Un regalo para mamá

Los que nos fuimos de Cuba, dejando atrás afectos y lazos fuertes e irrompibles, siempre sentimos la necesidad de ayudarlos. Cuando allá en La Habana de todos, quedó nuestra madre, ayudar se convierte en urgencia.

Hace años escribí, “Flat screens TVs en La Habana “. Comenté sobre la ayuda a nuestras familias y les conté a mis amigos que, finalmente, mami disfrutaba de su televisor último modelo. Recuerdo sus palabras cuando la llamé después de recibirlo; vas a tener que devolverlo, no puedo ver mis programas favoritos, cada vez que lo enciendo veo tu rostro.

Los años han pasado, mami ya pronto cumplirá sus 90. El tiempo es implacable, terrible; sólo el amor puede enfrentársele e intentar vencerlo. Entre aquella tarde que hablaba con mi madre sobre su televisor nuevo y hoy, hay lágrimas y penas en abundancia, hay angustias y desvelos. Como le decía a una amiga muy querida hace unos días; no hay día que al pensar en ella no llore. El tiempo cruel se empeña en arrebatarmela y yo lo desafío sin mas armas que el amor, besos y palabras de cariño; guerreando contra la distancia y el olvido, como un gladiador de nuevo tipo.

Mientras muchos celebraban el 25 de noviembre del pasado año, mi madre sufría una caida. Pasé días terribles esperando por mi pasaporte para ir a verla, finalmente pude darle el primer beso del nuevo año y pedir, junto a ella, por nuevos amaneceres y encuentros.

La semana pasada, en conjunción de amistades y afectos pude enviarle a mami mi mas reciente y necesario regalo; un colchón de gel anti escaras.

Una amiga de Facebook, a quien había saludado por vez primera en el pasado concierto de Lourdes Libertad me envió un mensaje; tengo un colchón de gel antiescaras nuevo, en su caja, dime si lo quieres para tu mamá. El domingo siguiente pasé a recogerlo con un amigo. Mi amiga me abrió las puertas de su casa, de su corazón y de sus tesores mejor guardados. Pasamos una tarde deliciosa, conversando como viejos amigos. Llegué a mi casa y le envié un mensaje a una amiga que trabaja en una agencia de viajes y envíos a Cuba, pidiendole ayuda para enviarle el colchón de gel a mami. El lunes me respondió; una amiga va para Cuba el miercoles, sólo tendrás que pagarle lo que le cobren a ella aquí, ni un centavo mas, ella te lo lleva de gratis. El miércoles en la noche, mami dormía en su colchón de gel antiescaras, cómoda y tranquila y todos nosotros más felices.

Cuando hablé con mami, me decía que le gustaba el colchón y como siempre, entre besos, me reprochaba gastos y me agradecía desvelos. Sé que si la terrible desmemoria le diera una tregua me hubiera dicho; que bien dormí mi hijito, te sentí abrazándome todo el tiempo, aliviandome dolores, alentandome, es como dormir abrazada a ti. Ella y yo nos comunicamos a nuestro modo burlandonos de olvidos y desmemorias, adivinandonos pensamientos , inventadonos nuevos modos.

Porque amigos, sé que de un modo u otro el amor hace milagros y dibuja sonrisas, enjuga llantos. Amo a Cuba y a mi madre que es como mi ancla a mi Isla y a lo mejor de mi. Allá, al sur de mis memorias, sus brazos me esperan, vencedores de olvidos, triunfadores del amor, siempre me esperan. Yo preparo próximos encuentros, me alienta el amor, me sostienen mis amigos que hacen suya mi angustia y alivian mis penas. Son muchos los que de un modo u otro me ayudan y sostienen, ellos están a mi lado, hoy y siempre, secan mis lagrimas y comparten mi carga.

Cuando mami duerme en su colchón de gel nuevo, siente mi abrazo y el de todos mis amigos. Un abrazo inmenso que la obliga a postergar despedidas, que la encadenan a la vida.

