Cuidado, hay un virus asechando.

Esto de la cuarentena, de evitar salidas innecesarias, del virus asechándonos un poco o un mucho que ha trastornado nuestras vidas. De pronto estar en casa es una urgencia y la vida cambia. Toca adaptarse a las nuevas circunstancias.

Con esto de la cuarentena y evitar salir por gusto, han aparecido los chefs en las redes sociales. Nos dan recetas que nadie les ha pedido, nos muestran platos que dicen ser exquisitos y que no podemos probar. No sólo tenemos chefs, también hay decoradores de interiores y exteriores que disfrutan mostrando planos de sus casas, jardines y piscinas. Nada que a falta de salidas y exhibirse en lugares caros o exóticos, han tenido que buscar en sus hogares y el día a día es una exhibición de almuerzos, comidas y desayunos que aseguran gimnasios llenos y dietas seguras cuando la vida exterior se reinicie.

Muchos artistas han contribuido a paliar aburrimientos y stress y han ofrecido conciertos virtuales. No han faltado la unión de esfuerzos y más allá de distancias y mares, dúos virtuales nos han deleitado y acariciado los sentidos.

Esto de la cuarentena no es fácil, cualquiera enloquece encerrado, pero nosotros sabemos de encierros mentales y de limitaciones múltiples. Nada puede enloquecernos, aunque algunos parezcan que ya saltaron la fina barrera entre locura y cordura. Debemos aprender a vivir en esta nueva realidad, hay que salvar la economía, pero ante todo, hay que salvar vidas humanas.

La televisión hace lo suyo, en esta complicidad por atormentarnos. Noticieros interminables, cargados con las más alarmistas noticias, en Inglés y español, a toda hora, como para que nadie escape al tormento de tener los nervios de punta y estar todo el dia, tensos, como cuerda de guitarra. Recordamos consignas obsoletas, nos miramos a los ojos, seguros y confiados, ¡resitiremos!

La Florida se ha convertido en el epicentro de la pandemia, esto preocupa y alarma, toca cuidarse y cuidar a todos a nuestro alrededor. Hay que ponerse pa’ esto, como dirían en la Habana de todos y juntar esfuerzos y voluntades para frenar el avance del virus.

El virus existe, no es un invento, ni una manipulación, es una dura realidad. Unos, por suerte, lo pasan en su casa y logran vencer malestares, otro tienen que ingresar en hospitales y otros mueren, es duro, pero real. No es tiempo para jugar a hacer de avestruz y esconder la cabeza para no ver el peligro; hay que cuidarse y cuidar a todos, por eso el uso de la mascarilla y la necesidad de mantener la distancia social, no tenemos otra opción.

Lamentablemente gobiernos locales, federales y de la nación, han cometido errores, ha faltado un liderazgo que asuma y una esfuerzos. Como diría aquel famoso personaje de Alegrias de sobremesa, por eso estamos como estamos.

No es hora de buscar justificaciones, es hora de asumir responsabilidades y hacer. Mientras, muchos disfrutan haciéndose eco de noticias falsas, sin darse cuenta que siempre hay algún desinformado que puede creerlas y aumentar el riesgo del contagio para todos. Hay que cuidarse, no hay de otra.

Seguiremos viendo los nuevos chefs en Facebook, nos obligarán a recorrer casas que nadie pidió visitar y nos mostrarán intimidades que a nadie interesan. Confío que nuestros artistas sigan colaborando con su público y sean la gota refrescante que alivia penas y stress, resistiremos, no lo duden.

Mientras tanto el personal de la salud hace esfuerzos titánicos en la primera línea de combate, sobre ellos, ejército de batas blancas, recae el peso de esta lucha sin cuartel; para ellos nuestro agradecimiento y nuestro aliento, que no desmayen, que no se den por vencidos. En ellos confiamos y descansa nuestra esperanza.

Todo esto será un día historia, recuperaremos espacios y tiempos, volveremos a abrazarnos sin miedos a contagios, sin temores. ¡Cuidémonos todos para no faltar al próximo abrazo!

Fotografía tomada de Google.

