La Habana, entre sueños y memorias.

La Habana se me pierde en los recuerdos, se acomoda en memorias, descansa en mi pecho y en mi mente, segura de regresos y futuros.

Dos años sin mirarnos cara a cara, sin renovar energías y recuerdos, sin esperarme del brazo de mi madre.

Mi Habana viene a buscarme en madrugadas, aprovecha mientras duermo, no viene sola; trae a mi madre, segura de victorias y regresos. Revive mi infancia, mis sueños más brillantes; me abraza en noches solitarias.

Sabe que con mi madre como aliada, me tiene atado a palmeras, girasoles. En mis habaneras madrugadas, sinsontes me despiertan, tocororos colorean memorias y futuros, una voz dulce acaricia oídos y recuerdos. Ella revive en cada uno de mis sueños, una mano necesaria me acaricia, un inconfundible: ¡hijo mío! Ensancha mi pecho, vuelvo a ser niño, adolescente, joven, amaso mis sueño con polvo de memorias; tejo un futuro luminoso.

Ellas me esperan, vencedoras de adioses, de finales, seguras de mi fuerzas, alentando mis sueños, mis intentos. A ellas me debo.

Lady Charisse, reina de la noche.

Juan nació en un humilde barrio habanero, uno de esos barrios donde no llegan delegaciones, turistas, ni esperanzas.

Juanito fue siempre un niño obediente, era muy presumido, le gustaba cuidar su ropa y estar bien peinado. Cuando su mamá se maquillaba, le gustaba mirarla. Ese ritual en que su mamá, de un ama de casa cansada, se transformaba en una mujer deslumbrante, le fascinaba; ejercía una magia especial sobre él.

Un día su mamá lo sorprendió, frente al espejo, un creyón de labios en la mano, intentando hacerse bella, como ella. No lo regañó, no lo repudió, lo sentó en sus piernas y le explicó que los hombres no usan maquillaje, le repitió la frase, el hombre mientras mas oso, más hermoso. Juanito no entendía lo que su mamá le decía, por eso lloró cuando su mamá decidió no dejarlo entrar más a su cuarto cuando se maquillaba y escondió sombras, coloretes, polvos y creyones, lejos de su alcance.

Mientras estuvo en la primaria, su vida fue más o menos normal, cuando empezó en la secundaria, fue objeto de burlas y bromas por sus compañeros; ser diferente es una carga difícil de llevar para un adolescente. Durante una escuela al campo, se hizo muy amigo de Lourdita, ella le prometió estar siempre a su lado. Lourdita era muy linda, tanto, que todos los muchachos estaban bobos con ella. A ellos les molestaban las largas conversaciones de Lourdita con Juanito, no entendían que prefiriera la compañía de ese chico que odiaba las clases de educación física y que hablaba raro y gesticulaba mucho. Un día Lourdita se hizo novia de Armando y eso los alejó un poco, pero no terminó la amistad, siguieron viéndose y compartiendo secretos y planes.

Juanito creció, cuando tenía 16 años se vistió por vez primera de mujer. Lourdita le prestó las ropas y el maquillaje. Tienes que encontrarte a ti mismo, ser feliz, aunque te cueste la vida, rompe esquemas, asúmelo, sólo así podrás ser feliz. Esa noche Juanito fue feliz, caminó por las calles habaneras, escuchó piropos, se sintió deseada y mujer.

Cuando estaba a solas con Lourdita, le gustaba doblar canciones, imitaba a Annia, a Mirta, a Maggie, Rosita Fornes era su preferida. Lourdita lo aplaudía y lo animaba, un día Armando llegó en plena función, Juanito se asustó y fue a parar la grabadora, Armando lo detuvo.

– Sigue, me gustó, deberías hacerlo con más público, tengo un amigo travesti que podría ayudarte.

– De verás Armando, ¿crees que lo hago bien? ¿Me ayudarias?

– Claro Juanito, yo soy de mente abierta, por eso me hice novio de Lourdita y aunque te he robado tiempo junto a ella, nunca me opuse a la amistad de ustedes, es más, creo que eres un tipo muy valiente, te admiro.

Lourdita lo besó y Juanito, emocionado, lo abrazó.

Quince días después Juanito se presentó en una de las llamadas fiestas de diez pesos de La Habana. Lourdita tuvo que viajar a Matanzas por una novedad en la familia, no pudo estar presente para apoyarlo y ayudarlo con maquillajes y vestuario. Antes de irse lo llamó y le dijo que le había dejado un vestido en una jaba de la shopping, escondido en el portal, que pasará y lo recogiera. Juanito tuvo que improvisar maquillajes y accesorios. Con lápices de colores y desodorante en crema, creó sombras, con el betún negro maquilló sus pestañas y con el polvo de color rojo le dio color a su cara. Como accesorios se puso unos aretes de su abuela que siempre guardaba como recuerdo.

Cuando anunciaron a Charisse, la revelación de la noche, un reflector la iluminó, Juanito se sintió, la reina de la noche. Los aplausos le hicieron feliz. Cuando terminó A mi manera de Annia, una ovación estremeció la azotea donde se celebraba la fiesta, dio las gracias , hizo un gesto y comenzaron a escucharse los acordes de, Sin un reproche, de Meme Solis, por Rosita Fornes. Había copiado gestos y andares de su ídolo, lo aplaudieron de pie. Los organizadores de la fiesta anunciaron por el audio que desde esa noche Charisse era parte del elenco de las noches de La Madriguera.

Todas las noches de los sábados, en La Madriguera, el alter ego de Juanito, la deslumbrante y dueña del escenario, Charisse, complacía a su público. Juanito era feliz en escena, se sentía seguro de sí mismo. Entre aplausos bravos y los gritos de sus admiradores, se había encontrado y disfrutaba las mieles del triunfo y la seguridad que da disfrutarlo.

En 1994, una mañana Lourdita lo llamó, fue breve.

– Armando tiene una lancha, se va junto con unos amigos y yo con él, todos están de acuerdo que vayas con nosotros. Es tu oportunidad de una nueva vida, Charisse triunfará en las noches de Miami. Nos vamos mañana

Juanito no lo pensó dos veces, un si, seguro y estruendoso fue su respuesta.

