Un regalo para mamá

Los que nos fuimos de Cuba, dejando atrás afectos y lazos fuertes e irrompibles, siempre sentimos la necesidad de ayudarlos. Cuando allá en La Habana de todos, quedó nuestra madre, ayudar se convierte en urgencia.

Hace años escribí, “Flat screens TVs en La Habana “. Comenté sobre la ayuda a nuestras familias y les conté a mis amigos que, finalmente, mami disfrutaba de su televisor último modelo. Recuerdo sus palabras cuando la llamé después de recibirlo; vas a tener que devolverlo, no puedo ver mis programas favoritos, cada vez que lo enciendo veo tu rostro.

Los años han pasado, mami ya pronto cumplirá sus 90. El tiempo es implacable, terrible; sólo el amor puede enfrentársele e intentar vencerlo. Entre aquella tarde que hablaba con mi madre sobre su televisor nuevo y hoy, hay lágrimas y penas en abundancia, hay angustias y desvelos. Como le decía a una amiga muy querida hace unos días; no hay día que al pensar en ella no llore. El tiempo cruel se empeña en arrebatarmela y yo lo desafío sin mas armas que el amor, besos y palabras de cariño; guerreando contra la distancia y el olvido, como un gladiador de nuevo tipo.

Mientras muchos celebraban el 25 de noviembre del pasado año, mi madre sufría una caida. Pasé días terribles esperando por mi pasaporte para ir a verla, finalmente pude darle el primer beso del nuevo año y pedir, junto a ella, por nuevos amaneceres y encuentros.

La semana pasada, en conjunción de amistades y afectos pude enviarle a mami mi mas reciente y necesario regalo; un colchón de gel anti escaras.

Una amiga de Facebook, a quien había saludado por vez primera en el pasado concierto de Lourdes Libertad me envió un mensaje; tengo un colchón de gel antiescaras nuevo, en su caja, dime si lo quieres para tu mamá. El domingo siguiente pasé a recogerlo con un amigo. Mi amiga me abrió las puertas de su casa, de su corazón y de sus tesores mejor guardados. Pasamos una tarde deliciosa, conversando como viejos amigos. Llegué a mi casa y le envié un mensaje a una amiga que trabaja en una agencia de viajes y envíos a Cuba, pidiendole ayuda para enviarle el colchón de gel a mami. El lunes me respondió; una amiga va para Cuba el miercoles, sólo tendrás que pagarle lo que le cobren a ella aquí, ni un centavo mas, ella te lo lleva de gratis. El miércoles en la noche, mami dormía en su colchón de gel antiescaras, cómoda y tranquila y todos nosotros más felices.

Cuando hablé con mami, me decía que le gustaba el colchón y como siempre, entre besos, me reprochaba gastos y me agradecía desvelos. Sé que si la terrible desmemoria le diera una tregua me hubiera dicho; que bien dormí mi hijito, te sentí abrazándome todo el tiempo, aliviandome dolores, alentandome, es como dormir abrazada a ti. Ella y yo nos comunicamos a nuestro modo burlandonos de olvidos y desmemorias, adivinandonos pensamientos , inventadonos nuevos modos.

Porque amigos, sé que de un modo u otro el amor hace milagros y dibuja sonrisas, enjuga llantos. Amo a Cuba y a mi madre que es como mi ancla a mi Isla y a lo mejor de mi. Allá, al sur de mis memorias, sus brazos me esperan, vencedores de olvidos, triunfadores del amor, siempre me esperan. Yo preparo próximos encuentros, me alienta el amor, me sostienen mis amigos que hacen suya mi angustia y alivian mis penas. Son muchos los que de un modo u otro me ayudan y sostienen, ellos están a mi lado, hoy y siempre, secan mis lagrimas y comparten mi carga.

Cuando mami duerme en su colchón de gel nuevo, siente mi abrazo y el de todos mis amigos. Un abrazo inmenso que la obliga a postergar despedidas, que la encadenan a la vida.

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Me duele Cuba, ¿Y a ti?

Las imágenes de pueblos arrasados en el norte de las provincias del centro de Cuba son terribles. Duelen las fotos de La Habana inundada, del dolor de la gente. Cuando se publicaron en las redes socialea y en otro medios, muchos dijeron, pobre gente. Ahí terminó la compasión por un pueblo que se niega a desaparecer y que enfrenta desgobiernos y huracanes. Ya nadie habla de ellos, no importan. El silencio acompaña a su hambre de pan y libertades.

Cuba no es ron, mulatas, mulatos, carnaval y pachanga. No es diversión, cumpleaños de Madonna y desfile de modas de Chanel. Cuba es un dolor en el centro del pecho, que no alivia el tiempo, la distancia, ni abundancias materiales .