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Me duele Cuba, ¿Y a ti?

Las imágenes de pueblos arrasados en el norte de las provincias del centro de Cuba son terribles. Duelen las fotos de La Habana inundada, del dolor de la gente. Cuando se publicaron en las redes socialea y en otro medios, muchos dijeron, pobre gente. Ahí terminó la compasión por un pueblo que se niega a desaparecer y que enfrenta desgobiernos y huracanes. Ya nadie habla de ellos, no importan. El silencio acompaña a su hambre de pan y libertades.

Cuba no es ron, mulatas, mulatos, carnaval y pachanga. No es diversión, cumpleaños de Madonna y desfile de modas de Chanel. Cuba es un dolor en el centro del pecho, que no alivia el tiempo, la distancia, ni abundancias materiales .

Aplaudo el apoyo a Puerto Rico y aplaudo a todos los que le tienden una mano. Apoyo a Mexico y sufro con cada relato. Imagino el terremoto y me estremezco; aplaudo a los que lo ayudan y apoyan.

Me pregunto, ¿Y Cuba? Es que a nadie le duele nuestra isla. ¿Acaso solo importa para fiestar, pasear por ciudades detenidas en el tiempo y admirar su belleza natural? Cuba, como la luna, tiene un lado oculto y a muchos solo les importa si de gozar se trata.

¿Dónde estan los artistas cubanos como Gente de zona, que no se han pronunciado por donar a su pueblo?¿ Por qué el silencio de artistas de dentro y fuera de la Isla? ¿Es que Cuba sólo importa cuando se le puede sacar provecho y usar?

Estoy consciente de las dificultades y barreras que deben vencerse para llevar la ayuda a los necesitados, pero coño hagamos lo imposible por darles una mano. Un pueblo no se salva volteando el rostro y exclamando, pobre gente.

Hay gente pasando hambre, no el hambre de falta de carne o jamón; hambre de veras, de la que deja sin aliento, ni fuerzas.

Si Chanel u otra firma reconocida anunciara a bombo y platillo un super desfile por todo Prado y cobrara 100 dolares la entrada, muchos lo pagarían con gusto. Con un poco menos que demos todos , podemos ayudar a salvar vidas y futuros.

Creemos el medio que garantice que el pan y la medicina necesaria llegue realmente al que los necesite , pero hagámoslo ya; mañana puede ser muy tarde. Todos no tienen familiares que les pongan facturas en la puerta de la casa y se aparezcan, como Reyes magos de nuevo tipo, con gusanos cargados para paliar hambres y miserias. El cubano de a pie nos necesita y no hay una triste aplanadora por las calles de Miami, con un cartel pidiendo ayuda para Cuba. Veo programas de televisión queriendo obligar a artistas cubanos que viven en la Isla, a decir lo que ellos quieren. Ni uno sólo ha pedido pan y medicinas para el pueblo cubano, invocan su nombre para subir rating y vivir de él; no para ayudarlo.

Ayudamos a nuestros hermanos o dejemos de decir que nos importan. No es momento de doble moral. Busquemos la via justa, juntemos la ayuda solidaria. Si no permiten el envio y distribución justo, carguemos cada uno con un poco para nuestros hermanos. Agotemos vías y esfuerzos. Es hora de tender una mano inmensa, desinteresada y justa, incondicional. Cuba no es, ni será gobiernos y partidos, es su gente, su tierra, su dolor y a ellos deben llegar alientos y alimentos. Cuando un cubano te dice, se nos echó a perder el colchón, la comida o el televisor, sabemos que no tienen grandes tiendas, ni tarjetas de creditos para recuperar lo perdido; sus palabras tienen el dolor amargo de lo irrecuperable.

Porque Cuba es con todos y para el bien de todos, no de unos cuantos.

A mi me duele Cuba, confío que a muchos también

Fotografías tomadas de diferentes páginas de Facebook.

Estampida de cubanos.


