Final y principio del milagro.

Siempre dispusé: cuando llegue el momento final, definitivo, lo que quede de mi, del material que un día fui, hecho cenizas, confundido entre olas y rocas de mi Isla, la bañara en saltos repetidos, que sería acuoso, luminoso, translúcido. Todo mi yo entre olas, saltando el muro inmenso, abrazando mi ciudad, casi inundandola.

Hoy repaso voluntades y finales y cambio designios y promesas.

Una mitad de mi, debe quedar en tierra, abonando palmeras y ceibas gigantescas, haciéndose verdor y tronco, ¡vida! Creciendo hacia la luz en el intento.

Sé que mis dos mitades hallarán el modo de reunirse, el mar vendrá a buscarme en huracan o torbellino incontrolable. Si el mar no viene a mi, yo iré hacie él, convertido en hojas de palmas y de ceibas, navegare por ríos hasta encontrarme, con mi mitad marina, acuosa y luminosa.

Una explosión anunciara que estoy de vuelta, correre a los brazos de mi madre, como niño travieso, esperanzado.

Andaremos ciudades y esperanzas. Aunque ustedes ignoren el milagro, creanme, no habrá finales, cuando un día perdido entre los tiempos, transmute dimensiones y materias.

Fotografía tomada de Google

El milagro de la Navidad en un barrio habanero.

Dos cubanas se encuentran en la calle, justo frente al mercado campesino de 78 y 19. Las dos quieren comprar un poco de carne de puerco y frijoles negros, en su intento de celebrar algo parecido a la Nochebuena. Estudiaron juntas en la Universidad, llevan años sin verse.

– Yeny, dame un beso mi santa , ¡qué alegría verte! Oye vamos para la cola rápido antes de que esto se ponga color de hormiga y nos quedemos sin nada.

– ¡Qué alegría verte Alicita! Tú no cambias esta niña, estas igualitica.

-Deja la guanajera y ponte pa tu número, de igualitica nada, que aquí la cosa está muy dura y a una le caen los años en tonga y burrojòn puñao. ¿ Te acuerdas cuando nos graduamos de ingenieras? Eramos delgaditas y con un montón de sueños, hoy tenemos un montón de libras y los sueños se nos quedaron en el camino, ni uno me queda.

– Lo sé , pero una no puede darse por vencida, hay que seguir palante, esto está duro, pero una le encuentra la vuelta y va escapando. Este año yo celebro Nochebuena o me cambio el nombre. La vieja no quería hacer nada, desde que mi hijo Manolito se fue, está apagaita, pero hay que hacer de tripas corazón y seguir; inventarse la sonrisa y los sueños.

-Yo sé lo que se siente al tener un hijo lejos, es un dolor que estruja el corazón, un nudo en la garganta que nada desata. Mi hijo Joseito se fue hace 3 años, yo misma le di el empujón para que se decidiera. No quería para él esto, él es un muchacho muy inteligente y luchador; saberlo bien y triunfando, alivia un poco el dolor de no tenerlo cerca. Oye ya casi nos toca, ¿ Que te parece si nos ponemos entre las dos y compramos la pierna aquella que se ve buena? Después compartimos como buenas amigas que somos.

Compran la pierna de puerco y van para casa de Alicia a compartirla.

En la sala de la casa, una foto de dos muchachos abrazados sorprende a Yeny.

– ¿ Ese es tu hijo Joseito? Yo no sabía qu él y Manolito eran amigos. Él me hablaba de un roonmate que tenía y que se llevaban muy bien, que eran como hermanos, pero ni idea que fuera tu hijo.

-Bueno yo tampoco sabía que Manolito era tu hijo, llevamos años sin vernos, pero ellos no son roommate mi santa, ni buenos amigos.

– ¿Y qué carajo son entonces? ¿Primos hermanos?