Aplaudo el apoyo a Puerto Rico y aplaudo a todos los que le tienden una mano. Apoyo a Mexico y sufro con cada relato. Imagino el terremoto y me estremezco; aplaudo a los que lo ayudan y apoyan.

Me pregunto, ¿Y Cuba? Es que a nadie le duele nuestra isla. ¿Acaso solo importa para fiestar, pasear por ciudades detenidas en el tiempo y admirar su belleza natural? Cuba, como la luna, tiene un lado oculto y a muchos solo les importa si de gozar se trata.

¿Dónde estan los artistas cubanos como Gente de zona, que no se han pronunciado por donar a su pueblo?¿ Por qué el silencio de artistas de dentro y fuera de la Isla? ¿Es que Cuba sólo importa cuando se le puede sacar provecho y usar?

Estoy consciente de las dificultades y barreras que deben vencerse para llevar la ayuda a los necesitados, pero coño hagamos lo imposible por darles una mano. Un pueblo no se salva volteando el rostro y exclamando, pobre gente.

Hay gente pasando hambre, no el hambre de falta de carne o jamón; hambre de veras, de la que deja sin aliento, ni fuerzas.

Si Chanel u otra firma reconocida anunciara a bombo y platillo un super desfile por todo Prado y cobrara 100 dolares la entrada, muchos lo pagarían con gusto. Con un poco menos que demos todos , podemos ayudar a salvar vidas y futuros.

Creemos el medio que garantice que el pan y la medicina necesaria llegue realmente al que los necesite , pero hagámoslo ya; mañana puede ser muy tarde. Todos no tienen familiares que les pongan facturas en la puerta de la casa y se aparezcan, como Reyes magos de nuevo tipo, con gusanos cargados para paliar hambres y miserias. El cubano de a pie nos necesita y no hay una triste aplanadora por las calles de Miami, con un cartel pidiendo ayuda para Cuba. Veo programas de televisión queriendo obligar a artistas cubanos que viven en la Isla, a decir lo que ellos quieren. Ni uno sólo ha pedido pan y medicinas para el pueblo cubano, invocan su nombre para subir rating y vivir de él; no para ayudarlo.

Ayudamos a nuestros hermanos o dejemos de decir que nos importan. No es momento de doble moral. Busquemos la via justa, juntemos la ayuda solidaria. Si no permiten el envio y distribución justo, carguemos cada uno con un poco para nuestros hermanos. Agotemos vías y esfuerzos. Es hora de tender una mano inmensa, desinteresada y justa, incondicional. Cuba no es, ni será gobiernos y partidos, es su gente, su tierra, su dolor y a ellos deben llegar alientos y alimentos. Cuando un cubano te dice, se nos echó a perder el colchón, la comida o el televisor, sabemos que no tienen grandes tiendas, ni tarjetas de creditos para recuperar lo perdido; sus palabras tienen el dolor amargo de lo irrecuperable.

Porque Cuba es con todos y para el bien de todos, no de unos cuantos.

A mi me duele Cuba, confío que a muchos también

Fotografías tomadas de diferentes páginas de Facebook.

Con Martí en el corazón y en los brazos.

Pedrito nacio en Nuevitas, un pueblito al norte de Camaguey. Siempre fue un niño muy despierto, con ansias de saberlo todo y con un corazon enorme donde cabía todo el amor del mundo. Pedrito es de esos niños que lo preguntan todo, parecía tener tatuado en la frente; quiero saberlo todo.

Su abuela Margarita , fue maestra muchos años, una mujer profundamente martiana. Enseñó a leer a Pedrito con libros de Marti, le enseñó a entenderlo y a amarlo.

Pedrito hizo suya la frase del apostol, “ser cultos es el único modo de ser libres” y él estaba decidido a ser un hombre libre; en el sentido exacto de la palabra libertad. A los 5 años ya se había leído Ismaelillo, La Edad de oro y hasta los versos sencillos de Marti.

En todos los actos públicos en su escuela, Pedrito leía algo del Apóstol. Muchos se asombraban de los conocimientos de ese niño de 1er grado, capaz de recitar versos y citar frases de Martí.

En las noches de apagón en su pueblo, se sentaba al lado de su abuela Margarita y le pedía le contará historias de Martí . Su abuela le contaba de como organizó la guerra de independencia, de su amor por la patria, por su hijo, de su sacrificio por la libertad de Cuba.

Una vez su papá le trajo de regalo las obras completas de Martí. Le costó trabajo conseguirlas en La Habana, pero sabía que para su hijo ese era el mejor regalo posible. Pedrito las guardó como un tesoro junto a una foto del Apóstol.

