Una noche contigo.

corazon
Cansado de la lluvia, del frío, del calor, del ruido y del silencio de la gente, me refugio en tu pecho.
¡Que bien se esta justo entre tu corazón y tu pulmón derecho!
Disfruto tus latidos, tu aliento. Me duermo recostado a tu esternón, me excita tu respiración agitada.
Vacilo entre hacerte el amor o seguir acurrucado en tu pecho. ¡Se esta tan bien aquí!
El sol me sorprende abrazado a tu corazón, mi cabeza descansa justo en la aurícula derecha.
Me estiro, te despierto con un beso, te asustas, llevas tus manos al pecho, me acaricias sin saberlo, salto de ti en un suspiro.
Recostado a tu lado sonrío, tus ojos sorprendidos hacen mil preguntas, te beso lenta y apasionadamente. Hacemos el amor.
Te sorprendes de mi experiencia, de cuanto se sobre ti.
Basto una noche en tu pecho para saberte de memoria, descubrir tus misterios, tus respuestas.

Fotografia tomada de Google.

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Luis, un candidato diferente.

Luis cayey
Llego a mi vida de la mano de un amigo especial, de esos afectos imprescindibles que hacemos nuestros, más allá de lazos de sangre u orígenes. Esto le garantizaba que le abriera mis brazos, pero también cierta suspicacia, cierto pensar, ¿será digno de mi amigo? El tiempo y su actuar lo convirtieron en mi amigo, termine queriéndolo y admirándolo.

Mi amigo Luis, se gano mi afecto por sus virtudes, una a una fueron acercándonos, convirtiéndonos en amigos. Su inteligencia, su captar al vuelo la intención de cualquier frase me gusto, su sentido del humor me hizo reír. Termino ganándome para siempre su sencillez, su amor por la familia y su pueblo. Luis es de esos hombres que han triunfado en la vida, sin perder la sonrisa, ni sus orígenes.

Recuerdo una conversación que tuvimos hace tiempo, cuando ni siquiera imaginaba que un día seria candidato a la alcadia de su querido Cayey, mirándome a los ojos me dijo; yo sigo siendo un muchacho de barrio, sencillo y humilde. Esa frase me gano del todo, me convenció de sus valores. En este mundo del “tanto tienes, tanto vales” donde una mejoría de posición en el trabajo, una entrada de dinero un poco mayor que la media son capaces de cambiar del todo a una persona, hacerla olvidar raíces, afectos y orígenes, mi amigo Luis permanece fiel a si mismo, no olvida su barrio, sus amigos, su orígenes, el éxito no se le ha subido a la cabeza, como decimos nosotros. Será siempre de su barrio, andará sus calles, sencillo y sonriente, seguro que el éxito no lo cambiara jamás por que es autentico, natural, un hombre de su pueblo.

Mi amigo Luis, sigue mis escritos, recuerdo cuando publique “Donde buscarme” me llamo para decirme que le había gustado mucho. Sabía que le gustaría porque a él también, si se perdiera un día, habría que buscarlo en las cosas sencillas de la vida, en su querido Puerto Rico, en las calles de su barrio, en los brazos de su madre.

Un día, Luis nos contó de su intención de postularse para alcalde de su amada ciudad. A muchos nos sorprendió la noticia, algunos pensaron que era un error, que afectaría su exitosa carrera de empresario. Recuerdo que le dije a amigos comunes; Luis es lo suficientemente inteligente para saber elegir el mejor camino. Muchas veces el mejor camino de un hombre es el servicio a su pueblo, anteponer los intereses de muchos al suyo propio, ser útil dándose y haciendo por quienes confían en él.

Luis y mi amigo Javier, llevan 2 años de casados, algunos piensan que esto lo hace un candidato diferente y que servirá de punto de ataque para sus oponentes. Mi amigo Luis, es un candidato de estos tiempos, un joven que busca dar a su pueblo, no enriquecerse a costa de su pobreza. Es un hombre que respeta tradiciones y costumbres, que no impone, conversa, dialoga. Si, sin dudas, Luis es un candidato diferente, por sus virtudes e intentos, por sus ganas de hacer por su pueblo. Tal vez reciba ataques de algunos, él sabrá como responderles y salir airoso. Su pueblo sabrá elegir a un alcalde diferente, a alguien que viene a cambiar para bien. Se que poco a poco ira ganando partidarios y afectos, convenciendo y haciendo, demostrando que el amor y las ganas se bastan para ganar campañas.

