Una conversación en CentroHabana.

Regla y Micaela conversan en la sala, toman café y comparten chismes y secretos. Allá en una modesta casita de CentroHabana.

– Tú eres mi amiga de muchos años, contigo puedo hablar sin tapujos, a camisa quitá. Ay chica, Manolito me tiene muy preocupá.

– ¿Tienes problemas en la Universidad? Mira que ese muchachito siempre ha sido muy estudioso.

– No, no es eso, si se pasa la vida estudiando, yo creo que cuando único no está estudiando es cuando va al gimnasio, ¿ Tu has visto el cuerpazo que tiene?

– Entonces, ¿ Qué te preocupa Micaela ?

-Ay chica, es que con lo lindo que es y nunca me ha traído una novia. Se la pasa estudiando con Yasmani, a veces pienso que mi único hijo me salió maricón y eso me tiene trastorná Reglita, no hago más que pensar en eso y llorar.

– Ven acá mi santa y ¿ Por qué ese llantén y esa trastornadera? Acaso Manolito no es un muchacho de oro que cualquier madre estaría orgullosa de tener, mejor que él hay que mandarlo a hacer y tú lo sabes. Su gusto o preferencia sexual, solo le importa a él y no lo hace mejor, ni peor que nadie; solo diferente. Déjate de comer tanta mierda y ponte pa’ las cosas, gira que te veo fija.

– Para una madre eso es muy duro, Regla, muy duro.

– Duro es que te salga un delincuente, como el hijo de Cunda, que tiene que ir to’ los meses a llevarle la jaba al combinado o que se te enferme y se te muera como le pasó a Eloina con su hijo Luisito, que en paz descanse. Abre tu mente mujer, abre tus entendederas, antes que se te cierre el corazón y pierdas de verdad a tu hijo.

En eso llega Manolito, con Yeny, una mulata linda como un sol, vienen tomados de la mano y riendo.

Micaela sonríe feliz y le dice bajito a Regla.

– Olvidate de lo que te dije y mira esto mi santa, yo estaba equivocá

Regla sonríe, como quien adivina misterios y está de vuelta de todo.

– Ay mi hijito que alegría verte con esta muchacha tan linda, vamos dime el nombre de tu novia.

– ¿Mi novia? En todo caso sería mi cuñadita, es la hermana de Yasmani y si quieres ponerle nombre a todo, quien es mi novio es Yasmani. Mami, yo creo que tú vives en la luna, nunca pensé que a estas alturas tú no te hubieras dado cuenta que Yasmani y yo somos pareja hace 1 año. Si no hablé contigo antes fue porque pensé que no era necesario, tú y yo siempre nos adivinamos y entendemos, sin necesidad de palabras.

– A mi me va a dar algo, tráeme un vaso de agua Reglita, que yo creo que me muero.

– Aquí está el vaso de agua y bien fría, pero creo que en vez de dártelo pa’ que te lo tomes, debería tirartelo por la cara, a ver si reaccionas mujer. Este es tu hijo y tú lo tienes que querer y aceptar como es, que él no eligió que le gustaran los hombres. Aterriza antes que sea tarde mi santa y ponte pa’ tu número que te veo perdía. Es el mismo Manolito de siempre, tu hijo, por quien darías tu vida una y mil veces, no ha cambiao na’, sólo que ahora y trabajo que costó, ya sabes que le gustan los hombres y no las mujeres. Déjate de tanto aspaviento y dale un abrazo a tu hijo y alégrate que se encontró un buen muchacho como Yasmani.

Micaela se toma el agua, mira a Regla, a Manolito y en cubanísima anagnorisis, abre sus brazos y estrecha a su hijo.

– Es verdad mi hijo, que tú y yo hemos sido uno desde que tu padre murió y eres de oro. Yo hubiera querido verte con una mujer y tener nietos, una a veces se ciega, pero si es un hombre lo que tú quieres, pues tendremos otro hombre en la casa. Dile a Yasmani que venga el domingo a almorzar, ya yo veré como lo convenzo pa’ que se mude con nosotros.

