Un cafe con sabor a libertades.

Se despertó temprano en la mañana,  quería  hacerse un buen café.  Un café que lo ayudará a enfrentar el día,  a vencer dificultades, a inventarse esperanzas y sueños. 

Registró bien buscando lo necesario, lo imprescindible para un café de ese tipo. Hay tiempos difíciles en que los ingredientes necesarios pueden escasear.

Mezcló libertades, razas, sueños. Endulzo con esperanzas, con amor a la tierra y a los hombres. Abrió ventanas y puertas, quería que el aroma de su café llegara a todos, que alentara a muchos, que despertara a otros. Siguió buscando ingredientes, agregó principios, sentimientos, paciencia y fuerza, echó toda la fe del mundo, no escatimó. Hay momentos que los hombres necesitan fe para seguir, para no desmayar, para confiar en el futuro.

Quería lograr un café  con la fuerza de una tormenta, que nadie quedara indiferente a su aroma,  que todos, al probarlo, sintieran ganas de más y con esas ganas, decidieran luchar por sueños y libertades.

Agrego verdades, mucho amor, fuerza y resistencia, palabras que nadie pudiera hacer callar,  ni en la calle, ni en reuniones.

Revolvió todo con una palmera que encontró, lo hizo hervir con un rayo de sol de la mañana. Cuando empezó  a colar, el jardin y el patio se llenaron de colibríes y mariposas,  de las paredes crecian girasoles y arcoiris estallaban en el cielo. En la acera de su casa comenzaron a reunirse miles de personas, millones acudían; el aroma del café convocaba multitudes.

Cuentan que nuestro hombre salió con un termo enorme y un ramo de girasoles.  Fue dando pequeños sorbos de café  a todos y regalandoles girasoles y colibríes. De todas partes llegaban a probar su café que devolvía esperanzas y sueños, que los hacía  mejores, que dibujaba estrellas en las frentes; de esas que iluminan y matan. 

Muchos tomaron su café. Muchos recobraron fe y fuerzas, amor y principios. Unieron brazos y principios, voluntades y ganas, decididos a no dejarse vencer, a no renunciar a uno sólo  de sus proncipios.

Decidieron machar por las calles del mundo, reclamando derechos y libertades.

Cuentan que cuando enviaban a alguien a frenarlos, a impedir su marcha, nuestro hombre destapaba su termo y regalaba un poco de su café, sumando personas y voluntades a su marcha hacia el futuro. Una mujer comenzo a leer una carta de libertades y principios y todos aplaudían, eran como hermanos, construyendo futuros y libertades sin freno y sin decretos; libres 

Asi, un sencillo café unio a pueblos y hombres, vencio a dictadores y tiranos, dibujó arcoiris y sonrisas, en un mundo mejor, sin odios, sin temores.  Un cafe con sabor a libertades es lo mejor para comenzar el día.¿Quieren una tacita?

 
Fotografia  tomada de Google. 

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2 thoughts on “Un cafe con sabor a libertades.

  1. Gracias por ese lindo post, lo disfruté mucho y me pregunto ¿Quién podria rechazar semejante cafecito? Tal vez una colada doble es lo que se necesita…

    Encontré este blog buscando temas e ideas para una publicación sobre el café cubano en Miami, en la cual estoy trabajando.

    Si es posible, me gustaría hablar contigo sobre este tema.

    Saludos,

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