Un infeliz acto de protesta.

bandera al viento
Una bandera, no es jamás símbolo de un gobierno o de un partido, nadie puede apropiarse de ella, pertenece a la Patria, a todos. Para nosotros, los cubanos, nuestra bandera es el símbolo mayor de Cuba, de nuestra Patria, la vemos ondear y nuestro pecho se ensancha con orgullo, nuestros ojos se humedecen y nuestras manos intentan tocarla, acariciarla. Amamos sus colores, franjas y estrella, su historia. Pertenece a todos los cubanos, a los que se quedaron en la Isla y a los que emigraron, llevándosela en el pecho y la memoria.

Hoy, gracias a las redes sociales, leí una noticia que me molesto, me indigno, fue como una bofetada en el rostro y créanme, no soy Jesús, no he aprendido a voltear la mejilla; un grupo de venezolanos en Mérida, quemaron banderas cubanos en protesta por la presencia del gobierno cubano en el país.

Nuestra bandera, es de todos los cubanos, cuando la queman o insultan, todos los que la amamos nos sentimos arder en ira, insultados. Creo que fue una decisión infeliz quemar nuestra bandera para expresar su descontento con la presencia de cubanos enviados por el gobierno. Nadie tiene derecho a quemar la bandera de ningún país por desacuerdos con gobiernos o políticas. Las banderas no pertenecen a los gobiernos, ni a los partidos; son del pueblo, de su historia y orgullo. Quemarlas, es insultar a los pueblos, es un triste acto de odio mal expresado, manipulado y vulgar. Termina irritando a un pueblo disperso por el mundo.

No voy a caer en la trampa de insultar al pueblo venezolano, primero, no es mi estilo, segundo, el grupo que quemó nuestra bandera ofendiéndola y ofendiéndonos; no representa al pueblo venezolano. Lo veo como un acto infeliz, un intento de dirigir un insulto a un gobierno y terminar insultando a un pueblo que desde todos los rincones del mundo indignado y molesto, cubanísimo y amante de su bandera y sus símbolos, sale en su defensa. Tomamos en nuestros brazos las cenizas de nuestra bandera quemada y ofendida, las echamos al mar y ante el asombro de los miopes y tontos que la hicieron arder, un enorme arco iris tricolor inunda el Caribe. Los cubanos desde Europa, África, Asia y America, se deleitan en su esplendor, se abrazan emocionados. Mientras una estrella inmensa nos ilumina, reafirmando que el intento de destruirla fue en vano, florece multiplicada en nuestros pechos y en los brazos que se alzan para defenderla, borrando llamas e insultos.

Allá en lo alto de una palmera nuestra bandera desafía el viento, huracanes y rayos, se burla de intentos de destruirla y sonríe al mañana.
bandera-cuba-quemada

Fotografia tomada de Google.

Advertisements

Malas noticias desde Rusia.

Rusia homofobia, tomada d ela pagina inout post
Leo noticias, créanme algunas hasta me gustaría ignorarlas, no saberlas nunca. A veces pensamos que lo que ignoramos, es como si nunca hubiera sucedido, pero esa actitud de avestruz, no me gusta, me es ajena. Las noticias aunque sean malas, de las peores, hay que enfrentarlas y reaccionar ante ellas.

Rusia, lo que queda como símbolo de la antigua y siempre lejana Unión soviética, es noticia en estos días y mala noticia. Digo siempre lejana, porque a pesar de cursos de idiomas rusos y bombardeos de películas y muñequitos rusos, nunca la hicimos nuestra. Diferencias irreconciliables tal vez, aunque aprendimos a decir, Товарищи (tavárishhi). A pesar de toneladas de carne rusa ingeridas, de televisores descontinuados, ventiladores plásticos y relojes Poljots, nunca fuimos “conquistados” por su modo. Teníamos amigos rusos, al final los pueblos se entienden, por encima de convenios y decretos. En mi barrio, había una rusa casada con un mulato cubano que daba unos escándalos bilingües que hacían historia. No era un problema de antagonismo, nosotros no teníamos muchos en común con esos supuestos e impuestos nuevos amigos que negociaban con nuestras miserias. Tampoco los rechazábamos tajantemente, muchos se mezclaron con nosotros, para siempre y allá quedaron, jugando domino, tomando ron y compartiendo escaseces. Disfrutando nuestro eterno verano y olvidándose de la nieve y del Kremlin.