Allá en la modesta casita de CentroHabana, el domingo, a la hora del almuerzo, cuentan que un arcoíris inmenso iluminó la cuadra.

Fotografía tomada de Google

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Un hombre se mira en el espejo.

Amaneció triste y sólo, un domingo cualquiera, se miró al espejo; del otro lado, 20 años más joven, su otro yo, lo miraba con reproche. Se miró a sí mismo con sorpresa, cómo queriendo adivinar mañanas y futuros , su otro yo le sonrió enigmático, mientras hacía un gesto de afirmación con la cabeza. Comprendió, de golpe, que aún le aguardaban sueños y conquistas, que los girasoles volverían a florecer a la vuelta del camino; nuevas primaveras le esperaban, para estallar en flores y promesas.

Luis se sintió, de nuevo, joven y vital. La soledad huyó espantada de su lado, derrotada, más sola que su nombre. Revisó sus sueños, uno a uno, los acarició, miró al futuro, retador y sonriente, feliz. Pasó lista a tareas mayores, esas que dicen, todo hombre debe hacer:

1-Plantar un árbol; el limonero del patio floreció en el recuerdo, su madre lo cuidaba y disfrutaba limonadas con sabor a amor de hijo, a infancias renovadas.

2-Tener un hijo; el llanto de un niño y desvelos, le hicieron sonreír, un papá, te amo, le agrandó el pecho y sentimientos.

3-Escribir un libro, el mes de mayo le hizo señas, le abrió los brazos, le mostró un sueño que se hacía real al calor de recuerdos y de amigos.

Tareas, sueños, proyectos estallaron de pronto en su futuro, se supo vivo, intenso, amante. Su recuerdo mayor dibujo lágrimas en su rostro, si al menos ella pudiera compartir, estar, vivir estos sueños que se hacen realidades.

Una luz, una explosión en medio de su cuarto le aturdio, allí entre arcoíris, estaba ella, dispuesta a compartirlo todo, ¡A estar presente! Un, aquí estoy hijo mío, le conmovió el alma y las entrañas. Siempre estaré, son misterios que ustedes no comprenden, pero créeme, yo apuesto y aliento por tus sueños, los ayudo a nacer, los acaricio; son nuestros. No podrás verme, ni escuchar mi voz, pero no lo dudes hijo mío, estoy, estaré por siempre. Yo tomó tu mano en cada intento y te cuido y arropo todo el tiempo. Ahora me voy, fue sólo un permiso, un instante, para que nunca dudes de mi esencia, de mi presencia constante, de mi aliento. Quiso abrazarla y ya no estaba, sólo un resto de arcoíris, como prueba, quedó, para siempre, en medio de su cuarto.

Luis volvió a mirarse al espejo, su imagen le devolvió sus sueños y esperanzas, la certeza de un futuro, de arcoíris, de girasoles apuntando a sus sueños; iluminando su ruta y sus desvelos.

Fotografía tomada de Google

Hoy como ayer, como siempre, ¡Un éxito!

Razones personales y un nuevo horario de trabajo, me han mantenido alejado de espectáculos y luces. Hace más de 2 años no visito al emblemático ” Hoy como ayer”, que no doy un abrazo real y cálido a Fabio, a quién, en más de una ocasión, he llamado, hacedor de arte y milagros. El pasado sábado, en el teatro Manuel Artimes, al influjo y convocatoria de Fabio Díaz Vilela, el arte cubano desbordó escenarios, vistió de azul, rojo y blanco traje, para recibir los 20 años de arte, esfuerzo y logros de Hoy como ayer. No pude asistir personalmente, pero ustedes y yo sabemos que los cubanos sabemos de magia y conjuros, mi comentario al espectáculo, lo confirma.

Un gran número de artistas cubanos, aportaron voz, talento y entrega a una noche que a ritmo de palmeras, girasoles, miel y unas ganas inmensas de hacer, se hizo éxito e historia.