Cubanos dispersos por el mundo. Hermanos, madres e hijos distantes, extendiendo brazos en afán y ansia de tocarse, inalcanzables. Muertos que esperan cubana sepultura, en definitivo y añorado regreso. Piezas de un rompecabezas que tal vez nunca vuelvan a juntarse, a ser uno. Esa angustia de partir una y otra vez, inventarse vidas y raíces. Esa ausencia del abrazo preciso en el momento exacto.

 Esa lagrima abundante, recurrente, con sabor a adiós, a vuelvo pronto, a me muero sin verte.

¿En qué maldito momento la tierra laboriosa del café y la caña, el tabaco y el ron, del baile y la guaracha, la palma y el colibrí, se volvió tierra de maldiciones, de quejas y dolores, abulias y angustias? ¿Cuándo se nos agrio el vino y el azúcar se hizo amarga?
¿En qué oscuro minuto dejamos de mirar hacia adentro y buscamos afuera, con ansia y desespero?
¿Cómo pudieron desatarse maldiciones y odios sin final? ¿Cuándo se desataron vientos y tormentas llevándose poco a poco la esencia de vidas, la razón de ser?

Manda pinga esto, otro año más aquí. Hasta cuando madre mía, quiero alas pa’ salir volando de esta mierda. Me voy pa’l carajo, no aguanto más. El último que apague el morro. Voy echando que esto no hay quien lo aguante.
El cordón de La Habana, la F1 y ubre blanca, ¿Se acuerdan? ¡Qué manera de comer mierda caballero!
Señores, pero hasta cuando es esto. Se acuerdan de 32 y pa’ lante, 33 sin comandante. Esto lo bueno que tiene es lo malo que se está poniendo. Esto ya se cayó compadre, lo que estamos es en el papeleo
Me voy pa ‘la Yuma, esto es mucho pa’ un solo corazón.
Socialismo o muerte, ¿Puedo elegir?
Los 10 millones van, palabra de CUBA, no van.
¡Que se vayan! ¡Que se vayan! ¡Que se vaya la escoria!
Resistiremos, resistiremos.
La opción cero. Caballero ya no hay donde amarrar la chiva, ¿Que chiva compadre?
Los vecinos se están comiendo un cable, ¿Dónde lo habrán encontrado?
A cada cual, según su trabajo, de cada cual según su capacidad. Pancho el carnicero y Felo el del partido deben trabajar como bestias, seguro no duermen. Viven como Carmelina.
Los jóvenes del campo a estudiar pa’ La Habana y los de la Habana pa’l campo, caballero me la comí.
Cerelac, cerelac, cerelac. Ahógate viejo o toma agua pa’ que te baje.
Coño Pancho le diste el picadillo de soya a los perros, ahora van a tener cagaleras.
Todo lo malo viene del norte. Señores imperialistas no les tenemos miedo. La culpa de todo la tiene el bloqueo.
Te enteraste Manolo, prohibieron Spunitk y Novedades de Moscú. Alabao.
Picadillo de cáscara de plátano verde, de pinga. Apaga y vámonos Carmela.
Ay Cachita ¡Ayúdanos!
Lo vendí todo, nos vamos pa’ Ecuador y hasta Miami no paramos.
Quéeeeeee, ahora los yanquis son amigos.
Cuando carajo cambiaron de palo pa’ rumba.
¿Oíste el discurso? El negro se la comió, se mandó y se zumbó.
Tengo el discurso grabado y a cada rato vuelvo a escucharlo.
Caballero el miedo se está acabando.
Si nos fajamos con los tiburones y los coyotes, ¿No es más fácil fajarnos aquí?
Hay que unirse Manolo y echar palante, está en juego el futuro y la patria.