-Pareja, mi santa, se aman y piensan casarse. Al principio me chocó un poco, pero es mi hijo y mejor no lo quiero, hace tiempo me contó que era homosexual, gay, como le dicen ahora. Esa noche lloré, pero después me di cuenta que era su vida y mientras fuera un buen hombre y un macho, yo no era quién para criticarlo. Entre él y yo no hay secretos. Cuando conoció a Manolito me lo contó enseguida ya llevan un año juntos y son felices y yo tan feliz como ellos, porque los sé amandose, cuidándose el uno al otro y felices. La yuma es muy duro para uno sólo y entre los dos, todo es más fácil.

– Dame un vaso de agua Alicita por tu madre que esto es demasiado para mi.

– Aquí está el vaso de agua y mi asombro de que tu corazón sea tan chiquito que no pueda aceptar a tu hijo tal y como es. Despierta mi santa y no comas mierda, un hijo es un HIJO y se acepta y se quiere como sea. Mira a mi mamá, católica, educada en escuelas de monjas ¿y sabes lo que le dijo a Joseito cuando le contó lo de Manolito? Ya me puedo morir tranquila porque sé que te dejo con un buen hombre a tu lado.

– Yo lo entiendo y mi hijo está por encima de todo y sé que es un muchacho de oro, pero me tomó de sorpresa la noticia. Ni imaginaba nada, si haste dejó novia cuando se fue.

– Bueno ya lo sabes y ahora somos consuegras, ¿ Qué te parece? Oye ¿qué hora es? Joseito me dijo que me mandaba turrones, café y otras cosas con un amigo que llegaba hoy y que pasaría a traermelas directo del aeropuerto.

-Ya son las 4 de la tarde.

– Ave María purisima si debe estar al llegar, el vuelo llegaba a las dos de la tarde. Después picamos la pierna de puerco. Dejame guardar todo en la cocina.

Yeny se queda en la sala, toma la foto en sus manos y acaricia la imagen de su hijo.

Cuando Alicia sale de la cocina ve un taxi detenerse frente a la casa, dos muchachos se bajan, recogen maletines…

– Santa Barbara bendita, esto si es un milagro, ¡un milagro de la Navidad!

Manolito y Joseito dejan sus bultos y maletas en el portal y corren a abrazar a sus madres. La sala de la casa de Buenavista, se ilumina con luces de arcoiris.

Manolito, después de besar y abrazar a su mamá, le dice:

– Vieja, tenemos que hablar.

Alicia interrumpe la conversación .

-No hay nada que hablar que ya yo les ahorré el trabajo, aquí lo que hay es que celebrar y en grande. Ay mi niño cuando tu abuela llegue de casa de Cunda y te vea, va a ser la vieja más feliz del mundo.

-Mami y cómo vamos a hacer para la Nochebuena mañana, Manolito y yo quisieramos pasarla juntos, pero será difícil.

– Ay mi hijito, difícil, no casi imposible era tenerte aquí. Yeny y yo compramos una pierna de puerco entre las dos para compartirla después, ya no hay que compartir nada. La asamos y comemos todos juntos, la mesa del comedor es grande y cabemos todos.

Mientras conversan y se tocan unos a otros, para convencerse de que son reales, que no es un sueño tanta felicidad, llegue la vieja Rosa de regreso de visitar a su amiga Cunda. Abraza y besa a su nieto.

-¿Hicieron bien el viaje? Por lo que veo el avión no se retrasó

– ¡Mamá tu sabías que ellos venían!!

– Claro que lo sabía, Joseito sabe que si se aparece de pronto capaz que me de una sirimba, me lo contó todo pero me pidió guardar el secreto, quería darte la sorpresa. Vengan acá los dos y abrazenme, ya puedo morirme tranquila, Manolito es un buen muchacho se le ve en los ojos, cuídense muchachos que yo no voy a ser eterna.

Alicia y Yeny se abrazan emocionadas, el milagro del amor y de la Navidad ilumina sus rostros. Alicia les dice:

– Aquí hay dos cuartos vacíos, voy a preparar uno para los muchachos y el otro para ti y tu mamá, así nos pasamos estos días juntos y no hay que andar compartiendo los muchachos.

