El milagro de la Navidad en un barrio habanero.

Dos cubanas se encuentran en la calle, justo frente al mercado campesino de 78 y 19. Las dos quieren comprar un poco de carne de puerco y frijoles negros, en su intento de celebrar algo parecido a la Nochebuena. Estudiaron juntas en la Universidad, llevan años sin verse.

– Yeny, dame un beso mi santa , ¡qué alegría verte! Oye vamos para la cola rápido antes de que esto se ponga color de hormiga y nos quedemos sin nada.

– ¡Qué alegría verte Alicita! Tú no cambias esta niña, estas igualitica.

-Deja la guanajera y ponte pa tu número, de igualitica nada, que aquí la cosa está muy dura y a una le caen los años en tonga y burrojòn puñao. ¿ Te acuerdas cuando nos graduamos de ingenieras? Eramos delgaditas y con un montón de sueños, hoy tenemos un montón de libras y los sueños se nos quedaron en el camino, ni uno me queda.

– Lo sé , pero una no puede darse por vencida, hay que seguir palante, esto está duro, pero una le encuentra la vuelta y va escapando. Este año yo celebro Nochebuena o me cambio el nombre. La vieja no quería hacer nada, desde que mi hijo Manolito se fue, está apagaita, pero hay que hacer de tripas corazón y seguir; inventarse la sonrisa y los sueños.

-Yo sé lo que se siente al tener un hijo lejos, es un dolor que estruja el corazón, un nudo en la garganta que nada desata. Mi hijo Joseito se fue hace 3 años, yo misma le di el empujón para que se decidiera. No quería para él esto, él es un muchacho muy inteligente y luchador; saberlo bien y triunfando, alivia un poco el dolor de no tenerlo cerca. Oye ya casi nos toca, ¿ Que te parece si nos ponemos entre las dos y compramos la pierna aquella que se ve buena? Después compartimos como buenas amigas que somos.

Compran la pierna de puerco y van para casa de Alicia a compartirla.

En la sala de la casa, una foto de dos muchachos abrazados sorprende a Yeny.

– ¿ Ese es tu hijo Joseito? Yo no sabía qu él y Manolito eran amigos. Él me hablaba de un roonmate que tenía y que se llevaban muy bien, que eran como hermanos, pero ni idea que fuera tu hijo.

-Bueno yo tampoco sabía que Manolito era tu hijo, llevamos años sin vernos, pero ellos no son roommate mi santa, ni buenos amigos.

– ¿Y qué carajo son entonces? ¿Primos hermanos?

-Pareja, mi santa, se aman y piensan casarse. Al principio me chocó un poco, pero es mi hijo y mejor no lo quiero, hace tiempo me contó que era homosexual, gay, como le dicen ahora. Esa noche lloré, pero después me di cuenta que era su vida y mientras fuera un buen hombre y un macho, yo no era quién para criticarlo. Entre él y yo no hay secretos. Cuando conoció a Manolito me lo contó enseguida ya llevan un año juntos y son felices y yo tan feliz como ellos, porque los sé amandose, cuidándose el uno al otro y felices. La yuma es muy duro para uno sólo y entre los dos, todo es más fácil.

– Dame un vaso de agua Alicita por tu madre que esto es demasiado para mi.

– Aquí está el vaso de agua y mi asombro de que tu corazón sea tan chiquito que no pueda aceptar a tu hijo tal y como es. Despierta mi santa y no comas mierda, un hijo es un HIJO y se acepta y se quiere como sea. Mira a mi mamá, católica, educada en escuelas de monjas ¿y sabes lo que le dijo a Joseito cuando le contó lo de Manolito? Ya me puedo morir tranquila porque sé que te dejo con un buen hombre a tu lado.

– Yo lo entiendo y mi hijo está por encima de todo y sé que es un muchacho de oro, pero me tomó de sorpresa la noticia. Ni imaginaba nada, si haste dejó novia cuando se fue.

– Bueno ya lo sabes y ahora somos consuegras, ¿ Qué te parece? Oye ¿qué hora es? Joseito me dijo que me mandaba turrones, café y otras cosas con un amigo que llegaba hoy y que pasaría a traermelas directo del aeropuerto.

-Ya son las 4 de la tarde.

– Ave María purisima si debe estar al llegar, el vuelo llegaba a las dos de la tarde. Después picamos la pierna de puerco. Dejame guardar todo en la cocina.

