¡Gracias Rosita!

Gracias Rosita por tu aliento y tu luz.

Mientras vivas, nuestra infancia y adolescencia están a salvo, seguiremos siendo los de antes, los que no usaban espejuelos y corrían, audaces, por la vida. Mami sirve temprano la comida, friega con prisa y se sienta junto a nosotros a ver tu programa. Nos marcaste Rosa, te fundiste en nuestras vidas, eres nuestra. Vamos por la vida perdiendo seres queridos e ilusiones, dejamos de ser niños, no somos jóvenes y tú sigues, eterna e invencible, siendo la Fornes. Mami fue mi cómplice muchas veces y en este amarte a primer encuentro, ella te disfrutaba tanto como yo. Recuerdo la noche que estabas con Camilo Egaña en, La noche se mueve, un apagón nos impidió verte. Mami y yo compartimos la noche y la pena de no disfrutarte, tratamos de consolarnos del no verte. Cuando en tus programas aparecias hermosa, mami y yo nos mirábamos felices, cómplices. Los programas de nuestra infancia y adolescencia, hoy son historia, los artistas que les dieron vida, ya no están con nosotros y tú sigues deteniendo años y achaques; eternizandote en nuestra memoria y en nuestros corazones. No estás hecha de polvo de estrellas, eres nuestra estrella.

Tal vez no tengas conciencia de lo que significas para nosotros, tu modestia, tu sencillez te impiden tener la imagen exacta de cuanto te amamos. Tu belleza y tu luz, tu arte nos iluminó a muchos, aún nos ilumina.

Tus eternos admiradores, los que no nos perdíamos uno de tus programas, los que abarrotabamos teatros y estremeciamos coliseos con aplausos y bravos, te guardamos como si fueras nuestro talismán de la buena suerte, lo eres.

Hace años te pronostique el siglo de Rosita, recuerdo tu asombro de niña grande,

¡100 años! No eso es mucho.

Ya casi, casi que llegamos a tu siglo. ¡Que sano orgullo haber coincidido contigo en tiempo y espacio! Haberte disfrutado. Sin saberlo eres una especie de hada madrina, tú nos salvaste del espanto de perder la belleza y el glamour y hoy nos salvas de perder memorias e infancias.

Gracias Rosita, por no darte por vencida, por convertir tus lentejuelas en estrellas que iluminaron oscuridades y temores, por no renunciar a plumas y brillos, por bastarte con ser La Fornes y a nosotros bastarnos con amarte y tenerte.

Felicidades Rosita, en 3 años más, celebraremos un siglo contigo y desde ya alistamos rosas y aplausos, bravos y emociones.