El matrimonio gay y la Iglesia en Cuba.

Me sorprende lo activa y preocupada que se muestra la Iglesia en Cuba, ante la posibilidad que se apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo; me sorprende y me parece un acto de oportunismo, total y absoluto.

La misma Iglesia que calla ante violaciones de derechos, la misma Iglesia que enmudecío cuando los sucesos del remolcador 13 de marzo, la misma que voltea el rostro e ignora todo en cómplice silencio, de pronto tiene voz y moviliza gente; protesta ante el amor, cuando no tuvo bolas de hacerlo ante el odio.

Supe de la Iglesia metodista de Marianao, que movilizó 3000 personas para protestar. Ellos que han callado ante todo, por cómplices y cobardes, de pronto estrenan voces y protestas.

Las Iglesia deben estar del lado del pueblo, ser su voz cuando pretenden callarlo. Si interpretamos la biblia y pretendemos aplicarla rigidamente al mundo actual, muchos serían apedreados y condenados a morir. Si Dios promueve el amor, cómo es posible que las iglesias promuevan odios.

Triste papel de la Iglesia en Cuba que condena un acto de amor y calló mil veces, por cobarde, oportunista y cómplice. Piden a gritos que a latigazos los saquen del templo que mancillan.

Fotografías tomadas de la página la Iglesia metodista de Mariano.

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¡El bendito día del regreso!

Había una vez, asi empiezan muchos cuentos, un pueblito pequeño, en el centro de un lago enorme. Vivían tranquilos, rodeados de agua por todas partes. Aunque querían cambiar algunas cosas, eran casi felices. Un buen día o un mal día, un grupo se apoderó de la oficina del gobernador del pueblo, empezaron a dictar decretos, prohibiciones abundantes, las consignas llenaban muros, casi amenazaban ahogar al pueblo; hacer lo que el agua del lago no había podido nunca.

La vida cambio en el pueblito del centro del lago. De pronto, construir, mejorar el pueblito dejó de ser importante para sus habitantes. Estaban agobiados de consignas y discursos, promesas y escaseces, prohibiciones e imposiciones, sólo les importaba escapar a una mejor vida; huir del pueblo se hizo obsecion y acción.

Inventaron mil formas de escapar, tantas que llenarían libros enormes describirlas. Muchos, la mayoría, cruzaron las aguas del lago enorme con lo que pudieron. Balsas construidas por ellos, botes viejos, camiones transformados en lanchas, todo servía si los llevaba al otro lado de las aguas del lago enorme.

Las familias se dividieron, las madres quedaron esperando regresos y soñando con vuelvos prontos, los hijos dormían besando las fotos de sus madres. Sólo el amor los salvó de morir del dolor de ausencias. Fue una época de lagrimas abundantes y pechos apretados; de mirar al cielo y pedir milagros

Los habitantes del pueblito que lograron escapar, fueron a los pueblos cercanos, allí comenzaron una nueva vida. El pueblo mas cercano a la orilla del lago enorme fue el que recibió la mayor parte de los habitantes del pueblito del centro del lago enorme. Ese pueblo mejoró y creció al empuje de los habitantes, se hizo rico y prospero. Desde allí le enviaban comida y dinero a los que se habían quedado en el pueblo del centro del lago enorme; en un intento de paliar escaseces y miserias.

Un día, siempre hay un buen día esperando en el camino, llegaron noticias que los que habían tomado la oficina del gobernador habían desaparecido sin dejar rastros. En el pueblo borraban consignas y quemaban discursos y prohibiciones. Un viento de esperanza levantaba olas en el lago enorme, salpicando futuros y sueños.

Los habitantes del pueblito, dispersos por el mundo, decidieron regresar, aportar su fuerza y esfuerzo en la reconstrucción del pueblito en el centro del lago enorme.

¿Cómo regresaremos al pueblito?

Fue la pregunta que recorrió los pueblos donde vivían los que habían escapado del pueblito en el centro del lago enorme.

¡Por el aire! Que los vientos de esperanza nos lleven de vuelta al hogar.

Comenzaron a construir globos multicolores enormes. Los pueblos se llenaron de globos azules, blancos y rojos. Todos se subieron a los enormes globos multicolores era una fiesta de alegrías y esperanzas; los hombres nunca olvidan su origen y a él vuelven en ondas de esperanza.

Los enormes globos multicolores cubrieron el cielo del lago, en una fiesta del alma y de sentimientos al vuelo.

En el pueblito del centro del lago enorme, las madres abrieron balcones y subieron a azoteas; una espera de años llegaba a su fin. En las calles la gente se abrazaba y lloraba de alegría. Regresar se hizo la palabra del día y venció, para siempre, al verbo escapar. Partir fue un verbo que nunca más dolió.

Allá en el pueblito del centro de lago enorme, poco a poco, comenzó a construirse un pueblito, “con todos y para el bien de todos “.

Fotografía de una obra de Feliz Gonzalez Sanchez , El regreso.