Dia de la mujer, 365 veces al año.

Dia internacional de la mujer, esta manía nuestra de nombrar días, de querer resumir en un día homenajes y amores.

Muchos hablan de la igualdad de la mujer, de su necesidad de andar al lado del hombre como igual, disparates; ¡como pretender disminuirla, empequeñecerla, igualandola al hombre! La mujer es un ser superior, hecha de polvo de estrellas, sueños, acero, tesón, sonrisas y desvelos, un ser único, irrepetible, sólo a ellas le es dado el don de iluminar futuros y hacer milagros.

Alguien dijo una vez que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, yo agregaría, al lado, delante, alentando, tejiendo sueños y metas; así están presentes siempre, como seres de luz, iluminando rutas, abriendo caminos.

Todo hombre tiene en su vida mujeres especiales, inolvidables, madres, hermanas, amantes, amigas. Guardamos recuerdos imborrables de momentos especiales, de esos que sin su presencia y aliento, todo hubiera sido distinto. Son seres únicos, con la rara habilidad de recoger pedazos y armarnos de nuevo, da darnos un beso y susurrar: todo estará bien y al final lo logran, todo esta bien o mejor.

Al final, no es un día de homenaje, son 365 días de diario y merecido homenaje, de darle gracias por ser y estar, por soplarnos fuerzas, ideas y alientos en los más difíciles momentos.

Mi madre estudio secretariado, era una hábil mecanógrafa y taquígrafa tenía vacaciones y días libres, jornadas de 8 horas, un día se casó ; nunca más tuvo días libres, sus jornadas fueron de 24 horas, no más vacaciones, ni soñar con retirarse. Ella no perdió jamas la sonrisa, ni la dulzura, no se cansó, no llamó nunca enfermo. Se entrego en cuerpo y alma a criar y amar a sus hijos; hoy vive, eterna, inolvidable en nuestros corazones; así son las mujeres, mezcla rara de hadas, magas, luz, hechiceras de la fantasía y el amor.

A todas las mujeres, a mis amigas especiales que amo entrañablemente, a mis compañeras de trabajo, a todas las que alguna vez me han sonreido, amado y alentado, compartido risas y lagrimas, alientos y metas, mi admiración y mi mano extendida, no para que me sigan; para que me ayuden a continuar, a no desmayar, a levantarme cada día. Felicidades por ser, hoy y siempre.

Fotografía tomada de Google.

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