Discusiones e insultos entre cubanos, en tiempo de elecciones.

A medida que se acercan las elecciones, aumentan discusiones e insultos. De un lado y otro, cada uno defiende sus principios. Algunos no escatiman oprobios y arremeten contra los que piensan diferente, incansables luchadores en contra de la libertad de expresión, acusan de comunistas, fascistas, imbeciles o comemierdas a quienes se atreven a pensar de modo diferente a ellos. Seamos cuidadosos, los próximos meses serán los más candentes; se puede defender un punto de vista sin ofender, ni pretender humillar. Es triste que esto suceda entre cubanos, los mismos que un día armamos maletas y decidimos buscar libertades y derechos. Tanto que nos opusimos a quienes nos querían imponer una opinión única y un voto unido y ahora queremos que todos piensen como nosotros, absurdos que dan pena y vergüenza. Este gran país que nos acogió sin preguntas y nos regaló libertades y derechos, defiende la libre expresión, es un derecho de todos, nadie es dueño de la verdad absoluta, porque esta no existe; es la suma de todas las verdades individuales y se conforma y enriquece con la opinión de todos.

No ofendamos, no insultemos, cuidemos el lenguaje oral y escrito al expresarnos de los que piensan diferente; un buen amigo puede estar entre ellos. Un presidente no es el país, usted puede estar en contra de un presidente, entre ellos me cuento, y amar profundamente a este país. Aquí nadie tiene el derecho de gritar en una plaza, yo soy la república, yo soy la democracia, parafraseando a uno que todos conocen. Los presidentes, para bien de la democracia y del país, pasan, cumplen su labor y se retiran, los amigos y los derechos, son para toda la vida, cuidémoslos.

No pretendamos imponer criterios y opiniones, todos emigramos buscando libertades , no copiemos a esos que criticamos y odiamos. A veces me pregunto, ¿ en qué base nitrogenada del DNA, se le coló a muchos el pequeño dictador que llevan dentro? Seamos tolerantes, en el buen sentido de la palabra. Apostemos por lo mejor del ser humano, vayamos todos a votar en noviembre, ¡TODOS! para tener presidente, Senado y congreso, electo por la mayoría y no por un grupo. Demostremos al mundo y a nosotros que sabemos hacer uso inteligente de libertades y derechos. Seamos dignos ciudadanos de este país.

La vieja práctica de los tiranos es usar una parte del pueblo para tener sometida a la otra parte”.

Jefferson

La Habana, entre sueños y memorias.

La Habana se me pierde en los recuerdos, se acomoda en memorias, descansa en mi pecho y en mi mente, segura de regresos y futuros.

Dos años sin mirarnos cara a cara, sin renovar energías y recuerdos, sin esperarme del brazo de mi madre.

Mi Habana viene a buscarme en madrugadas, aprovecha mientras duermo, no viene sola; trae a mi madre, segura de victorias y regresos. Revive mi infancia, mis sueños más brillantes; me abraza en noches solitarias.

Sabe que con mi madre como aliada, me tiene atado a palmeras, girasoles. En mis habaneras madrugadas, sinsontes me despiertan, tocororos colorean memorias y futuros, una voz dulce acaricia oídos y recuerdos. Ella revive en cada uno de mis sueños, una mano necesaria me acaricia, un inconfundible: ¡hijo mío! Ensancha mi pecho, vuelvo a ser niño, adolescente, joven, amaso mis sueño con polvo de memorias; tejo un futuro luminoso.

Ellas me esperan, vencedoras de adioses, de finales, seguras de mi fuerzas, alentando mis sueños, mis intentos. A ellas me debo.

Gigas, limones y guarapo en un barrio habanero.

En La Habana de todos, en un barrio cualquiera, Cunda está colando café, alguien toca a la puerta.

-Vaaaaa que estoy colando.

Cunda endulza el café, lo prueba y va a abrir la puerta.

– Ay Reglita que alegría verte, hace un ratico estaba pensando en ti. Ven vamos pa’ la cocina que acabo de colar.

Cunda sirve el café y van para la sala a saborearlo, entre chismes, noticias y recuerdos.

