Coyuntura en un barrio habanero.

Una tarde, en cualquier barrio habanero, Micaela, al borde de un ataque de nervios toca a la puerta de Regla, su vecina y amiga de años.

-Abre la puerta Micaela que esto es el acabose; tenemos un problema coyuntural.

Micaela abre la puerta, saluda a Reglita y le dice:

-Claro que tenemos un problema coyuntural mi santa, si la artritis me tiene loca, mira como tengo los dedos y ni me hables de la rodilla, cuando me siento parece una bisagra oxidá.

-Ay chica no te hagas la graciosa que yo estoy hablando de otra coyuntura. Que se avecinan tiempos difíciles, que la cosa está de apaga y vámonos.

– Ahora la que me está cogiendo pa’ sus cosas eres tú. La cosa lleva muchos años difícil, que ya no hay pa’ donde virarse.

-Esta niña yo creo que se avecina un período especial. Ay por tu madre, ¡ Que calor!

-Ay Regla yo creo que a ti te cogió el alemán. Mi santa cuando fue que se acabó el período especial, aquí seguimos con lo mismo de lo mismo. Eso es la continuidad mi negra que seguimos igualito.

Micaela enciende el ventilador para que refresque la salita.

-Ay Micaela por tu madre, aguantate esa boca, tú estás ya que no te quieres.

– Una se cansa de lo mismo, Reglita que todos son promesas y consignas, cuentos que una se creyó y nunca se hicieron realidad. Yo ya estoy vieja, tenía 11 años en el 59, toda mi vida la he vivido en esta conyuntura. Con anuncios de tiempos difíciles que se avecinan, amenazas de guerras, discursos y movilizaciones. Yo creí en esto, te lo juro, pero ya sé me cayó la venda hace muchos años; no vamos a ninguna parte, aquí el asunto es sobrevivir.

– Me haces llorar, pero tienes razón. Ahora no hay gasolina porque dicen que un barco se retrasó, ayer no había pollos, ni huevos, mañana no tendremos café. Es siempre lo mismo, el problema coyuntural es más grande de lo que parece, pica y se extiende.

– Manolo sigue yendo a las reuniones del partido y discutiendo materiales de estudio, yo lo dejo. Son casi 80 años, yo no me atrevo a hablar con él, no porque vaya a discutir conmigo, mi miedo es que despierte y se me muera de tristeza, de pena de tanta consigna inútil y prefiero dejarlo así, en su mundo.

– Tienes razón, eso es lo mejor y hablándo de mejoría, mira lo que tengo aquí, un paquete de café Bustelo, me lo regaló Patricia que su hermano le mandó. Esto si es café mi Santa y quise saborearlo contigo que pa’ eso somos amigas de los años.

Micaela y Regla van para la cocina, el aroma de café inunda la humilde casita de CentroHabana.

– Ay si hasta huele distinto. ¡ Que aire mas puro, que vida más sana! Caballero y que hay que esperar que alguien de Miami mande un paquete para poderse tomar un buen café. ¡Le zumba la berenjena! Si mamá Inés ve esto, le cambia la letra a la canción, porque ya to’ los negros no pueden tomar café.

– Ay Micaela, disfruta el café y olvídate un minuto de conyunturas y continuidades.

– Tienes razón, total, hablando y recondenándome la vida no voy a resolver nada, que la Habana tiene 500 años y yo na ma tengo setenta y pico.

– Tómate el café, relájate y coopera. Que con coyuntura o sin coyuntura, tú y yo somos unas salá y a pesar de to’ no hay quien nos borre la sonrisa, ni nos mate la esperanza. Nosotras somos la que somos.

Fotografía tomada de Google

El oficio de odiarse entre cubanos.

El odio y nosotros nos conocemos hace años. Por odiar, odiamos hasta a hermanos. Buen trabajo que hicieron con nosotros que a pesar de años “libres”, alimentamos odios; como si de odiar dependiera nuestra vida.

