Dos cubanas conversando en Hialeah.

En Hialeah, una mañana cualquiera, Regla visita a Yusimí en su casa, toman café y conversan.

– Ay mi amiga, esto si es café y no lo que nos daban allá que uno no sabía si era un café o un potaje recalentado, te quedó especial.

– Tú sabes que yo soy la mejor y la más completa en la cocina, que lo mismo te hago un café, que unos moros pa’chuparse los dedos. ¿ Qué es eso que tienes ahí en la cartera? Por tu madre, no me digas que tú también compraste el librito del tal Habanero2000.

-Pues mira que si y ya voy por la mitad, me gustó, yo no sé por qué tu la tienes cogia con el pobre hombre.

– Me aburre esta niña, siempre es la misma cantaleta que si La Habana, los girasoles y los sinsontes volando, que si la musa transoceánica, que si Rosita Fornés, ya me tiene cansa, obstiná, ¡ hasta cuando los 15 de Yakelyn! Siempre es lo mismo con lo mismo. Me imagino que ahora que publicó el librito ese, se creerá un gran escritor, la última coca cola del desierto.

– Tú eres malísima, él no te ha hecho nada pa’ que tú hables así de él. Ama a Cuba, a su madre, y escribe lo que le da la gana. Dice una amiga mía que trabaja con él que es buena persona, que no se cree escritor, que se sorprende y se pone colorao cuando alguien al presentarlo dicen: un escritor cubano

-Tu amiga es una mártir, hay que darle una medalla, soportarlo en Facebook con sus escriticos y tener que empujarselo en el trabajo, eso es mucho para un solo corazón, si yo fuera ella, pedía la baja, prefiero trabajar en una factoría que tener que verle la cara to’ los días.

– No te hagas que tu leias sus escritos.

– Si, eso fue el principio, después me aburrí, era siempre lo mismo, con lo mismo, cualquier día le hace un escritico a los chícharos y a la ensalada de aguacate. Ya no sabe sobre qué escribir. Un día de estos le mando un mensajito y lo pongo de vuelta y media a ver si se le quita esa majomia con La Habana.

Mientras las amigas conversan, llega el correo.

– Mira te dejaron un paquetico en el buzón.

-Si déjalo ahí, cuando Pancho venga del trabajo lo recoge.

Reglita sonríe y le dice a Yusimí.

-Voy a ir a buscarlo, capaz que llueva y se te moje.

Sin tiempo para que Yusimí la detenga, Reglita sale y va directo al buzón. Regresa y mirando con picardía a Yusimí le dice.

– Que casualidad, el paquetico viene de la editorial La Pereza, la misma que publicó el libro del habanero.

– Debe ser un error, debe ser pa’ otra gente.

– Aqui dice bien clarito Yusimí Perez y es tu dirección.

– Dame acá y no jodas más, esta bien. Lo compré y qué.

– No te pongas así mi santa, tanto cuento con que no lo soportabas y terminaste comprando su libro.

– No es pa’ mi, es pa’ una amiga en Cuba que me lo encargó.

– Si, si, ni que yo fuera boba o me chupara el dedo. Admítelo que a ti también te gusta como escribe el tipo y déjate de tanta bobería.

– Está bien, déjame en paz, si lo compré pa’ leerlo y tener sus cuentos a mano. Ay mi santa tú me harías el favor de decirle a tu amiga si ella puede llevarle mi libro, pa’ que me lo firme.

Reglita ríe a carcajadas y exclama.

– A ti cuando te hicieron se rompió el molde. ¡ qué gente caballero, pero que gente!

El libro del tal Habanero2000, lo pueden comprar en este link. También está a la venta en Amazon.

https://www.lapereza.net/product-page/un-habanero-que-emigr%C3%B3-con-el-siglo

#memoriasdeunhabaneroqueemigroconelsiglo

Fotografía de Alba León.

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