Esa noche la pasó junto a su madre, la besó muchas veces y llenó sus ojos con su imagen, no sabía cuándo volvería a verla y quería llevarse su recuerdo como escudo y aliento. Su madre conversó con él; las madres tienen ese don especial, esa magia de adivinarlo todo.

– Juanito, siempre serás mi hijo del alma y siempre estaré a tu lado para apoyarte y alentarte. Quiero que sepas que cuando intenté alejarte de maquillajes y de todo lo femenino, fue una reacción para protegerte, sé que el mundo es difícil para ti, pero quiero que sepas que no estás sólo, yo estoy a tu lado y lo estaré siempre. Hay muchos subiéndose a lanchas y balsas y buscando una vida mejor en Miami, me dolería mucho no tenerte a mi lado, pero te prefiero feliz y viviendo tu vida al norte. Si decides irte, yo estaré esperándote siempre y pediré por ti todos los días, te amo mi hijo.

Madre e hijo se abrazaron entre lágrimas, en silencio, las palabras cedieron espacio a un abrazo sin final; se hicieron poesía.

En Miami, Juanito conoció a Raúl, un hombre, divorciado, con hijos, se amaron al mirarse y se fundieron en un beso que solo la muerte podría poner fin.

Raúl lo alentó y ayudó a presentarse en una discoteca gay. Seria su primera presentación en Miami. Escogió bien su repertorio, números de Rosita, Moraima, Maggie y Annia le garantizaban éxitos y aplausos en un público mayoritariamente cubano. Cuando salió a escena, saludo a Lourdita y a Armando, que no podían perderse la primera presentación de su amigo en Miami.

El dueño de la discoteca, a última hora decidió presentarlo como Lady Charisse, para darle más realce y bombo a su presentación. Entre luces y música una voz anunció el debut en Miami, de Lady Charisse, una de las reinas de las noches habaneras.

Los aplausos, el apoyo de amigos y admiradores, los gritos de bravo y de otra, otra, le abrieron el camino al triunfo; Lady Charisse, sería también, una de las reinas de las noches miamenses.

Juanito, Lady Charisse, se presentaba en discotecas y fiestas particulares. A pesar del triunfo, de sus vestidos caros, de sus maquillajes de marca, de sus accesorios caros, no olvidaba nunca su primera noche; hay recuerdos que siempre están con nosotros, como columna y aliento.

Raúl y Juanito, se compraron una casa juntos. Un buen día, Juanito decidió vestir siempre de mujer y comenzó una larga transformación, quería ser mujer. Raúl lo apoyaba, cuidaba y alentaba.

Un día, un grupo de amigos se reunió y entre tragos y chistes, uno le preguntó a Juanito.

– Cuando estas a solas contigo mismo, ¿ Qué te sientes? ¿Hombre o mujer?

Juanito lo miró muy serio, miró a su alrededor y con voz cortada por las lágrimas dijo:

– Mujer, yo me siento mujer.

Sus amigos lo aplaudieron, Lourdita lo besó. Raúl lo abrazó fuerte.

El tiempo pasó y los éxitos de Lady Charisse continuaron, Raúl a su lado siempre, pendiente de todo, de su vida y su arte.

Un día Lourdita le preguntó.

– ¿Eres feliz?

– Mucho, Lourdita, mucho, tengo mi carrera, puedo vivir como mujer, a pesar que nunca he tenido el valor de hacer la transformación total. Tengo a Raúl, su amor me hace fuerte. Nadie ni nada podrá separarnos nunca, sólo la muerte y si uno de los dos muere, sé que nos volveremos a encontrar y a amarnos en otra vida, soy feliz y mucho. Recuerdo cuando me decías que debía luchar por mi felicidad, nunca pensé tener esta vida. Estoy lejos de mi madre, pero viajo a verla con frecuencia, la cuido y ella está feliz de verme con Raúl . Dime Lourdita, ¿ Necesito algo más para ser plenamente feliz?

Lourdes y Charisse se abrazaron, más que amigas, eran como hermanas, tejiendo vidas y futuros.

Raúl llegó, saludó a Lourdita, besó a Charisse, ella le susurró al oído: ¿me amas?, él le respondió: te amaré eternamente.

Lady Charisse continuó presentándose en las noches de Miami y ustedes y nosotros aplaudiendola y alentándola. Hay gentes así, que nacieron para ser, ¡Reinas de las noches!

Aclaración necesaria.

No pretendo hacer la biografía de Lady Charisse. Una foto que ella público y un comentario de un amigo, me animaron a armar este cuento, a rendirle homenaje a la amiga. Adorné la historia a mi manera, sea esta mi intención de alentarlo a seguir y a luchar, más allá de adversidades y penas.

Gigas, limones y guarapo en un barrio habanero.

En La Habana de todos, en un barrio cualquiera, Cunda está colando café, alguien toca a la puerta.

-Vaaaaa que estoy colando.

Cunda endulza el café, lo prueba y va a abrir la puerta.

– Ay Reglita que alegría verte, hace un ratico estaba pensando en ti. Ven vamos pa’ la cocina que acabo de colar.

Cunda sirve el café y van para la sala a saborearlo, entre chismes, noticias y recuerdos.

– Mi santa te quedó especial ¿ Cómo te las arreglas para hacer un café tan rico?

-No te hagas que tú sabes que este es Bustelo, mi hermano me manda siempre. Por suerte tengo una reservita, porque con esto del virus y la suspensión de los vuelos, no ha podido mandarme en estos 2 meses. Disfrútalo, porque el de la cuota no hay quien se lo empuje.

-Este me lo tomo como la canción, despacito.

– ¿Qué tienes en esa jaba? ¿Fuiste al agro?

– Limones, mi santa, limones, que son la base de todo, donde nace un limón, mueren las dificultades.

– ¿Qué disparates tú estás hablando mujer? ¿ A Santo de qué viene esa apología del limón?