Siempre recuerdo aquella tarde que me encontré con Huber Matos, nadie, tal vez , con más derecho para odiar, destilar bilis y morder con furia. Recuerdo su hablar pausado, su sonrisa, su paz, su no dejar que el odio lo dominara y destruyera, hablamos de todo y de todos, sin que el odio salpicara nuestro encuentro.

Nosotros odiamos con furia, dividimos, inventamos muros. Discípulos aventajados de quienes decimos odiar, les rendimos tributo en este reeditar memorias y desencuentros.

No, no damos la mano, solo palabras con furia, no dialogamos, insultamos. Si usted no piensa exactamente como nosotros es tremendo comemierda y hay que convencerlo de su error.

No faltan tristes y oscuros personajes que por un minuto de fama, avivan odios y rencores y allá va el rebaño enardecido, a morder con furia, a destilar odios; a pedir venganza.

Si a nuestros cantantes en el exilio, no los dejan dar conciertos en la otra orilla, pues que los de allá no puedan venir acá, ojo por ojo y diente por diente. No hemos aprendido de tolerancias, no somos capaces de hacer la diferencia, que cante quien quiera y tenga voz para hacerlo y que vaya a verlo y a aplaudirlo quien quiera; nosotros no tenemos miedo al diversionismo ideológico.

Ahora fue con Haila, cantante que si conozco es por el revuelo armado y a quien no iría a ver, ni gratis y con transporte incluido. Muchos se sienten exitosos por la cancelación de su concierto. Bravo, grita más de uno y alguien disfrazado de pavo Real se pasea orondo y orgulloso. Este Miami, repleto de problemas que no voy a enumerar para no agobiar y aburrir, ciudad con estafadores y ladrones, con rentas por el cielo y trabajos de bajos salarios y el alcalde dedica su tiempo a excomulgar a una triste cantante. Haila no dará su concierto y muchos respiran aliviados, a mi, ni fu, ni fa, no es una victoria que me anoto, no cambia nada, solo demuestra intolerancia y odio. Hubiera preferido que diera su concierto y que Miami digno y respetable no asistiera, que se enfrentara a un local vacío, eso sí sería una victoria y una lección de tolerancia y principios, pero no, repito, aprendimos muy bien la lección y seguimos odiando y mordiendo con furia. Olvidamos que el odio destruye a quien lo alberga y no al objeto de odio. No evolucionamos, nos detuvimos en el tiempo y así queremos que nuestros hermanos de la otra orilla sean mejores, buen ejemplo el que les damos; así se camina en círculos cerrados y no se llega a ninguna parte.

Despojémonos de odios y rencores, guardemos en la memoria lo que sea necesario, para no olvidar a quienes tienen deudas que pagar. Abrámonos a los nuevos tiempos y demostremos al mundo que estos cubanos de Miami, son gente buena, trabajadora, tolerante; no lo duden, aquí hay gente empingá.

Que me perdonen o mejor aún, que me condenen los que avivan odios y rencores. Yo tengo una memoria del carajo, pero opté, para siempre, por amar.

Fotografía tomada de Google

Un amor entre silencios y gestos.

Ileana y Raúl se conocieron en las redes sociales. Un dia ella recibió su solicitud de amistad y enseguida lo aceptó, no tenían amigos en común, pero le gustaron sus fotos, era muy atractivo y parecía un buen hombre, sus ojos dejaban adivinar un alma hermosa. Estuvieron días intercambiando mensajes, darse los buenos días, preguntarse cómo estaban, se fue haciendo habitual. Un día él le dijo que tenía que decirle algo importante, que no podía seguir posponiendolo. Ileana se asustó, él le hizo una video llamada, ella no podía escucharlo le dijo:

-Dejate de juegos y dime qué es lo que pasa, nunca hemos hablado y te pones ahora con esos jueguitos

– Soy discapacitado, soy sordomudo, es lo que quería decirte, escribió Raúl.