– Voy a buscar a la vieja y a recoger algunas cosas.

– Voy contigo mami, me muero por ver a abuela.

Yeny se va con su hijo, Alicita se sienta junto a su hijo y su madre, los mira y acaricia.

– Es verdad que la vida es dura y que los sueños a veces se nos pierden al andarla, pero créanme, dudo mucho que exista en le tierra alguien que sea más feliz que yo en esta Navidad, ¡¡Gracias Dios mio!!!

Yo sí recargo y envío ayuda en enero y siempre.

No me gustan las discusiones en internet, bastante problemas tenemos en el mundo real, en el día a día, para empezar a discutir y vociferar en el virtual. Lamentablemente hay veces en que callar, puede tomarse por aprobar y entonces no hay otra opción que dejar claros principios y razones.

Considera absurdo pedirle a los cubanos de este lado que dejen de ayudar a sus familiares que están en Cuba. Considero ridículo decir que la mitad del exilio no está de acuerdo. Más de la mitad del exilio ignora al promotor de esa idea, más de la mitad del exilio, aprendió a no hacerle caso a oportunistas y a supuestos Mesías, disfrazados de lideres.

Mi madre ya no está en esta dimensión, hace año y medio se hizo luz y gloria. Mientras vivió, viví para ayudarla, jamás le faltó mi ayuda material. Hoy, saber que no quedo nada material por darle, que todo se lo dí en vida, ayuda a paliar el dolor de su ausencia. Si viviera, créanme nadie impediría que llegara a ella mi ayuda, así de sencillo.

No quiero profundizar en los “derechos” que le asisten al autor de esta campaña; la vida me ha demostrado que esos supuestos líderes duran lo mismo que un merengue a la puerta de una escuela.

Ningún hijo amante de sus padres o abuelos, ningún hermano con principios, seguirá esta campaña. Seguiremos recargando celulares, no como lujos a amigos o amantes, a familiares como vía de estar en contacto y saber de ellos en cada momento. Ojalá mi madre hubiera vivido en estos días de internet y pudiera despertar cada mañana, con la alegría de su sonrisa y su voz, no seré yo quien le diga a amigos que condenen a familiares al silencio y a mayores miserias, siguiendo orientaciones que se parecen mucho, a esas que venían de arriba y nadie entendía.

Tengo una amiga con sus hijos y nietos del otro lado, esperando por una reunificación familiar detenida por decreto, ¿ Quién podría prohibirle ayudar a hijos y a nietos?

La Cuba nueva, esa patria prometida y postergada de ” con todos y para el bien de todos”, no puede alzarse sobre palabrería barata, odios y mucho menos siguiendo a falsos líderes, así de simple.

Martí habló muchas veces de la división entre cubanos, sus palabras, cobran una vigencia que espanta. Seguimos divididos, fomentadores del odio de un lado y otro azuzan lo peor de un pueblo en aras de causas perdidas, a un lado y otro de este mar que guarda hermanos, recuerdos y distancias.

Del otro lado, sólo tengo una hermana, la que cuidó con amor y devoción a nuestra madre, en enero le recargaré su celular, le enviaré su café y todo lo que necesite. A mi, que esos que mientras vivían en Cuba no le tiraron un hollejo de naranja al gobierno, no se atrevan a decirme lo que debo o no hacer, que guarden su palabrería para el grupo que lo escucha y sigue. Pagué un precio muy alto por ser libre, para venir a ponerme las cadenas que me ofrece ningún payaso.

Que cada quién siga su conciencia y sus principios, ya estamos cansados de orientaciones e imposiciones. Usted haga lo que el amor o el odio le aconseje y no se deje manipular por falsos profetas.

Fotografía tomada de Google.

El oficio de odiarse entre cubanos.

El odio y nosotros nos conocemos hace años. Por odiar, odiamos hasta a hermanos. Buen trabajo que hicieron con nosotros que a pesar de años “libres”, alimentamos odios; como si de odiar dependiera nuestra vida.