– Tú estás atrás del palo, ponte pa, tu número que te veo más perdía que la carne e’ res. ¿ Tú no sabes que la limonada es lo mejor que hay? Gira que te veo fija y ponte a hacer limonada. Ahora la última es la limonada y el guarapo. Vamos a resolver los problemas a golpe de guarapo y limón, ¿Qué te parece?

– Yo creo que a ti el susto que pasamos con los avestruces, las jutías y los cocodrilos que amenazaron darnos por la cuota te afecto el cerebro. La limonada es refrescante, pero tampoco es pa’ tanto ¿o es que acaso piensan resolver los problemas ahora a base de limón, guarapo y juguitos? Que no jodan, que si no hay limones es porque han acabado con los limoneros, como han acabado con las guaraperas. Cualquier día le pido a mi hermano que me mande un guarapo de la Yuma, pa, no olvidarme del sabor, tú sabes como es eso.

– Chica, ¿tú no ves las noticias? No sólo limón, limonada y guarapo, hasta masa de pizza nos van a dar. El guarapo y la limonada deben ser pa’ bajar la masa esa, porque será pizza con na’. ¿ Tú tienes microwave mi negra? Oí algo que la masa de pizza es sólo pa’ los que tienen microwave, los demás que se jodan.

– Cállate ya que me vas a volver loca y dejate de jodedera, que yo tengo la presión por las nubes y si me como esa masa de pizza, exploto como kafunga.

– Yo sólo quería hacerte reír mi santa, que hay sólo dos opciones: reírse o gritar y si gritas te puedes buscar lo que no está pa’ ti y yo prefiero reírme, pa’ no llorar. Oye ¿tú no tendrás por ahí un giga que me prestes? Estoy pasmá y quería ver si entraba al feisbú a ver como estaba el solar con esto de los limones y el guarapo.

– ¿Chica tú te crees que los gigas florecen como la verdolaga? Que los gigas esos están como que embrujaos. Yo creo que ni Mandrake el mago, al frente de Etecsa, los desaparecería mejor, que lo mismo se te esfuman, que se te convierten en na’ en un pestañazo.

– No andes en esa gaveta que tiene cucarachas, que a mi se me desapareció el último. Subí una fotico al feisbú y cuando terminé tenía el saldo en negativo yo creo, tremenda salación la de Etecsa con los gigas.

– Esa gente no se quiere, dan unas explicaciones que ¡yo me quedo boba! No les entiendo nada y al final o les pagas o no te enteras de na’. Mira que yo ahorro esos malditos gigas, me da pena con mi hermano que me recarga el teléfono todos los meses, pero son gigas especiales, etecsianos, que se van cuando les da la gana. Pa’ mi que ni están bien hechos, vaya que con la escasez de materia prima por culpa del bloqueo, les falta algo para que duren más, no sé , pero ahí hay gato encerrao, huele a quemao.

Mientras Cunda y Reglita conversan, tocan a la puerta, Cunda abre la puerta y ayuda a pasar a Micaela que viene con una lupa en una mano y un termo en la otra.

– ¿Mujer que tú haces con esa lupa en la mano?

– Buscando el giga que se me perdió

– ¿Y el termo?

– La limonada, la base de todo, el principio y fin de todas las sustancias. Cuando me faltan las fuerzas me empujó un buche y sigo pa’ alante.

– ¿Tú estás hablando en serio?

– Na’ sólo jodiendo un poco que entre los gigas, los limones, el guarapo, el Coronavirus y la madre de los tomates, el que se salve queda bobo.

– Tienes razón Micaela, esto es mucho para un sólo corazón o mejor aún, esto es demasiado para un sólo giga.

Rien entre todas y Reglita recuerda sus años en un grupo de teatro y hace una parodia de una frase célebre de la película Lucía:

– ¡ Dame un giga mamá, dame un giga!

Fotografías tomadas de Google.

Avispones asesinos, coronavirus y huracanes acechando.

Cuca y María Elena han pasado horas conversando por teléfono, desde que comenzó la cuarentena. Han hablando de todo y de todos. Es su manera de paliar el aislamiento y el aburrimiento. Un buen día Cuca decide visitar a su amiga, claro está tomando todas las medidas necesarias. Cuca se prepara, con mascarilla , guantes y un plástico que le cubre el rostro, no olvida su jabita con Lysol, gel desinfectante y un spray con alcohol de 90. Se baja del auto y más parece una cosmonauta en el espacio exterior que una señora cubana de 70 años visitando a una amiga. María Elena le abre la puerta con mascarilla puesta, le indica que deje los zapatos en la puerta , dispone las butacas de la sala a 2 metros de distancia, entre las 2, una mesa con el café servido. Se saludan sin tocarse, abrazos en el aire y besos a distancia. Se toman el café y comienzan a darle a la sin hueso.

– ¿Cuca, tu estas viendo las noticias? Yo dejé de verlas, no quiero saber de otro síntoma más del dichoso virus ,que cualquier día me muero de un ataque de nervios, Ave María purísima .

– Yo las pongo solo un ratico, entre cocinar, limpiar, ver algo en Neflix y revisar Facebook, apenas me queda tiempo. Aparte como tú dices, si veo muchas noticias termino con una sirimba. Me divierto viendo Facebook, la tonga de chefs de cocina que han aparecido, esto es como un programa de televisión, “Todo el mundo cocina”

– Así mismo mi santa, ya me tienen cansá, con tantas fotografías de los almuerzos, las comidas y hasta de los desayunos. ¿ Estamos en cuarentena o estamos pasando un curso de cocina? El otro día mi nieto Jacinto, quería que le cocinara un invento que había visto en Facebook, le dije: mira comete los moros y el bistec de puerco empanizado y déjate de inventos que ya quisieran mucho probar mi sazón pa’ ponerme a inventar ahora lo que se le ocurrió a perico el cojo.

– Yo entiendo que estamos aburridos y hay mucha gente que no sabe qué hacer. Yo siempre estoy haciendo algo, que en una casa nunca se para, pero ni muerta se me ocurriría poner un video en Facebook de como hacer arroz con leche o frituras de malanga . No critico a quien lo hace, pero coño aflojen que entre los lives de los cantantes y hasta de los travestis y las recetas de cocina, una no va a tener tiempo de nada.