De esa misma tierra que un día intento ser amistosas a empuje de decretos y convenios, llegan hoy terribles noticias. Mientras muchos países aceptan y legalizan el matrimonio gay y tratan de encontrar leyes y medidas en contra de la discriminación por orientación sexual. Rusia, con su presidente Putin, (debe ser duro ser un hijo de Putin), a la cabeza, lanza medidas homofóbicas y toleran actos de violencia contra personas, solo por su orientación sexual.

No es primera vez que la humanidad asiste pasivamente a actos discriminatorios y de violencia en contra de minorías. Cuando un país y su gobierno toman el camino equivocado deben ser detenidos de golpe y unánimemente, no podemos permitirnos el resurgir del fascismo en pleno siglo 21. La humanidad no puede asistir tranquilamente al nacimiento de extremistas e intolerantes que nadie sabe a donde pueden llevarnos un día. No olvidemos que Putin y su gobierno, controlan armas nucleares, no olvidemos horrores anteriores. Hoy discriminan y acosan a los gay, mañana no sabemos hacia quienes dirigirán su odio y tal vez sea tarde para detenerlos.

También leí que una diputada rusa, con un apellido que recuerda a Mussolini, emulando con Putin, pedía quitarles a las parejas gays los hijos adoptados. Para ella es mejor niños huérfanos sufriendo, que niños con dos padres o dos madres. Esta mujer es, sin dudas, otra buena “hija de Putin”.

Ante estos hechos no bastan frases. No es suficiente que el presidente Obama los critique y diga que no tiene paciencia. No basta dejar de comprar el vodka ruso. Los jóvenes discriminados y victimas de violencia en Rusia, necesitan acciones. Rusia, será, si no se impide, la sede de los próximos juegos olímpicos de invierno. Muchas voces han pedido el cambio de sede. Un boicot castigaría a los atletas, un cambio de sede, seria un claro mensaje al gobierno de Putin, del rechazo mundial a su política homofóbica y discriminatoria.

La Internet ha difundido actos de violencia contra jóvenes gays y hasta asesinatos. En mi opinión es hora de frenar a estos hijos del stalinismo y el fascismo que intentan dar vuelta atrás al reloj de la historia; la humanidad no debe permitírselo. La historia no nos lo perdonaría.

Recuerdo siempre la frase, “a grandes males grandes remedios”. Es hora de unirnos y encontrar ese remedio enorme que detenga a esas fuerzas oscuras que resurgen con fuerza en la Rusia actual. Unirnos y reclamar el cambio de sede de los juegos olímpicos de invierno, exigir por parte de presidentes y ministros algo más que frases bonitas debe ser nuestro propósito. Ser tolerantes con la intolerancia, es intolerable.

Luchemos por recibir buenas noticias desde Rusia, entre todos podemos lograrlo. Hay muchas frases que expresan que contemplar en silencio una injusticia, es ser cómplice de ella. Alcemos nuestras voces, neguémonos a ser cómplices de esta injusticia. Como leí en un pull-over que lucia, con orgullo, una tarde de mayo un joven en La Habana, “la homosexualidad no es un peligro, la homofobia si”
012 (2)

Fotografia del inicio, tomada de la pagina inout/post.

Despedidas.

Emigrar, nos sumerge en un mundo de holas y adioses.  Hemos vivido y sufrido despedidas,  aún nos quedan por vivir muchas más. Llevamos con nosotros la maldición del  eterno adiós. Nosotros, que vivimos entre bienvenidas y despedidas, holas y adiós, sabemos muy bien el significado de separarnos de un ser querido, aunque sea por breve tiempo.

Ver a dos personas desgarrarse en un adiós, siempre nos conmueve, estremece recuerdos y vivencias. Saber de despedidas, nos hace solidarios con los que se despiden, nos hace comprenderlos y conmovernos. Nadie sabe mejor que nosotros el dolor de decir adiós, de retener en el recuerdo a seres queridos.