– Mi santa te quedó especial ¿ Cómo te las arreglas para hacer un café tan rico?

-No te hagas que tú sabes que este es Bustelo, mi hermano me manda siempre. Por suerte tengo una reservita, porque con esto del virus y la suspensión de los vuelos, no ha podido mandarme en estos 2 meses. Disfrútalo, porque el de la cuota no hay quien se lo empuje.

-Este me lo tomo como la canción, despacito.

– ¿Qué tienes en esa jaba? ¿Fuiste al agro?

– Limones, mi santa, limones, que son la base de todo, donde nace un limón, mueren las dificultades.

– ¿Qué disparates tú estás hablando mujer? ¿ A Santo de qué viene esa apología del limón?

– Tú estás atrás del palo, ponte pa, tu número que te veo más perdía que la carne e’ res. ¿ Tú no sabes que la limonada es lo mejor que hay? Gira que te veo fija y ponte a hacer limonada. Ahora la última es la limonada y el guarapo. Vamos a resolver los problemas a golpe de guarapo y limón, ¿Qué te parece?

– Yo creo que a ti el susto que pasamos con los avestruces, las jutías y los cocodrilos que amenazaron darnos por la cuota te afecto el cerebro. La limonada es refrescante, pero tampoco es pa’ tanto ¿o es que acaso piensan resolver los problemas ahora a base de limón, guarapo y juguitos? Que no jodan, que si no hay limones es porque han acabado con los limoneros, como han acabado con las guaraperas. Cualquier día le pido a mi hermano que me mande un guarapo de la Yuma, pa, no olvidarme del sabor, tú sabes como es eso.

– Chica, ¿tú no ves las noticias? No sólo limón, limonada y guarapo, hasta masa de pizza nos van a dar. El guarapo y la limonada deben ser pa’ bajar la masa esa, porque será pizza con na’. ¿ Tú tienes microwave mi negra? Oí algo que la masa de pizza es sólo pa’ los que tienen microwave, los demás que se jodan.

– Cállate ya que me vas a volver loca y dejate de jodedera, que yo tengo la presión por las nubes y si me como esa masa de pizza, exploto como kafunga.

– Yo sólo quería hacerte reír mi santa, que hay sólo dos opciones: reírse o gritar y si gritas te puedes buscar lo que no está pa’ ti y yo prefiero reírme, pa’ no llorar. Oye ¿tú no tendrás por ahí un giga que me prestes? Estoy pasmá y quería ver si entraba al feisbú a ver como estaba el solar con esto de los limones y el guarapo.

– ¿Chica tú te crees que los gigas florecen como la verdolaga? Que los gigas esos están como que embrujaos. Yo creo que ni Mandrake el mago, al frente de Etecsa, los desaparecería mejor, que lo mismo se te esfuman, que se te convierten en na’ en un pestañazo.

– No andes en esa gaveta que tiene cucarachas, que a mi se me desapareció el último. Subí una fotico al feisbú y cuando terminé tenía el saldo en negativo yo creo, tremenda salación la de Etecsa con los gigas.

– Esa gente no se quiere, dan unas explicaciones que ¡yo me quedo boba! No les entiendo nada y al final o les pagas o no te enteras de na’. Mira que yo ahorro esos malditos gigas, me da pena con mi hermano que me recarga el teléfono todos los meses, pero son gigas especiales, etecsianos, que se van cuando les da la gana. Pa’ mi que ni están bien hechos, vaya que con la escasez de materia prima por culpa del bloqueo, les falta algo para que duren más, no sé , pero ahí hay gato encerrao, huele a quemao.

Mientras Cunda y Reglita conversan, tocan a la puerta, Cunda abre la puerta y ayuda a pasar a Micaela que viene con una lupa en una mano y un termo en la otra.

– ¿Mujer que tú haces con esa lupa en la mano?

– Buscando el giga que se me perdió

– ¿Y el termo?

– La limonada, la base de todo, el principio y fin de todas las sustancias. Cuando me faltan las fuerzas me empujó un buche y sigo pa’ alante.