– Me haz hecho reír Cuca, pero no dejas de tener razón. Yo estoy un poco atacá de los nervios, ya estamos en mayo ahorita empieza la temporada ciclónica y seguimos con el virus.

– ¿Y qué me dices de las avispones africanos? Ya me veo con un spray de Lysol en una mano y en la otra uno de veneno para las avispas. Yo le dije a mis hijos que este día de las madres solo quería de regalo, cloro, Lysol, muchos desinfectantes, mascarillas y guantes y también spray de veneno para las avispas, mujer precavida vale por dos.

– Quién nos lo iba a decir hace 4 meses, que ibamos a estar felices si nos regalaban un spray de Lysol. El otro día fui a Navarro y pude comprar 2 pomos de gel desinfectante, estaba tan feliz como el día que me dieron la visa en la embajada americana.

– ¿Ven acá mi santa tu te enteraste de lo que dijo una periodista del noticiero de televisión en Cuba?

– ¿La que dijo que aquí había crisis de comida? A mi me dio pena con ella, caballero, si a mi no me cabe más na’ en el refrigerador. Los mercados están llenos de carne y a los que perdieron el trabajo, les han dado dinero para que compren comida. A Luisito, que trabajaba en el aeropuerto, le dieron más de 200 dólares, sólo para comida.

– Además hay lugares donde regalan comidas a las familias y a los viejitos si llaman a un número les llevan comida gratis a la casa.

– ¿ Qué viejitos mi santa, la gente de la edad de nosotras?

– Cállate mujer, yo hablo de los viejitos, nosotros somos unas teenagers al lado de ellos.

– ¡Que cara más dura tu tienes Cuca! Tu y yo ya tenemos medicare, ¡hasta cuando van a ser pollos los gallos de Menocal!

– Cualquiera que te oye piensa que nosotras aplaudimos a la Fornes, cuando se presentó en la Corte Suprema del arte, no tendremos 15, pero tampoco somos unas viejas de mierda, ahora estoy de lay off porque el hotel cerró, pero yo trabajo, voy al gym y sigo encima de la bola.

– Ten cuidao no te caigas de la bola y te partas un hueso, que a tus años, eso es una salación.

– Ay chica dejate de bobería y ponte pa’ esto, que a mi entre el coronavirus, los avispones y la temporada ciclónica , cualquier día me da un yeyo.

– ¿Quieres que te diga algo? Las noticias exageran, vaya como si quisieran tenerla a una con los pelos de punta to’ el tiempo.

Mientras conversan Maria Elena tose, ella toma lisinopril para la presión. Cuca saca el spray de Lysol y ” fumiga” la sala, se echa gel desinfectante en las manos y un poco de alcohol de 90 en la mascarilla.

– ¡Que exagerada eres mujer! Yo no tengo na’

– Hay que precaver, que aquí si no te mata el coronavirus, te pica un avispón o te lleva un huracán volando. Ay Santa Barbara bendita qué es esto, ayúdanos por tu madre.

– Cogelo con calma mujer, hay que cuidarse, tomar precauciones, pero hay que aprender a vivir con el virus. Yo creo que lo de mantenernos alejados, usar la mascarilla , no besarnos, ni tocarnos la cara, va a durar un buen tiempo. Mientras dure esto, no podemos volvernos locas. Aquí cuando no es el huracán categoria 5, es la fiebre del Nilo, pero siempre inventan algo pa’ tenernos del tingo al tango. Tú tranquilita que de cosas peores hemos salido nosotras o ¿ya se te olvidó el período especial, la neuropatía , la masa carnica, el dengue y los mosquitos persiguiendonos?

– Tienes razón mi santa, que venga la fiera que la estoy esperando, nosotras somos la que somos.

– Ves que tengo razón, hay que cuidarse, porque lo que si no es un invento es la cantidad de muertos y es mejor encerrada y aislada, que enterrada.

– Por eso yo quería venir a verte, tú me levantas el ánimo, me voy ya que está tarde quiero sorprender a mis nietos con una receta especial que vi en Facebook.

– Alabao

Cuca sale, se pone los zapatos y de la casa al carro va ” desinfectado el ambiente con Lysol , le pasa un pañito con alcohol a la puerta del auto, se despide de María Elena y se va, segura que hay vieja pa’ rato, que no hay coronavirus, huracanes, ni avispones que puedan con ella.

Fotografía tomada de Google.

Un amor vencedor de virus y temores

Pedro y Teresa se encontraron, mejor aún, chocaron el uno contra el otro en el aeropuerto de Miami.

Pedro venía de New York, la pandemia lo había atrapado en la gran ciudad. Logró vencer sus miedos y fobias y adelantar su regreso a Miami. Llevaba en el bolsillo un pomito de gel desinfectante para las manos, la mascarilla puesta y unos espejuelos enormes que cubrían gran parte de su rostro. En el maletín llevaba 3 pomos pequeños con alcohol, siempre le tuvo fobia a los microbios, esto de lavarse las manos a menudo, para él no era nada nuevo. Pedro hacía ejercicios y cuidaba su alimentación, tomaba vitaminas y todo lo que le dijeran que lo ayudaba a estar saludable, ahora, con esto del coronavirus, había incorporado algunos productos nuevos a su dieta. Pedro llevaba 2 años sin pareja, el amor se había tomado unas vacaciones con él, unas largas vacaciones, en ocasiones creía que nunca volvería a enamorarse. Con sus temores al corona virus, se alegraba de no tener pareja, de cuidar de sí mismo y no tener que responder por las acciones de otra persona. Cosas de las relaciones humanas y el amor, en tiempos del coronavirus.

