Nunca más Yoyito Restaurante.

Durante mucho tiempo apoyé a Yoyito Restaurante. Muchos amigos visitaron y aún visitan el lugar por mis comentarios y escritos. Hace algún tiempo deje de visitarlo; ya no era igual, ni siquiera parecido. Dejó de ser el lugar familiar y entrañable donde amigos se reunían a degustar almuerzos y disfrutar de la atencion 5 estrellas de Eduardo Rodriguez, más conocido por “Yoyito”; sin su presencia, aliento, empuje y encanto, el lugar dejó ser el mismo. Se precipitó al abismo del mal servicio y maltrato, la calidad en el servicio bajó de 5 estrellas a números negativos.

Muchos amigos que han ido al lugar al influjo de mis comentarios y propaganda, me comentaban del mal servicio y la mala calidad de la comida, sólo les decía; yo ya no voy a Yoyito Restaurante.

Recuerdo cuando el lamentable incidente que cobró vidas humanas y que amenazaba hundir para siempre a Yoyito Restaurante; sólo el sentido agudo de Eduardo Rodriguez, sus palabras y actuar, su empuje en la reapertura del local, pudieron salvarlo de un cierre anunciado. Algo que muchos olvidan y es bueno recordar a desmemoriados y malagradecidos.

Hoy, finalmente y de forma oficial. Eduardo Rodriguez, nuestro “Yoyito”, anunció que a partir de hoy ya no tenia vínculo alguno con Yoyito Restaurante . Creanme que respiré aliviado, ya podia decirle a amigos y seguidores; nunca más Yoyito Restaurante.

Eduardo, que felizmente trabaja conmigo, podrá buscar nuevos aires, su nombre no continuará unido a un lugar donde se maltrata al cliente y estos se quejan de la mala calidad de la comida. Sé que mi amigo encontrará un lugar digno de su capacidad, talento y fuerzas. Volveremos a reunirnos amigos, haremos nuestro otro sitio a su fuerza y empuje, no lo duden.

Por lo pronto,¡NUNCA MÁS YOYITO RESTAURANTE!

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Lourdes, entre amigos y canciones.

El sábado pasado asistí al concierto de Lourdes Libertad en Real Café . Un amigo periodista, había leído mi último comentario sobre su presentación en El Divino, y me pidió le avisara para conocerla y disfrutarla. Al llegar al lugar le dimos 5 estrellas, pequeño, acogedor, bien ambientado; sitio perfecto para hacer a públicos y cantantes complices en noches de entregas y arte.

Lourdes, apareció entre el público, sencilla y segura, dispuesta a entregarse plena y feliz; a ser dueña de la noche.

Nos regala éxitos conocidos que se reestrenan en su voz e intento. Saluda a amigos, ofrece sus canciones como quien brinda una tacita de café a sus visitas; segura de la aceptacion y del disfrute.

Emigrar es sin dudas duro, por eso siempre aplaudo a quien se afinca en nuevas tierras, sin perder esencias ni raices, a quienes hacen de la cubania escudo y defensa, estandarte y alarde. Lourdes Libertad es un ejemplo y entre canciones, anécdotas y chistes, regala arte, talento y cubania.

No le había escuchado la cancion de Lourdes Torres, “Para ser alguien” y la letra se me antoja declaración de principios, “Nada me asusta, nada me espanta… batalladora rebelde a veces, según criterio de quien no entiende es mi derecho ser como quiero. Qué cada cual escoja el camino…”. Como reafirmación que este es el suyo, entre canciones y amigos.

Regala su version de New York, New York y gana aplausos y bravos. Alguien le grita y Mexico y canta a capella una ranchera de su madre, en alarde de afinación y voz.

Señora de la escena, lo lleva en su mapa genético, nos regala, “Como cualquiera”, su agudo en “Me he mantenido fiel a mi misma, de nada tengo que arrepentirme” estremece la noche de Miami.

El concierto llega al final y a pedido de amigos, cierra con “Que hablen” de las hermanas Diego. Sin dudas su versión da un nuevo aire a la canción que se me antoja la burla del cisne a todos esos que hablan pendientes de vidas ajenas.

Nos despedimos, no sin antes decirle al oído, nos vemos en Alfaros’s el 11 de de febrero. ¿Se embullan?

¡Yo no nací en un país de mierda!

Algunos, por suerte pocos, en su afán de sobrepasarse en su apoyo a Trump, gritan que nacieron o vienen de un país de mierda, se olvidan que a ellos tampoco los quieren aquí . Yo, al igual que muchos, no nací en un país de mierda; vengo de la tierra mas hermosa que ojos humanos han visto.

Estoy orgulloso hasta la última de mis células, hasta la última partícula subatómica que forma mi cuerpo, de ser cubano. Amo a mi Isla entrañablemente; todo cuanto soy se lo debo a ella. Soy cubano 100%, siento a Cuba en mi alma y en mi piel.

