¡Leche de cucarachas en las noticias!

Es mediodía en CentroHabana, los golpes en la puerta en la casa de Chela amenazan con derribar la puerta. Chela abre la puerta con un pomo de veneno para cucarachas en la mano y Cuca la mira espantada.

-¡Matando cucarachas! Tú estas loca mujer te van a meter presa por delitos contra la economía nacional.

– ¿Tú te volviste loca o te tomaste una botella de ron? ¿Qué coño tienen que ver las cucarachas con la economía nacional? Como no sea el hambre que están pasando juntos con nosotros. Yo estaba poniendo un poco de veneno en la cocina que anoche vi una cucaracha.

– Tú estas en el pueblo y no ves las casas. ¿ Tú no viste las noticias en la prensa de Pinar del Rio? Ahora nos van a poner a tomar leche de cucarachas.

– ¡Que se la tome su abuela! Pa’ su madre ¿que se creen que somos pa’ estar experimentando? Carajo que esto no es Macondo ni nosotros animales para que se la pasen inventando a costilla de uno. Yo quiero la leche de vaca prometida cuando tenía 10 años y que me he puesto vieja y pellejua esperando. Si yo tuviera un dolar por cada consigna atragantada, por cada promesa incumplida, me pasaría el día comprando en las tiendas esas donde nunca he podido comprar ni una botella de aceite. Esta bueno ya de tanto invento.

– Ay Chela tú no te quieres por la boca, lo tuyo no tiene nombre.

– Cansá es lo que estoy Cuca, cansá, que se me ha ido la vida comiendo mierda creyéndoles todos los cuentos a esta gente y ahora que se me cayó la venda, no me queda vida pa’empezar de nuevo. Leche de cucarachas a estas alturas, si aquí hasta las cucarachas se han ido pa’ Miami pa’ poder seguir viviendo. Ya no me quedan ni lágrimas por llorar por tantas mentiras y tanta miseria, tanto tiempo perdido, ¡una vida entera!

– Si Chela, es duro, lo sé y una esta obstiná de que se crean que tenemos que empujarnos masas cárnicas, picadillos de soya, cerelacs, jutías y hasta avestruces y seguir aplaudiendo y dando el paso alante y alante lo que esta es el precipicio mi santa, esto ya no da más y eso es lo que duele, tanto trabajo, tanto esfuerzo, tanto sacrificio para nada. Que los jóvenes sueñan con irse y las lágrimas de las madres son un mar, ay Chela que es un dolor en el pecho que dura años y no se quita con na’.

– Y ahora la leche de cucarachas, si no fuera por lo triste, diera risa. En cuanto lo supe vine a verte.

Cuca y Chela se abrazan llorando, lloran por el tiempo perdido, por la vida esperando, por no tener ya en que creer. Son lágrimas que salen de un corazón cansado de todo y sin tiempo para inventarse otra vida.

– Ven Cuca, vamos pa’ la cocina, voy a colar un poquito de café, esto ya no hay quien lo arregle.

Fotografía tomada del grupo de Facebook, Fotos de La Habana.