¡Reinaldo!

reinal arenas

Sí, la valentía es una locura, pero llena de grandeza.” Reinaldo Arenas

No fue habanero por nacimiento, si por adopción y decisión. En un momento de su vida, casi compartimos el barrio, tal vez nos cruzamos alguna vez. Me perdí la oportunidad de conocerlo, de darle un abrazo, tal vez de estar en su libro.

Supe de él, por vez primera, por un amigo. Una llamada por teléfono: tengo un libro genial, si lo lees en un día, te lo presto. Así llego a mis manos “Antes que anochezca”, por supuesto que no lo devolví en un día, necesite toda una semana para leerlo y releerlo, disfrutarlo a plenitud. Después, no recuerdo como, pude leer, “Viaje a La Habana”. Pregunte, indague por este escritor, su vida y su obra ejercían algo especial sobre mi. Supe que “Celestino antes del alba”, era suya. Cuando estudiaba en el preuniversitario, esta novela, llego a mis manos, aún recuerdo aquellos párrafos, hacha, hacha, hacha.

Durante mi estancia en Madrid, un amigo comento que me gustaba escribir, alguien del grupo dijo; ¿un nuevo Reinaldo Arenas? Me sonroje, solo balbucee: no, no tengo tanto talento, solo me gusta escribir, realmente hace tiempo no escribo nada, tal vez no vuelva a escirbir nunca. Una amiga dijo: pero tendrás un final feliz, no te imagino con un final triste. Es cierto que me gustan los finales felices, siempre apuesto por ellos, tal vez por eso, muchos no entiendan mi admiración por Reinaldo.

Pienso que a pesar de todo, Reinaldo, amaba los finales felices, todos nacemos para ser felices, aunque a veces el destino se tuerza y la felicidad se pierda en alguna esquina de la vida. A veces, somos felices y lo ignoramos. Creo que él nunca fue tan feliz, como cuando vivía en un cuartito de La Habana vieja, allí con escaseces y mil dificultades, la felicidad lo visitó.

Tuvo una vida de novela, su mejor novela es, de hecho, su propia vida. Retocarla un poco, exagerar algunas cosas, rendir tributo a sus ídolos, nos dieron una obra que nos atrapa desde el primer instante. Libro que obliga a leerlo, aún cuando alguien se escandalize de tanto desparpajo, así fue Reinaldo, irreverente, rebelde, mágico.

Hoy, si me reencuentro con mis amigos de Madrid, les diría que he vuelto a escribir, alguien le quito el polvo a mis alas y volví a volar. Les diría que jamás seré otro Reinaldo; Reinaldo Arenas, sólo puede haber uno, que renace a la vida y a la creación cada vez que uno de nosotros se sienta a escribir algo, bueno o malo, pero con el corazón. Reinaldo, no murió, no esta en el infierno, adonde lo escoltaron las brujas de su vida, vive agitado e insomne en cada obra nuestra.

Fotografia tomada de Google.