Ella se encogió de la pena, de su falta de tacto, sólo atinó a escribirle: de todos modos debemos conocernos.

Cuando llegó a su casa llamó a su amigo Jose, le contó todo. Su amigo le preguntó: ¿acaso los sordomudos no tienen derecho a amar? Te voy a enviar un video de 2 chicos que se conocen y uno es sordomudo, le habla al otro por señas, el otro chico no entiende nada, pero le dice: sólo te digo que si a todo, creo que debes verlo.

Ileana se quedó pensando, llevaba tiempo sin amar, sola, su última relación fue desastrosa, se cansó de peleas y gritos y un buen dia le recogió todas sus cosas a su ex. Cuando él le preguntó qué pasaba, ella respondio: que te vas Mario, te vas pal carajo. Hacía un año que no tenía relaciones, se sentía bien así, de pronto llega Raúl y su mundo se estremece y las mariposas se posan en su estómago.

Ileana le envió un mensaje a Raúl, fue breve: te espero esta noche en el Starbucks de la 49, en Hialeah. Debemos conocernos, a veces un abrazo dice más que mil palabras.

Ileana llegó nerviosa, se bajó del auto, allí en una de las mesas exteriores, la esperaba Raúl. En persona era aún más atractivo, él extendió la mano para saludarla, ella lo abrazó con más fuerza y deseo que mil palabras de amor. La miró a los ojos, se besaron, no hizo falta más para sellar uniones ni atar destinos. Pidieron un café y se sentaron a mirarse, a beberse el uno al otro. El le envió un mensaje: nunca podré decirte al oído que te quiero. Ella le respondio: tu corazón es capaz de decírselo al mío. Ella le envió el video que su amigo Jose le había enviado, con un mensaje; quiero aprender a amarte.

Ileana y Raúl se mudaron juntos al mes, ella comenzó a estudiar el lenguaje de señas para comunicarse mejor, él aprendió a decirle te amo con solo mirarla.

Ileana estaba feliz, muy feliz. Desde que se fue de Cuba y dejó a su madre esperándola, no había sido tan feliz. Decidió que ya era hora de contarle de Raúl, de prepararla para cuando se encontraran. Esa tarde la llamó .

-Mami, quiero contarte algo de Raúl que no te he dicho.

– No me asustes Lily, por Dios que ese muchacho parece muy bueno. Nunca hemos hablado, no sé porque no ha querido hacerlo, pero de que es bueno, estoy segura; una madre no se equivoca.

-Mami, Raúl es sordomudo, es discapacitado.

Nena, estuvo unos minutos en silencio.

-Mi hija, él no es discapacitado, es solo sordomudo, en este mundo tan difícil en que vivimos, la única discapacidad que yo conozco es no saber amar. No creo que por eso te niegues a un amor que puede cambiar tu vida para siempre. Sabes qué, preparen viaje pronto y vengan a verme, quiero conocerlo y abrazarlo, quiero verlos juntos y tener nietos y que cuando me llegue la hora, irme tranquila. Porque para amar y ser buena persona, no hacen falta palabras mi hija.

-Gracias mami, sólo me faltaba saber qué pensabas tú. Lo amo mami, lo amo, un abrazo de él vale por todas las palabras del mundo. Es un amor diferente, entre silencios y gestos, pero con la fuerza de un huracán.

– Pues Palante mi hijita, no te niegues al amor, déjate llevar y se feliz.

– Gracias mami, te amo, un besote.

Cuando Raúl llegó del trabajo, Ileana lo espero con un cartel inmenso en la sala.

¡Si a todo, mi amor!

Fotografía tomada de Google

Nosotros somos y seguiremos siendo cubanos

Siempre he dicho y repetiré una vez mas; la patria es de todos. Nadie tiene el derecho de robarse símbolos o secuestrar la Isla, amparándose en posiciones de poder.