Yeny se queda en la sala, toma la foto en sus manos y acaricia la imagen de su hijo.

Cuando Alicia sale de la cocina ve un taxi detenerse frente a la casa, dos muchachos se bajan, recogen maletines…

– Santa Barbara bendita, esto si es un milagro, ¡un milagro de la Navidad!

Manolito y Joseito dejan sus bultos y maletas en el portal y corren a abrazar a sus madres. La sala de la casa de Buenavista, se ilumina con luces de arcoiris.

Manolito, después de besar y abrazar a su mamá, le dice:

– Vieja, tenemos que hablar.

Alicia interrumpe la conversación .

-No hay nada que hablar que ya yo les ahorré el trabajo, aquí lo que hay es que celebrar y en grande. Ay mi niño cuando tu abuela llegue de casa de Cunda y te vea, va a ser la vieja más feliz del mundo.

-Mami y cómo vamos a hacer para la Nochebuena mañana, Manolito y yo quisieramos pasarla juntos, pero será difícil.

– Ay mi hijito, difícil, no casi imposible era tenerte aquí. Yeny y yo compramos una pierna de puerco entre las dos para compartirla después, ya no hay que compartir nada. La asamos y comemos todos juntos, la mesa del comedor es grande y cabemos todos.

Mientras conversan y se tocan unos a otros, para convencerse de que son reales, que no es un sueño tanta felicidad, llegue la vieja Rosa de regreso de visitar a su amiga Cunda. Abraza y besa a su nieto.

-¿Hicieron bien el viaje? Por lo que veo el avión no se retrasó

– ¡Mamá tu sabías que ellos venían!!

– Claro que lo sabía, Joseito sabe que si se aparece de pronto capaz que me de una sirimba, me lo contó todo pero me pidió guardar el secreto, quería darte la sorpresa. Vengan acá los dos y abrazenme, ya puedo morirme tranquila, Manolito es un buen muchacho se le ve en los ojos, cuídense muchachos que yo no voy a ser eterna.

Alicia y Yeny se abrazan emocionadas, el milagro del amor y de la Navidad ilumina sus rostros. Alicia les dice:

– Aquí hay dos cuartos vacíos, voy a preparar uno para los muchachos y el otro para ti y tu mamá, así nos pasamos estos días juntos y no hay que andar compartiendo los muchachos.

– Voy a buscar a la vieja y a recoger algunas cosas.

– Voy contigo mami, me muero por ver a abuela.

Yeny se va con su hijo, Alicita se sienta junto a su hijo y su madre, los mira y acaricia.

– Es verdad que la vida es dura y que los sueños a veces se nos pierden al andarla, pero créanme, dudo mucho que exista en le tierra alguien que sea más feliz que yo en esta Navidad, ¡¡Gracias Dios mio!!!

Coyuntura en un barrio habanero.

Una tarde, en cualquier barrio habanero, Micaela, al borde de un ataque de nervios toca a la puerta de Regla, su vecina y amiga de años.

-Abre la puerta Micaela que esto es el acabose; tenemos un problema coyuntural.

Micaela abre la puerta, saluda a Reglita y le dice:

-Claro que tenemos un problema coyuntural mi santa, si la artritis me tiene loca, mira como tengo los dedos y ni me hables de la rodilla, cuando me siento parece una bisagra oxidá.

-Ay chica no te hagas la graciosa que yo estoy hablando de otra coyuntura. Que se avecinan tiempos difíciles, que la cosa está de apaga y vámonos.

– Ahora la que me está cogiendo pa’ sus cosas eres tú. La cosa lleva muchos años difícil, que ya no hay pa’ donde virarse.

-Esta niña yo creo que se avecina un período especial. Ay por tu madre, ¡ Que calor!

-Ay Regla yo creo que a ti te cogió el alemán. Mi santa cuando fue que se acabó el período especial, aquí seguimos con lo mismo de lo mismo. Eso es la continuidad mi negra que seguimos igualito.

Micaela enciende el ventilador para que refresque la salita.

-Ay Micaela por tu madre, aguantate esa boca, tú estás ya que no te quieres.

– Una se cansa de lo mismo, Reglita que todos son promesas y consignas, cuentos que una se creyó y nunca se hicieron realidad. Yo ya estoy vieja, tenía 11 años en el 59, toda mi vida la he vivido en esta conyuntura. Con anuncios de tiempos difíciles que se avecinan, amenazas de guerras, discursos y movilizaciones. Yo creí en esto, te lo juro, pero ya sé me cayó la venda hace muchos años; no vamos a ninguna parte, aquí el asunto es sobrevivir.

