Me duele Cuba, ¿Y a ti?

Las imágenes de pueblos arrasados en el norte de las provincias del centro de Cuba son terribles. Duelen las fotos de La Habana inundada, del dolor de la gente. Cuando se publicaron en las redes socialea y en otro medios, muchos dijeron, pobre gente. Ahí terminó la compasión por un pueblo que se niega a desaparecer y que enfrenta desgobiernos y huracanes. Ya nadie habla de ellos, no importan. El silencio acompaña a su hambre de pan y libertades.

Cuba no es ron, mulatas, mulatos, carnaval y pachanga. No es diversión, cumpleaños de Madonna y desfile de modas de Chanel. Cuba es un dolor en el centro del pecho, que no alivia el tiempo, la distancia, ni abundancias materiales .

Aplaudo el apoyo a Puerto Rico y aplaudo a todos los que le tienden una mano. Apoyo a Mexico y sufro con cada relato. Imagino el terremoto y me estremezco; aplaudo a los que lo ayudan y apoyan.

Me pregunto, ¿Y Cuba? Es que a nadie le duele nuestra isla. ¿Acaso solo importa para fiestar, pasear por ciudades detenidas en el tiempo y admirar su belleza natural? Cuba, como la luna, tiene un lado oculto y a muchos solo les importa si de gozar se trata.

¿Dónde estan los artistas cubanos como Gente de zona, que no se han pronunciado por donar a su pueblo?¿ Por qué el silencio de artistas de dentro y fuera de la Isla? ¿Es que Cuba sólo importa cuando se le puede sacar provecho y usar?

Estoy consciente de las dificultades y barreras que deben vencerse para llevar la ayuda a los necesitados, pero coño hagamos lo imposible por darles una mano. Un pueblo no se salva volteando el rostro y exclamando, pobre gente.

Hay gente pasando hambre, no el hambre de falta de carne o jamón; hambre de veras, de la que deja sin aliento, ni fuerzas.

Si Chanel u otra firma reconocida anunciara a bombo y platillo un super desfile por todo Prado y cobrara 100 dolares la entrada, muchos lo pagarían con gusto. Con un poco menos que demos todos , podemos ayudar a salvar vidas y futuros.

Creemos el medio que garantice que el pan y la medicina necesaria llegue realmente al que los necesite , pero hagámoslo ya; mañana puede ser muy tarde. Todos no tienen familiares que les pongan facturas en la puerta de la casa y se aparezcan, como Reyes magos de nuevo tipo, con gusanos cargados para paliar hambres y miserias. El cubano de a pie nos necesita y no hay una triste aplanadora por las calles de Miami, con un cartel pidiendo ayuda para Cuba. Veo programas de televisión queriendo obligar a artistas cubanos que viven en la Isla, a decir lo que ellos quieren. Ni uno sólo ha pedido pan y medicinas para el pueblo cubano, invocan su nombre para subir rating y vivir de él; no para ayudarlo.

Ayudamos a nuestros hermanos o dejemos de decir que nos importan. No es momento de doble moral. Busquemos la via justa, juntemos la ayuda solidaria. Si no permiten el envio y distribución justo, carguemos cada uno con un poco para nuestros hermanos. Agotemos vías y esfuerzos. Es hora de tender una mano inmensa, desinteresada y justa, incondicional. Cuba no es, ni será gobiernos y partidos, es su gente, su tierra, su dolor y a ellos deben llegar alientos y alimentos. Cuando un cubano te dice, se nos echó a perder el colchón, la comida o el televisor, sabemos que no tienen grandes tiendas, ni tarjetas de creditos para recuperar lo perdido; sus palabras tienen el dolor amargo de lo irrecuperable.

Porque Cuba es con todos y para el bien de todos, no de unos cuantos.

A mi me duele Cuba, confío que a muchos también

Fotografías tomadas de diferentes páginas de Facebook.