Somos cubanos y ese derecho de gritarlo con orgullo, no nos lo puede quitar nadie. Como cubanos tenemos el derecho de criticar y querer lo mejor para nuestro país, ahora y siempre.

Sé que críticas y señalamientos no son “bienbenidos” en un mundo de orientaciones de arriba y asambleas de votos por unanimidad, pero seguiremos haciéndolo a pesar de funcionarios irritados e incompetentes.

Nosotros, los que un día nos marchamos de Cuba, seguimos compartiendo carencias y dificultades con nuestros hermanos del otro lado del mar. Cada mes, cuando apartamos algo del salario para enviarselos, cuando recargamos teléfonos para estar en comunicación, cuando buscamos quien viaje a Cuba y nos venda unas libras para enviarles medicinas, café y mucho más; estamos compartiendo carencias y necesidades, hombro con hombro, ayudando a nuestros hermanos a paliar hambres y necesidades. Nosotros no renunciamos a nuestra condición de cubanos y nadie, por decreto o discurso nos la puede quitar

Tal vez nosotros, dispersos por el mundo, pero unidos a Cuba con lazos de una fuerza que funcionarios ineptos no pueden entender, compartimos necesidades y escaceses que esos funcionarios desconocen, que no han vivido nunca. Nosotros, no damos a nuestros hermanos lo que nos sobra, sacamos cuentas y hacemos economías para poder ayudarlos, porque a pesar de vivir lejos, seguimos siendo cubanos y sintiendo como cubanos.

Si las críticas molestan, si los señalamientos no son “bienbenidos” ese indica que son efectivos, que molestan e irritan, que cumplen su objetivo. Seguiremos haciendo uso del derecho de hablar libremente, criticar lo mal hecho y apostar por esa patria, “con todos y para el bien de todos”. Aunque una oscura funcionaria se crea en el derecho de mandarnos a callar. No señora, sus palabras, no son bienvenidas, por los cubanos dispersos por el mundo, ni bienvenidas, ni obedecidas. Usted dedíquese a organizar cursos de ortografia para los maestros y déjenos a nosotros el uso oportuno de la crítica y del derecho a hablar libremente.

Fotografía tomada de Twitter. ¡Alabao!

Una Isla donde todos, no somos iguales.

La supuesta y prometida igualdad, se quedó en promesas, palabras y consignas y una Isla muy diferente a la anunciada se hace real, al paso del tiempo y discursos.

La Cuba de hoy no es, ni se acerca a las promesas de igualdad para todos. No, hoy las diferencias entre los cubanos se acentúan, se abren abismos entre ellos, como si de dos Cubas se tratara.

Me contaron de un señor habanero que goza de muy buena posición económica, que fue a un restaurante y le pusieron servilletas de papel, él muy serio, las pidió de tela, de hilo, para ser más exactos. Allá en la otra esquina un grupo hacía cola para alcanzar su pan prometido, que pasaba de la mano del vendedor a la suya, compartiendo sudores y miserias.

No, hoy no somos iguales los que heredaron o se hicieron de una buena casa, en una buena zona, hoy rentan habitaciones a extranjeros o han montado Paladares o cafeterías. Los pobres de siempre, los de los barrios marginales, son hoy más marginales que nunca, ni esperanza de que alguien les rente el cuartico del solar o se siente a su mesa a compartir cuotas y racionalizaciones.

Recuerdo cuando llegó la comunidad a Cuba, sin previo aviso, ni materiales de estudios, en una de esas asambleas universitarias organizadas de corre, corre, alguien dijo: antes solo los hijos de los pinchos grandes se vestían bien, ahora los que mejor se visten son los que tienen familia afuera, FE, como muchos decían en abreviatura de familiares en el extranjero. Aquello fue el acabose, los dirigentes de la reunión pálidos, sin palabras, prefirieron repetir consignas, en vano intento de negar verdades. Los familiares de los altos dirigentes del país y los que tenían FE, poco a poco fueron diferenciándose del resto del pueblo, del cubano de a pie. Hay niveles de vida del otro lado, que muchos, apenas podemos imaginar y da pena y dolor, tanto esfuerzo inútil

Pretendieron hacernos iguales por decretos y hoy somos diferentes, no, no hay igualdad del otro lado del mar, hay dos Cubas diferentes, muy diferentes. Una que lucha el pan y el plato de comida, día a dia y otra que disfruta de un alto nivel de vida, más alto que el nivel de vida del trabajador medio de Miami, mucho más.