Teresa, recién llegada de Cuba, había ido a pasar una temporada con su tía y sus primas en Miami. Tere era linda como un sol, cuando reía, su sonrisa iluminaba todo a su alrededor. Graduada de Historia del arte en la Universidad de la Habana, trabajó un año en el museo de artes decorativas, aprovechó el tiempo libre que tenía para escribir poemas, quería publicarlos un día. Sus poemas y sus sueños, la acompañaban siempre, como un Ángel de la guardia que la cuidaba y alentaba. Cuando el coronavirus comenzó a golpear fuerte la ciudad de New York, decidió regresar; tenía que estar junto a su madre y su abuelita en este momento, cuidar de ellas protegerlas. Adelantó la fecha de su regreso, su tía le consiguió tapabocas y guantes y algo de alcohol, no toques nada, no te toques la cara, le repitió cientos de veces.

Tere tenía el boleto de viaje en su teléfono, su tía no quiso que tocara nada, el virus podía estar sobre cualquier superficie. Lávate las manos seguido, le repitió su tía al despedirla en el aeropuerto.

Cuando Tere iba a hacer la línea para entrar por el punto de seguridad quiso asegurarse que todos guardaban la distancia establecida, se puso sus espejuelos de sol, respiró hondo y se decidió a ocupar su lugar en la línea, a toda prisa. Justo en ese momento, se abrió la puerta de salida al lado del punto de seguridad y Pedro, nervioso, salió apurado, tenía prisa por salir del aeropuerto, sabía que el virus lo acechaba en cada rincón de ese lugar. En su nerviosismo no vio a Tere, que casi corriendo se disponía a pasar el punto de seguridad. Sucedió lo inevitable, lo que ustedes y yo sabíamos que iba a pasar desde el inicio. Tere y Pedro, chocaron, colisionaron el uno con el otro en un aparatoso y delicioso accidente. Tere, perdió sus espejuelos y el tapabocas se le zafó de un lado, Pedro dejó caer sus enormes espejuelos al suelo y solo atinó a sujetar su mascarilla, antes de que llegara al suelo. Ambos estaban enojados, furiosos y aterrados, tantas precauciones y un imbecil se cruzaba en sus caminos y los exponía al contagio fatal. Cuando Pedro iba a insultar a la mujer que casi se había incrustado en él, los ojos de Tere y los suyos se cruzaron, no hizo falta más, sobraron las palabras , se hicieron obsoletas las medidas de precaucion para evitar el contagio; el mundo se detuvo a observar a dos almas que se encontraban y se unían para siempre. Pedro se enamoró de esos ojos que lo invitaban a besarlos, Tere se apoyó en el brazo de Pedro, sin poder resistir las ganas de besarlo. De nada valieron temores y pandemias, hasta los virus detuvieron su labor para observar a estos dos que se encontraban. Pedro acercó sus labios a Tere, ella se ofreció, segura y confiada, estalló el esperado beso; un beso vencedor de temores y contagios, un autentico beso salvavida. Todos se detuvieron a observar el milagro del amor.

Disculpa, no pude evitarlo, balbuceo Pedro, yo tampoco, susurró Tere, mientras se apoyaba en el pecho de Pedro, en un abrazo sin tiempo, ni temores. Se contaron sus historias, planearon su futuro, se hicieron promesas, intercambiaron números, volvieron a besarse. Tengo que irme, mi vuelo sale en una hora le dijo Tere al oído, volveremos a juntarnos le gritó Tere. Mañana reviso los vuelos y me voy contigo a pasar este tiempo, juntos armaremos el futuro, te estaré esperando siempre le respondió Pedro. Él le regaló sus pomos de alcohol, ella limpió sus espejuelos con gel desinfectante. Se colocaron sus mascarillas y antes de separarse, volvieron a besarse; el amor hacia el milagro de salvarlos, se convertía en la vacuna protectora y necesaria, nada podría vencerlos en esta apuesta por la vida. Antes de separarse, Tere le dio sus poemas, guárdalos hasta que volvamos a vernos,le dijo, él los besó antes de guardarlos.

Pedro y Tere se juraron amor eterno, un amor que ustedes y yo sabemos que sobrevivirá a virus y pandemias, un amor de estos tiempos.

Hay encuentros así, que ni virus, ni temores pueden evitarlos.

Fotografía tomada de Google

Nena y Cuca, la cola en un mercado y Luis Manuel Otero.

Nena y Cuca se encuentran en la cola del mercado de 3ra y 70. Ambas tratan de comprar pollo, jabón de baño, pasta de dientes y algo más. Su compra depende de los precios, del abastecimiento y de su lugar en la cola. Se saludan y se ponen a darle a la sin hueso.

– Ay Nena, tu estas igualita, por ti no pasan los años.

– No exageres Cuca que ya voy a cumplir 65 en mayo ya estoy en la 3ra edad. Si viviera en la Yuma, este año me daban el medicare.

– Te ves muy bien Nena, te mantienes delgada, con buen cuerpo, todavía das la hora.

– El buen cuerpo se lo debo a los ejercicios que no los dejo ni muerta y la delgadez a la dieta forzada a que nos tienen sometidos a todos aquí. Vaya que no me explico como es que pueden haber gordos en este país con lo que comemos y la sansara que tenemos que dar para conseguir poner un plato de comida en la mesa.

– Eso es verdad mi santa, que con el entrenamiento que tenemos podemos competir en cualquier campeonato de atletismo. ¿ Has hablado con tu hijo en estos dias? Manolito me llamó anoche, me preguntó si sabía algo de Luis Manuel Otero, cuando le pregunté que quién era ese, se molestó y me preguntó que en qué mundo yo vivía. Después me explicó todo sobre él, es un artista, me dijo.

– ¿ En qué mundo tu vives? ¿ Tú no tienes Facebook? ¿En que tu usas las recargas que tu hijo te pone? Yo hablo con mi hijo casi todos los días, pero también estoy pendiente de lo que pasa en el mundo y de lo que pasa aquí y no dicen ná.

– Sólo las usó para hablar con él y vernos un ratico todos los días, eso me da fuerzas y me ayuda a sobrellevar el tenerlo lejos.

– Pero hay que estar informadas también mujer, con esto de la internet una se entera de cosas que antes ni soñaba, noticias de esas de las que nunca da el noticiero. A este muchacho lo cogieron preso y le van a hacer un juicio sumario, si que daño a la propiedad del estado, que si mal uso o falta de respeto a los símbolos patrios. El punto es que molesta con sus cuestionamientos y si molesta, existe.