Hace un par de días, vi despedirse a dos muchachos, dos amantes, un fuerte abrazo y un beso que se resistía a terminar, hizo volver a muchos la cabeza, no falto algún gesto de desagrado, como si su condición de gays, les negara el derecho a despedirse, a decirse adiós libremente. Cuando uno de ellos abordo el avión, el otro, con lagrimas en los ojos se sentó a mirar el avión. Pretendía adivinar a su amigo en su asiento, decirle de nuevo adiós, aunque no podía verlo, mirar fijo al avión, los acercaba, alargaba en cierto sentido el momento de la despedida. Cuando el avión despego, lo siguió en la distancia, se paso la mano por los ojos y se fue. La tristeza, el dolor, el amor y los adioses, desconocen de fobias y frustraciones, no entienden de cara serias e incomprensiones, son como los besos, libres, desconocedores de condenas y mentes estrechas.

Entre las caras de disgusto, los gestos desaprobatorios y el amor que emanaba del adiós de los dos muchachos, me quede, para siempre, con el amor. Mis amigos, saben que siempre apuesto por el amor. Créanme, no recuerdo los rostros de los que se molestaron por esa expresión de amor, solo recuerdo los rostros tristes y enamorados de los muchachos al despedirse, sus miradas que se negaban a dejarse ver, su querer retenerse uno al otro a pesar de la conciencia del adiós inevitable.

Muchos que son incapaces de condenar el mal, de ayudar a alguien si cae, de dar una mano en el momentos justo. Esos que no tienen tiempo para dedicar a hacer de este, nuestro mundo, un sitio mejor, son incapaces de conmoverse ante una expresión de amor. Ante un hecho que debería conmoverlos y hacerlos aplaudir el amor, prefieren contraer el rostro y hacer un gesto de negación con la cabeza; niegan el amor, que no conoce de reglas, prohibiciones, ni incomprensiones.

La emoción solidaria con estos muchachos, me impidió reaccionar y pedirles permiso para hacerles una foto que me sirviera para el escrito que ya daba vueltas en mi mente, se que no se hubieran negado. Es mejor así, tienen el rostro de cualquiera que ame, de cualquiera que su amor se eleve por encima de tabúes y absurdos, tienen el rostro de la esperanza y de un mundo mejor, el rostro de los que aman sin temores, con la certeza que el amor, todo lo puede y vence!

Fotografia tomada de la pagina WHOF.

Mi amigo, Libertad de expresion.

No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.

Voltaire

Nació, en una asamblea, una de esas terribles asambleas de unanimidad, donde discrepar, era un acto suicida. Su mamá, una mujer sencilla, de voz dulce, algo tímida, ese día, decidió hacerse escuchar, se despojo de miedos y trabas. El clima de la asamblea, se había ido caldeando, en su punto mas fuerte, su mamá, la que nunca había hablado en una asamblea, la que siempre era señalada como ejemplo de persona cumplidora y obediente, pidió la palabra. Mientras con una mano se acariciaba la barriga inmensa, con la otra, sostenía el micrófono. No estoy de acuerdo, eso es una injusticia, déjenlo hablar! Su voz naturalmente dulce y baja, adquirió matices heroicos, el eco de sus palabras, retumbo en el salón de reuniones, estremeció a todos los presentes. El presidente de la asamblea, la fulmino con la mirada, lamentó haberle dado el micrófono, casi se levanta a arrebatárselo él mismo. El y otros más de la presidencia, arremetieron contra la mujer. No pretendían razonar con ella, dialogar; la insultaban, hasta un, comemierda! Mal agradecida, se escuchó decir. Ella, sin soltar el micrófono, repetía una y otra vez; es una injusticia, tiene derecho a que le escuchen, aunque ustedes no estén de acuerdo con lo que dice, hay que dejarlo hablar y escucharlo con respeto.

