San Nicolas del Peladero en La Yuma.

Allá  en la Hialeah que se quedó a mitad de camino entre La Habana y Miami,  Cuca y Micaela conversan una tarde de domingo.

-Cuca,¿Tú  te acuerdas de San Nicolas del Peladero?

– Claro mi santa que cubano de la edad de nosotras no se acuerda de Plutarco, la alcadesa, Eufrates del Valle, Ñico Rutina, el sargento Arencibia y toda esa gente que nos hicieron reír  durante años.

– En estos días me he acordado mucho del programa. Chica estas elecciones parecen que son en San Nicolas del Peladero. ¡Que brete, que  dale al que no te dio, que manera de sacarse trapos sucios! Da pena.

– Yo estoy espantá, jamás  pensé ver algo asi. Ave María purisima que me parece que estoy en un solar . Que si a uno le sacaron unas grabaciones diciendo que como es rico y famoso le agarra la chocha a quien le dé  la gana, que si lleva 20 años viviendo como Carmelina, sin pagar taxes, que si va a levantar muros y otras locuras. Que si los emails de la otra, que si los muertos de Benghazi,  que si al marido se la mamaron. Eso da pena, yo estoy como confundía, atormentá con todo esto. Caballero que uno lo que quiere saber es que van a hacer para que el país vaya pa’lante y no ese chanchullo.

-Tienes razón Nena, da pena y eso que estamos en el primer país  del mundo. Tú  viste ayer el video de la vieja diciendo que estaba loca porque Trump la violara y el de la otra diciendo que los que no estén  de acuerdo con Trump  que se vayan pa’ otro país.  Me acordé  tanto de aquellos que nos gritaton cuando el Mariel, seguro que la vieja esa era la de vigilancia de su cuadra.

-Mi negra y qué  tú  me dices de Trump  amenazando con meter presa a la Hillary si él era electo presidente, yo pensé que me habia equivocaó de canal y estaba viendo Cubavisión, candela mi son.

– A veces hasta me dan ganas de no votar.  Si esto sigue asi, va a acabar como la fiesta del Guataó , un sal pa’ fuera a lo Yuma.

-Hay que votar Nena y botar lo que no sirva. Mi marido y yo vamos a votar por la Hillary, es la que mas sabe de política  y la que mejor puede dirigir este país,  como diría  Pablito; no es perfecta, mas se acerca  a lo que siempre soñé .  El Trump ese no me gusta ni un poquito y esa admiración por el hijo de la gran Putin,  me asusta,  todo el mundo sabe que el Putin ese, es de lo peorcito que sólo  piensa en el poder y en enfrentarse a este país . El Trump  se hace el que esta apululu de ideas nuevas y es tremendo descarao y viejo verde, tremendo inflador es lo que es. ¿Qué  estaba haciendo to’ este tiempo? Que no se me haga el barbaro ahora que es tremendo cara e’guante. 

– La Hillary también  tiene su caquita. Debió  aclarar antes lo de los emails, ahí falló,  se comio el millo. Lo de Benghazi esta claro, que por más que la han investigao, no han encontrado na’ pa’ acusarla, aunque siguen con el tiquitiqui. Ay Santa Barbara bendita ilumínanos y que esto acabe bien.


Pancho que estaba durmiendo la siesta en el cuarto, sale y se suma a la conversación. 


– Ustedes tiene razon, esto da pena. En todos los años que llevo aqui, nunca ví nada parecido. Siempre los candidatos  de cada partido, le tiran al contrario y defienden lo suyo, pero lo de este año no tiene nombre. Yo ya sé lo que tenía que saber de cada uno y estoy seguro de mi voto. Micaela y yo votaremos por Hillary. No es que entre dos males nos quedemos con el menor, es que sin dudas tiene experiencia y capacidad para gobernar este país.  Ha sabido comportarse y no perder la tabla. Y si no da la talla, dentro de 4 años la sacamos que eso es lo grande de una democracia. Cada uno vota por quién  quiera que por eso estamos en un pais libre.

– Es verdad Pancho que ganas tengo que pasen estas elecciones y decir como la canción ; ¡Qué tiempos aquellos que ya pasaron…!

– Asi mismito Nena, que se acabe ya, este San Nicolas del Peladero en La Yuma. 

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El angel de La Habana.

En el corazon de CentroHabana, nacido y criado en ese barrio, vive Felix, un joven de 24 años que le gusta pintar y hacer ejercicios.  Su madre está preocupada por él. Se levanta cansado en las mañanas, ojeroso, extenuado, como si hubiera pasado la noche en vela, luchando con demonios.

Una mañana su madre, en la cocina, habla con su amiga Pancha, la negra santera que vive en el solar de la esquina.

-Ay Pancha, Felixito me tiene tan preocupá . Come bien, hace sus ejercicios, pero por la mañanas se levanta ojeroso, cansao. Despues se le pasa con el trajín del día, pero cada mañana es lo mismo. Por eso te pedí  que vinieras a tomarte un buchito e’ café,  estoy desesperá. Sólo tú  podrías ayudarme.

-Nena, llevamelo a hacerle un buen despojo, eso debe ser un muerto oscuro que no lo deja dormir. Eso se lo quito yo o me dejo de llamar Pancha.
-Mañana mismito te lo llevo, yo sabía que tú me ayudarías. Eres la mejor santera del barrio.