La llamada tumba de los artistas cubanos, negó adjetivos, condenas y ostracismos; nuestros artistas demostraron plenitud, constancia y permanencia. Vitales e invencibles, uno a uno, aportaron su acción y arte; entre aplausos y bravos transcurrió la noche.

Entre los invitados, no faltaron Las Burkes, Lena y Malena, se trajeron a la Burke mayor al escenario, en derroche de cubania y reafirmación de raíces y talentos. Annia Linares, dama de la canción cubana, estremeció paredes con su voz, que no conoce de exilios, ni de años. Lourdes Libertad, se lució con su versión de ” Perdóname conciencia “, de su voz y temperamento, se vino La Mora, al escenario, confirmando presencias y relevos. Ana María Perera, en su voz, piano y talento, se adueñó de aplausos y emociones. Mirtha Medina demostró vigencias y constancias, esa acción suya de no darse nunca por vencida, de renacer entre bravos y gritos de admiración. Samuel Calzado, como piano Man de lujo, su mejor faceta, sin dudas. Maricela Verena, cubana de pura cepa, nos hizo exclamar, ¡ Que culpa tenemos yo, usted, nosotros, de haber nacido en Cuba! De la madre patria nos llegó Noelia Zanon, que no pudo meterse al público en un bolsillo, por lo ajustado de su traje y decidió guardarlo, para siempre, en su corazón. Las Diego, en sus canciones, en su legado a nuestro arte, adornaron noche y voces.

Muchos más estuvieron presentes, Idania Alvarez, Amaury Gutierrez, hasta Magdalena la pelua, se trajo su pueblo de nombre sugerente, al escenario. Sé que se me quedan nombres y momentos por mencionar, es inevitable.

Fue una noche en que Miami, se vistió de Habana y en bata cubana y girasoles en el pelo, nos trajo malecón, giraldillas, palmas, aguardiente y dominó. La calle 8, se hizo La Rampa, o la Avenida del Puerto y nosotros, los de siempre, con el pecho desbordado de cubania, nos dejamos llevar por el arte y soñamos.

Gracias Fabio, por estos 20 años de cubania, por ser el Ángel guardián de nuestras raíces, por dar siempre una mano y dos, a nuestros artistas, por burlarte de muertes anunciadas y demostrarnos, que cuando hay voluntad, talento y fuerza, se puede y se hace; se triunfa.

Chencha y Nena se niegan a cocinar avestruces, jutías y cocodrilos.

Chencha llega a su casa en Buenavista, cansada, agobiada, despues de 1 hora de cola para comprar 2 paqueticos de muslos de pollo. Abre el congelador, los guarda y los mira como si fueran un trofeo a esfuerzos y constancias. Va a la cocina y se toma un poco de cafe frio, se sienta en la sala a repasar recuerdos, alguien toca a la puerta y unos gritos rompen la tranquilidad de la tarde.

– Chencha por tu madre, abre la puerta que me va a dar una sirimba.

Chencha se levanta a abrirle la puerta a Nena que amenaza desmayarse en el portal.

– No me asustes Nena, mira que me sube la presion y exploto como Kafunga.

– La presion y la bilurrubina y hasta los muertos se te van a subir. ¿Tú viste la mesa redonda de esta tarde?

– Tú sabes que yo no veo las mesas redondas, ni las mentes cuadradas Yo no tengo tiempo pa’ la mierda esa , que hay que lucharla muy duro pa’ inventar qué cocinar, pa’ estar en la comemierderia esa.

– Precisamente de cocinar se trata Chencha, a ti que te gusta inventar en la cocina, ponte pa’ esto, que dentro de poco te veo cocinando avestruces, jutías y cocodrilos.

– ¿A ti te hizo daño el picadillo de soya o la lejanía de caldero te afecto el cerebro? Las jutías están en extinción, en Cuba no hay avestruces y los cocodrilos, si empezamos a meterle mano en 1 año desaparecen.

