Mamá me necesita.


Mamá,  desde el otro lado del  mar, me necesita. Le faltan mis brazos  para apoyarse, mis besos para mitigar dolores, mi voz para hacerla reír . 

Mamá perdio equilibrios y cayó  al suelo, mis brazos no pudieron evitar la caída, no pudieron cumplir su tarea de levantarla en el momento justo. De nada sirvieron músculos  y horas de  gimnasios,  si mis brazos impotentes, inútiles,  no  pudieron alzar mi mas preciada carga.

Mamá tiene dolor, un dolor agudo, intenso. Hay un montón  de cosas que enviarle, pregunto y busco quién  puede ser mi barco, mi paloma.  Sé que no bastan tabletas, ni inyecciones, hay amores que se bastan para paliar dolores y eso es lo que ella necesita.

Acostada, apenas se queja, sabe que no es grave, pero el dolor la muerde y mis manos no están junto a ella en este instante,  aliviando sus dolores y sus penas.

Mamá  siempre sufrió en silencio, sin quejas ni lamentos. Se bebió una a una, lagrimas y penas. Por vez primera se queja, dice que le duele y yo no estoy para tomar su mano, para besarle en la  frente y decirle, todo estará bien.

El mar no puede hacerme perder batallas, ya una vez, con ella en brazos, reté a la muerte y la vencí sin miedos y sin dudas. Juntos venceremos dolores y caídas,  volveremos a reír, a compartir sueños, a mirarnos enamorados, una y mil veces.

Mamá me necesita y yo no estoy con ella y vienes tú  y me hablas de perdones. ¡Tanto dolor no puede perdonarse!

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Mamá me hizo la maleta.

Le dije una tarde que me iba, que entre amigos y ganas,  mi partida era cierta, cercana, inminente. No enjugo lágrimas, no me pidió quedarme junto a ella.

Cuentame de nuevo,como será todo, repitio varias veces. Yo te preparo la maleta mi hijo, solo yo podría.

Mamá paso días  doblando memorias, perfumando instantes, acariciando infancias. 

No falta nada mi hijo,ya tengo listo todo. Para  el frío de Europa puse mi mejor abrazo, con el bastará para abrigar tu cuerpo. Se que en las noches sentirás nostalgias, echaras de menos tierras, personas y palabras, al lado del abrazo hay un cartucho enorme con besos de colores, ellos harán el milagro de sostenerte lejos, te aliviarán las penas, endulzarán tus noches. Tambien puse una bolsita de regaños suaves, cuando las fuerzas fallan un buen regaño ayuda.

Mamá no olvido un detalle, hasta musas y amigos acomodó entre vidas.

Créeme  no fue fácil hacerte la maleta, decía, en un susurro. Sonriendo me dijo, hay una bolsa enorme, repleta de te quieros, pequeños, grandes, enormes. Cuando tengas problemas, cuando choques con muros, un par de ellos bastan para ir adelante, para no detenerte, úsalos  sin miedo. 

Hay un paquete inmenso con palabras de aliento, de amor y de consuelo, hay un ¡Te espero! enorme que asegura regresos, que te traerá  de  vuelta.

Me llevó  hasta el cuarto, me mostró la maleta.

-¿Mamá  y ese bultico rojo en el centro de todo?

-Mi corazón,  mi niño. Solo así  podrás irte, llevándolo contigo. Traemelo de vuelta, cada vez que regreses

-Mamá sin corazón no puedes, morirás cuando parta.

– Es mi magia de irme contigo  y dejarte conmigo para siempre. Es un conjuro difícil,  que sólo una  madre sabe, compartir corazones, cuidarte en la distancia.

Con mi maleta al pecho he andado en el exilio, apurando te quieros, besos y palabras. Cuando hay luna y hay frío,  cuando hay penas y angustias, rebusco en mi maleta. Sonrisas escondidas, olores de mamá. Manos que acarician me levantan al cielo, me salvan de las penas, me lanzan al futuro, sostienen mi existencia. Mamá no olvido nada.

Mi amigo, el indocumentado.

Debo confesar que tengo este escrito en mente hace tiempo, desde que mi amigo recibió  su tarjeta de residencia en su querida Honduras y viajó  de regreso a Miami,  estrenando derechos y futuro, quería regalárselo. Pensé hacer un cuento, lo inicié   varias veces, algo pasaba que no lograba expresar mis sentimientos tal y como lo deseaba. Guardé  titulo y sentimientos, recuerdos e intentos, sabía que en algún  momento ocurriría  algo que me haría  escribirlo  de un tirón . 