En plena discusión, comenzaron los dolores de parto, se aguanto el vientre con las dos manos, el micrófono cayo al suelo, acompañado del líquido que corría por sus piernas, amenazando inundar el local. Todos se paralizaron, se escucho una voz; ayuden a esa mujer, va a desmayarse! Apareció una sabana, un poco de agua caliente y una vieja dispuesta a ayudarla. Fue un parto doloroso, pero el niño nació sano, sin problemas. Su nacimiento, puso fin a la absurda  asamblea.

El día de inscribirlo, se armó un revuelo inusual en el registro civil. Abogados y notarios, fueron llamados. Era la primera vez que se escuchaba ese nombre, un hombre muy serio, llevaba años inscribiendo niños, la miro fijo; usted tiene el derecho de ponerle el nombre que quiera a su hijo, ha pensado en las consecuencias que tendrá para él, andar por la vida con ese nombre? Se que será un nombre difícil, pero mi hijo, sabrá llevarlo, lo se. Quedo asentado en el registro civil; Libertad de expresión Pérez Gómez.

Tal vez impulsado por su nombre, o concebido por un espíritu santo de nuevo tipo, su vida quedo marcada, para siempre, por un afán de lucha incansable por la justicia, por la libre expresión. Gustaba de conversar con los que tenían opiniones contrarias a él. Dialogar, discutir sin agresiones, intercambiar opiniones, consumían la mayor parte de su tiempo. Siempre estaba rodeado de personas, de cierta manera, se hizo popular.

Muchos falsos amigos se le acercaron, ese tipo de personas que solo quiere escuchar a los que coinciden con él. Para ellos, la libertad de los demás terminaba, donde empezaban las diferencias con su opinión. Ese tipo de persona que cree que el mundo es sólo un eco de su opinión; los que discrepen, están equivocados y deben ser eliminados y  convencidos por cualquier medio, ese es su lema en la vida y en la muerte. Cuanto te queremos y necesitamos, le decían. Cuando aparecía una opinión contraria, esos falsos amigos, le recordaban a quienes presidieron aquella asamblea donde nació inesperadamente. Su madre, se lo había contado mil veces, preparándolo para que cuando creciera, su nombre no fuera una carga pesada sin sentido.

Una mañana, se fue a vivir a otro  país, ahí si estarás bien, le dijeron sus “amigos”. Muchos hasta decidieron acompañarlo, otros eran sus intereses. En la constitución, hay leyes que llevan tu nombre, vas a estar feliz viviendo allá, le decían dándole palmadas en el hombro.

Un día el Sr. Pérez Gómez, mas conocido por su nombre, Libertad de expresión, sufrió una terrible decepción, un duro golpe; vio manifestaciones, mujeres maltratadas, sólo por tener opiniones contrarias. Supo hasta de aplanadoras rompiendo discos, de insultos, gritos. De repente, aquella asamblea donde nació, tomaba la ciudad por asalto y él a diferencia de su madre, no tenia una barriga que aguantarse y un hijo para parir en el momento justo. Se pregunto, ¿Donde estoy? ¿Qué he hecho? Quiso ir a cambiarse el nombre, no quería llevar por más tiempo un nombre que no existía, que se convertía en una utopia. Sus verdaderos amigos, aquellos que no siempre estaban de acuerdo con él, pero sabían como discutir y defender sus ideas, no lo dejaron. ¿Qué diría tu madre si viviera? No entiendes que mientras lleves ese nombre, se mantiene viva la esperanza de que un día exista realmente la libertad de expresión. No será lo mismo decir; soy amigo de Juan Pérez Gómez, que decir, Libertad de expresión, es mi amigo. Comprendió que sus amigos tenían razón. Costaría trabajo, habría que reeducar a muchos, hasta rehacer mapas genéticos. Un día, su nombre, no seria solo letras en una partida de nacimiento o en una ley de leyes.

Una tarde, sin imaginarlo él mismo, sin saber como, Libertad de expresión, parió miles de hijos, muchos, se las arreglo para criarlos a todos. Cuando crecieron, salieron a recorrer el mundo, a cambiarlo!

Fotografia de Yohandry Leyva.

Escribir!