– Me haces llorar, pero tienes razón. Ahora no hay gasolina porque dicen que un barco se retrasó, ayer no había pollos, ni huevos, mañana no tendremos café. Es siempre lo mismo, el problema coyuntural es más grande de lo que parece, pica y se extiende.

– Manolo sigue yendo a las reuniones del partido y discutiendo materiales de estudio, yo lo dejo. Son casi 80 años, yo no me atrevo a hablar con él, no porque vaya a discutir conmigo, mi miedo es que despierte y se me muera de tristeza, de pena de tanta consigna inútil y prefiero dejarlo así, en su mundo.

– Tienes razón, eso es lo mejor y hablándo de mejoría, mira lo que tengo aquí, un paquete de café Bustelo, me lo regaló Patricia que su hermano le mandó. Esto si es café mi Santa y quise saborearlo contigo que pa’ eso somos amigas de los años.

Micaela y Regla van para la cocina, el aroma de café inunda la humilde casita de CentroHabana.

– Ay si hasta huele distinto. ¡ Que aire mas puro, que vida más sana! Caballero y que hay que esperar que alguien de Miami mande un paquete para poderse tomar un buen café. ¡Le zumba la berenjena! Si mamá Inés ve esto, le cambia la letra a la canción, porque ya to’ los negros no pueden tomar café.

– Ay Micaela, disfruta el café y olvídate un minuto de conyunturas y continuidades.

– Tienes razón, total, hablando y recondenándome la vida no voy a resolver nada, que la Habana tiene 500 años y yo na ma tengo setenta y pico.

– Tómate el café, relájate y coopera. Que con coyuntura o sin coyuntura, tú y yo somos unas salá y a pesar de to’ no hay quien nos borre la sonrisa, ni nos mate la esperanza. Nosotras somos la que somos.

Fotografía tomada de Google

El oficio de odiarse entre cubanos.

El odio y nosotros nos conocemos hace años. Por odiar, odiamos hasta a hermanos. Buen trabajo que hicieron con nosotros que a pesar de años “libres”, alimentamos odios; como si de odiar dependiera nuestra vida.

Siempre recuerdo aquella tarde que me encontré con Huber Matos, nadie, tal vez , con más derecho para odiar, destilar bilis y morder con furia. Recuerdo su hablar pausado, su sonrisa, su paz, su no dejar que el odio lo dominara y destruyera, hablamos de todo y de todos, sin que el odio salpicara nuestro encuentro.

Nosotros odiamos con furia, dividimos, inventamos muros. Discípulos aventajados de quienes decimos odiar, les rendimos tributo en este reeditar memorias y desencuentros.

No, no damos la mano, solo palabras con furia, no dialogamos, insultamos. Si usted no piensa exactamente como nosotros es tremendo comemierda y hay que convencerlo de su error.

No faltan tristes y oscuros personajes que por un minuto de fama, avivan odios y rencores y allá va el rebaño enardecido, a morder con furia, a destilar odios; a pedir venganza.

Si a nuestros cantantes en el exilio, no los dejan dar conciertos en la otra orilla, pues que los de allá no puedan venir acá, ojo por ojo y diente por diente. No hemos aprendido de tolerancias, no somos capaces de hacer la diferencia, que cante quien quiera y tenga voz para hacerlo y que vaya a verlo y a aplaudirlo quien quiera; nosotros no tenemos miedo al diversionismo ideológico.

Ahora fue con Haila, cantante que si conozco es por el revuelo armado y a quien no iría a ver, ni gratis y con transporte incluido. Muchos se sienten exitosos por la cancelación de su concierto. Bravo, grita más de uno y alguien disfrazado de pavo Real se pasea orondo y orgulloso. Este Miami, repleto de problemas que no voy a enumerar para no agobiar y aburrir, ciudad con estafadores y ladrones, con rentas por el cielo y trabajos de bajos salarios y el alcalde dedica su tiempo a excomulgar a una triste cantante. Haila no dará su concierto y muchos respiran aliviados, a mi, ni fu, ni fa, no es una victoria que me anoto, no cambia nada, solo demuestra intolerancia y odio. Hubiera preferido que diera su concierto y que Miami digno y respetable no asistiera, que se enfrentara a un local vacío, eso sí sería una victoria y una lección de tolerancia y principios, pero no, repito, aprendimos muy bien la lección y seguimos odiando y mordiendo con furia. Olvidamos que el odio destruye a quien lo alberga y no al objeto de odio. No evolucionamos, nos detuvimos en el tiempo y así queremos que nuestros hermanos de la otra orilla sean mejores, buen ejemplo el que les damos; así se camina en círculos cerrados y no se llega a ninguna parte.