Mis amigos y seguidores saben que soy orgullosamente cubano, no les niego que desde que mi amigo Luis anuncio su candidatura para alcalde de Cayey, siento envidia de ese pueblo que es parte de su hacer, que me gustaría poderme involucrar del todo en esta lucha, poder votar y elegir a un alcalde diferente. Se que mis hermanos boricuas, sabrán hacer la mejor elección, en ellos confío.

Desde ya, se que el próximo año publicare otro escrito sobre mi amigo Luis, ya acaricio su titulo, Mi amigo Luis, un alcalde diferente. Diferente por sus principios y honestidad, por anteponer su pueblo a intereses personales, un alcalde de estos tiempos que su pueblo exhibirá y aplaudirá con orgullo, seguro de su elección.
luis y su mama

¿Qué es Cuba?


Una pregunta pequeña y una respuesta enorme. No pretendo tener la respuesta exacta, es imposible. Cuba es más que palabras y definiciones. Como dijo la escritora cubana Uva de Aragón, podría escribirse un libro tratando de responder y aún así no bastaría.

Cuba es usted, es él, soy yo, somos nosotros, dondequiera que estemos. Son ellos, los que decidieron quedarse y nosotros los que un día nos fuimos. Puede ser una palmera, una montaña o una bandera al viento, pero Cuba es más que palmas, montañas o banderas al viento. Es nuestra infancia, nuestra adolescencia, es la vejez y la vida, es también la muerte. Es un himno y un nudo en la garganta, es un grito y una lagrima, es pasado y también es futuro.

Cuba no es un gobierno, no es una ideología. Es un pueblo, una historia, es tradición y amor, es tierra y viento, fuego y lucha. Es un vuelvo pronto en el aire y un te llamo el domingo en el éter.

La patria, no es un recuerdo que puede borrarse. Cuba existe más allá de desmemorias voluntarias y negaciones absurdas. Más fuerte que insultos y repudios, más alta que las palmas que la adornan.

Cuba es sangre derramada, es sudor y esfuerzo, es orgullo infinito. Es crisol de razas y religiones, es lágrimas y risas, desespero y esperanza, ganas y sueños.

Cuba es tierra y mar, es vida y muerte. Es un arado, una balsa,  es pasado y futuro. Verguenza del que vive de ella y altar de quien la honra

Cuba es madres esperando, es golpes y empujes. Es un ansia de unión y unas ganas inmensas de hacer juntos esa “patria con todos y para el bien de todos”.

Es alegría y tristeza, es un tocororo, un colibrí, una mariposa. Un sueño que entre todos, poco a poco, conformamos, pintándolo de azul, blanco y rojo.

No será nunca olvido, amargura, resentimiento, es convocatoria. Vergüenza del que la olvida y orgullo del que lucha, vive por ella y la sueña. Dolor en el pecho y sonrisa en los labios. Orgullo de gritar; ¡soy cubano, carajo!

Cuba es la certeza que una patria no se salva olvidándola o negándola. No es una definición, no puede buscarse en diccionarios, habita en nosotros, segura de su eternidad y su triunfo. Es un grito inmenso de sus hijos, ¡Viva cuba libre! Y un mar de brazos, en la tierra y en las olas, levantándose en el intento.

Fotografia  de la obra de Feliz Gonzales Sanchez, “Esperando el 8 de septiembre”

Elena, Malena y Lena, ¡Las Burke!

Elena
Mis amigos más cercanos, saben que hace tiempo tengo en mente un escrito sobre Elena Burke. Un escrito sobre la Burke mayor como dicen con orgullo su hija Malena y su nieta Lena. Un escrito que de cierta manera rinda homenaje a Elena y a Las Burke, esa excepcional trilogía de mujeres que dan continuidad y brillo a un apellido ilustre, que son una en tres tiempos.
lena

Tengo un amigo que sabe de mi amor por La Habana, que me dice que para él, La Habana es olor a salitre, a bahía, es aventuras inconfensables en esas calles habaneras, es tiempos amargos y difíciles, todo eso endulzado con el toque mágico de la voz de Elena que salva lo mejor de sus memorias. Así de importante e imprescindible, es para muchos la voz y presencia de Elena Burke.