A la mañana siguiente, Nena convenció a Felix de ir al solar donde vivía Pancha.
-Es por tu bien muchacho. Pancha es mi amiga de los años, veras que bien te vas a sentir. Todo el mundo en el barrio le tiene mucha fe, es buenísima.

Cuando Pancha tuvo a Felix frente a ella y le miró a los ojos, tuvo un estremecimiento, como si un corrientazo le recorriera todo el cuerpo.
-Vamos para el cuarto del fondo donde tengo la Caridad del Cobre. Quítate la camisa y los zapatos cuando entres.
Cuando Pancha entró al cuarto, tuvo que aguantarse de la mesa. Una luz amarilla intensa iluminaba a Felix, arrodillado frente a la imagen de La Caridad del Cobre.
– ¿Qué es esto mi hijo? ¿Qué poder oculto te guarda? Eres un elegido de Oshún,   La Caridad te guía,  esta contigo.

Lentamente Felix se puso de pie, sus ojos brillaban y de sus manos nacían girasoles.

-Pancha, mi misión es cuidar la ciudad, guardarla para el futuro y los sueños, protegerla. Cuando voy a dormir, unas alas gigantes me nacen en la espalda. Salgo de mi cuarto y recorro la ciudad y el mar que la rodea. Paso horas trabajando. Apuntalo edificios, aliento sueños, sostengo columnas y esperanzas. Rescato jóvenes del mar, seco las lágrimas de madres soñando con sus hijos, se los traigo en sueños, alivio penas. Es duro, pero disfruto hacerlo. No permitiré que el Morro se apague, yo mantendré su luz, guiandolos a todos en el regreso. La Habana me necesita, no puedo permitir que se destruya, mantengo su magia, su encanto y erotismo, la ayudo a levantarse y olvidar dicursos y consignas, aseguro su amanecer al futuro que se acerca.
-Eres tú entonces,  dijo Pancha pensativa y enigmática . Hace años le tiré las cartas a una familia muy rica antes de irse. La mujer lloraba, decía que amaba a la ciudad y no quería que se destruyera, me pedía un conjuro que la protegiera y guardara. En eso me bajo un muerto, que según me contaron, le dijo a la mujer; vaya tranquila, La Caridad del Cobre enviará alguien a cuidar la ciudad, a protegerla. Aunque parezca que se derrumba, que se rinde al abandono, no lo hará, siempre será La Habana. Todos se fueron llorando, impresionados por las palabras del muerto. Yo no entendí muy bien ese mensaje, ahora sé que ese enviado eres tú mi niño y tenemos que ayudarte. Te voy a regalar esta cadenita, era de mi abuela Nicolasa. Te dará fuerzas, no te despertarás tan cansado. Cuando creas que te faltan las fuerzas, aprietala fuerte.

Cuando Pancha y Felix salieron, Nena preguntó.

-¿Me lo curaste Pancha, fue bueno el despojo?
-Felixito no tiene na’ Nena, tu hijo es grande, es un angel; ¡El angel de La Habana!

Fotografia de la obra “El angel de La Habana”, del pintor cubano radicado en Miami,  Felix Gonzalez Sanchez 

Fe de erratas de un cubano en el exilio. 

No sé  la causa, pero  a veces, cuando intento escribir, se me confunden las palabras. Trato de corregirme en una interminable fe de erratas.  Cuando quiero escribir olvido, salta una ola gigantesca, se me corre la tinta y escribo, amor intenso, del bueno. Las palabras no significan lo mismo, del otro lado de las olas.

Quiero escribir, deshojo tulipanes lentamente y un ramo de girasoles, destroza mis palabras, casi me golpea el rostro;  reclama espacio y recuerdos. Asi, hablando de Jazz,  las letras se rebelan, dibujan tumbadoras;  termino escribiendo, Rumba, guaracha y son.

Pretendo vestir personajes a la moda con camisas Armani, Prada; mis letras dibujan guayaberas, a un muchacho descalzo y sin camisa, andando, bajo la lluvia, los caminos de su infancia.

Brindemos con champagne querida y un trago de ron revuelve las palabras, el aguardiente de caña rehace las palabras. Pretendo contar la historia de dos que juegan cartas y el ruido del dominó confunde mis palabras, ¡Caballero me pegué! Y mi historia huele a caña, tabaco y ron.

Y el hombre se vistio de verde en el día  de San Patrick,  un amarillo intenso cubre el papel, cambia el color de la tinta. Cambia imágenes y aparece Cachita  en mis historias

Sirvió el té, ¿esta bien de azúcar? ¿crema?. Un fuerte olor a cafe inunda el cuarto, borra palabras y allá  en el norte, una pálida joven,  se toma un buen café cubano y su rostro cambia de color, sonríe. 

Sus amigos pasaron a recogerlo en su Mercedes y mis letras dibujan empujones,  me quedo en la que viene, caminen que hay gente afuera. Comparto sudores, soy uno mas corriendo a coger la guagua. 

Quiero hablar del exilio, de ese dolor de estar lejos de historias y comienzos, termino hablando de mi patria, de esa Cuba que nos lleva atados en las palmeras. No hay dolor en mis palabras, no hay pena. En mis palabras estallan recuerdos y futuros y abrazo emocionado mi bandera, presiento, esa patria, “con todos y para el bien de todos”.
Fotografía de una obra del pintor cubano residente en Miami, José Chiu