Me contaba un amigo que fue a un restaurante, aquí en Miami, un amigo llevó a unas amistades que habían llegado de Cuba, de visita. Cuando fueron a pagar la cuenta, el camarero les dijo que las amistades que estaban de visita ya la habían pagado. Mi amigo se moría de vergüenza. Les dijo a las señoras: como van a gastar su dinerito pagando la cuenta del restaurante, ustedes que vienen de visita, la señora, muy señora, le respondió: lo hicimos porque podemos, tenemos dinero, vinimos solo por una semana a comprar la canastilla para mi nieta, no se preocupen. Mi amigo se quedó con la boca abierta; no sé si la pudo cerrar esa noche, a mi la historia aún no se me acaba de acomodar en mi mente.

Mientras unos pasan las vacaciones en hoteles en Varadero o en Europa y lugares exóticos, otros se bañan en las costas y hacen largas colas para tomarse un helado en el Coppelia reparado y encarecido. Las clases sociales existen, lamentablemente no es el médico especialista de 2do grado, el ingeniero destacado o el científico de renombre los que alcanzan un alto nivel de vida; una nueva clase de ricos se impone, burlándose de títulos y esfuerzos. No es Petra, se acuerdan de ella, la machetera destacada, la que viaja a Miami a comprar canastillas o pide servilletas de hilo en restaurantes habaneros, no es ella quien renta habitaciones a extranjeros o tiene un Spa o dos en La Habana y viene a Miami a comprar equipos y productos. Ella se sigue comiendo un cable, mientras nuevos ricos acentúan diferencias y hacen añicos promesas de igualdad.

No son los trabajadores destacados, vanguardias nacionales quienes abren bares y clubes en La Habana de todos. Ellos no tienen ni para pagar la entrada. Mientras Juana, Regla o Chencha cuentan los centavos para poder comprar una botella de aceite, una libra de pollo o un jabón de baño, otros, más hábiles y más vivos se dan la gran vida.

Hoy, allá, del otro lado del mar, la supuesta igualdad para todos, se exilió en la mente de ancianos que se refugian en el olvido, que se niegan a aceptar el presente. A veces algunos deciden perder la memoria para no perder la razón.

Nunca fuimos iguales, pero tampoco nunca fuimos tan rocambolescamente diferentes, como ahora.

Se tenía que decir y se dijo.

Fotografías tomadas de Google.

Cusita, Regla y las memorias de un habanero.

Un domingo en Miami, Cusita visita a su amiga Regla, mientras le hace las uñas, conversan y toman café

– Ay Reglita, ¿viste la pagina del tal Habanero2000? Yo de lo más contenta porque creí que ya estaba pasando el furor con su librito y de pronto se aparece con el lanzamiento oficial de su libro. Esto es mucho para un sólo corazón.

– ¿Y dónde va a ser mi santa? Yo quisiera ir, a ver si logró que me lo firme y me escriba algo bonito, el tipo se manda y se zumba con las dedicatorias, ¿leíste la que le hizo a Rosita Fornés?

– Alabao, así que tú también andas con el librito ese y la majomia de las Memorias de un habanero que emigró con el siglo, ya esto está pasando de castaño a oscuro. El lanzamiento va a ser en Books and Books en Coral Gables, el 21 de septiembre a las 5:00 pm de la tarde. Esa tarde me voy pa’ los Cayos, pa’ estar bien lejos de to’ eso. Ya estoy cansá que si el link para comprarlo en la editorial La Pereza, que si lo pueden comprar en Amazon, ¿ Quien se cree él que es pa’ querer que to’ Miami le compre el librito ese? ¿Chakespeare? No lo soporto, no sé quién me cae más mal, si Otaola o el habanero ese con ínfulas de escritor.

