Un puente de manos tendidas!

Hace días, compartí con mis amigos de Facebook, una reflexión, sobre un joven de 19 años, un muchacho, que apenas comienza a vivir. Ya carga a sus espaldas 4 intentos suicidas. Incomprensiones, rigideces, absurdos, a veces ponen fin a una vida que apenas se estrena. Después, los padres se lamentan, no encuentran consuelo, entonces, es tarde para actuar.

Este joven, casi un niño, siente, como muchos, el desprecio e incomprensión, en su propio hogar. No bastan burlas en la calle, abusos, risitas, también tiene que soportar que le controlen hasta el tiempo que pasa en Internet. Sus padres, ni siquiera pretenden llevarlo a un sicólogo que lo corrija de supuestas desviaciones sexuales. Se limitan a hacerle, día a día, la vida imposible.

No tengo el record de suicidios en Cuba o en La Habana, estas noticias, no se divulgan, no salen en periódicos, ni en el noticiero. Nuestra ciudad, nuestra isla, a pesar de marchas gays y banderas de arco iris al viento, sufre, padece y exhibe, intolerancias e incomprensiones. Son muchas las ciudades del mundo, donde en cualquier rincón, un joven incomprendido, intenta el suicidio.

El muchacho, que hablo conmigo, es de origen cubano. Trate de ayudarlo, desde mi visión del mundo y mi experiencia. El busca un novio, a ultranza, que como el príncipe del cuento, rompa el maleficio, con un beso. Le explique que él seria su propio príncipe, buscando un trabajo que lo independizara, estudiando, triunfando. Los besos, no hacen el milagro, somos nosotros, con nuestro esfuerzo y no darnos por vencido, quienes hacemos el milagro!

Cuantos jóvenes en Miami, en La Habana, acarician tal vez la idea del suicidio, como salida a dificultades, que su edad e inexperiencia, ven enormes, insalvables. Cuantos talentos perdimos, cuanta vida joven se perdió y se pierde, por falta de una mano tendida, de una palabra de aliento.

Lamentarnos, llorar, no devuelve vidas perdidas. Todos somos diferentes, únicos! Todos tenemos el mismo derecho a exhibir con orgullo nuestra existencia, lo que nos identifica. Nadie es mejor que nadie, más o menos hombre, por su orientación sexual. Años de intolerancia, solo han logrado un triste record de suicidios y adolescentes que sufren. Todos somos culpables, por cada vida que se pierde por la intolerancia e incomprensión.

En ocasiones, hacemos largos discursos, por el progreso, por la unidad de los cubanos, de todos los hombres. Acaso, los gays de un lado y del otro, no forman parte de esa “patria con todos y para el bien de todos” o repetiremos errores y discriminaciones en nombre de la sinrazón?

Miremos a nuestro alrededor, tendamos sin reservas, ni complejos absurdos, nuestra mano; abierta y sincera a todo el que la necesite. Cada uno de nosotros, puede hacer la diferencia. No esperemos que el vecino lo haga para seguirlo. Encabecemos, con dignidad y orgullo, la marcha de apoyo y reconocimiento a todos los necesitados de un lado o del otro. Una vida salvada, un futuro rescatado, puede hacer la diferencia. Nosotros, podemos hacer la diferencia. Sin himnos, sin banderas al viento, abriendo nuestros corazones y mentes, con solo un gesto de aliento.

El muchacho de mi historia, es real, iba a asistir el domingo a nuestro encuentro entre amigos en The Place of Miami. Imagino que no lo dejaron ir. El sabe que puede contar conmigo, estoy seguro que también podrá contar con muchos de ustedes. Un montón de manos tendidas, pueden convertirse en un puente a la vida, al futuro!

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