Mi amigo y yo, nos conocimos en las redes sociales. Me pidió como amigo y una mañana me sorprendió con un mensaje; me gustan tus escritos, algun día  quiero caminar por las calles de La Habana, sentirme como si hubiera nacido allá .  Dí por sentado que mi amigo era hijo de cubanos  y que había  nacido aquí . Después supe que era hondureño y que llevaba 10 años acá.  

Nuestra amistad  escapó  del mundo virtual y se hizo real. Me hablaba de su mamá allá  en Honduras, de sus hermanos y de su abuelita que adoraba, de las ganas enormes que tenia de verlos, de abrazarlos,  del temor que su abuela no pudiera esperar a volverlo a ver. Un día le dije.

-¿Por qué no vas a verlos? Tienes buenas posicion económica, ve a visitarlos, si quieres te acompaño.

Me miró con los ojos llorosos.

-No puedo, no tengo papeles, estoy ilegal.

Les confieso que pensé era mentira. Para nosotros los cubanos que alcanzamos la legalidad en cuanto pisamos esta tierra, esa palabra, ilegal, nos parece lejana, algo que existe, pero en otra dimensión, como en otro mundo.

Con el paso de los días, supe que mi amigo habia cruzado la frontera cuando tenía sólo 16 años. Desde entonces no veía  a su mamá, no la tenía  a su lado para que le diera calor, sostén y amor.  Se hizo hombre sin sus besos, sin estrecharla en sus brazos y decirle te quiero. Una  ausencia terrible que no sé como pudo soportar.  Ignoro donde encontró fuerzas para seguir adelante, luchar y a pesar de su status de ilegal, triunfar, hacer negocios, ayudar a su familia, garantizarle todo a ellos y no perder la sonrisa a pesar de tener que enfrentarse a los puños con la vida. 

Una noche me dijo que estaba haciendo gestiones para que le dieran la visa  a su mamá, que iba a hacer lo imposible por poder verla de nuevo. Hizo un sin fin de llamadas, transferencias bancarias, agotó  recursos . Nunca podré  olvidar cuando llegó  una noche a mi casa, le abrí la puerta.

-¡Jose, voy  a ver a mi mamá,  le dieron la visa¡

Nos abrazamos llorando. Compartir risas es fácil ,  pero cuando dos amigos comparten lágrimas, esa amistad es indestructible; como si ellas hicieran el milagro de la eternidad. En mi memoria ,  mientras nos abrazábamos, su voz repitiendo entre lagrimas, voy  a ver a mami, voy a ver a mami,  ocupa sitio junto a recuerdos imborrables.

Recuerdo el encuentro de ellos en el aeropuerto, a la salida de immigración. Todos se detuvieron a ver ese abrazo que vencía   10 largos años de ausencias. La gente detuvo saludos y acciones; un encuentro asi, se disfruta pocas veces en la vida.

La historia de mi amigo tuvo un final feliz,  casi un final de un cuento de hadas. El amor le regaló sueños y alas para volar sin freno, ya pronto sera ciudadano americano. Nuestra  amistad sigue, seguirá por siempre, las lágrimas compartidas la hicieron eterna.

Tal vez se pregunten qué  sucedió que al final pude sacarme esta historia del pecho y compartirla con ustedes. Ayer ví  un video en Facebook de un cubano hablándole a los ilegales, sentí verguenza ajena. Escucharlo repetir frases de consignas y discursos, casi me impiden terminar de verlo, repetía a gritos, “que se vayan, no los necesitamos, no los queremos en mi país”. La única  diferencia entre los ilegales y nosotros es la Ley de ajuste cubano, por lo demás,  somos igualmente inmigrantes como ellos,  todos vinimos buscando libertades y sueños. No pertenecemos a una élite migratoria, todos somos iguales. Yo lo escuchaba y lo sentía tan absurdo y lejano. Me gustaría  decirle que ellos no se van, que este país abre los brazos a todo el que viene a luchar y a conquistar sueños, que ellos se quedan, en éste,  nuestro país. Desde  su sitio, la estatua de la Libertad se niega a dejar de ser y nos convoca al futuro, abre sus brazos para todos.

Ya ven, casi que tengo que cambiarle el título  prometido a mi escrito y llamarlo; mis amigos, los indocumentados . 

Pedrito,  un niño cubano,  soñador por cuenta propia.

Pedrito es uno de esos niños que les gusta ser el primero en todo, no por competitivo, si no por ponerle ganas y fuerzas a todo lo que hace. Allá en un barrio  de La Habana, en el municipio Playa, junto al mar,  vive y sueña Pedrito .

Su papá  le ayuda siempre en las tareas  de la escuela,  lo lleva a practicar deportes y lo alienta a soñar en grande.