Siempre recuerdo aquella tarde que me encontré con Huber Matos, nadie, tal vez , con más derecho para odiar, destilar bilis y morder con furia. Recuerdo su hablar pausado, su sonrisa, su paz, su no dejar que el odio lo dominara y destruyera, hablamos de todo y de todos, sin que el odio salpicara nuestro encuentro.

Nosotros odiamos con furia, dividimos, inventamos muros. Discípulos aventajados de quienes decimos odiar, les rendimos tributo en este reeditar memorias y desencuentros.

No, no damos la mano, solo palabras con furia, no dialogamos, insultamos. Si usted no piensa exactamente como nosotros es tremendo comemierda y hay que convencerlo de su error.

No faltan tristes y oscuros personajes que por un minuto de fama, avivan odios y rencores y allá va el rebaño enardecido, a morder con furia, a destilar odios; a pedir venganza.

Si a nuestros cantantes en el exilio, no los dejan dar conciertos en la otra orilla, pues que los de allá no puedan venir acá, ojo por ojo y diente por diente. No hemos aprendido de tolerancias, no somos capaces de hacer la diferencia, que cante quien quiera y tenga voz para hacerlo y que vaya a verlo y a aplaudirlo quien quiera; nosotros no tenemos miedo al diversionismo ideológico.

Ahora fue con Haila, cantante que si conozco es por el revuelo armado y a quien no iría a ver, ni gratis y con transporte incluido. Muchos se sienten exitosos por la cancelación de su concierto. Bravo, grita más de uno y alguien disfrazado de pavo Real se pasea orondo y orgulloso. Este Miami, repleto de problemas que no voy a enumerar para no agobiar y aburrir, ciudad con estafadores y ladrones, con rentas por el cielo y trabajos de bajos salarios y el alcalde dedica su tiempo a excomulgar a una triste cantante. Haila no dará su concierto y muchos respiran aliviados, a mi, ni fu, ni fa, no es una victoria que me anoto, no cambia nada, solo demuestra intolerancia y odio. Hubiera preferido que diera su concierto y que Miami digno y respetable no asistiera, que se enfrentara a un local vacío, eso sí sería una victoria y una lección de tolerancia y principios, pero no, repito, aprendimos muy bien la lección y seguimos odiando y mordiendo con furia. Olvidamos que el odio destruye a quien lo alberga y no al objeto de odio. No evolucionamos, nos detuvimos en el tiempo y así queremos que nuestros hermanos de la otra orilla sean mejores, buen ejemplo el que les damos; así se camina en círculos cerrados y no se llega a ninguna parte.

Despojémonos de odios y rencores, guardemos en la memoria lo que sea necesario, para no olvidar a quienes tienen deudas que pagar. Abrámonos a los nuevos tiempos y demostremos al mundo que estos cubanos de Miami, son gente buena, trabajadora, tolerante; no lo duden, aquí hay gente empingá.

Que me perdonen o mejor aún, que me condenen los que avivan odios y rencores. Yo tengo una memoria del carajo, pero opté, para siempre, por amar.

Fotografía tomada de Google

Un cumpleaños al que los perros, no fueron invitados.

La Habana se ilumina en cumpleaños, mientras le matan, uno a uno, perros y esperanzas.

Motica corre asustado por la ciudad, tratan de atraparlo y escapa. Dicen que hacemos daño, que vienen unos reyes y no quieren que nos vean, se dicen unos a otros espantados. Motica sigue corriendo, no se detiene, está su vida en juego, no quiere morir entre dolores y espasmos y corre entre calles, salta montones de basura, se escapa una y otra vez. Un basurero lo cobija, mientras le dice al oído: con nosotros no se meten, parece que tenemos algún amigo en el gobierno, cada vez somos más, nadie nos detiene. Motica lo escucha y piensa; si alguien se apiadara de nosotros.

La Habana se maquilla y espera cumpleaños. Unas calles con luces, un poco de colorete, no alcanzan a ocultar años de abandono, olvidos, destrucciones.