Elena fue, es, de esas cantantes capaces de dar un nuevo sentido y matiz a una canción, de estrenarlas en su voz haciéndolas nuevas. Escucharla es hacer silencio obligado, convocar emociones, recuerdos, seguros que en su voz, siempre cantara lo sentimental.

He tenido la oportunidad de asistir a conciertos de las Burke. Las he disfrutado en teatros y sitios nocturnos de La Habana y Miami. No importa el lugar, ni el momento, las experiencias internacionales o la juventud, en las venas de Las Burke, corre la cubania desbocada, dispuesta a saltar en cada nota y gesto.

En mi intento de acercarme a la esencia de estas mujeres, asistí, hace días, a un concierto de Lena. Me sorprendió su vitalidad y su talento en escena, su devoción y amor por su madre y su abuelita, a quien dedico una canción, “Eterna pasajera”. Se que Lena andará un camino largo, que el éxito y las ganas le acompañaran siempre, que enriquecerá la herencia de abuela y madre, prestigiando y amando, el apellido que lleva con orgullo.

Anoche asistí al concierto de Malena Burke en Hoy como ayer. Fue el modo, a lo cubano, de muchos, de celebrar el 4 de julio. Mi ultimo “empujón” para dar forma a mi modesto homenaje a Elena y Las Burke.

Malena inicia su concierto con una canción que en la letra recorre los barrios habaneros. Nos lleva entre notas y acordes, desde la esquina de Tejas, hasta el Vedado. Pasamos por Buenavista y Miramar y aprovecho para darle un beso a mami, que sonríe dormida, ajena al milagro de la música y la voz de Malena. Hasta la mamá de Hiram sale a saludarme desde su balcón en Centro Habana y alcanza a gritarme, ¡Regreso pronto! Es como una comparsa arrollando por La Habana a todo tren, de cubanos nostálgicos que no renunciaran jamás a sus raíces.

Rinde homenaje a la mora y desde el cielo Moraima aplaude y siente el alivio de su voz. Malena, guarachea, canta a capella, improvisa, baila, hace chistes. Dueña de la escena, lo sabe hacer todo y lo hace bien, con esa gracia y picardía cubana que bebió al nacer, en la mejor de las fuentes.
Dedica una canción a sus cuatro hijos y las lágrimas me nublan la vista, su imagen se me confunde con la de mi madre. Me parece que es ella quien me canta y me da alas, me enseña a volar, que intenta hacerme más feliz, en suprema entrega de amor maternal.

En el escenario, entre el piano, guitarras, tumbadoras y micrófonos, adivino a Elena, apuntándole la letra, ayudándola en el agudo, asintiendo feliz al final de cada interpretación. Le trae a Lena al escenario y el dúo de madre e hija, se me antoja trío y casi escucho la voz de Elena, feliz e inmortal, sumando su voz a la noche.
Malena concierto

Sonrío y el nombre del lugar se me antoja una trampa. He disfrutado de las Burke, Hoy como ayer y como siempre, en derroche de arte y cubania, deleite de mulatas que entre notas, acordes, mieles y girasoles, regalan arte y sonrisas, talento y raíces, afianzadas en la tierra que las vio nacer y echando ramas nuevas por el mundo.

Un estribillo final termina un concierto donde no falto nada ni nadie. Donde tres generaciones de Burkes nos volvieron a regalar una noche habanera, un 4 de julio, entre fuegos artificiales y aplausos; ¡Se acabo lo que se daba, la botella esta vacía, vámonos!

Voy hasta el camerino en busca de una foto, saludo a Favio Días, hacedor de arte y milagros, tren impulsor de nuestra cultura en Miami. Malena me recibe sonriente, accede a una foto, me pregunta, ¿Te gusto?
lena y malena