Pedrito es uno de los mejores alumnos de su aula, sus notas son muy buenas. Él sabe que no todos sus sueños se harán  realidad, pero le gusta soñar. Su papá  siempre lo alienta en sus sueños,  lo ayuda a dibujarlos. Se acuestan juntos, Pedrito habla de sus estudios, de sus ganas de ser un futbolista profesional,  de marcar goles en mundiales, de ser llevado en hombros por su equipo, celebrando victorias y sueños.

Su papá siempre le dice.

– Tienes que luchar duro  por tus sueños.  No dejes que un día venga alguien   a  querer robártelos .

-¿Cómo es eso de robarme  un sueño papi? Son míos,  nadie puede robármelos. Un sueño existe en mi imaginación  y mi voluntad, no pueden robármelo

– Si Pedrito, hay gente que te dirá ;  eso nunca lo podrás alcanzar, piensa en otra cosa o tú  estas loco muchachito, confórmate con ser uno más en el montón,  eso que tú  dices es un disparate. Asi, poco a poco, van tratando de robarte tu sueño, de hacerte abandonarlo. Tienes que estar preparado para luchar contra los ladrones de sueños mi niño.

– No dejaré que nadie me robe mis sueños, sería  como robarme el futuro, la vida.

A Pedrito le gusta mucho la escuela. Las escuelas son como fábricas  de sueños, le repite su papá, preparándolo para luchar por ellos.

Una tarde, cuando Pedrito llegó  a la casa, tenía  los ojos llorosos. Sin lavarse las manos y sin quitarse el uniforme, se tiró  en la cama. Su papá lo siguió hasta el cuarto, se sentó junto a él ,  le acaricio la cabeza.

– ¿Qué te pasa mi niño?Secate esos ojos y vamos a hablar .

Pedrito, se levantó y le enseñó  su libreta de Español , la abrió justo en la tarea del día anterior. La maestra les había pedido que dijeran que querían ser cuando fueran grandes y como poder ayudar a su país . Allí  en letras rojas estaba  escrito bien grande;  ser fubolista no es una profesión, no dices nada de como ayudar a tu país, no dices  nada de la Revolución . 

Manolo sabía que esto pasaría  un día ,  que alguien vendría  y querría interponerse  entre su hijo y sus sueños. Respiro hondo y le dijo a Pedrito.

-Mirame a los ojos, sabes que ya te había  hablado de los ladrones de sueños, de esa gente que trataría por todos los medios de hacerte ser uno mas del rebaño, de que renunciaras a ser diferente, a tener tus propios sueños. No puedes dejarte vencer por esa gente, tú  serás lo que tu inteligencia, tu fuerza y tu voluntad te permitan alcanzar. Nadie podrá  robarte tus sueños, tú  eres el responsable de cuidarlos y luchar por ellos. Mañana voy contigo a la escuela, tengo que hablar con tu maestra. Ahora sécate  esas lágrimas, lávate  la cara, come algo y vete a jugar fútbol con tus amiguitos. Un futuro campeón tiene que entrenar fuerte. Despues que te bañes haremos la tarea, vete ahora a jugar.

-Esta bien papá, te quiero mucho.

Le gritó  mientras corría  a lavarse la cara.

A la mañana siguiente Manolo y Pedrito llegaron temprano a la escuela. Manolo fue directo a ver a la maestra.

-Vengo a hablar con usted.

-Seguro viene para apoyarme por lo que le escribí  a Pedrito en la tarea. Tenemos que trabajar juntos para quitarle esas boberias de la cabeza al niño.

-Se equivoca maestra vine a decirle que no se meta en los sueños de mi hijo. Usted enséñele matemáticas y español que yo me encargo de sus sueños.¿Usted sabe que existen  futbolistas profesionales en todo el mundo, que ganan mucho dinero y le dan gloria al deporte y a su país ? ¿Acaso Stevenson, Sotomayor ,  Juantorena no le dieron gloria a este país  con sus triunfos? Tenga mucho cuidado de lo que le dice a los niños, no quiera jugar el triste papel de ladrona de sueños y que ellos la recuerden como la responsable de que renunciaran a soñar. En el caso de mi hijo, no se meta en sus sueños, él  nunca será  uno más  del rebaño, no será un tipo gris que cumple directivas y orientaciones de arriba, será un hombre del futuro de éste país ,  un hombre capaz de luchar por sus sueños con uñas y dientes, sin  creer en fracasos y desalientos. Mi hijo sueña por cuenta propia ¡Me entendió maestra?

-Si, lo entendí  muy bien y me alegro mucho de esta conversación y de que Pedrito lo tenga a usted. Una a veces se pierde entre directivas y resoluciones, le agradezco esta conversación y ojalá que un dia pueda ir a un stadium a ver jugar a Pedrito. Cuente conmigo para cuidar los sueños de Pedrito.

Manolo abrió  sus brazos y la abrazó, como quien intenta proteger con sus brazos los sueños del futuro.