– Estas mejor informada que Manolito, pero habla bajito mujer que nos vas a buscar una salación.

– Sabes que por hablar bajito y por miedo a la salación es que estamos como estamos. Mira Cuca, con el silencio y susurros no se resuelven los problemas. Que muchos artistas han protestado por la detención de Luis Manuel; Haydee Milanes, hasta Silvio, Carlos Varela y muchos más, directores de cine, artistas plásticos, candela mi son, nunca se había visto algo así, mi negra. Hasta hay una carta que han firmado un montón de gente. Una puede o no estar de acuerdo con todo lo que dice, coño que todo el mundo no puede pensar igual, pero todo el mundo debe tener el derecho de decir lo que piensa.

– Tú me asustas Nena, por tu madre, piensa en tu esposo, que es del partido, no nos busques una desgracia mi santa, cierra la boca.

Un muchacho que está detrás de ellas en la cola, interviene en la conversación.

– Déjala que hable, que diga to’ lo que le de la gana, ese es su derecho. Hasta ahora con el silencio y el miedo a abrir la boca y protestar no hemos resuelto nada. No cierre la boca señora, ni deje que nadie se la cierre. Basta ya de autocensurarnos, de dejar que el miedo a hablar o hacer nos paralice. Hable señora y cuéntale a todos aquí en la cola, muchos no lo conocen, quien es Luis Manuel Otero.

– Mi niño, ya dije to’ lo que tenía que decir y sabes qué, no he firmado esa carta porque soy una pobre maestra retirada, si fuera artista la firmaba y bien, que con miedo y silencio no vamos a llegar a ningún lugar. No me mires así Cuca, es verdad. Yo no te pido que te metas a disidente, yo tampoco lo soy, pero coño hay que apoyar a los que tienen los cojones de alzar la voz y decir lo que piensan.

– No si ya hasta a mi me has quitado el miedo, si esta cola fuera 10 años atrás, te habrías buscado lo que no esta pa ti y mira ahora como te mira la gente, con respeto y aprobación.

– Los tiempos cambian y pobre del que no cambie con los tiempos, termina convertido en dinosaurio y se extingue y yo no quiere extinguirme, quiero estar viva y aportar mi granito de arena para esa “patria con todos y para el bien de todos”.

Los que están alrededor de Nena la aplauden y una viejita se le acerca y le da un beso mientras le dice al oído: gracias por devolverme la fe, gracias por este rayito de luz.

Lourdes Libertad, a su entender.

Asistir a conciertos de nuestras cantantes siempre es motivo de júbilo y nostalgias. Disfrutamos de su arte, recordamos sus conciertos en los teatros de La Habana; nos traen en su voz y presencia, rincones y recuerdos al sur de las memorias. Tienen la magia de transformar lugares y locales, de hacernos olvidar años y distancias.

Para Lourdita no hay escenario, ni lugar pequeño; se entrega con la misma fuerza y empeño en un gran teatro que en un lugar perdido en la geografía de Miami. Para ella, sangre de artista, su público merece siempre lo mejor y a él se debe y entrega.

Anoche, en Pekaditos, nos regaló canciones, intentos y fuerzas, convirtió la noche en fiesta del arte cubano; nos deslumbró. Celebró cumpleaños de amigos y dedicó tiempo y palabras a todos los presentes.

Canciones muy bien escogidas, enlazadas con gracia y picardia. No faltaron chistes, bromas y cubania. Más que un concierto, fue un diálogo musical entre amigos, un compartir memorias, nostalgias y sentimientos.

Anuncia su próximo concierto con Mirtha Medina y sus seguidores alistan aplausos y asistencia. Estrena números, su versión de No, de Manzanero da un nuevo aire a la canción. Queda en todos las ganas de seguir disfrutandola, de hacer eterna la noche, fiesta especial de amigos y recuerdos.

Lourdita ha sabido ganarse un público fiel, a fuerza de talento y empeño, tiene un lugar en el mapa cultural de la ciudad. Canta en plena libertad, a su entender y a su manera. Nos regala unas canciones extras y se despide, dejándonos con las ganas del próximo encuentro, seguros que volveremos a encontrarnos y disfrutarla. Gracias por tu presencia y tu no darte por vencida.

El milagro de la Navidad en un barrio habanero.

Dos cubanas se encuentran en la calle, justo frente al mercado campesino de 78 y 19. Las dos quieren comprar un poco de carne de puerco y frijoles negros, en su intento de celebrar algo parecido a la Nochebuena. Estudiaron juntas en la Universidad, llevan años sin verse.

– Yeny, dame un beso mi santa , ¡qué alegría verte! Oye vamos para la cola rápido antes de que esto se ponga color de hormiga y nos quedemos sin nada.

– ¡Qué alegría verte Alicita! Tú no cambias esta niña, estas igualitica.

-Deja la guanajera y ponte pa tu número, de igualitica nada, que aquí la cosa está muy dura y a una le caen los años en tonga y burrojòn puñao. ¿ Te acuerdas cuando nos graduamos de ingenieras? Eramos delgaditas y con un montón de sueños, hoy tenemos un montón de libras y los sueños se nos quedaron en el camino, ni uno me queda.

– Lo sé , pero una no puede darse por vencida, hay que seguir palante, esto está duro, pero una le encuentra la vuelta y va escapando. Este año yo celebro Nochebuena o me cambio el nombre. La vieja no quería hacer nada, desde que mi hijo Manolito se fue, está apagaita, pero hay que hacer de tripas corazón y seguir; inventarse la sonrisa y los sueños.

-Yo sé lo que se siente al tener un hijo lejos, es un dolor que estruja el corazón, un nudo en la garganta que nada desata. Mi hijo Joseito se fue hace 3 años, yo misma le di el empujón para que se decidiera. No quería para él esto, él es un muchacho muy inteligente y luchador; saberlo bien y triunfando, alivia un poco el dolor de no tenerlo cerca. Oye ya casi nos toca, ¿ Que te parece si nos ponemos entre las dos y compramos la pierna aquella que se ve buena? Después compartimos como buenas amigas que somos.