¿Cómo carajo alquien es capaz de querer incluirnos en la supuesta lista de “paises de mierda”? ¿Quienes hicieron a Miami? ¿Quienes se inventaron una patria a 90 millas y con una fuerza y un tesón de tres pares se levantaron de la nada e hicieron historia? ¿Quienes hicieron brillar la perla del Caribe? La patria la conforman sus hijos y a ella nos debemos.

Nadie, absolutamente nadie tiene el derecho de llamar a un país, “país de mierda”. Los países podrán tener gobiernos y presidentes de mierda, hay ejemplos que hablan por sí solos, pero nadie debe caer tan bajo de llamar a un país, país de mierda y menos al suyo, al que lo hizo hombre y lo preparó y formó para ser lo que es hoy, el país de sus padres, donde estan guardadas sus primeras alegrías y tristezas, donde habitan recuerdos y vidas; nunca ningún pais podrá ser un país de mierda. La esperanza y el futuro no huelen a mierda, aunque algunos se empeñen en ser personajes de la película cubana, “Alicia en el pueblo de maravillas “.

Siempre recuerdo las palabras del Arzobispo primado de Santiago de Cuba, Pedro Meurice Estiu, en aquella historica misa durante la visita de Juan Pablo II,”Le presento además, a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas década y la cultura con una ideología“. Antes de llamar país de mierda a la patria, debemos repasar historias y conciencias y evitar en un alarde de apoyo a Trump, decir torpezas o sandeces.

Por suerte la Patria, madre al fin, es capaz de perdonarlo todo, hasta que la quieran salpicar de mierda en un salpafuera o desmadre de proTrumpistas a ultranza. La madre mayor viste su mejor bata cubana, roja, blanca y azul, mira sus hermosos paisajes, el azul de su cielo, las olas que rompen contra ella, mira al cielo y susurra; perdónalos señor, no saben lo que dicen.

Usted puede ser de ultraderecha y hasta fascistoide si quiere, pero compadre, no se autoembarre de caca llamando a Cuba, país de mierda. Los presidentes pasan y se olvidan, la patria es para siempre. ¡Viva Cuba, carajo!

¡Yo no nací en un país de mierda!

Algunos, por suerte pocos, en su afán de sobrepasarse en su apoyo a Trump, gritan que nacieron o vienen de un país de mierda, se olvidan que a ellos tampoco los quieren aquí . Yo, al igual que muchos, no nací en un país de mierda; vengo de la tierra mas hermosa que ojos humanos han visto.

Estoy orgulloso hasta la última de mis células, hasta la última partícula subatómica que forma mi cuerpo, de ser cubano. Amo a mi Isla entrañablemente; todo cuanto soy se lo debo a ella. Soy cubano 100%, siento a Cuba en mi alma y en mi piel.

¿Cómo carajo alquien es capaz de querer incluirnos en la supuesta lista de “paises de mierda”? ¿Quienes hicieron a Miami? ¿Quienes se inventaron una patria a 90 millas y con una fuerza y un tesón de tres pares se levantaron de la nada e hicieron historia? ¿Quienes hicieron brillar la perla del Caribe? La patria la conforman sus hijos y a ella nos debemos.

Nadie, absolutamente nadie tiene el derecho de llamar a un país, “país de mierda”. Los países podrán tener gobiernos y presidentes de mierda, hay ejemplos que hablan por sí solos, pero nadie debe caer tan bajo de llamar a un país, país de mierda y menos al suyo, al que lo hizo hombre y lo preparó y formó para ser lo que es hoy, el país de sus padres, donde estan guardadas sus primeras alegrías y tristezas, donde habitan recuerdos y vidas; nunca ningún pais podrá ser un país de mierda. La esperanza y el futuro no huelen a mierda, aunque algunos se empeñen en ser personajes de la película cubana, “Alicia en el pueblo de maravillas “.

Siempre recuerdo las palabras del Arzobispo primado de Santiago de Cuba, Pedro Meurice Estiu, en aquella historica misa durante la visita de Juan Pablo II,”Le presento además, a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas década y la cultura con una ideología“. Antes de llamar país de mierda a la patria, debemos repasar historias y conciencias y evitar en un alarde de apoyo a Trump, decir torpezas o sandeces.

Por suerte la Patria, madre al fin, es capaz de perdonarlo todo, hasta que la quieran salpicar de mierda en un salpafuera o desmadre de proTrumpistas a ultranza. La madre mayor viste su mejor bata cubana, roja, blanca y azul, mira sus hermosos paisajes, el azul de su cielo, las olas que rompen contra ella, mira al cielo y susurra; perdónalos señor, no saben lo que dicen.

Usted puede ser de ultraderecha y hasta fascistoide si quiere, pero compadre, no se autoembarre de caca llamando a Cuba, país de mierda. Los presidentes pasan y se olvidan, la patria es para siempre. ¡Viva Cuba, carajo!