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Con Martí en el corazón y en los brazos.

Pedrito nacio en Nuevitas, un pueblito al norte de Camaguey. Siempre fue un niño muy despierto, con ansias de saberlo todo y con un corazon enorme donde cabía todo el amor del mundo. Pedrito es de esos niños que lo preguntan todo, parecía tener tatuado en la frente; quiero saberlo todo.

Su abuela Margarita , fue maestra muchos años, una mujer profundamente martiana. Enseñó a leer a Pedrito con libros de Marti, le enseñó a entenderlo y a amarlo.

Pedrito hizo suya la frase del apostol, “ser cultos es el único modo de ser libres” y él estaba decidido a ser un hombre libre; en el sentido exacto de la palabra libertad. A los 5 años ya se había leído Ismaelillo, La Edad de oro y hasta los versos sencillos de Marti.

En todos los actos públicos en su escuela, Pedrito leía algo del Apóstol. Muchos se asombraban de los conocimientos de ese niño de 1er grado, capaz de recitar versos y citar frases de Martí.

En las noches de apagón en su pueblo, se sentaba al lado de su abuela Margarita y le pedía le contará historias de Martí . Su abuela le contaba de como organizó la guerra de independencia, de su amor por la patria, por su hijo, de su sacrificio por la libertad de Cuba.

Una vez su papá le trajo de regalo las obras completas de Martí. Le costó trabajo conseguirlas en La Habana, pero sabía que para su hijo ese era el mejor regalo posible. Pedrito las guardó como un tesoro junto a una foto del Apóstol.

Un mes de septiembre, todos corrían por el pueblo, cerraron la escuela y la tienda que vendía en cuc que estaban una al lado de la otro, compartiendo una pared. Viene el huracán, va a arrasar con todo, es un monstruo, gritaban todos por el pueblo. Aseguraron las casas, se encerraron. Margarita se arrodilló frente a la imagen de la Caridad del Cobre, juró no levantarse hasta que el ciclón pasara y todos estuvieran sanos y salvos.

Afuera el viento rugía con fuerza, como una fiera dispuesto a devorarlo todo. Todo el pueblo quedó sin electricidad, las casas destruidas, los arboles por el suelo; la destrucción era casi total

Cuando el viento comenzó a disminuir y el huracán se alejaba, Margarita dio las gracias a la Caridad del Cobre y se levantó del suelo con ayuda de Pedrito, se asomó a la ventana.

-La escuela y la tienda estan destruidas, el viento las derribo. Gritó Margarita.

Pedrito abrió la puerta de la casa y cruzó la calle, nadie pudo detenerlo, ni siquiera el viento que aún soplaba con fuerza. Corrió directo en dirección a la escuela y a la tienda. Algunos, desafiando los vientos buscaban entre los escombros conservas y refrescos de la tienda; Pedrito comenzo a remover los escombros de la escuela, entre ellos estaba el busto de Martí . Lo tomó en sus manos, lo limpio un poco, lo apretó contra su pecho protegiéndolo de vientos y lluvias y regresó a su casa.

Su mamá comenzó a pelearle.

-Me vas a matar del corazón, Pedrito, casi me muero del susto cuando te vi entre los escombros de la escuela.

-Dejalo mujer, él sabe lo que hacía.

Pedrito los miró y les dijo.

– Perdonenme si los asusté, pero no podía dejar que el viento se llevara a Martí. Sería como si se llevara el futuro de Cuba y yo quiero un día, con Martí en los brazos y en el corazón, ayudar a construir esa patria “con todos y para el bien de todos”. No podía permitir que el huracán se lo llevara, perdonenme.

Margarita lo abrazó emocionada, le acarició el pelo y le susurro al oído; sabes, Martí esta orgulloso de ti, no murió en Dos ríos, vive en niños como tú; en el futuro de la patria.

Fotografía de Yander Zamora, tomada de Internet, un buen amigo me la envío