Un mes de septiembre, todos corrían por el pueblo, cerraron la escuela y la tienda que vendía en cuc que estaban una al lado de la otro, compartiendo una pared. Viene el huracán, va a arrasar con todo, es un monstruo, gritaban todos por el pueblo. Aseguraron las casas, se encerraron. Margarita se arrodilló frente a la imagen de la Caridad del Cobre, juró no levantarse hasta que el ciclón pasara y todos estuvieran sanos y salvos.

Afuera el viento rugía con fuerza, como una fiera dispuesto a devorarlo todo. Todo el pueblo quedó sin electricidad, las casas destruidas, los arboles por el suelo; la destrucción era casi total

Cuando el viento comenzó a disminuir y el huracán se alejaba, Margarita dio las gracias a la Caridad del Cobre y se levantó del suelo con ayuda de Pedrito, se asomó a la ventana.

-La escuela y la tienda estan destruidas, el viento las derribo. Gritó Margarita.

Pedrito abrió la puerta de la casa y cruzó la calle, nadie pudo detenerlo, ni siquiera el viento que aún soplaba con fuerza. Corrió directo en dirección a la escuela y a la tienda. Algunos, desafiando los vientos buscaban entre los escombros conservas y refrescos de la tienda; Pedrito comenzo a remover los escombros de la escuela, entre ellos estaba el busto de Martí . Lo tomó en sus manos, lo limpio un poco, lo apretó contra su pecho protegiéndolo de vientos y lluvias y regresó a su casa.

Su mamá comenzó a pelearle.

-Me vas a matar del corazón, Pedrito, casi me muero del susto cuando te vi entre los escombros de la escuela.

-Dejalo mujer, él sabe lo que hacía.

Pedrito los miró y les dijo.

– Perdonenme si los asusté, pero no podía dejar que el viento se llevara a Martí. Sería como si se llevara el futuro de Cuba y yo quiero un día, con Martí en los brazos y en el corazón, ayudar a construir esa patria “con todos y para el bien de todos”. No podía permitir que el huracán se lo llevara, perdonenme.

Margarita lo abrazó emocionada, le acarició el pelo y le susurro al oído; sabes, Martí esta orgulloso de ti, no murió en Dos ríos, vive en niños como tú; en el futuro de la patria.

Fotografía de Yander Zamora, tomada de Internet, un buen amigo me la envío

2 Lourdes en concierto.

Cuando supimos la noticia del fallecimiento de Lourdes Torres, algunos pensaron que su hija Lourdes Libertad, suspenderia su concierto en Alfaro’s. He escuchado historias de artistas que sobreponiendose a penas y dolores han subido al escenario, se deben a su público. Lourdita pertenece a esa raza de artistas, a esos que saben de compromisos y entregas, que convierten su dolor en arte y sus lágrimas en aplausos.

El concierto en Alfaro’s de Lourdes Libertad, es ya historia. Una ovacion con el público de pie la recibio, anticipando emociones y bravos.

Agradece a todos los amigos presentes, en especial a Rosita Fornes que ilumina Alfaro’s en este, hasta siempre a Lourdes Torres.

Desde el inicio supe que sería un concierto diferente. Desde el olimpo de nuestras artes, invocando espiritus, desafiando reglas y decretos, en un conjuro cubanisimo, entre girasoles y aromas de gloria; Lourdes Torres se hizo presente en el escenario. Fue un concierto a dos voces, dos mujeres en escena, burlandose de muertes y finales, en un milagro del arte y el amor.

Entre anécdotas de su madre que Lourdes Libertad comparte entre canciones, entre notas y aplausos, nos trajimos a Lourdes Torres a escena. Tenia que ser en Alfaro’s, donde ella dijo en una ocasión que quería le celebraran sus 100 años, de la mano de su hija y del amor de muchos.

Los aplausos, los bravos, las lágrimas de emocion y las ganas de que la noche fuera eterna, fueron el premio a tanta entrega, fuerza y talento, tanto valor.

Quedan muchas canciones de Lourdes Torres por retomar, quedan nuevas entregas de Lourdes Libertad. Nos volveremos a encontrar entre aplausos y recuerdos, entre canciones y emociones, sobra voz, fuerza y ganas para seguir imponiendose en la escena miamense. Desde la gloria le alientan a seguir, a continuar. Lourdes Libertad lo sabe y acepta el reto, segura y fiel, a su medida, a su manera, ¡Como cualquiera!.

Me niego a este adiós.

Intentó decirme adios. Ensayó las más tristes palabras , mientras poco a poco se hacía niebla y suspiro ante mi.