Despojémonos de odios y rencores, guardemos en la memoria lo que sea necesario, para no olvidar a quienes tienen deudas que pagar. Abrámonos a los nuevos tiempos y demostremos al mundo que estos cubanos de Miami, son gente buena, trabajadora, tolerante; no lo duden, aquí hay gente empingá.

Que me perdonen o mejor aún, que me condenen los que avivan odios y rencores. Yo tengo una memoria del carajo, pero opté, para siempre, por amar.

Fotografía tomada de Google

Un cumpleaños al que los perros, no fueron invitados.

La Habana se ilumina en cumpleaños, mientras le matan, uno a uno, perros y esperanzas.

Motica corre asustado por la ciudad, tratan de atraparlo y escapa. Dicen que hacemos daño, que vienen unos reyes y no quieren que nos vean, se dicen unos a otros espantados. Motica sigue corriendo, no se detiene, está su vida en juego, no quiere morir entre dolores y espasmos y corre entre calles, salta montones de basura, se escapa una y otra vez. Un basurero lo cobija, mientras le dice al oído: con nosotros no se meten, parece que tenemos algún amigo en el gobierno, cada vez somos más, nadie nos detiene. Motica lo escucha y piensa; si alguien se apiadara de nosotros.

La Habana se maquilla y espera cumpleaños. Unas calles con luces, un poco de colorete, no alcanzan a ocultar años de abandono, olvidos, destrucciones.

Motica logra dormir entre escombros y basuras, sueña un milagro que lo salve a él y a sus hermanos. Motica no tiene amigos en el gobierno, no tiene bolsillos con dólares para sobornar a corruptos funcionarios. Motica piensa en su hermana Milly que tuvo mejor suerte y encontró hogar y familia una mañana, cuando arrañaba un pan viejo en El Rincón. Milagro, milagro gritaron sus hermanos cuando la tomaron en brazos y se la llevaron al auto, para darle pan, amor y familia.

Un milagro piden Motica y sus hermanos, un milagro que los salve de una muerte anunciada. ¿ Sabrán los reyes que visitan que los perros habaneros están de luto? Muchos no sobrevivieron a la matanza. Son malos para la salud, gritaba una, mientras volteaba el rostro para no ver un basurero y las aguas albañales corriendo por la acera.

La Habana celebra cumpleaños, son 500 años y aún me espantan, comenta con amigas: una nunca sabe que puede suceder en estas calles.

Dos habaneros se saludan, hoy he tenido un día de perros, dice uno. Motica piensa que todos sus días son de perros y se niega al exterminio.

Vienen Santiago, Cienfuegos,Matanzas, muchas más, a saludar a La Habana en su gran fiesta. La ciudad de 500 años pregunta a sus amigas:¿Ustedes tienen perros? A mi, me han matado a todos mis cachorros.

Homenaje a la música, al talento y la constancia, ¡Bravo Meme Solís!

El Miami Dade County Auditorium, resultó pequeño para reunir a amigos y admiradores de una de las figuras cumbre de la musica cubana. Sus 60 años en el arte, en la historia de nuestra cultura, fue una fiesta de arcoiris y girasoles en la noche de Miami; un traerse a La Habana en un bolsillo y soltarla, coqueta y feliz, en el escenario

Meme orfebre de voces y notas, Rey Midas del arte y la cubania, se las ingenió para revivir en nuevas voces su cuarteto inolvidable; Los Memes renacieron una y otra vez en escena. Los recuerdos, la memoria colectiva de una generación, de un pueblo, se hacían voz e imagen en escena,¡arte! De todas partes llegaron amigos fieles que unían voces y empeño, para hacer de los 60 años de vida artística de Meme Solís, un homenaje a la amistad, a la música cubana, a la creación y al empeño. Cantantes de lujo, de esos que cantan y encantan, una bailarina hermosa y cubanísima que hace burlas a almanaques y años; un elenco todos estrellas que dijeron si, a la invitación y al amigo.