– ¿Tú estás hablando en serio?

– Na’ sólo jodiendo un poco que entre los gigas, los limones, el guarapo, el Coronavirus y la madre de los tomates, el que se salve queda bobo.

– Tienes razón Micaela, esto es mucho para un sólo corazón o mejor aún, esto es demasiado para un sólo giga.

Rien entre todas y Reglita recuerda sus años en un grupo de teatro y hace una parodia de una frase célebre de la película Lucía:

– ¡ Dame un giga mamá, dame un giga!

Fotografías tomadas de Google.

Un amor vencedor de virus y temores

Pedro y Teresa se encontraron, mejor aún, chocaron el uno contra el otro en el aeropuerto de Miami.

Pedro venía de New York, la pandemia lo había atrapado en la gran ciudad. Logró vencer sus miedos y fobias y adelantar su regreso a Miami. Llevaba en el bolsillo un pomito de gel desinfectante para las manos, la mascarilla puesta y unos espejuelos enormes que cubrían gran parte de su rostro. En el maletín llevaba 3 pomos pequeños con alcohol, siempre le tuvo fobia a los microbios, esto de lavarse las manos a menudo, para él no era nada nuevo. Pedro hacía ejercicios y cuidaba su alimentación, tomaba vitaminas y todo lo que le dijeran que lo ayudaba a estar saludable, ahora, con esto del coronavirus, había incorporado algunos productos nuevos a su dieta. Pedro llevaba 2 años sin pareja, el amor se había tomado unas vacaciones con él, unas largas vacaciones, en ocasiones creía que nunca volvería a enamorarse. Con sus temores al corona virus, se alegraba de no tener pareja, de cuidar de sí mismo y no tener que responder por las acciones de otra persona. Cosas de las relaciones humanas y el amor, en tiempos del coronavirus.

Teresa, recién llegada de Cuba, había ido a pasar una temporada con su tía y sus primas en Miami. Tere era linda como un sol, cuando reía, su sonrisa iluminaba todo a su alrededor. Graduada de Historia del arte en la Universidad de la Habana, trabajó un año en el museo de artes decorativas, aprovechó el tiempo libre que tenía para escribir poemas, quería publicarlos un día. Sus poemas y sus sueños, la acompañaban siempre, como un Ángel de la guardia que la cuidaba y alentaba. Cuando el coronavirus comenzó a golpear fuerte la ciudad de New York, decidió regresar; tenía que estar junto a su madre y su abuelita en este momento, cuidar de ellas protegerlas. Adelantó la fecha de su regreso, su tía le consiguió tapabocas y guantes y algo de alcohol, no toques nada, no te toques la cara, le repitió cientos de veces.

Tere tenía el boleto de viaje en su teléfono, su tía no quiso que tocara nada, el virus podía estar sobre cualquier superficie. Lávate las manos seguido, le repitió su tía al despedirla en el aeropuerto.

Cuando Tere iba a hacer la línea para entrar por el punto de seguridad quiso asegurarse que todos guardaban la distancia establecida, se puso sus espejuelos de sol, respiró hondo y se decidió a ocupar su lugar en la línea, a toda prisa. Justo en ese momento, se abrió la puerta de salida al lado del punto de seguridad y Pedro, nervioso, salió apurado, tenía prisa por salir del aeropuerto, sabía que el virus lo acechaba en cada rincón de ese lugar. En su nerviosismo no vio a Tere, que casi corriendo se disponía a pasar el punto de seguridad. Sucedió lo inevitable, lo que ustedes y yo sabíamos que iba a pasar desde el inicio. Tere y Pedro, chocaron, colisionaron el uno con el otro en un aparatoso y delicioso accidente. Tere, perdió sus espejuelos y el tapabocas se le zafó de un lado, Pedro dejó caer sus enormes espejuelos al suelo y solo atinó a sujetar su mascarilla, antes de que llegara al suelo. Ambos estaban enojados, furiosos y aterrados, tantas precauciones y un imbecil se cruzaba en sus caminos y los exponía al contagio fatal. Cuando Pedro iba a insultar a la mujer que casi se había incrustado en él, los ojos de Tere y los suyos se cruzaron, no hizo falta más, sobraron las palabras , se hicieron obsoletas las medidas de precaucion para evitar el contagio; el mundo se detuvo a observar a dos almas que se encontraban y se unían para siempre. Pedro se enamoró de esos ojos que lo invitaban a besarlos, Tere se apoyó en el brazo de Pedro, sin poder resistir las ganas de besarlo. De nada valieron temores y pandemias, hasta los virus detuvieron su labor para observar a estos dos que se encontraban. Pedro acercó sus labios a Tere, ella se ofreció, segura y confiada, estalló el esperado beso; un beso vencedor de temores y contagios, un autentico beso salvavida. Todos se detuvieron a observar el milagro del amor.