Como un milagro, todos se unirán. Girasoles, en el pecho y unas ganas enormes de que el azúcar sea dulce. Niños, viejos, hombres y mujeres, hasta los muertos rompiendo sepulturas, colibríes, tocororos, palmas y ceibas se sumarán, no faltara nadie. Dame la mano coño y vamos a andar. No más maldiciones, ni consignas, no más orientaciones de arriba que los de abajo somos más y contamos.
Que la patria no se salva en estampida. Es hora de una estampida de regreso, derrumbar muros, abrir mentes.

Porque si el absurdo es una telaraña inmensa, pegajosa, los cambios serán un deshollinador gigante, indetenible.

Mi angel y yo.

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Un ángel duerme en mi memoria.
Arregla sueños, compone historias.
Sana dolores. Abriga inviernos y soledades.
Un ángel duerme en mi pecho, asegura latidos y alientos, vida
Un ángel duende que con un beso disuelve nubes y tempestades.
Un ángel habita en mis pensamientos, los acomoda, pule e impulsa.
Me obliga a hacer y a ser; me conforma.
Sabe cómo llevarme a andar caminos.
Guía mi vida, historias, pasos.
Ángel travieso, revolotea entre futuros, muestra el pasado, no quiere olvidos, vive en presente.
Me dice vamos y yo le sigo, le dejo hacer.
No tengo opciones
Un ángel vive en mi vida, la colorea, ilumina, la embellece.
Cuando una lagrima brota, la deja correr.
Un beso detiene su curso, la hace rocío. Con una basta, susurra a mi oído.
Dibuja sonrisas, inventa esperanzas.
Ángel exacto, cuida la ciudad y al hombre, sostiene columnas y hombros.
Me inventa suertes y alegrías.
Un ángel vive aquí en mi alma, no sabe de idas, ni de regresos; existe, esta.
Ángel insomne, amante, mío.
Un ángel vive entre mis brazos, habita en besos, duerme en palabras.
Me llama hijo.

Alfaro’s, abriendo puertas y corazones.

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Miami, ciudad que creció y se hizo grande al influjo y voluntad de los cubanos es, sin dudas, la mejor prueba de lo que somos capaces de hacer cuando ponemos ganas y empeño.
El pasado martes 22 de marzo, por esas coincidencias hermosas de la vida y la historia, La Habana y Miami ratificaban palabras y hechos. Mientras en el gran teatro García Lorca el presidente Obama estremecía conciencias, hacia historia y proclamaba al mundo, entre muchas más verdades como puños, que Miami era la mejor prueba de la fuerza de los cubanos, acá en nuestra ciudad un par de cubanos recibía las llaves de la ciudad de Miami en reconocimiento a esfuerzos, trascendencias y hechos.
Muchos hemos sido parte de los logros de Nazario y Rudy, de su constante quehacer. Alfaro’s es hoy uno de los sitios obligados en la geografía cultural de Miami. Poco a poco este lugar de la pequeña Habana se ha convertido en hogar y cita de nuestros artistas y público. En cierto modo es la mano extendida a todos los que con ganas y talento llegan a la ciudad. Desde los más famosos y reconocidos, hasta los que dan sus primeros pasos en el difícil mundo del arte, todos tienen las puertas abiertas al pequeño escenario que, a fuerza de talento, ganas y aplausos, se ha hecho inmenso, simbólico, obligatorio.
En Alfaro’s he disfrutado del arte de artistas que en La Habana me obligaban a hacer colas para verlos y a veces no alcanzaba lugar en las primeras filas. Después de la función he conversado con ellos, prometido escritos y tomado fotos. Siempre con ese sabor que deja en el alma el buen arte y la cubanía. En más de una ocasión Alfaro’s se me ha agigantado en la nostalgia, haciéndome pensar que estoy en los grandes teatros de La Habana, cierro los ojos y la voz de nuestros artistas hace de las suyas llevándome a lugares, calles y recuerdos vividos.
En este rinconcito de Miami, también he hecho buenos amigos y cada vez que asisto, es como estar en una fiesta de amigos. Intercambiamos saludos, abrazos, conversamos; para muchos, artistas y público, Alfaro’s es un lugar familiar, desenfadado, cubano y especialmente amistoso.
Desde el pasado 22 de marzo, muestran con orgullo las llaves de la ciudad de Miami. Hace años que exhiben con orgullo y derecho las llaves de nuestro afecto y corazones, esas que sin protocolos y con unas ganas inmensas de hacer, lograron ganarse. Ellos saben abrir todas las puertas, al influjo de esfuerzo, ganas y tesón. Felicidades amigos, continuaran abriendo puertas.