Escribir, no es fácil, siempre le digo a mis amigos que una idea surge y nos lleva a donde quiere, cobra vida propia, escapa a nuestra voluntad. Escribir, no es un acto voluntario, premeditado, es un poco una caja de  Pandora, la destapamos y nos esperan sorpresas. Sabemos como empezarlo, las primeras líneas; el final, se va conformando, nos va llevando, sin darnos cuenta.

En una ocasión, un amigo me sugirió el tema que dio origen a  “La madre del soldado” , cuando lo leyó, me dijo; yo quería que lo hicieras desde la perspectiva del soldado, no de la madre, siéntate tú a escribirlo entonces, le dije, así es como lo concebí yo. No se puede escribir por decreto o por encargo, tampoco pretender satisfacer a todos al hacerlo, es imposible.

Hace años, escribía solo para mi lectora favorita,  mi madre, para ella, todos mis escritos, eran maravillosos, aún guarda muchos. En ocasiones, escribía algo para leer en público en la Universidad o en el trabajo. Después, de la mano de mi musa transoceánica, retomé el oficio de escribir, comencé a escribir para mis amigos. Ellos me halagaban, nunca discrepaban, todo era un idilio perfecto.

Al comenzar a escribir en mi blog, al ampliar el espectro de  mis escritos y en ocasiones incursionar como analista político, comenzaron las primeras críticas, los desacuerdos.

Saben, me encantan las discusiones, uno termina enriqueciéndose.  Me sorprende y fascina saber que me leen gente que no conozco, que tal vez nunca conoceré personalmente. Dialogar con ellos, es una aventura apasionante.

Disfruto la tranquilidad, un río que corre despacio, sin hacer ruido, pero cuando las aguas se revuelven, cuando anuncian tormenta, estoy en mi elemento. No se si es por ser signo de fuego o por aquello que me dijo un día una santera, que era hijo de Chango, pero el calor de  una buena discusión, me estimula, me reanima, termina sacando lo mejor de  mi. Por supuesto, disfruto discusiones respetuosas, entre amigos o entre desconocidos tolerantes, que no intentan imponer su criterio. Insultos o desafueros, prefiero ignorarlos, no me gusta cargar con la energía negativa de nadie.

A veces, alguien me dice por que escribiste esa frase, por que no tocas tal tema, otros me sugieren temas y enfoques. No puedo, ni pretendo complacerlos a todos. Cada nuevo escrito es como un nuevo hijo, un parto. A un hijo, lo amamos tal y como es, como vino al mundo. Podemos darle algún consejo, enseñarle algo, sugerirle, pero es su vida y tiene que vivirla!

En mi blog, tengo que aprobar todos los comentarios antes de  hacerlos públicos. Solo en una ocasión, hice uso del derecho de enviarlos a la basura; alguien comentando sobre “Un concierto” , se paso, una cosa es comentar, discrepar y otra agredir y faltar el respeto.

La diversidad de opiniones, la diferencia, tiene un encanto especial para todos. Para los que nos criamos en una única opinión, sin derecho a discrepar, ese encanto especial adquiere caracteres especiales, casi mágicos. Disfruto enormemente, cuando alguien discrepa, muchos de mis escritos, nacieron al calor de discusiones, sin ellas, mi blog, seria muy aburrido. Mi intención, no es molestar a nadie con mis escritos, es continuar expresándome, a mi manera, dejándome llevar por temas e ideas. Seguro que el camino es largo y con ustedes a “mi vera” resulta más agradable y emocionante.

Prepotencia?

Hoy en la mañana, mientras publicaba, las calles habaneras, alguien, comento una frase o párrafo en uno de mis escritos. Molesto, irritado, arremetió contra esa frase. Me recordó tanto a otros que sacan frases de Marti de su contexto y las hacen suyas, las repiten hasta el cansancio, que no pude menos que sonreír, no le di importancia. La persona insistía, se sentía ofendida y arremetía contra mí. Me reclamaba, sin razón, por haber dicho, lo que realmente no dije.

Lamentablemente creo el punto fue la interpretación. No soy culpable si el día de las clases de interpretación de lectura, en la escuela, falto o se distrajo. Trate de explicarle, de hacerle razonar. Le aclare, incluso, que lo leí en público a la persona que lo inspiro, que me dio las gracias, entre lágrimas y aplausos.