Disculpa, no pude evitarlo, balbuceo Pedro, yo tampoco, susurró Tere, mientras se apoyaba en el pecho de Pedro, en un abrazo sin tiempo, ni temores. Se contaron sus historias, planearon su futuro, se hicieron promesas, intercambiaron números, volvieron a besarse. Tengo que irme, mi vuelo sale en una hora le dijo Tere al oído, volveremos a juntarnos le gritó Tere. Mañana reviso los vuelos y me voy contigo a pasar este tiempo, juntos armaremos el futuro, te estaré esperando siempre le respondió Pedro. Él le regaló sus pomos de alcohol, ella limpió sus espejuelos con gel desinfectante. Se colocaron sus mascarillas y antes de separarse, volvieron a besarse; el amor hacia el milagro de salvarlos, se convertía en la vacuna protectora y necesaria, nada podría vencerlos en esta apuesta por la vida. Antes de separarse, Tere le dio sus poemas, guárdalos hasta que volvamos a vernos,le dijo, él los besó antes de guardarlos.

Pedro y Tere se juraron amor eterno, un amor que ustedes y yo sabemos que sobrevivirá a virus y pandemias, un amor de estos tiempos.

Hay encuentros así, que ni virus, ni temores pueden evitarlos.

Fotografía tomada de Google

Volveremos a juntarnos.

Desde lejos, sin vernos, nos hablamos,

un nuevo tipo de saludo nos sorprende.

Revisamos memorias, adivinamos futuros, hacemos planes, hablamos de y armamos el mañana

Despedidas que aseguran regresos, un adiós sin apretón de manos, un cuenta conmigo en el aire; un te quiero inmenso, sólido, tangible.
Andamos a escondidas, no contamos hasta 10, la cuenta es larga. Nadie quiere que el mortal lo encuentre y se cierran rejas con candados.
No vengas, no visitas, un yo me quedo en casa, recorre el mapamundi.
Los amigos se juntan en la distancia, planean el futuro, se preparan, cierran filas; un enorme, ¡esto no podrá vencernos! Se dibuja en el cielo del presente y el mañana sonríe desde lejos.
Muchos somos el muro que proteje a abuelos y a los padres, hay que contar con todos, para siempre
Es una guerra sin cuartel, sin retroceso, el mundo está sitiado y no da un paso atrás; el invisible no podrá vencernos.
Dos hacen el amor entre las sombras y aseguran los niños del mañana. Muchos aseguran la victoria y entregan hasta su vida en el intento.
Florecerán girasoles en el mañana, arcoíris iluminarán la ruta del futuro. Un abrazo inmenso, un beso enorme, nos esperan a la vuelta del camino.

¡Venceremos!

Lourdes Libertad, a su entender.

Asistir a conciertos de nuestras cantantes siempre es motivo de júbilo y nostalgias. Disfrutamos de su arte, recordamos sus conciertos en los teatros de La Habana; nos traen en su voz y presencia, rincones y recuerdos al sur de las memorias. Tienen la magia de transformar lugares y locales, de hacernos olvidar años y distancias.

Para Lourdita no hay escenario, ni lugar pequeño; se entrega con la misma fuerza y empeño en un gran teatro que en un lugar perdido en la geografía de Miami. Para ella, sangre de artista, su público merece siempre lo mejor y a él se debe y entrega.