Un cubano que nacio al influjo de un grito de libertad.

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Uno de mis primeros escritos en mi blog, estuvo dedicado a Sergio Herrera, Sergito como le decimos todos. Un patriota que ama y sueña con Cuba, cada minuto de su vida.
Sergito es un hombre sencillo, vive ignorando su grandeza, su historia. Pertenece a ese primer grupo de cubanos que se afinco en Miami, que echó raices en esta tierra, pero que ha mantenido vivo el orgullo de ser cubano. Ese grupo de cubanos que aunque en ocasiones pensemos diferentes, amo y respeto. Siempre digo que cada conversacion con él,  es una leccion de historia y patriotismo, un canto a la vida y un derroche de amor por Cuba. Para él,  Cuba es la eterna novia que espera su regreso. Sabe que allá,  entre palmeras, girasoles  y sinsontes, ella lo espera, sabe que volverá  algun dia. En sus manos un ramo de rosas rojas, en el pecho la bandera cubana y en el alma la certeza de la victoria del amor. Se arrodillara, besara la tierra que tanto ama, la amasara con lagrimas, se tenderá sobre ella, le contará sus historias de estos años.  Se tomaran las manos y andarán juntos al futuro, sin absurdos, sin dos orillas separando hermanos, sin discursos ni consignas, libres como el viento, viento ellos mismos.
Por esas deliciosas coincidencias de la vida y la historia, Sergito nacio un 24 de febrero, el dia del grito de Baire. Tal vez esa fecha marcó  su destino; su vida ha sido siempre, un eterno grito de independencia, de amor a la libertad y de lucha por su patria.
El y yo sabemos que un dia, cercano en el tiempo, volveremos a andar esas calles habaneras.  Me contará  su vida, en el sitio exacto donde se le escapó  a la muerte y denunció traiciones. La Habana le espera, Cuba le espera, alistan batas cubanas, pactan con el tiempo y se preparan para ese día del regreso  de Sergito y de muchos. Un dia de sueños  realizados y banderas al viento, un dia de nosotros.  Sin imposiciones,  ni ordenes de arriba. En ese tiempo que se avecina, incontenible y seguro, Sergito volverá  a ser joven. El amor hará  el milagro y sus manos y acción,  seran parte de ese futuro, lo sé.  Mi amigo del exilio como le llamé una vez, tiene fuerzas de sobra cuando de hacer por su patria se trata, a ella se debe.  Tendremos 24 de febrero entre cañaverales  y palmeras, sones y risas desbordadas;  Cuba lo espera y él  tiende sus manos a ese abrazo cercano.
Felicidades Sergito, de tus 84 años,  bastaron los primeros, para marcar tu destino y tu lucha, tu esencia  de cubano que no se rinde, que no cede, lucha y espera, seguro de su razon y su victoria.

Carta de un niño cubano al futuro.

carta de un niño cubano al futuro
No sé cuando leerás esta carta, si será dentro de 10, 20, 30 o mas años. Solo sé, que será en el futuro cuando yo sea un hombre o tal vez el abuelo de alguien como tú o como yo. Cuando la leas serás un niño como yo, tendrás sueños, ilusiones. Nacerás en Cuba, una isla preciosa, un país maravilloso, ámala siempre, porque la patria, termina siendo siempre lo más importante.