– Pues así mismitico mi santa, que van a empezar a ‘cultivar” avestruces para que nos los comamos. ¿ Te imaginas en la carnicería, esta semana toca jutía por pescao o el avestruz no llego y vamos a dar cocodrilo a media libra por persona, pero tienen que cazarlo y matarlo entre todos. Ay mi negra, esto es mucho pa’ un cartucho, yo no entiendo na’.

– Así que después del picadillo de soya, la pasta de oca, la masa cárnica, el café con chícharo y to’ los inventos y experimentos que han hecho con nosotros, ahora le tocó a esos pobres animalitos que no se han metió con nadie.

– Así mismito mi santa, te acuerdas de F1, ubre blanca y to’ los inventos esos que nos costaron sacrificio y al final na’.

– Y qué me dices del Cordón de La Habana y el café caturla y las cortinas rompe vientos. Carajo que se pasan la vida inventando a costa de nosotros y a nadie le pasa na’, a nadie le piden cuenta de fracasos y recursos perdidos. Nosotros somos los que pagamos los platos rotos.

– Dicen que se avecinan tiempos difíciles.

– ¿ Y qué cojones hemos estado viviendo hasta ahora? Que no jodan, Yo ya tengo 75 años y lo único que recuerdo son tiempos difíciles, que si resistir, que convertir el revés en victoria, que si ahora si que vamos a construir el socialismo, ¡Hasta cuándo los 15 de Jacquelyn!

Alguien toca a la puerta, Chencha se asoma y le hace señas a Nena que se calle, Regla la presidenta del comité es quien toca a la puerta.

– Siéntate Regla, voy a hacerte un poquito de café, ayer llegó a la bodega.

– No Chencha, mejor dame un clodiazepoxido que yo creo que tengo la presión alta. Me quedé dormida con el televisor puesto y me desperté muy nerviosa, me la pasé soñando con jutias, cocodrilos. avestruces y vacas estabuladas, un sueño horrible.

– Pues no era un sueño, es una realidad, que van a empezar el “cultivo” de esos animalitos para que nosotros nos lo comamos.

– Chencha, ¿Eso que dice Nena es verdad ?

– Como lo oyes mi santa, que se acabó la carne de puerco y de res y ahora va a ser a golpe de jutías, avestruces y cocodrilos, pa’ que te enteres.

– Yo con ustedes tengo confianza, que son muchos años de conocernos y mucho que hemos pasado juntas, ¿ Hasta cuándo vamos a seguir inventando? Tirando piedras como locos, mientras la gente pasa hambre y se desgasta. Son muchos años de promesas y una se ha hecho vieja y se la ha ido la vida, esperando un milagro que no llega. A veces me dan ganas de mandar todo a la mierda y entregar el carné, no aguanto más.

– Cálmate Reglita, no te pongas así, te voy a hacer un poco de café, pero del bueno, que mi hermano me mandó un paquete de Bustelo y está especial.

– Regla y cambiando de palo pa’ rumba, ¿Tú te has puesto a pensar en la caldosa del 28 de septiembre con una cabeza de cocodrilo o de avestruz?

– Tú quieres que me dé un soponcio aquí mismo Nena, por tu madre, no sigas.

– Si yo abro el congelador y me encuentro una jutía congelá empiezo a dar gritos y salgo corriendo, con el miedo que yo le tengo a los ratones.

Chencha sirve el café, las amigas lo saborean, Nena las mira y les dice.

– Este domingo deberíamos ir juntas al Zoológico, vaya pa’ ir entrando en confianza con los animalitos esos y que no nos cojan de sorpresa.

Las amigas se miran y ríen olvidando problemas y angustias; que la risa tiene ese poder y lleva años ayudándonos a sobrevivir. Porque allá en el futuro, una carcajada inmensa nos espera en esa prometida “patria con todos y para el bien de todos”

Fotografía tomada de la página, Yo extraño a Cuba y tú?

