Una mala decisión de Daniela Levine Cava

Vivimos tiempos difíciles, todos los sabemos. La pandemia que se resiste a darse por vencida, la pérdida de empleos, la preocupación por el mañana, han caracterizado la vida de la gran mayoría de nosotros. Algunos hemos sumado otras preocupaciones, hemos recibido golpes inesperados.

Mis amigos saben que soy demócrata 100%, soy un tipo amante de libertades y derechos, pertenezco al grupo que disfruta tender una mano y ayudar a todo el que lo necesite sin esperar nada a cambio, sólo el placer de hacer el bien. En la pasada campaña electoral por la alcaldía de Miami, voté por Daniela Levine Cava, no sólo porque era demócrata, me gustaba su persona y más aún la posibilidad de que una mujer ocupara la alcaldía de Miami Dade. Su rival Esteban Bovo me parecía una mala opción, su cara no me inspiraba confianza y las historias que me contaron personas que lo conocían personalmente, decidieron mi voto por Daniela.

No quisiera tener que arrepentirme de haber dado mi voto a Daniela y de convencer a muchos que votaran por ella, como la mejor opción para el condado. En el día de ayer, Daniela Levine Cava, decidió, de un plumazo, por decreto, suspender a la compañía Eulen, sus operaciones en el aeropuerto de Miami. Quiero creer que Daniela ha sido mal informada y peor manipulada. Desde mi llegada a Miami he trabajado en la misma compañía, su estabilidad, que sólo se vio afectada por la pandemia, el trato de la dirección de la compañía me han hecho amar mi trabajo e incluso rechazar otras ofertas con mejores posibilidades, por cuestiones de fidelidades y agradecimientos. Ayer cuando leía el memo donde Daniela ponía fecha límite al trabajo de Eulen en el aeropuerto de Miami, me sentí traicionado, decepcionado; en los argumentos citados por Daniela me parecía escuchar las quejas de los malos trabajadores que han pasado por la compañía, de esos que no conocen disciplina laboral y entrega al trabajo, de esos que han traído a Miami los malos hábitos laborales de sus países y se quejan de todo, incapaces de amar lo que hacen y llaman a los llamados a cumplir con su trabajo, malos tratos.

Ayer, después de leer el memo de Daniela, conversé con muchos trabajadores, créanme, la indignación, el disgusto de la mayoría de los trabajadores alcanzó niveles que ni yo mismo llegué a imaginar, los trabajadores me decían: a dónde tenemos que ir a quejarnos, si van a hacer una manifestación o firmar cartas, me avisan, tenemos que luchar, reclamar que la alcaldesa nos escuche, que venga a hablar con nosotros, no es posible que en medio de esta crisis perdamos un trabajo de tantos años.

Soy de los que piensan que nadie tiene la verdad absoluta, la verdad es la suma de todas las verdades individuales. Ignoro a quienes ha escuchado Daniela; yo, nosotros, los trabajadores de Eulen la invitamos a escucharnos, todos tenemos el derecho de ser escuchados y no solo un pequeño grupo resentido. Que Daniela venga a nuestros puestos de trabajo, que hable con nosotros, que compruebe in situ, las condiciones de trabajo, el espíritu de los trabajadores, que venga como una amiga sencilla y cordial, sin parafernalia a conversar con cada uno de nosotros y de la razón a la mayoría. Los argumentos citados en el memo, no son ciertos, discútalos con los trabajadores en sus puestos de trabajo, sin la presencia de jefes, ni de nadie que los presione, que puedan hablar libre y francamente con usted y resolver esta situación que nos preocupa y mucho, a todos.

Tenemos el derecho de ser escuchados, está en juego nuestro futuro laboral y el pan y el techo de mas de 900 familias.

En mi caso personal, soy supervisor en uno de los departamentos de la compañia Eulen en el aeropuerto, después de declinar muchas ofertas, finalmente acepté la posición de supervisor y la he desempeñado basado en el respeto, consideración y en mi mano extendida a todos los trabajadores, yo, como muchos supervisores, mantengo lazos de afecto y amistad con mis trabajadores y me resisto a la idea de perder mi colectivo de trabajo.

Una vez más, pedimos a Daniela Levine Cava, se reúna con nosotros, la mayoría de los trabajadores de Eulen, que nos escuche y revoque su decisión. No es tiempo de sumar preocupaciones, de golpear a familias.

En lo personal, sea cual fuera la decisión final de Daniela, seguiré siendo demócrata y luchando por libertades y derechos, aunque en un futuro mi voto sea por un republicano que nos escuche y tenga en cuenta.

Confiados en las leyes y derechos que este país nos da, esperamos ser escuchados y tenidos en cuenta. No vivimos en un régimen totalitario, del cual muchos escapamos, las libertades de este país, que hoy es nuestro, nos protejen y alientan a luchar por derechos.

Daniela, la esperamos en nuestros puestos de trabajo, tenemos una conversación pendiente.

#unamaladecisiondeDanielaLevineCava

One thought on “Una mala decisión de Daniela Levine Cava

  1. El El sáb, feb. 13, 2021 a la(s) 9:48 a. m., Habanero2000 escribió:

    > HABANERO2000 posted: ” Vivimos tiempos difíciles, todos los sabemos. La > pandemia que se resiste a darse por vencida, la pérdida de empleos, la > preocupación por el mañana, han caracterizado la vida de la gran mayoría de > nosotros. Algunos hemos sumado otras preocupaciones, hemo” >

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