Este personaje, llego hasta a decirme; llevo años leyéndote, desde el foro de Univision. Me sorprendí; mami, con cuenta de Internet! Y con otro nombre y fotos, criticando mis escritos! Ella es la única persona que puede decirme, llevo años leyéndote, por mucho tiempo escribí, sólo para ella. Mi blog, tiene menos de un año, mis amigos  y los que me siguen, lo saben. Yo, escribiendo en el foro de un canal de televisión que ignoro y nunca veo? Le aclare su error, siguió insistiendo, que si el nombre o el nick, que si era yo. Me robaba tiempo, tenía que terminar de publicar un escrito e ir al gym. Aún así, le dedique unos minutos, no muchos, todos sabemos que por acá, andamos escasos de tiempo.

Pienso que las redes sociales, son para intercambiar ideas opiniones, para enriquecerse mutuamente. He ganado y sumado amigos virtuales muy importantes para mí. No las uso para discutir con nadie. No pretendo que mis amigos reales o virtuales, piensen como yo, el mundo seria muy aburrido si todos pensáramos igual. Existe un punto, un limite entre no pensar igual, ser tolerante y agredir a quien no piense como nosotros o a quien no entendemos o mal interpretamos. Traspasar esa línea, o manifestar ideas inaceptables, aún en amigos virtuales, obliga a veces a tomar medidas.

Recuerdo, cuando comenzaron los levantamientos en el Medio Oriente. Hubo personas que desde la comodidad de su apartamento, con aire acondicionado, coca-cola en mano y barriga llena,  llamaron a los cubanos de allá a salir a la calle, a inmolarse. Ya no están en mi lista de amigos, no lo fuimos nunca, hay diferencias, que alejan definitivamente a las personas, que borran los puntos en común, si alguna vez, los hubo. Cuando la propuesta de prohibir y limitar los viajes a Cuba, también hubo algunos que se pasaron, llegaron al extremo. Querían hacernos pagar a muchos por sus heridas y cicatrices. Comprendí que, al final, éramos extraños, no amigos. Ser un buen poeta, no es suficiente para ser mi amigo, hay que ser buena persona también, tener valores humanos.

Cuando comprendí que dialogar con esa persona, que me acusaba de discriminatorio, entre otros adjetivos, era imposible, decidí hacer un click, que nos separara y aislara para siempre. No me gusta dialogar con sordos, perder mi tiempo.

Después supe, que esa persona, me acusaba de prepotencia, por eliminarla de mi lista de amigos. No lo saque de mi lista de amigos virtuales, solo corregí un error, nunca debí aceptarlo, un par de amigos virtuales en común, no bastan para aceptar a alguien. No me molesto cuando amigos virtuales o reales, deciden tomar otro camino, respeto su decisión, a veces las personas cambian, o no son lo que pensábamos.
No, no es prepotencia, por darle un nombre conocido, es rectificación de errores. Prepotencia, hubiera sido no escucharle, no dar explicaciones. Lo que hice, fue solo, poner las cosas en su lugar, no tengo tiempo para discusiones absurdas, mi oficio no es dar clases de interpretación. Prepotencia es pretender hacerme corregir un escrito, porque le molesta una frase, cuestionarme algo que exprese muy claro. Lo siento por esa persona, la frase se queda ahí, en el texto, expresando exactamente lo que quise decir.  Se queda, donde la mayoría la entiende, acepta y hasta la aplauden, cuando se me ocurre leer mis escritos en publico.

Maricon y marxista!

No, no se asusten, no voy a volverme mal hablado ahora, tampoco pretendo escandalizarlos, tranquilos. Siempre le digo a un amigo que el exilio es duro, cuando quiero justificar algo, que antes no hacía, o se me va alguna palabra o expresión que no solía decir. Este no es el caso, voy a tratar de un caso de discriminación. Un caso real, aunque ocurrió en el mundo virtual de la Internet. Agravado, porque el acto discriminatorio, fue cometido por personas que pertenecen a minorías y algunas que presumen de mente abierta y libre pensadores.

