación se interrumpe por el llanto de un niño, un bebe entra gateando en la curvatura del espacio-tiempo donde conversan los dos ancianos.

– Estuve escuchándolos, ¿algún consejo antes de comenzar?

A coro le responden los dos viejitos.

– Que no desmayes, que recuerdes siempre que todo vale la pena y sucede por algo, que nada te asuste por muy difícil que parezca, todos pudimos, tu también podrás, hazlo sin perder la sonrisa.

Antes de salir a cumplir su difícil tarea de 365 días, el bebé mete la mano en el bolsillo del viejito a punto de retirarse. Toma en su mano un poquito, un tim de esa tierra colorá.

– Quiero nacer, empezar mis días con un poco de esta tierra, tratare de hacer realidad algunos de los sueños de esta gente, ¡lo prometo!