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Una historia de amor en La Habana.

Yenisleidy vive en un barrio de La Habana, en esa cara oculta que no visitan turistas, ni políticos. A Yeni, como le dicen sus amigas, le gusta caminar por su barrio, se conoce cada rincón, cada calle, siempre saluda a sus vecinos, le acepta un café, una conversadita y sigue; su barrio y ella se saben de memoria.

En una época que muchos han desistido de estudiar y buscan vías fáciles para vivir y sobrevivir, Yeni apuesta por los estudios, en 2 años se graduará, dirá adiós a aulas y libretas, será una mujer de ciencias. Recuerda cuando sus amigas le dijeron; ¡Bioquímica, tu estas loca está niña, tu quieres que se te caiga el pelo estudiando y se te quemen las pestañas! Ella no hizo caso, mientras sus amigas hacían negocios o se vendían en ventas desiguales, ella se aferraba a los libros y al futuro.

Un día, al salir de un laboratorio de proteínas, conoció a Manuel, mejor dicho, Manuel y ella se encontraron; como si llevaran toda una vida buscándose.

– Hola soy Manolo

– Hola, Yenisleydi, pero todos me dicen Yeni.

– Ya te buscaré un nombre que sólo yo pronuncie.

Yeni río con esa risa franca y abierta que solo tienen los que no ocultan nada.

-¿De dónde eres? Tienes un acento que me parece que no eres cubano.

-De Islas Canarias, hablamos muy parecido, pensé no ibas a descubrirme. Iba a decirte que era de CentroHabana, pero no quise empezar con mentiras.

-¿Vas a estar mucho tiempo en La Habana?

Preguntó Yeni con un deje triste y de esperanzas.

— No sé aún, por mi estaría todo el tiempo del mundo con tal de poder mirarme en tus ojos. Estoy trabajando, no me pagan mucho, pero me gusta la ciudad.

Yeni bajó sus ojos, tenía miedo que delataran sus deseos de atarlo para siempre a su mirada, de embrujarlo y llevarlo a ese mundo donde no hay razones, ni leyes.

– Ven, vamos a caminar, si seguimos por San Lázaro llegaremos a mi barrio, me gustaría andarlo contigo.

– Adónde tú quieras mi reina, guíame a tu barrio y a tu vida.

Ella le habló de su infancia, sus estudios, de esas ganas de graduarse y llegar a ser una científica de renombre, de su madre, de esa gente del barrio que la quería y saludaba día a día, entre tacitas de café y buenos deseos.

– Mira, está es mi cuadra, aquella es mi casa, si quieres entras y pruebas el café de mami.

– Vamos, tomar ese café, será como adivinar tus secretos.

La mamá de Yeni, no hizo preguntas, le caía bien ese muchacho que sonreía a Yeni mientras tomaba su café. Pensó que era de Camagüey, por lo bien que pronunciaba y lo despacio que hablaba.

Manolo prometió a Yeni, esperarla a la salida de las clases.

A las 5 de la tarde allí estaba Manolo, sentado en la escalinata con un ramo de flores, girasoles, rosas, mariposas. Cuando Yeni se acercó se lo ofreció

– Toma, Flor será tu nombre secreto, serás mi flor y yo tu eterno jardinero.

-Pareces un cubano piropeando.

-Algo se le pega a uno con amigos cubanos y hospendandose en casa de cubanos, no tengo mucho dinero y no puedo rentar en hoteles, siempre me quedo en casa de amigos que rentan barato.

– En mi casa hay un cuarto vacío, puedes quedarte allí cuando lo necesites, no tenemos lujos, pero te ahorrarás gastos, donde comen 2, comen 3.

Al día siguiente, Manolo llegó a casa de Yeny con su maletín.

-No tengo muchas cosas, solo unas mudas de ropa, vine por trabajo.

La mamá de Yeni le preparó el cuarto y le puso agua a calentar.