Motica logra dormir entre escombros y basuras, sueña un milagro que lo salve a él y a sus hermanos. Motica no tiene amigos en el gobierno, no tiene bolsillos con dólares para sobornar a corruptos funcionarios. Motica piensa en su hermana Milly que tuvo mejor suerte y encontró hogar y familia una mañana, cuando arrañaba un pan viejo en El Rincón. Milagro, milagro gritaron sus hermanos cuando la tomaron en brazos y se la llevaron al auto, para darle pan, amor y familia.

Un milagro piden Motica y sus hermanos, un milagro que los salve de una muerte anunciada. ¿ Sabrán los reyes que visitan que los perros habaneros están de luto? Muchos no sobrevivieron a la matanza. Son malos para la salud, gritaba una, mientras volteaba el rostro para no ver un basurero y las aguas albañales corriendo por la acera.

La Habana celebra cumpleaños, son 500 años y aún me espantan, comenta con amigas: una nunca sabe que puede suceder en estas calles.

Dos habaneros se saludan, hoy he tenido un día de perros, dice uno. Motica piensa que todos sus días son de perros y se niega al exterminio.

Vienen Santiago, Cienfuegos,Matanzas, muchas más, a saludar a La Habana en su gran fiesta. La ciudad de 500 años pregunta a sus amigas:¿Ustedes tienen perros? A mi, me han matado a todos mis cachorros.

Homenaje a la música, al talento y la constancia, ¡Bravo Meme Solís!

El Miami Dade County Auditorium, resultó pequeño para reunir a amigos y admiradores de una de las figuras cumbre de la musica cubana. Sus 60 años en el arte, en la historia de nuestra cultura, fue una fiesta de arcoiris y girasoles en la noche de Miami; un traerse a La Habana en un bolsillo y soltarla, coqueta y feliz, en el escenario

Meme orfebre de voces y notas, Rey Midas del arte y la cubania, se las ingenió para revivir en nuevas voces su cuarteto inolvidable; Los Memes renacieron una y otra vez en escena. Los recuerdos, la memoria colectiva de una generación, de un pueblo, se hacían voz e imagen en escena,¡arte! De todas partes llegaron amigos fieles que unían voces y empeño, para hacer de los 60 años de vida artística de Meme Solís, un homenaje a la amistad, a la música cubana, a la creación y al empeño. Cantantes de lujo, de esos que cantan y encantan, una bailarina hermosa y cubanísima que hace burlas a almanaques y años; un elenco todos estrellas que dijeron si, a la invitación y al amigo.

Mencionarlos, es un pase de lista de lo mejor de nuestro arte, todos ocupan un lugar especial por derecho propio. No sobró, ni faltó nada al espectáculo. Solo quedan las ganas inmensas que se repita para deleite de públicos y pueblos.

Los que tuvimos la suerte de asistir al triunfo de Los Memes en Cuba, la noche del sábado 19 de octubre, nos compensó de ausencias, nos limpió del mal sabor de prohibiciones absurdas, de zancadillas al arte; de mediocridades y falsos profetas. Allá en el olvido, quedaban los que pretendieron borrarlo, él sigue triunfando y haciendo, dando brillo y realce a nuestra música, a nuestra cultura. Inmenso e invencible, artífice de arte y esfuerzos, maestro del saber hacer y hacerlo bien, valiente y firme, dispuesto a no dejarse vencer. Ave fénix de nuevo tipo que se reinventa y recrea en su música y su valor; Meme Solis.

De nuevo Rosita en escena, como tantas veces, reviviendo sus mejores momentos junto a Meme. Si no la hubiera abrazado y besado, tantas veces, pensaría que es inmaterial, que esta hecha de polvo de estrellas, sueños, girasoles y rosas, de eternidades.