Anoche, en Pekaditos, nos regaló canciones, intentos y fuerzas, convirtió la noche en fiesta del arte cubano; nos deslumbró. Celebró cumpleaños de amigos y dedicó tiempo y palabras a todos los presentes.

Canciones muy bien escogidas, enlazadas con gracia y picardia. No faltaron chistes, bromas y cubania. Más que un concierto, fue un diálogo musical entre amigos, un compartir memorias, nostalgias y sentimientos.

Anuncia su próximo concierto con Mirtha Medina y sus seguidores alistan aplausos y asistencia. Estrena números, su versión de No, de Manzanero da un nuevo aire a la canción. Queda en todos las ganas de seguir disfrutandola, de hacer eterna la noche, fiesta especial de amigos y recuerdos.

Lourdita ha sabido ganarse un público fiel, a fuerza de talento y empeño, tiene un lugar en el mapa cultural de la ciudad. Canta en plena libertad, a su entender y a su manera. Nos regala unas canciones extras y se despide, dejándonos con las ganas del próximo encuentro, seguros que volveremos a encontrarnos y disfrutarla. Gracias por tu presencia y tu no darte por vencida.

¡Gracias Rosita!

Gracias Rosita por tu aliento y tu luz.

Mientras vivas, nuestra infancia y adolescencia están a salvo, seguiremos siendo los de antes, los que no usaban espejuelos y corrían, audaces, por la vida. Mami sirve temprano la comida, friega con prisa y se sienta junto a nosotros a ver tu programa. Nos marcaste Rosa, te fundiste en nuestras vidas, eres nuestra. Vamos por la vida perdiendo seres queridos e ilusiones, dejamos de ser niños, no somos jóvenes y tú sigues, eterna e invencible, siendo la Fornes. Mami fue mi cómplice muchas veces y en este amarte a primer encuentro, ella te disfrutaba tanto como yo. Recuerdo la noche que estabas con Camilo Egaña en, La noche se mueve, un apagón nos impidió verte. Mami y yo compartimos la noche y la pena de no disfrutarte, tratamos de consolarnos del no verte. Cuando en tus programas aparecias hermosa, mami y yo nos mirábamos felices, cómplices. Los programas de nuestra infancia y adolescencia, hoy son historia, los artistas que les dieron vida, ya no están con nosotros y tú sigues deteniendo años y achaques; eternizandote en nuestra memoria y en nuestros corazones. No estás hecha de polvo de estrellas, eres nuestra estrella.

Tal vez no tengas conciencia de lo que significas para nosotros, tu modestia, tu sencillez te impiden tener la imagen exacta de cuanto te amamos. Tu belleza y tu luz, tu arte nos iluminó a muchos, aún nos ilumina.

Tus eternos admiradores, los que no nos perdíamos uno de tus programas, los que abarrotabamos teatros y estremeciamos coliseos con aplausos y bravos, te guardamos como si fueras nuestro talismán de la buena suerte, lo eres.

Hace años te pronostique el siglo de Rosita, recuerdo tu asombro de niña grande,

¡100 años! No eso es mucho.

Ya casi, casi que llegamos a tu siglo. ¡Que sano orgullo haber coincidido contigo en tiempo y espacio! Haberte disfrutado. Sin saberlo eres una especie de hada madrina, tú nos salvaste del espanto de perder la belleza y el glamour y hoy nos salvas de perder memorias e infancias.

Gracias Rosita, por no darte por vencida, por convertir tus lentejuelas en estrellas que iluminaron oscuridades y temores, por no renunciar a plumas y brillos, por bastarte con ser La Fornes y a nosotros bastarnos con amarte y tenerte.

Felicidades Rosita, en 3 años más, celebraremos un siglo contigo y desde ya alistamos rosas y aplausos, bravos y emociones.

Final y principio del milagro.

Siempre dispusé: cuando llegue el momento final, definitivo, lo que quede de mi, del material que un día fui, hecho cenizas, confundido entre olas y rocas de mi Isla, la bañara en saltos repetidos, que sería acuoso, luminoso, translúcido. Todo mi yo entre olas, saltando el muro inmenso, abrazando mi ciudad, casi inundandola.