Te deseo un montón de cosas buenas, que seas feliz, muy feliz, que la suerte del amor siempre te acompañe y te ayude a conquistar el futuro. Quiero que puedas gritar, a cualquier edad, lo que sientas, en cada esquina de la ciudad y de la isla, sin temor a que te regañen, te repriman o te encierren. Quiero que seas un hombre libre en toda la dimensión exacta de la palabra.

Te deseo que los sueños que otros niños no hemos podido cumplir, tú los realices. Esa esperanza nos ayuda a vivir el presente, a reparar los sueños rotos.

Sé que cuando nazcas, tus padres estarán felices, muy felices. Vivirán en una Cuba diferente, mejor; tengo fe en el futuro. No sé si en tu infancia, los niños cubanos volverán a esperar, a creer en los reyes magos y a esperarlos cada 6 de enero. Si los reyes magos decidirán volver a visitarnos y a traernos regalos, sueños y esperanzas. Quiero que no pases las angustias de un juguete básico, no básico o dirigido. Quiero que disfrutes la alegría plena de un día de reyes por venir. Que tu mamá no sufra porque le toco comprar el 2do día y el juguete que te gustaba se lo llevaron el primer día. Tampoco quiero que te pares frente a una vidriera repleta de juguetes caros y suspires entre lágrimas, sabiendo que tus padres no podrán comprártelos, ese no es el futuro que te deseo.

No quiero que seas un niño rico, porque a veces, tener mucho, termina dañando el alma y corrompiendo los sentimientos, pero no quiero que tengas carencias. Que nunca te falte lo necesario, lo imprescindible, para que los sueños no te duelan. No deseo que la preocupación de cada día de tu mamá sea; ¿Qué le daré de comer hoy a mi hijo? ¿Qué pondré en la mesa? Quiero que su preocupación mayor sea tu futuro, que vas a ser cuando crezcas, formarte como un hombre pleno.

Quiero que puedas tomarte cada mañana, mediodía, tarde o noche, un buen vaso de leche. Tal vez no entiendas este deseo, pero llevamos años con vasos de leche prometidos que tardan en llegar y los niños, se han hecho hombres y viejos, esperándolos. También quiero que cada día tengas un vaso enorme lleno de esperanzas y sueños, alimentar el alma, es tan importante como alimentar al cuerpo.

Confío en que vas a ser un niño estudioso, que iras puntual a la escuela, que tu aula será hermosa y la amaras. Me imagino esa aula con un busto de Marti y una imagen de la Caridad del Cobre, convocando ambos a la unión de todos los cubanos. Quiero que estudies hasta lograr una carrera y ser un profesional exitoso, lamentablemente, ese no es mi sueño. En esta época dura y convulsa que me toco vivir, estudiar, no es la solución a los problemas. Mi tío Yazmani, se graduó de ingeniero y esta trabajando de camarero en una paladar. Su titulo no alcanza para poner todos los días un plato de comida en la mesa a sus hijos y tuvo que guardarlo y salir a luchar por la vida de su familia. Eso es duro, duele y mucho.

Yo, como muchos niños, he pensado muchas veces en irme, eso de vivir en la Yuma, un poco que nos gusta a muchos, pero siempre termino decidiendo quedarme. No quiero tener que echar raíces en otras tierras y me afinco a la mía con dientes y uñas.

Quiero que tengas una familia enorme, unida y feliz. Que la sala de la casa de tu abuelita, no tenga que extenderse a la fuerza y llegar hasta Madrid, Miami, Buenos Aires en el intento de que todos estemos juntos, aunque sea solo una tarde de domingo. Te deseo una abuelita como la mía, dulce, cariñosa, que sea tu abuela, madre, amiga y novia a la vez, pero que nunca tenga la tristeza en la mirada de mi abuela cuando en el almuerzo del domingo, pasa lista y nota ausencias en la mesa. Yo le pregunto, ¿Qué te pasa abue? Siempre me dice; nada, una basurita que me cayó en el ojo. Yo la beso mucho, un beso por cada hijo y nieto ausente, por cada afecto lejano. Es duro esto de tener una familia dispersa por el mundo, no quiero que esto te suceda a ti, ni a ningún niño cubano del futuro.