Que extraña emoción ver y escuchar a Meme y Rosita cantando juntos; a pesar de ostracismo, prohibiciones, a pesar de intentos y de años. Cuba se hacía una en escena, dos orillas se unían, el ayer se hizo presente y anunció futuros. Recordé La Fornes tridimensional, en el teatro inmenso de La Habana, Rosa en su esplendor convocaba y estremecía a La Habana. El nombre de Meme, no podía ni mencionarse, vaporizado, como si quisieran borrarlo para siempre. Rosita cantó en su espectáculo, “Sin un reproche” , cuando presentó el número, como un estreno, miró al público, retadora y hermosa y dijo: un número de José Manuel Solís . Los presentes captaron el mensaje y aplaudieron a la artista y a la amiga fiel.

Momentos que bastaban para dar luz e historia al espectáculo, abundaron, diría que todos, sin excepción, fueron especiales, dignos de repetirse una y otra vez. Mencionarlos todos haría interminable mi escrito, agotaría adjetivos y emociones. Todos estuvieron a la altura del intento y del logro.

Lo he dicho antes; el arte logra lo que la política niega. El arte vence decretos, prohibiciones y extremistas, se hace canción, verso y acción y une a un pueblo disperso por el mundo.

Gracias Meme, por existir, por ser y hacer. Gracias por tu arte y empeño, por no darte nunca por vencido; por regalarnos, una vez más, ¡otro amanecer!

Aclaración necesaria: el sábado trabajé hasta las 11:30 pm, no pude asistir al teatro. Agradezco a mis amigos que compartieron videos y me permitieron seguir el espectáculo. Gracias a ellos estuve en el teatro y sumé aplausos y bravos.

Fotografías tomadas de las páginas de Facebook de amigos incapaces de enojarse por el “robo”.

Nosotros somos y seguiremos siendo cubanos

Siempre he dicho y repetiré una vez mas; la patria es de todos. Nadie tiene el derecho de robarse símbolos o secuestrar la Isla, amparándose en posiciones de poder.

Somos cubanos y ese derecho de gritarlo con orgullo, no nos lo puede quitar nadie. Como cubanos tenemos el derecho de criticar y querer lo mejor para nuestro país, ahora y siempre.

Sé que críticas y señalamientos no son “bienbenidos” en un mundo de orientaciones de arriba y asambleas de votos por unanimidad, pero seguiremos haciéndolo a pesar de funcionarios irritados e incompetentes.

Nosotros, los que un día nos marchamos de Cuba, seguimos compartiendo carencias y dificultades con nuestros hermanos del otro lado del mar. Cada mes, cuando apartamos algo del salario para enviarselos, cuando recargamos teléfonos para estar en comunicación, cuando buscamos quien viaje a Cuba y nos venda unas libras para enviarles medicinas, café y mucho más; estamos compartiendo carencias y necesidades, hombro con hombro, ayudando a nuestros hermanos a paliar hambres y necesidades. Nosotros no renunciamos a nuestra condición de cubanos y nadie, por decreto o discurso nos la puede quitar

Tal vez nosotros, dispersos por el mundo, pero unidos a Cuba con lazos de una fuerza que funcionarios ineptos no pueden entender, compartimos necesidades y escaceses que esos funcionarios desconocen, que no han vivido nunca. Nosotros, no damos a nuestros hermanos lo que nos sobra, sacamos cuentas y hacemos economías para poder ayudarlos, porque a pesar de vivir lejos, seguimos siendo cubanos y sintiendo como cubanos.

Si las críticas molestan, si los señalamientos no son “bienbenidos” ese indica que son efectivos, que molestan e irritan, que cumplen su objetivo. Seguiremos haciendo uso del derecho de hablar libremente, criticar lo mal hecho y apostar por esa patria, “con todos y para el bien de todos”. Aunque una oscura funcionaria se crea en el derecho de mandarnos a callar. No señora, sus palabras, no son bienvenidas, por los cubanos dispersos por el mundo, ni bienvenidas, ni obedecidas. Usted dedíquese a organizar cursos de ortografia para los maestros y déjenos a nosotros el uso oportuno de la crítica y del derecho a hablar libremente.

Fotografía tomada de Twitter. ¡Alabao!