– Hoy es día de agua, pero la ducha está rota. Tendrás que bañarte con un cubo de agua.

A Manolo no le importaba la humildad de la casa, con tal de estar cerca de Yeni, se sentía capaz de todo.

Los días transcurrían como en un cuento y Yeni disfrutaba esa felicidad. Le gustaba que Manolo le dijera flor, cuando estaban a solas. Prepararle algo de desayuno antes que se fuera a trabajar y esperar por él a la salida de las clases, se fue haciendo una rutina feliz.

Yeni no le hacía preguntas sobre su trabajo. El día que se apareció con unas compras en la casa, la mamá de Yeni se enojó.

-No tenía necesidad de hacer este gasto,eres amigo de mi hija y aquí estamos para ayudarte, para compartir lo mucho y lo poco.

-Elena, es justo que si hoy me pagaron, los ayude en algo, no sería justo que me comiera la comida de ustedes y no los ayudara.

– Está bien, pero sabes que nosotras somos gente sencillas, sin lujos, pero lo que tenemos lo damos de corazón y ve a bañarte que se te enfría el agua.

Esa noche, después de comer, Yeni y Manolo se sentaron en el portal, mientras conversaban pasó Lucy, amiga de Yeni en el preuniversitario, había dejado los estudios, cuando decidió tomar un camino “fácil” y mejorar su nivel vida. Se saludaron y aunque a Yeni le sorprendió la cara de asombro de Lucy, no le dio mucha importancia.

A la mañana siguiente, cuando Manolo se marchó a trabajar y Yeni se preparaba para ir a sus clases, alguien tocó a la puerta.

-Soy yo, Lucy, ábreme, tenemos que hablar.

Lucy se sentó en el sofá, al lado de Yeni.

-Sabes que te tengo afecto y aunque hemos dejado de vernos sigo siendo tu amiga, tú me criticaste por esta vida que elegí y sé que tienes razón, pero es la única forma que encontré para que mis viejos no se me murieran de hambre. Me hubiera gustado ser como tú y tener cabeza pa’ los estudios, a mi Dios me dio un culo grande, pero no me dio cabeza pa’ los estudios. Sé la clase de persona que eres y te quiero y admiro, por eso me atreví a venir a hablar contigo. ¿Conoces bien a ese hombre con el que estabas anoche en el portal? Me enteré que esta parando aquí, ¿Sabes quién es?

-Se llama Manolo, está aquí por trabajo, no le pagan muy bien, pero dice que le gusta La Habana, yo le ofrecí mi casa, para que se ahorrara el dinero de rentar en otro sitio y pudiera ahorrar.

Lucy casi se atraganta con la risa.

– ¿Ahorrar? ¿ Que le pagan poco en el trabajo? Ese tipo es uno de los gallegos más ricos que ha pisao La Habana mi santa, tiene un baro que pa’ que. Me extrañó verlo aquí, porque tú no naciste pa’jinetera, contigo Diosito si se botó, cabeza pa’ los estudios y un culo más grande que el mío, que ya es mucho decir, pero lo tuyo es estudiar y triunfar por ti. Por eso vine a verte, ¿ Qué cuento chino te ha contado el tipo ese?.

Yeni la escuchaba con todo el asombro y el dolor del mundo.

– No puede ser Lucy, tú estas equivocada de persona, confundida, Manolo es pobre y es un buen hombre.

– Buen hombre puede ser, yo no digo que sea mala persona, pero es muy rico y no sé porque ese cuento chino de que es pobre y esa telenovela de ahorrar y contar los pesos, aquí hay gato encerrao mi santa, ese tipo se trae algo escondió. Él no me conoce, pero yo sí lo he visto, todas las jineteras de La Habana están puestas pa’ él, ha estado con algunas y siempre paga bien. Dice mi amiga Cristy que es buena cama, que ella trató de engatusarlo, pero el tipo es un camaján y después de 3 noches le vendió el cajetín.

