¡Es primavera!

Es primavera y tú no estas, tal vez ni existes, para compartir versos y flores. No hay una mano que me extienda girasoles, ni besos que me animen al camino, pero sabes, es primavera y me regalo flores en tu ausencia. Estreno aromas y suspiros.

Es primavera anuncian en la tele y muchos le dan la bienvenida. Es primavera gritan y en sus almas, un eterno invierno los habita.

¡Mamá es primavera! Grito con la esperanza que me escuche. Ella sonríe desde La Habana, siempre lo es cuando tú y yo estamos juntos, susurra a mis oídos. No me anuncies estaciones hijo mío, dime solo el día del regreso. Ese día tendremos flores y sinsontes; estrenaremos primaveras los dos juntos, burlandonos de anuncios y reclamos.

Es primavera en el arbol del patio, en la sonrisa del niño, en el azul del cielo. Es primavera y alguien entierra a sus muertos y añora el olvido del invierno. El naranjo se muere de vergüenzas, alguien usa su color y lo degrada.

Es primavera, los jóvenes lo saben y marchan a su encuentro, sin miedos, sin tropiezos. Reclamos y discursos, palabras como puños, acciones, aseguran eternas primaveras; dibujan enormes girasoles, apuntando al futuro y libertades.

Es primavera mi amor ausente y no te necesito. Mamá me espera, los jóvenes me alientan y flores de sueños y esperanzas se bastan; estallan anunciando eternas primaveras.

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Un encuentro con un AMIGO de la infancia

Reencontrarse con un viejo amigo es siempre, una alegria especial. Si ese amigo es un amigo de la infancia al que queríamos, admirábamos y esperábamos ansiosos su regreso, la alegría del reencuentro se multiplica y el corazón y los recuerdos se visten de arcoiris para la fiesta; esta semana mis amigos y yo nos reencontramos con AMIGO.

Fue una fiesta de amigos y memorias. Cada uno aportó algo a la celebración y así, sin proponernoslo y sin poderlo evitar; AMIGO volvió entre nosotros.

Al influjo de su regreso todos fuimos un poco niños otra vez. Nos sentamos frente a viejos televisores en blanco y negro, nuestras madres rejuvenecieron, dejaron sillones y volvieron a usar delantales y a gritarnos ¡Se va a enfriar la comida! Mientras nosotros reíamos traviesos y nos dejabamos seducir y encantar con la presencia de un títere y la magia y la voz de Consuelito Vidal. Estrellita, nuestra linda, dulce y buena Estrellita, estreno sonrisas y mimos.

Esa es la magia de los buenos recuerdos; hacernos felices, borrar años, penas, limpiarnos de angustias. Un buen recuerdo es un tesoro y sacarlo a la luz y acariciarlo, hace el camino fácil y alivia el alma.

En esta fiesta de amigos, uno muy cercano, me pidió que escribiera algo sobre este reencuentro y el deleite de ser niños, aunque fuera solo unos instantes, me negué. Ya otro amigo que escribe mejor habia hablado del tema y a veces es difícil evitar influencias y no repetir lo dicho. Termina el domingo y en un momento de descanso pensé en recuerdos y amigos; aqui estoy, rememorando encuentros y alegrías, disfrazandome de niño al influjo de AMIGOS, de amigo y sus amiguitos.

Los amiguitos hoy peinan canas, usan espejuelos para ver bien las fotos, pero conservan un corazón que no envejece que basta una chispa de recuerdos y estalla en carcajadas y corre por la casa y la vida haciendo travesuras.

Gracias AMIGO por este reencuentro, gracias a Carlos, a Hiram, a Aimee que sin saberlo y con una complicidad infantil,nos inventamos esta fiesta para recordar a AMIGO y a todos los amigos del mundo.

Vamos que ya va a empezar el programa y ¿Cómo se llama? Se llama asi, Amigo, amigo y sus amiguitos.

Gracias a Aimee Perez Vidal por las fotos, a Carlos Ferrera por destapar recuerdos y a Hiram Hernandez por su insistencia y sugerencias.

Soy una isla entre sueños y memorias.

Soy una roca en un mar enfurecido, una isla asida al tiempo, sostenida por recuerdos, un ala rota, una esperanza luchando su futuro.

Asi empujado por vientos y tormentas me aferro a memorias, me niego al desapego. Lucho por mantener a flote los principios, me niego a negociarlos, no están en venta.