Compran la pierna de puerco y van para casa de Alicia a compartirla.

En la sala de la casa, una foto de dos muchachos abrazados sorprende a Yeny.

– ¿ Ese es tu hijo Joseito? Yo no sabía qu él y Manolito eran amigos. Él me hablaba de un roonmate que tenía y que se llevaban muy bien, que eran como hermanos, pero ni idea que fuera tu hijo.

-Bueno yo tampoco sabía que Manolito era tu hijo, llevamos años sin vernos, pero ellos no son roommate mi santa, ni buenos amigos.

– ¿Y qué carajo son entonces? ¿Primos hermanos?

-Pareja, mi santa, se aman y piensan casarse. Al principio me chocó un poco, pero es mi hijo y mejor no lo quiero, hace tiempo me contó que era homosexual, gay, como le dicen ahora. Esa noche lloré, pero después me di cuenta que era su vida y mientras fuera un buen hombre y un macho, yo no era quién para criticarlo. Entre él y yo no hay secretos. Cuando conoció a Manolito me lo contó enseguida ya llevan un año juntos y son felices y yo tan feliz como ellos, porque los sé amandose, cuidándose el uno al otro y felices. La yuma es muy duro para uno sólo y entre los dos, todo es más fácil.

– Dame un vaso de agua Alicita por tu madre que esto es demasiado para mi.

– Aquí está el vaso de agua y mi asombro de que tu corazón sea tan chiquito que no pueda aceptar a tu hijo tal y como es. Despierta mi santa y no comas mierda, un hijo es un HIJO y se acepta y se quiere como sea. Mira a mi mamá, católica, educada en escuelas de monjas ¿y sabes lo que le dijo a Joseito cuando le contó lo de Manolito? Ya me puedo morir tranquila porque sé que te dejo con un buen hombre a tu lado.

– Yo lo entiendo y mi hijo está por encima de todo y sé que es un muchacho de oro, pero me tomó de sorpresa la noticia. Ni imaginaba nada, si haste dejó novia cuando se fue.

– Bueno ya lo sabes y ahora somos consuegras, ¿ Qué te parece? Oye ¿qué hora es? Joseito me dijo que me mandaba turrones, café y otras cosas con un amigo que llegaba hoy y que pasaría a traermelas directo del aeropuerto.

-Ya son las 4 de la tarde.

– Ave María purisima si debe estar al llegar, el vuelo llegaba a las dos de la tarde. Después picamos la pierna de puerco. Dejame guardar todo en la cocina.

Yeny se queda en la sala, toma la foto en sus manos y acaricia la imagen de su hijo.

Cuando Alicia sale de la cocina ve un taxi detenerse frente a la casa, dos muchachos se bajan, recogen maletines…

– Santa Barbara bendita, esto si es un milagro, ¡un milagro de la Navidad!

Manolito y Joseito dejan sus bultos y maletas en el portal y corren a abrazar a sus madres. La sala de la casa de Buenavista, se ilumina con luces de arcoiris.

Manolito, después de besar y abrazar a su mamá, le dice:

– Vieja, tenemos que hablar.

Alicia interrumpe la conversación .

-No hay nada que hablar que ya yo les ahorré el trabajo, aquí lo que hay es que celebrar y en grande. Ay mi niño cuando tu abuela llegue de casa de Cunda y te vea, va a ser la vieja más feliz del mundo.

-Mami y cómo vamos a hacer para la Nochebuena mañana, Manolito y yo quisieramos pasarla juntos, pero será difícil.

– Ay mi hijito, difícil, no casi imposible era tenerte aquí. Yeny y yo compramos una pierna de puerco entre las dos para compartirla después, ya no hay que compartir nada. La asamos y comemos todos juntos, la mesa del comedor es grande y cabemos todos.

Mientras conversan y se tocan unos a otros, para convencerse de que son reales, que no es un sueño tanta felicidad, llegue la vieja Rosa de regreso de visitar a su amiga Cunda. Abraza y besa a su nieto.

-¿Hicieron bien el viaje? Por lo que veo el avión no se retrasó

– ¡Mamá tu sabías que ellos venían!!

– Claro que lo sabía, Joseito sabe que si se aparece de pronto capaz que me de una sirimba, me lo contó todo pero me pidió guardar el secreto, quería darte la sorpresa. Vengan acá los dos y abrazenme, ya puedo morirme tranquila, Manolito es un buen muchacho se le ve en los ojos, cuídense muchachos que yo no voy a ser eterna.

Alicia y Yeny se abrazan emocionadas, el milagro del amor y de la Navidad ilumina sus rostros. Alicia les dice:

– Aquí hay dos cuartos vacíos, voy a preparar uno para los muchachos y el otro para ti y tu mamá, así nos pasamos estos días juntos y no hay que andar compartiendo los muchachos.

– Voy a buscar a la vieja y a recoger algunas cosas.

– Voy contigo mami, me muero por ver a abuela.

Yeny se va con su hijo, Alicita se sienta junto a su hijo y su madre, los mira y acaricia.

– Es verdad que la vida es dura y que los sueños a veces se nos pierden al andarla, pero créanme, dudo mucho que exista en le tierra alguien que sea más feliz que yo en esta Navidad, ¡¡Gracias Dios mio!!!

Yo sí recargo y envío ayuda en enero y siempre.

No me gustan las discusiones en internet, bastante problemas tenemos en el mundo real, en el día a día, para empezar a discutir y vociferar en el virtual. Lamentablemente hay veces en que callar, puede tomarse por aprobar y entonces no hay otra opción que dejar claros principios y razones.

Considera absurdo pedirle a los cubanos de este lado que dejen de ayudar a sus familiares que están en Cuba. Considero ridículo decir que la mitad del exilio no está de acuerdo. Más de la mitad del exilio ignora al promotor de esa idea, más de la mitad del exilio, aprendió a no hacerle caso a oportunistas y a supuestos Mesías, disfrazados de lideres.