– ¡Manolo pagando jineteras y con dinero! No te creo, no te quiero creer, si nos enamoramos a primera vista, si parecía que toda la vida nos habíamos estado buscando, no, no puede ser, mi Manolo no es el hombre que tú conoces, tú hablas de otro.

Gritó Yeni, conteniendo el llanto, negándose a aceptar una verdad que le traspasaba el alma, que mataba ilusiones, que derrumbaba sueños.

– Cálmate Yeni, que tu mamá se va a enterar, yo solo vine a contarte porque estaba segurísima que ese tipo te había contao un cuento. Lo que no sé, es que se trae entre manos, si esta jugando sucio, si está enamorao, si se quiere acostar contigo y después decirte, quita catao que voy echando, si te he visto no me acuerdo o si de verdad está cogió contigo y quiere hacer hueso viejo a tu lado, no sé. Yo sólo vine a abrirte las entendederas, que soy tu amiga y no me gusta que te cojan de comemierda. Lo que tu hagas, pa’ mi esta bien hecho.

Yeni despidió a Lucy y fue a su cuarto, a llorar su rabia y su pena, no fue a la Universidad, no podía. Después de horas llorando, se dio un baño, se arregló y esperó a Manolo.

Cuando Manolo se bañó, Yeni le pido ir para la sala, para conversar antes de comer y que su mamá no los escuchara.

– Manolo, voy a ser directa contigo, no me gustan las mentiras, ni los juegos sucios.¿Como es eso de que eres muy rico y que has estado con jineteras? ¿ Que daño te hice para que te burlaras de mi? ¿En que momento se te ocurrió jugar conmigo y burlarte de mi?

– Flor

Me llamo Yeni y por favor no vuelvas a llamarme nunca más así, la flor se marchitó Manolo, la mataron tus mentiras y tu burla.

– No me condenes sin escucharme, déjame hablar. Es cierto que soy rico, que si vengo acá es por negocios, soy accionista de varios hoteles. También es cierto que he estado con mujeres y que les he pagado, sexo fácil que no pasa de ahí, desahogos de calenturas y como sé que pasan trabajo, siempre les regalé algo. Pensé hablar contigo más adelante, pero disfrutaba tanto esto de compartir tus necesidades que créeme, hubiera pagado por borrar mi pasado y ser pobre con tal de poder estar a tu lado en esta casita. Te vi varias veces al salir de la Universidad, pasaba en el coche y te seguía hasta tu casa. Averigüe todo sobre ti, todo y planee nuestro encuentro, no con el afán de llevarte a la cama, que te consta que siempre te he respetado y de besos y alguna caricia robada, no hemos pasado, te quiero para siempre Yeni, no quiero perderte, entiendeme.

– Entiendeme tú a mi, como creerte si todo fue mentira, que no me dijiste que eras de CenteoHabana para no empezar con mentiras, coño Manolo, si todo fue mentira, una tras otra. Yo, la tonta del pueblo, soñando que un día te quedaras fijo a trabajar aquí y casarnos, vivir en mi casita y ser felices. Manolo, porque la felicidad existe, aún entre nosotros, los pobres. ¿ Por qué te burlaste de mi? ¿Por qué coño?

– Sabia que si me acercaba a ti como Don Manuel, bajandome de un Mercedes y con ropas de marca, me habrías rechazado, acéptalo Yeni, tú no eres de las que se vende y no hay dinero en el mundo para comprar a una mujer como tú. Cuando te vi, cuando supé de ti, comprendí que no te quería para una o tres noches, te quiero para siempre. Te mentí, es cierto, nunca pensé que en este barrio alguien pudiera reconocerme, quería ganar tiempo y cuando estuviera seguro, contartelo todo mi amor. Esto parece una novelita de Corin Tellado, de esas que guarda tu mamá, pero es real, tan real como mi amor Yeni. De ti depende perdonarme o condenarme, salvarnos o hacernos sufrir toda la vida por este desencuentro. Todo puede ser una mentira, menos este amor, perdóname mi florecita, déjame ser tu eterno jardinero.