Por mas que insistan, no olvido ni un minuto de existencia y repaso insistente cada instante. Juego al rompecabezas de mi vida, hinco con fuerzas mis manos en tierra roja. Escarbo en recuerdos y los rescato, me basta mi memoria para ser, a ella le basto yo, para existir.

Soy una isla aferrada al tiempo de su vida, negandose a no ser o a ser distinta. Una isla con otra isla en las entrañas, floreciendo entre rosas, girasoles. Una isla que puede ser bandera, orgullo y dignidad, nunca una mierda. Entre palmas que custodian mis recuerdos, revolotean zun zunes, tomeguines y hasta gorriones que se posan en mi hombro, en tardes de domingo solitarias.

Mi madre es un recuerdo mayor; ¡Es el recuerdo¡ y a ella vuelvo en cada turbulencia de la vida. Ella arregla las plumas de mi alas y sopla con fuerza un nuevo vuelo. Alista esperanzas e ilusiones, compone sueños rotos, frustraciones; me hace ser roca, hierro, acero, dinamita luchando por la vida y por mis sueños.

Soy una isla, es cierto, afianzada entre un montón de recuerdos y principios. Solitario tal vez y algo distinto, pero que se abre el pecho en cada intento y estalla en rojo azul y blancos arcoiris que besan tierras y futuros, seguros que allá, entre recuerdos, las rocas vencen mares y las islas se hacen libres.

Fotografia de la obra de Feliz Gonzales Sanchez, Un balsero sin puerto de entrada.

“Los rebeldes que parió la masacre”, aseguran el futuro, lo apuntalan e iluminan.

Hablaba hoy con un amigo, sobre el futuro de la humanidad. No les niego que en ocasiones, he estado del lado de las personas pesimistas, de los que piensan que todo está perdido. Entre matanzas, luchas por tener más y más dinero, drogas, guerras, desprecio al ser humano y los principios , letras de reggaetton que espantan al buen gusto y la decencia, acosos y malos políticos; cualquiera pide a gritos un apocalipsis adelantado.

Recuerdo aquella frase del apóstol, “Cuando hay muchos hombres sin decoro hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres“, sé que esos hombres existen habitan y alientan entre nosotros, dispuestos a todo por salvar el futuro.

He visto videos, leido artículos, seguido el día a dia de los jóvenes sobrevivientes de la masacre en la escuela Parkland, de la Florida; los rebeldes que parió la masacre, como les llamó alguien, en atinada descripción. Me emocionan, conmueven, rejuvenecen y alientan, estos jóvenes que devuelven esperanzas y aseguran futuros.

Ver a un adolescente ridiculizar al senado Marcos Rubio y vencerlo en buena lid, dejarlo sin argumentos ante espectadores y criticos, devuelve fe y esperanzas, certezas que el futuro no pertenece a los mediocres y sin principios Marcos Rubios; el futuro pertenece a esos jóvenes que tienen un mundo por ganar, para todos nosotros.

Cuando Emma Gonzalez, cubanoamericana para redondear orgullos y admiraciones, habla sin miedos, ni compromisos, sabemos que lo mejor del futuro palpita en sus palabras, dispuesto a golpear duro a oportunistas y vendidos. Bravo Emma, no desmayes, #neveragain.

Cuando Sara Chadwick parodia y hace trizas un anuncio de la vergonzosamente celebre NRA, #neveragain vs the NRA, solo se puede aplaudir y apoyar a estos jóvenes, alentarlos a no desmayar.

Sé que muchos jóvenes como ellos habitan en cualquier rincón del país, los sobrevivientes de la masacre de Parkland no son un rara avis, son un producto necesario y esperado de una sociedad hastiada de dinastías políticas, de vives bien a costilla de electores y contribuyentes, de malos políticos manipulados por intereses, tristes caricaturas y verguenzas de la política.

Los rebeldes que pario la masacre y sus seguidores, votarán en las próximas elecciones, su peso se hara sentir, no lo duden. Apoyarlos es nuestro compromiso con la historia y el futuro.

No amigos el futuro no está perdido, estos jóvenes devenidos en rayo de luz y esperanza, lo iluminan, en sus manos y empeño descansa y alienta lo mejor del ser humano. Ellos nos demuestran que todo no esta perdido, lo sé. Mientras existan jóvenes como ellos los padres de la patria, desde la gloria, los alentaran a no desmayar, a continuar su obra. Apostemos por el futuro.

Fotografía tomada de la pagina March for our lives 2018.