Tal vez te sorprendas por mi forma de escribir, sabes tengo un tío escritor que vive en Miami. Ha publicado varios libros, todos me los ha regalado y yo los he leído un montón de veces. Cada vez que escribe un cuento, lo imprime y me lo envía con alguien, paso horas leyéndolos. Si alguna vez él lee esta carta, seguro que me da un cocotazo, sonríe y me dice; sigue robándome las palabras, esa carta parece que la escribí yo. Aunque te parezca raro, mi tío de Miami, es quien me enseño a amar a Cuba. En cada llamada por teléfono, en cada carta, en cada conversación cara a cara, siempre me habla de Cuba y de su amor por esta islita. La patria es un montón de cosas, me dice siempre, es tu madre, tu abuela, sus lágrimas y sus caricias, es tu primera partidura de cabeza, el beso de tu mamá en tu frente cuando tienes fiebre alta, la primera noviecita, la primera alegría y la primera lagrima. Así aprendí a amar a Cuba, gracias a él; un cubano de Miami.

Quiero que cuando seas un niño como yo, el futuro no sea escapar, quiero que sea quedarse, afincarse a esta tierra, resolver sus problemas y hacerla mejor. Que ningún cubano tenga que irse a buscar fuera de su patria, libertades, ni pan. Que nuestra isla abrace fuerte a sus hijos y todos unidos luchen por un futuro mejor.

Sabes, no sé si decirte primo o hermano, todos mis amiguitos son como mis primos. Todos los niños cubanos, somos como una gran familia, sin importar colores, ni lugares de nacimiento. No sé a que jugaran los niños en el futuro, que juguetes raros y desconocidos por mi, usaran para sus juegos. No quiero que olvides jugar al pom, a los cogìos, a lanzarte en una chivichana por una calle o a jugar a las bolas con tus amiguitos, esos juegos te ayudaran a ser cubano y a hacer amigos, a tomar el sol y el aire, a vivir, no dejes que desaparezcan.

Nunca des motivos para que tu mamá, tu abuelita o tus tías, lloren por ti. Las lagrimas de los seres queridos, terminan pesando como plomo en el alma.

Quiero que si un día te enfermas, tu mamá pueda llevarte al mejor hospital de la ciudad. Que nadie le pregunte de parte de quien viene, ni tenga que invocar nombres de “personajes” para que te atiendan, tampoco quiero que le pregunten si tiene dinero para pagar. Sabes, curarse cuando uno esta enfermo es un derecho y no un negocio y quiero que siempre tengas ese derecho.

Quiero que decidas tu vida, que nadie la decida por ti. Es duro eso de que te prohíban un montón de cosas y que lo que no te prohíban, te lo impongan. Un niño, un hombre, tiene el derecho de elegir caminos. Espero que siempre elijas el mejor.

No sé en que año perdido del futuro leerás esta carta. La escribo confiado, sentado en el contén del tiempo. Con la certeza que llegara a ti y la harás tuya.

Quiero que cuando veas una balsa, pienses en olas, alegrías, sol y días de familia y risas. Que una balsa no te sobrecoja, no te recuerde huidas, muertes, estampidas, ni familias rotas. Quiero que nuestra historia cambie para bien de todos. Como dice mi tío en sus cuentos, quiero esa “patria con todos y para el bien de todos”. El me explicó lo que quiso decir Martì con esa frase.

Te deseo que un día le lleves un ramo gigante de girasoles a Cachita, allá en el Cobre. Que cuando estés frente a ella le digas mirándole a los ojos; Cachita, aquí estoy, aquí estamos todos, no falta nadie, estamos todos juntos, al fin.

Un abrazo grande, de aquí a la luna, muy fuerte. Te quiero primo.

Un niño cubano de estos tiempos.

Fotografia cortesia de Yohandry Leyva, fotógrafo cubano residente en Cuba.