Tengo un  amigo, que gusta de llamar las cosas por su nombre, no se anda por las ramas, va directo al grano y dice lo que piensa. Además de ser directo y claro, escribe muy bien, sabe usar el español y lo usa bien, se hace entender. Un día lograre sentarlo a mi lado y hacerlo leer en público, algunos de sus escritos. Hace un par de días, me contaba, que en una pagina de Facebook, luego de expresar sus ideas, un grupo, integrado por personas de origen haitiano y cubano y una supuesta/o libre pensadora/o de mente abierta, al calor de la discusión, lo llamaron; maricón y marxista. Fue excomulgado, bloqueado de la página, vaporizado. Mi amigo se convirtió de pronto en un disidente de nuevo tipo, sin saberlo, sin proponérselo.

Converse con mi amigo, le di mi punto de vista. Realmente, me parece muy fuerte llamar a alguien; maricón y marxista, solo porque no coincide con nuestros puntos de vista. Minutos antes el maricón marxista, era un amor. Se atrevió a discrepar y ante la fuerza de  razones y palabras para discutir, resulto más fácil intentar ofenderlo. Como le dije a mi amigo, lo de maricon, dicho con alguna palabra mas suave y menos ofensiva, puede perdonarse, pero marxista! No hay derecho a ofender a nadie de esa manera! Solo bromeo, si el marxista es consecuente con sus ideas, lo respeto y hasta podría darle, “un sobrio apretón de manos”. Discriminar o despreciar a alguien, porque no piense como nosotros es tan terrible, como hacerlo por su origen, color u orientación sexual.

A veces, hay personas que presumen de mente abierta, coquetean con la liberalidad, pretenden que nada humana le es ajeno. Si alguien, discrepa de ellos, si se les enfrentan y defienden su punto de vista, se despojan del disfraz, se les cierra la mente, son capaces de, al “amigo” gay, soltarle de pronto; maricon! Como si recordarle su orientación sexual, le restara fuerza a sus argumentos. Es como si me amigo, alterado, le hubiera soltado, cállate tu, heterosexual!

No somos capaces de discutir de forma civilizada, de dialogar. Hay personas que echan mano a ofensas, cuando sus argumentos se diluyen. Momentos antes, abrazaban al negro, le pasaban la mano por el hombro al gay y compartían un café hasta con un chino, pero si algunos de ellos, le rebate un argumento, ausentes de razones, acuden a ofensas e insultos. Creen que así los silencian, se equivocan, son ellos los que se anulan, se auto bloquean, se desploman y auto vaporizan del mundo de las personas racionales. Sus razones y argumentos, si tenían fuerza, la pierden, se diluyen.

Por que si alguien pertenece a una minoría, por origen u orientación sexual, algunos, lo aceptan como iguales, solo cuando son obedientes y mantienen un discurso agradable. Si se les ocurre alzar la voz, si convencidos que todos somos iguales, discuten de tú a tú, cuando sus razones son demoledoras e irrebatibles, entonces  algunos le gritan, tenias que ser…! Como si esa fuera razón para silenciarlo, para quitarle la razón.

Todos las minorías, algunas, no tan minorías, están orgullosas de serlo, exhiben su color, origen y orientación sexual con orgullo.

No conozco a ningún gay, que se avergüence de serlo, al contrario, las marchas de orgullo gay, no son un cuento o propaganda, son realidades. No conozco a hispanos, arrepentidos de serlo, ni negros queriéndose pintar de blanco, si los hay, son aberraciones, excepciones, no mayoría.

Pretendieron silenciar a mi amigo, llamándolo maricon y marxista, me imagino la que se armo en esa pagina. Me hubiera gustado leer todo lo que se dijeron, creo que hasta pagaría por una copia. Saben, al final, me alegro de esa discusión, mi amigo, comprobó, una vez más, que es un hueso duro de roer, que es capaz de cantarle las cuarenta y hasta las ochenta a cualquiera. Yo, me apropie de un titulo que me sedujo. Cuando mi amigo, me contaba lo sucedido, solo le dije; maricón y marxista, que buen titulo para un escrito.