Mencionarlos, es un pase de lista de lo mejor de nuestro arte, todos ocupan un lugar especial por derecho propio. No sobró, ni faltó nada al espectáculo. Solo quedan las ganas inmensas que se repita para deleite de públicos y pueblos.

Los que tuvimos la suerte de asistir al triunfo de Los Memes en Cuba, la noche del sábado 19 de octubre, nos compensó de ausencias, nos limpió del mal sabor de prohibiciones absurdas, de zancadillas al arte; de mediocridades y falsos profetas. Allá en el olvido, quedaban los que pretendieron borrarlo, él sigue triunfando y haciendo, dando brillo y realce a nuestra música, a nuestra cultura. Inmenso e invencible, artífice de arte y esfuerzos, maestro del saber hacer y hacerlo bien, valiente y firme, dispuesto a no dejarse vencer. Ave fénix de nuevo tipo que se reinventa y recrea en su música y su valor; Meme Solis.

De nuevo Rosita en escena, como tantas veces, reviviendo sus mejores momentos junto a Meme. Si no la hubiera abrazado y besado, tantas veces, pensaría que es inmaterial, que esta hecha de polvo de estrellas, sueños, girasoles y rosas, de eternidades.

Que extraña emoción ver y escuchar a Meme y Rosita cantando juntos; a pesar de ostracismo, prohibiciones, a pesar de intentos y de años. Cuba se hacía una en escena, dos orillas se unían, el ayer se hizo presente y anunció futuros. Recordé La Fornes tridimensional, en el teatro inmenso de La Habana, Rosa en su esplendor convocaba y estremecía a La Habana. El nombre de Meme, no podía ni mencionarse, vaporizado, como si quisieran borrarlo para siempre. Rosita cantó en su espectáculo, “Sin un reproche” , cuando presentó el número, como un estreno, miró al público, retadora y hermosa y dijo: un número de José Manuel Solís . Los presentes captaron el mensaje y aplaudieron a la artista y a la amiga fiel.

Momentos que bastaban para dar luz e historia al espectáculo, abundaron, diría que todos, sin excepción, fueron especiales, dignos de repetirse una y otra vez. Mencionarlos todos haría interminable mi escrito, agotaría adjetivos y emociones. Todos estuvieron a la altura del intento y del logro.

Lo he dicho antes; el arte logra lo que la política niega. El arte vence decretos, prohibiciones y extremistas, se hace canción, verso y acción y une a un pueblo disperso por el mundo.

Gracias Meme, por existir, por ser y hacer. Gracias por tu arte y empeño, por no darte nunca por vencido; por regalarnos, una vez más, ¡otro amanecer!

Aclaración necesaria: el sábado trabajé hasta las 11:30 pm, no pude asistir al teatro. Agradezco a mis amigos que compartieron videos y me permitieron seguir el espectáculo. Gracias a ellos estuve en el teatro y sumé aplausos y bravos.

Fotografías tomadas de las páginas de Facebook de amigos incapaces de enojarse por el “robo”.

Un amor entre silencios y gestos.

Ileana y Raúl se conocieron en las redes sociales. Un dia ella recibió su solicitud de amistad y enseguida lo aceptó, no tenían amigos en común, pero le gustaron sus fotos, era muy atractivo y parecía un buen hombre, sus ojos dejaban adivinar un alma hermosa. Estuvieron días intercambiando mensajes, darse los buenos días, preguntarse cómo estaban, se fue haciendo habitual. Un día él le dijo que tenía que decirle algo importante, que no podía seguir posponiendolo. Ileana se asustó, él le hizo una video llamada, ella no podía escucharlo le dijo:

-Dejate de juegos y dime qué es lo que pasa, nunca hemos hablado y te pones ahora con esos jueguitos

– Soy discapacitado, soy sordomudo, es lo que quería decirte, escribió Raúl.

Ella se encogió de la pena, de su falta de tacto, sólo atinó a escribirle: de todos modos debemos conocernos.

Cuando llegó a su casa llamó a su amigo Jose, le contó todo. Su amigo le preguntó: ¿acaso los sordomudos no tienen derecho a amar? Te voy a enviar un video de 2 chicos que se conocen y uno es sordomudo, le habla al otro por señas, el otro chico no entiende nada, pero le dice: sólo te digo que si a todo, creo que debes verlo.

