Mamá, ¡Todos somos Orlando!

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Su voz me salva del dolor, la escucho y sé que todo esta bien.

Su magia va más allá de balas asesinas y penas que desgarran.

Ella crea el lugar donde el dolor no existe.

 Puerto seguro donde mi vida llega, a descansar feliz de penas y disgustos .

Basta un, te quiero mi hijo y río como un niño,  corro feliz los caminos de mi infancia,  me invento  futuros y alegrias que solo existen entre la voz y los brazos de mi madre.

Maga de sueños,  bruja del amor, hechizera de risas, carcajadas, sabe aliviarme de  dolores que desgarran. 

La escucho y sé que mientras su voz exista,  no habrá pena que me venza, ni dolor que me doblegue. Ella es mi fuerza, mi aliento,  mi sostén seguro. Una columna enorme, gigantesca, sosteniendo, mis sueños, mis intentos.

Sabe que en estos dias de muertes y de llantos, he llorado junto a huérfanos y difuntos. He cubierto mi frente de cenizas, he agotado lágrimas.  He muerto una y otra vez con mis hermanos, cada bala dejo una marca que duele aquí en el alma.

Ella me habla de alegrias, de vidas, de próximos encuentros. Con su palabra se abre el pecho  y me cobija. 

Todo estará  bien mi niño  grande, la sonrisa salvará  el futuro del horror.

Su voz me alivia, calma, asegura el futuro y la alegría .

Le digo en un susurro, mami, yo soy Orlando y ella responde dulce y certera; yo tambien lo soy, ¡Todos lo somos!

¿Trump o Hillary? Una conversación en Hialeah.

 

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Pancho llego a Miami en los 60s. Cuando le intervinieron su bodega, allá en La Habana, decidió irse. Empezaría de cero, pero estaba seguro que volvería a triunfar. Lo mandaron a trabajar en la agricultura mientras esperaba la salida. No había trabajo duro para él. Mucho menos si era el precio que pagaba por irse del país, por una nueva vida. Soportó el tiempo de espera y el trabajo duro.  Se fue de Cuba con el dolor de dejar a su madre y a los suyos, pero con la certeza que volverían a reunirse; esa sería su meta.

Llegó a Miami, trabajo duro, muy duro, como solo trabajan los hombres decididos a triunfar, a darlo todo por un sueño. Logró ser dueño de un supermercado, demostró su fuerza y constancia, su tesón. Su 3er grado en la primaria y su desconocimiento total de inglés, no fueron obstáculo para triunfar; pertenecía e esa raza para la que la palabra imposible no existe. Logró reunir a la familia de este lado del mar; juntos se inventaron una nueva Cuba y sueños.

Tuvo dos hijos varones a los que educó y formó como hombres de bien. Ambos se hicieron profesionales exitosos, acumularon conocimientos y fortunas.

Pancho siempre estuvo en el partido republicano. Como la mayoría de los primeros cubanos que llegaron a Miami, pensaba que ese era el partido que más apoyaba la causa cubana. En todas las elecciones votaba por el candidato republicano. Él y sus dos hijos eran votos seguros para ese partido.  Este año Pancho andaba preocupado, pensativo, como quien lleva una pena grande en el alma y no sabe qué hacer con ella. Sus hijos fueron a visitarlo y el verlo en ese estado se preocuparon. El mayor le preguntó.

– ¿Viejo que te pasa? Tú siempre andas jodiendo y riéndote y tienes una cara que pareces un alma en pena.

– Ustedes saben como disfruto ser ciudadano de este país.  Soy cubano y muy orgulloso de serlo, pero también amo a este país que me acogió y me dio derechos. ¿Saben cuál es el derecho que más disfruto? Votar.

-Claro viejo, ese es el derecho más importante y todos los años vamos juntos a votar.

– Eso es lo que me tiene así. Este año, por vez primera, no iré a votar. El Trump ese es una verguenza para el partido republicano y para este gran país.  Elegirlo sería poner en peligro el destino de este país y del mundo entero.

– Viejo, este es el año que no puedes dejar de votar, iremos juntos a votar, pero por vez primera por un candidato demócrata.  Votaremos por Hillary; es la única forma de impedir que Trump tenga acceso al código nuclear, que levante muros y desate guerras, que divida y destruya al país y al mundo.  Juntos aportaremos nuestro granito de arena en impedirlo.  Ese hombre no puede llegar a ser el presidente de este país. ¿Entiendes papá?

– Si mis hijos lo entiendo. Aunque me duela votar por un demócrata, votaré por la Clinton este año; Trump no puede llegar a ser el presidente de este país.

 

Fotografia tomada de Google.