Hoy repaso voluntades y finales y cambio designios y promesas.

Una mitad de mi, debe quedar en tierra, abonando palmeras y ceibas gigantescas, haciéndose verdor y tronco, ¡vida! Creciendo hacia la luz en el intento.

Sé que mis dos mitades hallarán el modo de reunirse, el mar vendrá a buscarme en huracan o torbellino incontrolable. Si el mar no viene a mi, yo iré hacie él, convertido en hojas de palmas y de ceibas, navegare por ríos hasta encontrarme, con mi mitad marina, acuosa y luminosa.

Una explosión anunciara que estoy de vuelta, correre a los brazos de mi madre, como niño travieso, esperanzado.

Andaremos ciudades y esperanzas. Aunque ustedes ignoren el milagro, creanme, no habrá finales, cuando un día perdido entre los tiempos, transmute dimensiones y materias.

Fotografía tomada de Google

El milagro de la Navidad en un barrio habanero.

Dos cubanas se encuentran en la calle, justo frente al mercado campesino de 78 y 19. Las dos quieren comprar un poco de carne de puerco y frijoles negros, en su intento de celebrar algo parecido a la Nochebuena. Estudiaron juntas en la Universidad, llevan años sin verse.

– Yeny, dame un beso mi santa , ¡qué alegría verte! Oye vamos para la cola rápido antes de que esto se ponga color de hormiga y nos quedemos sin nada.

– ¡Qué alegría verte Alicita! Tú no cambias esta niña, estas igualitica.

-Deja la guanajera y ponte pa tu número, de igualitica nada, que aquí la cosa está muy dura y a una le caen los años en tonga y burrojòn puñao. ¿ Te acuerdas cuando nos graduamos de ingenieras? Eramos delgaditas y con un montón de sueños, hoy tenemos un montón de libras y los sueños se nos quedaron en el camino, ni uno me queda.

– Lo sé , pero una no puede darse por vencida, hay que seguir palante, esto está duro, pero una le encuentra la vuelta y va escapando. Este año yo celebro Nochebuena o me cambio el nombre. La vieja no quería hacer nada, desde que mi hijo Manolito se fue, está apagaita, pero hay que hacer de tripas corazón y seguir; inventarse la sonrisa y los sueños.

-Yo sé lo que se siente al tener un hijo lejos, es un dolor que estruja el corazón, un nudo en la garganta que nada desata. Mi hijo Joseito se fue hace 3 años, yo misma le di el empujón para que se decidiera. No quería para él esto, él es un muchacho muy inteligente y luchador; saberlo bien y triunfando, alivia un poco el dolor de no tenerlo cerca. Oye ya casi nos toca, ¿ Que te parece si nos ponemos entre las dos y compramos la pierna aquella que se ve buena? Después compartimos como buenas amigas que somos.

Compran la pierna de puerco y van para casa de Alicia a compartirla.

En la sala de la casa, una foto de dos muchachos abrazados sorprende a Yeny.

– ¿ Ese es tu hijo Joseito? Yo no sabía qu él y Manolito eran amigos. Él me hablaba de un roonmate que tenía y que se llevaban muy bien, que eran como hermanos, pero ni idea que fuera tu hijo.

-Bueno yo tampoco sabía que Manolito era tu hijo, llevamos años sin vernos, pero ellos no son roommate mi santa, ni buenos amigos.

– ¿Y qué carajo son entonces? ¿Primos hermanos?

-Pareja, mi santa, se aman y piensan casarse. Al principio me chocó un poco, pero es mi hijo y mejor no lo quiero, hace tiempo me contó que era homosexual, gay, como le dicen ahora. Esa noche lloré, pero después me di cuenta que era su vida y mientras fuera un buen hombre y un macho, yo no era quién para criticarlo. Entre él y yo no hay secretos. Cuando conoció a Manolito me lo contó enseguida ya llevan un año juntos y son felices y yo tan feliz como ellos, porque los sé amandose, cuidándose el uno al otro y felices. La yuma es muy duro para uno sólo y entre los dos, todo es más fácil.