– Ay chica deja al pobre hombre en paz que no se ha metido con nadie. Ese libro es de todos nosotros, como él bien dice, nuestro libro. Sus memorias son las de todos los que un día armamos maletas y dejamos Cuba, pero nuestro corazón se quedó allá, enredao en las palmeras y los recuerdos.

– Ave María purisima, Santa Bárbara bendita si ya hasta hablas como él, eso es un virus que se pega. Pa’ llá, pa’ llá que no quiero que se me pegue la guanajera esa y cuando llegue mi negro del trabajo le diga que los girasoles y los sinsontes inundan la casa.

– Eres la pata del diablo Cusita, yo creo que la única amiga mía que no ha leído el libro eres tú, léelo mujer a lo mejor va y te gusta.

– Primero muerta que desprestigia, nananina jabón candao, yo no pierdo mi tiempo leyendo sandeces.

Mientras Cusita y Regla conversan llega Manolo a recoger a Cusita. Besa a Cusita, saluda a Reglita y dice.

– Mi watermelon heart, al fin pude darle el libro a Claudia, la que trabaja en el aeropuerto con el habanero ese que lees todas las noches. Me dijo que lo ve el jueves y le va a hablar de ti, para que te escriba una dedicatoria especial.

Cusita y Regla se miran y terminan riendo. Regla le dice a Cusita:

– Entonces mi santa, nos vemos el sábado 21 de septiembre en Book and Books en Coral Gables para pasar una tarde cubanisima con el habanero y sus memorias .

– ¡Seguro que yes!

Mirtha Medina y Lourdes Libertad en concierto

Mi nuevo horario de trabajo me dificulta asistir a presentaciones de nuestros artistas las noche de viernes o sábado, eso no impide que, gracias a la magia de la internet, pueda disfrutar de algunos de sus momentos más importantes y opinar sobre ellos.

El pasado sábado en Real Café , se presentaron Mirtha Medina y Lourdes Libertad. Bastaban sus nombres para garantizar calidad y emociones. Fue, sin dudas un espectáculo de lujo, donde nuestras cantantes demostraron que no hay escenario pequeño, cuando de demostrar que se es artista, se trata.

Ambas ofrecieron lo mejor de su repertorio, intercambiaron números, se crecieron en escena, se unieron en homenaje a Lourdes Torres, en uno de los tantos momentos de la noche en que aplausos y emociones desbordaron el local. Ambas dieron lo mejor sin rivalidad, ni intentos de sobresalir; dos amigas en escena, ofreciendo lo mejor, regalando arte, haciendo historia.

Fue un espectáculo bien pensado y dirigido, no hubo cabos sueltos, su director Vladimir Marquez, desde la distancia supo aunar esfuerzos y talento en una noche donde el arte cubano vistió de largo y el escenario del Real Café se iluminó de colores azul, blanco y rojo. Bravo por todos los que aportaron su granito de arena, juntos armaron una gran montaña, juntos regalaron un espectáculo que recordaremos siempre y que desde ya queremos se repita.

Talento y cubania sobran de este lado del mar, es hora unamos esfuerzos y voluntades para ofrecer espectáculos de este tipo con mayor frecuencia, todos podemos aportar algo, aunque sólo sea nuestra asistencia y aplauso. Miami no es la tumba del artista cubano, nuestros artistas, como aves fénix del arte, se niegan a muertes anunciadas y se imponen en el hacer cultural de la ciudad.

Espero este espectáculo se repita pronto, su calidad y el público lo merecen. Yo sólo puedo pedir que sea una tarde de domingo para poder aportar mi aplauso y un bravo enorme.

Fotografía tomada de la página de Felipe Couso.