Tomé sus manos le miré a los ojos, desnudé almas y vidas.

Le hablé de recuerdos, de esos buenos e intensos que sostienen la vida, que son ancla y muralla. Le abracé con fuerza, le susurre al oído un; no te vas, tú te quedas.

Insistió en despedidas. Un, no estaré más estremeció el planeta, desgarró nubes, desarmó arcoiris.

Le besé con recuerdos, con caricias de antaño. Compartimos alientos, suspiros y la vida. Me abrí el pecho, tomé en mis manos mi corazón palpitante. Si te vas, te lo llevas, sin ti se moriría. Me haces trampas, me dijo, me devolvió la vida; me quedaré mi hijo, tú siempre terminas ganando las batallas.

Fotografía tomada de Google o de la página de algún amigo en Facebook, disculpen mi mala memoria.

Ella, creadora de vida y de sueños .

Ella esta siempre en el centro de la vida, desafiante, tenaz, casi invencible.

Tiene el don de poder ser un postre delicioso o el primer café de la mañana. Ella es un almuerzo de domingo o la sopa que alivia malestares. Es un primer dia de clases. Tiene la eterna fuerza del regreso.

Sabe de magias, conjuros, hechizos del amor y de la vida. Invoca fuegos, lluvias, vientos, crea huracanes que arrasan con las penas Adivina futuros, acaricia el presente, lo reordena.

Su voz hace milagros, me convierte en un joven estudante o en un niño que corre; cazando mariposas y esperanzas.

Ella se basta para inventarse sueños, los recrea, embellece; los viste de arcoiris. Los regala generosa y feliz, mientras sonríe.

Consejera de vidas, hacedora de triunfos, se atrinchera en recuerdos, en besos, en te quieros. Se levanta murallas de ilusiones.

Si sus ojos te miran, acarician tu alma, sanan heridas, remiendan corazones; regalan nuevas vidas.

Ella es bruja y hada, leona fiera, paloma, montaña, abismo, puente y aliento, gigante y trueno, lluvia de abril y brisa de verano. Es palma y ceiba, girasol, bandera. Ella es mi madre, mi fuerza, mi bastion, mi aliento.

Hasta siempre Lourdes.

Debería estar durmiendo, el viernes madrugo y sólo tengo mañana para terminar de armar maletas y alistar abrazos; el viernes viajo a Cuba a ver a mi madre.

Aunque lo intento, no puedo dormir, el dolor de la noticia me muerde en el pecho, me invita al desvelo; hoy perdimos a una figura importante de nuestra cultura, voz, temperamento y talento que adornó nuestra escena durante años; Lourdes Torres murió en La Habana. Otra de las grandes que se nos va, que deja espacios vacíos para siempre.

Les confieso que lloré con la noticia, no lloré sólo por el adiós a una artista querida, lloré por una madre que se nos fue, por su hija huérfana. Porque no importan edades, ni carreras, siempre que una madre se va, nos deja irremediablemente huérfanos. Vi el video de Lourdes Libertad y no pude llegar al final, su dolor podía ser el mio, de cierto modo lo compartíamos.

Mis amigos y los que siguen mis escritos, saben que he pasado dias difíciles con mi mamá. Yo , como Lourdes Libertad, pertenezco a esa legion de hijos que al partir, dejaron detrás madre y afectos anclados a la isla y al amor. Yo, como Lourdita, he llorado en la distancia de impotencia, ambos, de un modo u otro nos apoyamos y alentamos en esta desigual batalla contra el final. Uno lucha con todo contra el destino, sin mas armas que un amor inmenso, unos besos y un montón de te quieros.

Por esas coincidencias extrañas de la vida, estaré en La Habana en el último adios de su pueblo a Lourdes Torres. Robaré unos minutos a mi madre e iré a compartir lágrimas con Lourdita, a ofrecerle mi hombro, uno más entre los muchos que las quieren y admiran. No existen las palabras de consuelo, no se inventaran nunca, pero los abrazos se bastan para sostener amigos.

Allí en el adios a Lourdes estarán muchos, desde el olimpo de nuestra cultura vendrá Lecuona a escoltarla, la tomará de la mano y con la misma confianza que la lanzó a la gloria, le dirá; vamos cominito, todo estará bien, muchos esperan por ti.

Lourdes no se nos va del todo, nos deja su arte, sus canciones, su voz. Habitará por siempre en la eternidad reservada a quien supo ceñirse glorias y humildades; en el amor de muchos, en ese sitio exacto reservado a quienes logran ganarse el corazón de pueblos. ¡Hasta siempre Lourdes!