Días de luz, un concierto con destellos de pueblo.

Pablo a pesar de los años y las heridas, sigue en el ojo del huracán y regala y anuncia en su gesto , los días de luz.

Parecía, que el concierto no iba a lograrse, que muy pocos disfrutarian los días de luz. Leí noticias sobre la venta de entradas en el teatro Nacional; la luz, una vez mas, pretendían reservarla para elegidos. En uno de los artículos que leí se me grabaron las palabras de una mujer del pueblo: «¡El teatro y Pablo Milanés son del pueblo y para el pueblo! ¿Hasta cuándo los barrigones van a mandar? ¿Hasta cuándo el avasallamiento al pueblo? ¡Esto es vergüenza contra dinero, como Chibás!». Al final se cambió la sede del concierto y la Ciudad Deportiva cobijó los días de luz.

Pablo es del pueblo, mas allá de críticos de un lado y otro de este mar que pretende, inútilmente separarnos. Su voz, sus canciones, su presencia han hecho suyas más de una generación de cubanos, a verlo fueron abuelas y nietos, el pueblo todo.

El nombre de un concierto puede ser un augurio, una revelación; nada ni nadie podrá detener los días de luz, no lo duden.

Muchos no pudimos asistir físicamente al concierto, a esa fiesta de la luz y del pueblo, a esa explosión de memorias y augurios, pero de un modo u otro nos la inventamos para sumar aplausos y gritar: ! Gracias Pablo¡