– Dame un vaso de agua Alicita por tu madre que esto es demasiado para mi.

– Aquí está el vaso de agua y mi asombro de que tu corazón sea tan chiquito que no pueda aceptar a tu hijo tal y como es. Despierta mi santa y no comas mierda, un hijo es un HIJO y se acepta y se quiere como sea. Mira a mi mamá, católica, educada en escuelas de monjas ¿y sabes lo que le dijo a Joseito cuando le contó lo de Manolito? Ya me puedo morir tranquila porque sé que te dejo con un buen hombre a tu lado.

– Yo lo entiendo y mi hijo está por encima de todo y sé que es un muchacho de oro, pero me tomó de sorpresa la noticia. Ni imaginaba nada, si haste dejó novia cuando se fue.

– Bueno ya lo sabes y ahora somos consuegras, ¿ Qué te parece? Oye ¿qué hora es? Joseito me dijo que me mandaba turrones, café y otras cosas con un amigo que llegaba hoy y que pasaría a traermelas directo del aeropuerto.

-Ya son las 4 de la tarde.

– Ave María purisima si debe estar al llegar, el vuelo llegaba a las dos de la tarde. Después picamos la pierna de puerco. Dejame guardar todo en la cocina.

Yeny se queda en la sala, toma la foto en sus manos y acaricia la imagen de su hijo.

Cuando Alicia sale de la cocina ve un taxi detenerse frente a la casa, dos muchachos se bajan, recogen maletines…

– Santa Barbara bendita, esto si es un milagro, ¡un milagro de la Navidad!

Manolito y Joseito dejan sus bultos y maletas en el portal y corren a abrazar a sus madres. La sala de la casa de Buenavista, se ilumina con luces de arcoiris.

Manolito, después de besar y abrazar a su mamá, le dice:

– Vieja, tenemos que hablar.

Alicia interrumpe la conversación .

-No hay nada que hablar que ya yo les ahorré el trabajo, aquí lo que hay es que celebrar y en grande. Ay mi niño cuando tu abuela llegue de casa de Cunda y te vea, va a ser la vieja más feliz del mundo.

-Mami y cómo vamos a hacer para la Nochebuena mañana, Manolito y yo quisieramos pasarla juntos, pero será difícil.

– Ay mi hijito, difícil, no casi imposible era tenerte aquí. Yeny y yo compramos una pierna de puerco entre las dos para compartirla después, ya no hay que compartir nada. La asamos y comemos todos juntos, la mesa del comedor es grande y cabemos todos.

Mientras conversan y se tocan unos a otros, para convencerse de que son reales, que no es un sueño tanta felicidad, llegue la vieja Rosa de regreso de visitar a su amiga Cunda. Abraza y besa a su nieto.

-¿Hicieron bien el viaje? Por lo que veo el avión no se retrasó

– ¡Mamá tu sabías que ellos venían!!

– Claro que lo sabía, Joseito sabe que si se aparece de pronto capaz que me de una sirimba, me lo contó todo pero me pidió guardar el secreto, quería darte la sorpresa. Vengan acá los dos y abrazenme, ya puedo morirme tranquila, Manolito es un buen muchacho se le ve en los ojos, cuídense muchachos que yo no voy a ser eterna.

Alicia y Yeny se abrazan emocionadas, el milagro del amor y de la Navidad ilumina sus rostros. Alicia les dice:

– Aquí hay dos cuartos vacíos, voy a preparar uno para los muchachos y el otro para ti y tu mamá, así nos pasamos estos días juntos y no hay que andar compartiendo los muchachos.

– Voy a buscar a la vieja y a recoger algunas cosas.

– Voy contigo mami, me muero por ver a abuela.

Yeny se va con su hijo, Alicita se sienta junto a su hijo y su madre, los mira y acaricia.

– Es verdad que la vida es dura y que los sueños a veces se nos pierden al andarla, pero créanme, dudo mucho que exista en le tierra alguien que sea más feliz que yo en esta Navidad, ¡¡Gracias Dios mio!!!