Ileana se quedó pensando, llevaba tiempo sin amar, sola, su última relación fue desastrosa, se cansó de peleas y gritos y un buen dia le recogió todas sus cosas a su ex. Cuando él le preguntó qué pasaba, ella respondio: que te vas Mario, te vas pal carajo. Hacía un año que no tenía relaciones, se sentía bien así, de pronto llega Raúl y su mundo se estremece y las mariposas se habitan en su estómago.

Ileana le envió un mensaje a Raúl, fue breve: te espero esta noche en el Starbucks de la 49, en Hialeah. Debemos conocernos, a veces un abrazo dice más que mil palabras.

Ileana llegó nerviosa, se bajó del auto, allí en una de las mesas exteriores, la esperaba Raúl. En persona era aún más atractivo, él extendió la mano para saludarla, ella lo abrazó con más fuerza y deseo que mil palabras de amor. La miró a los ojos, se besaron, no hizo falta más para sellar uniones ni atar destinos. Pidieron un café y se sentaron a mirarse, a beberse el uno al otro. El le envió un mensaje: nunca podré decirte al oído que te quiero. Ella le respondio: tu corazón es capaz de decírselo al mío. Ella le envió el video que su amigo Jose le había enviado, con un mensaje; quiero aprender a amarte.

Ileana y Raúl se mudaron juntos al mes, ella comenzó a estudiar el lenguaje de señas para comunicarse mejor, él aprendió a decirle te amo con solo mirarla.

Ileana estaba feliz, muy feliz. Desde que se fue de Cuba y dejó a su madre esperándola, no había sido tan feliz. Decidió que ya era hora de contarle de Raúl, de prepararla para cuando se encontraran. Esa tarde la llamó .

-Mami, quiero contarte algo de Raúl que no te he dicho.

– No me asustes Lily, por Dios que ese muchacho parece muy bueno. Nunca hemos hablado, no sé porque no ha querido hacerlo, pero de que es bueno, estoy segura; una madre no se equivoca.

-Mami, Raúl es sordomudo, es discapacitado.

Nena, estuvo unos minutos en silencio.

-Mi hija, él no es discapacitado, es solo sordomudo, en este mundo tan difícil en que vivimos, la única discapacidad que yo conozco es no saber amar. No creo que por eso te niegues a un amor que puede cambiar tu vida para siempre. Sabes qué, preparen viaje pronto y vengan a verme, quiero conocerlo y abrazarlo, quiero verlos juntos y tener nietos y que cuando me llegue la hora, irme tranquila. Porque para amar y ser buena persona, no hacen falta palabras mi hija.

-Gracias mami, sólo me faltaba saber qué pensabas tú. Lo amo mami, lo amo, un abrazo de él vale por todas las palabras del mundo. Es un amor diferente, entre silencios y gestos, pero con la fuerza de un huracán.

– Pues Palante mi hijita, no te niegues al amor, déjate llevar y se feliz.

– Gracias mami, te amo, un besote.

Cuando Raúl llegó del trabajo, Ileana lo espero con un cartel inmenso en la sala.

¡Si a todo, mi amor!

Fotografía tomada de Google

Mis amigos y yo.

Mis amigos no están clasificados, no son de un grupo u otro.
No les pregunto jamás si son trumpistas, o si aún suspiran por Obama y añoran 8 años sin verguenzas.
Ellos, mis amigos, son todos gente buena, pueden o no ser medios locos, tal vez completamente locos.
Saben, los cuerdos no me gustan, suelen ser aburridos, repetitivos.
Mis amigos no son de un bando u otro, porque en medio del pecho reina un sólo bando, el de los justos, de los que aman y ayudan, de los que dan sin esperar respuesta.
Mis amigos, cuando deciden abrazarme, pierden políticos abjetivos, son sólo humanos. No me avergüenzo de ninguno, aunque en política pensemos diferentes, no discutimos.
Ellos nunca podrían convencerme que el color naranja iría bien con mi tono de piel, yo no pretendo pintarlos de azul, ni imponer criterios, nos respetamos.
Mis amigos y yo, muy bien sabemos que el fanatismos nubla mentes y criterios, pensamos en grande, aunque apostemos a lados distintos de la historia.
Mis amigos pueden estar equivocados, yo también podría equivocarme un día o dos. No pretendemos corregirnos, no nos insultamos, no nos llamamos mutuamente comemierdas.
Mis amigos y yo, por mucho tiempo, hemos aprendido a amar y a respetar, la mano que se extiende para dar, es sólo humana.
Dios no militó en partidos, no dividió.
Mis amigos y yo, somos amigos y eso importa más y basta en el abrazo.