Yeni, confundida y enamorada, dejó a las lágrimas hacer de las suyas, Manolo la tomó en sus brazos y las besó una a una.

– Mi florecita linda, no llores, que se mueren de envidia en el jardín. Dejame quererte, no voy a interferir en tus estudios, ni en tus sueños; déjame solo ser parte de ellos y ayudarte a alcanzarlos.

– ¿Te casarias conmigo Manolo, con esta pobre muerta de hambre que un dia será una gran científica? Porque yo no nací para querida de nadie, ni para bajarle calenturas a ningún hombre.

– Llama a tu mamá.

– Mami, ven, Manolo quiere hablar contigo.

– Dime Manolo, ya casi está la comida, el potaje me quedó delicioso.

– Elena, ¿Usted aceptaría que Yeni y yo nos casaramos la próxima semana?, algo sencillo, pero no quiero esperar, quiero que sea mi esposa cuanto antes.

– Claro mi hijo si desde que te vi supe que la querías de verdad, de esos amores para toda la vida que ya solo existen en la novelitas que leo. Una madre no se equivoca y ustedes se aman de verdad, para saber que eres bueno, no me hace falta saber de ti, basta con mirarte a los ojos.

– ¡Nos casamos Yeni, nos casamos la semana que viene!

Un aroma de flores y un aliento a futuro inundó la humilde casita de CayoHueso.

Fotografía tomada de Google.

Nuestra eterna Rosa sin final.

Rosita, así, sin apellido, sin titulos ni adjetivos, no los necesita, celebra 80 años de vida artistica; es la eterna Rosa sin final de nuestro arte, de nuestra cultura e historia.

Allá, en La Habana de todos, celebran galas, homenajes, el gran teatro se hace jardín y se adorna de rosas. Dicen que será su última presentación, no lo creo, no será así. Rosita seguirá, eternamente, vistiendo de terciopelo y lentejuelas, regalando su arte y carisma en cada escenario de nuestra isla, que hizo suya, por decisión y derecho.

Rosa vive y vivirá por siempre, en escenarios y corazones de este pueblo que la ama y aplaude, que se niega a decirle adiós y la disfruta, una y otra vez, en sus vídeos y grabaciones. A quien adoran pueblos y generaciones, no los vence el tiempo, el almanaque se sienta a disfrutarla y la aplaude, le grita,¡ Bravo!

Alguien dijo que Rosita era la artista cubana más completa del siglo XX, error; es la artista cubana más completa de todos los tiempo, única e irrepetible, no tendremos otra igual. Es un fenómeno que se da solo una vez, tuvimos la suerte de de compartirla en tiempo y espacio, de hacerla nuestra; nuestra Rosita. No hay relevo, ni sucesoras; quede su paso y huella por nuestro arte como prueba del saber hacer, encantar y hacer pequeño cualquier escenario, de ser artista con mayúsculas.

Muchos crecimos admirandola, amándola con esa suerte de amor al primer encuentro. Se bastó para imponer su arte y presencia en tiempos difíciles, para no dejar de ser y siendo resultar vencedora de falsos críticos y agoreros sin sentido; su arte venció obstáculos, sin quitarse una sola lentejuela, ni una sola pluma, sin renunciar a amigos y admiradores.

Rosita es una artista intemporal, tal vez dentro de 50 años o más, un adolescente cubano se rinda a su arte y belleza y le dedique mejores escritos que estos que mi amor por ella me inspiran hoy. Porque y no lo duden, su arte, carisma y belleza nos sobrevivirán a todos y allá en los tiempos por venir, se convertirá en mito y leyenda.

En cada hogar cubano, en nuestro barrios, en cada rinconcito del caimán tendido al mar, se escucharán por siempre aplausos y bravos, convocados por su arte. En cada corazón cubano, un gracias por existir Rosita, habitará por siempre.

Fotografías tomadas de Google.