Mi madre ya no está en esta dimensión, hace año y medio se hizo luz y gloria. Mientras vivió, viví para ayudarla, jamás le faltó mi ayuda material. Hoy, saber que no quedo nada material por darle, que todo se lo dí en vida, ayuda a paliar el dolor de su ausencia. Si viviera, créanme nadie impediría que llegara a ella mi ayuda, así de sencillo.

No quiero profundizar en los “derechos” que le asisten al autor de esta campaña; la vida me ha demostrado que esos supuestos líderes duran lo mismo que un merengue a la puerta de una escuela.

Ningún hijo amante de sus padres o abuelos, ningún hermano con principios, seguirá esta campaña. Seguiremos recargando celulares, no como lujos a amigos o amantes, a familiares como vía de estar en contacto y saber de ellos en cada momento. Ojalá mi madre hubiera vivido en estos días de internet y pudiera despertar cada mañana, con la alegría de su sonrisa y su voz, no seré yo quien le diga a amigos que condenen a familiares al silencio y a mayores miserias, siguiendo orientaciones que se parecen mucho, a esas que venían de arriba y nadie entendía.

Tengo una amiga con sus hijos y nietos del otro lado, esperando por una reunificación familiar detenida por decreto, ¿ Quién podría prohibirle ayudar a hijos y a nietos?

La Cuba nueva, esa patria prometida y postergada de ” con todos y para el bien de todos”, no puede alzarse sobre palabrería barata, odios y mucho menos siguiendo a falsos líderes, así de simple.

Martí habló muchas veces de la división entre cubanos, sus palabras, cobran una vigencia que espanta. Seguimos divididos, fomentadores del odio de un lado y otro azuzan lo peor de un pueblo en aras de causas perdidas, a un lado y otro de este mar que guarda hermanos, recuerdos y distancias.

Del otro lado, sólo tengo una hermana, la que cuidó con amor y devoción a nuestra madre, en enero le recargaré su celular, le enviaré su café y todo lo que necesite. A mi, que esos que mientras vivían en Cuba no le tiraron un hollejo de naranja al gobierno, no se atrevan a decirme lo que debo o no hacer, que guarden su palabrería para el grupo que lo escucha y sigue. Pagué un precio muy alto por ser libre, para venir a ponerme las cadenas que me ofrece ningún payaso.

Que cada quién siga su conciencia y sus principios, ya estamos cansados de orientaciones e imposiciones. Usted haga lo que el amor o el odio le aconseje y no se deje manipular por falsos profetas.

Fotografía tomada de Google.

Coyuntura en un barrio habanero.

Una tarde, en cualquier barrio habanero, Micaela, al borde de un ataque de nervios toca a la puerta de Regla, su vecina y amiga de años.

-Abre la puerta Micaela que esto es el acabose; tenemos un problema coyuntural.

Micaela abre la puerta, saluda a Reglita y le dice:

-Claro que tenemos un problema coyuntural mi santa, si la artritis me tiene loca, mira como tengo los dedos y ni me hables de la rodilla, cuando me siento parece una bisagra oxidá.

-Ay chica no te hagas la graciosa que yo estoy hablando de otra coyuntura. Que se avecinan tiempos difíciles, que la cosa está de apaga y vámonos.

– Ahora la que me está cogiendo pa’ sus cosas eres tú. La cosa lleva muchos años difícil, que ya no hay pa’ donde virarse.

-Esta niña yo creo que se avecina un período especial. Ay por tu madre, ¡ Que calor!

-Ay Regla yo creo que a ti te cogió el alemán. Mi santa cuando fue que se acabó el período especial, aquí seguimos con lo mismo de lo mismo. Eso es la continuidad mi negra que seguimos igualito.

Micaela enciende el ventilador para que refresque la salita.

-Ay Micaela por tu madre, aguantate esa boca, tú estás ya que no te quieres.

– Una se cansa de lo mismo, Reglita que todos son promesas y consignas, cuentos que una se creyó y nunca se hicieron realidad. Yo ya estoy vieja, tenía 11 años en el 59, toda mi vida la he vivido en esta conyuntura. Con anuncios de tiempos difíciles que se avecinan, amenazas de guerras, discursos y movilizaciones. Yo creí en esto, te lo juro, pero ya sé me cayó la venda hace muchos años; no vamos a ninguna parte, aquí el asunto es sobrevivir.

– Me haces llorar, pero tienes razón. Ahora no hay gasolina porque dicen que un barco se retrasó, ayer no había pollos, ni huevos, mañana no tendremos café. Es siempre lo mismo, el problema coyuntural es más grande de lo que parece, pica y se extiende.

– Manolo sigue yendo a las reuniones del partido y discutiendo materiales de estudio, yo lo dejo. Son casi 80 años, yo no me atrevo a hablar con él, no porque vaya a discutir conmigo, mi miedo es que despierte y se me muera de tristeza, de pena de tanta consigna inútil y prefiero dejarlo así, en su mundo.

– Tienes razón, eso es lo mejor y hablándo de mejoría, mira lo que tengo aquí, un paquete de café Bustelo, me lo regaló Patricia que su hermano le mandó. Esto si es café mi Santa y quise saborearlo contigo que pa’ eso somos amigas de los años.

Micaela y Regla van para la cocina, el aroma de café inunda la humilde casita de CentroHabana.

– Ay si hasta huele distinto. ¡ Que aire mas puro, que vida más sana! Caballero y que hay que esperar que alguien de Miami mande un paquete para poderse tomar un buen café. ¡Le zumba la berenjena! Si mamá Inés ve esto, le cambia la letra a la canción, porque ya to’ los negros no pueden tomar café.

– Ay Micaela, disfruta el café y olvídate un minuto de conyunturas y continuidades.

– Tienes razón, total, hablando y recondenándome la vida no voy a resolver nada, que la Habana tiene 500 años y yo na ma tengo setenta y pico.

– Tómate el café, relájate y coopera. Que con coyuntura o sin coyuntura, tú y yo somos unas salá y a pesar de to’ no hay quien nos borre la sonrisa, ni nos mate la esperanza. Nosotras somos la que somos.

Fotografía tomada de Google