¿Concierto o reunion de amigos?

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Soy de los que creen que uniendo fuerzas y voluntades, todo es posible. Pertenezco al grupo de los que ayudan a los demás, sin esperar nada material a cambio, ni siquiera agradecimiento; solo el goce interior que da saber que se ha actuado bien. Dar una mano a quien lo necesita nos hace crecer como seres humanos, nos eleva a un plano superior.

El exilio no es, ni puede pretender ser, pretexto para que tiremos cada uno para nuestro lado, buscando solo nuestro interés. Emigrar, no nos puede hacer peores seres humanos, al contrario, enfrentar y vencer juntos dificultades, nos hermana y consolida como cubanos dondequiera que estemos. Hay muchos que no piensan así, que no dan su tiempo, ni tienden su mano si no hay una ganancia material, los mueve el interés personal. Su lado humano quedo del otro lado al cruzar el mar, se negó a exiliarse y quedo allá, entre palmeras y sinsontes, olas y sueños.

Anoche asistí a un concierto especial, diferente, un concierto donde muchos pusieron un granito de arena para ayudar a una amiga. Los comentarios que precedían al concierto lo anunciaban así; seria una noche entre amigos, entre amigos y cómplices. Todos unieron su esfuerzo en dar luz y brillo a una figura de la canción cubana que intenta abrirse camino, a golpe de tesón, fuerza, voz y unas ganas inmensas de hacer, de este lado del mar.

No podré definir exactamente la presentación de María Antonieta en Alfaro’s como un concierto oficial o una reunión de amigos en una sala a compartir arte y afecto. La naturalidad y desenfado de María Antonieta, su gracia criolla, su picardía, su derroche de cubanìa, transformo el local y a nosotros que cedimos a su embrujo, convirtiendo la noche en fiesta y tertulia de amigos, mas allá de guiones y ensayos.

Recién llegar a un país, decidirse a emigrar, volver a empezar cada día, no es fácil, todos lo sabemos. Por suerte María Antonieta ha sabido cultivar amistades y afectos, darse a querer y sus amigos le devuelven ese cariño, le dan la mano necesaria para ayudarla a ocupar el sitio que su arte y talento merecen. Durante el concierto agradeció a los que la han ayudado, desde los músicos que no le cobraron los arreglos musicales, hasta los amigos que la ayudaron a vestir y a lucir aún más bella, los productores y directores, a los presentes por su apoyo, a todos por su aliento.

Reconforta saber que uniéndonos podemos salir adelante, ser mejores y mejorar el entorno. Recuerdo las versiones de María Antonieta, en especial la de “Accidente” de Tony Pinelli, que obligo al público a ovacionarla de pie. Miro las fotos que tome y la recuerdo bella y vital, desbordando el escenario, agrandando y transformando el local a su influjo, convirtiéndolo en sala de casa, teatro, Stadium. También y de un modo especial, recordare a todos los que la apoyaron en este concierto, sin esperar nada material a cambio, solo su afecto y cariño, por el disfrute sincero de hacer el bien, de ayudar a uno de nosotros.

Sin dudas, un concierto diferente, donde sus amigos, junto a ella, la ayudaron a alcanzar la nota mas alta, la que da saberse querida, admirada y apoyada. Continuara luchando por imponerse en el difícil mundo del arte en nuestra ciudad, sin temores ni miedos, como una leona dulce y cariñosa, cabalgando segura en los hombros de amigos y admiradores.

Remesas a Cuba.

Hoy, temprano en la mañana, vi en un periódico de Miami, una caricatura sobre las remesas de los cubanos a sus familiares en Cuba. Un tema difícil, que molesta a algunos, hiere a otros y al final, interesa a todos.

Ante todo, el envío de remesas a su país de origen, no lo inventamos los cubanos, tampoco es privilegio absoluto nuestro. Todos los inmigrantes, envían remesas a su país de origen y en muchos casos, en sumas más altas a las que enviamos nosotros.

A la hora de enviar dinero y ayuda a familiares en Cuba, pensamos en ellos, en los lazos que nos unen, en las dificultades que enfrentan día a día. Nadie, tendría la fuerza suficiente para obligarme a dejar de ayudar a mi madre de 84 años. Estar lejos, dejar de compartir la vida, provoca un dolor que no se disminuye con remesas, nada material sustituye a un ser querido lejano. Al menos saber que nuestros familiares escapan a escaseces y racionalizaciones, da fuerzas para continuar luchando y enfrentando la vida.

Intentar prohibirlas, disminuirlas, burlarse de los que cada mes, separamos una parte para nuestros familiares en Cuba, es una sin razón absurda. Es, al final, algo muy fácil para los que no tienen familiares allá o simplemente se olvidaron de ellos y no les importa si comen o no, si están enfermos o sanos. Se historias terribles de hijos que olvidaron para siempre a padres y hermanos, no se como pueden andar por la vida, sonreír, con carga tan pesada en sus almas.

Los que siguen mi blog, saben la historia de Marta, la muchacha con cáncer que vive en un solar habanero. Cada vez que podemos, convocados por mi escrito y conmovidos por su historia, un grupo de amigos, cada vez mayor, le enviamos algún dinero. En un correo electrónico que me envío, me daba las gracias, me contaba como en sus noches de dolor y lagrimas, pensar en todos los que la ayudábamos, le daba fuerzas; sin ustedes, todo habría sido más difícil, me dijo. Ayudarla, nos hizo mejores seres humanos, conocerla, nos dio una lección de vida.

Ayudar a los que dejamos atrás, es algo intrínseco a nuestra condición humana, a nuestro ser cubano. Cuando vivíamos allá y sabíamos de alguna necesidad, compartíamos lo poco que teníamos con amigos y familiares, un poco de azúcar, sal o café. El cubano, es solidario por naturaleza, no abandonamos a amigos en desgracia.

No, no me pidan nunca que deje de ayudar a mis familiares en Cuba. No me lo perdonarían ni en el infierno, hasta el propio diablo, si existe, me miraría con desprecio.

No dudo del efecto de las remesas en la economía cubana en general. Un efecto secundario que no podemos evitar; toda medicina lo tiene. Invocarlo, no es razón suficiente para burlarse de remesas o estar en su contra. No hacemos como otros inmigrantes que envían altas sumas, saben que algún día regresaran e invierten en su país. Nosotros, solo enviamos lo necesario para paliar dificultades, no son limosnas como un día me dijo alguien en un alarde de desprecio a familias y vínculos afectivos. Nuestras remesas, son expresión de amor, agradecimiento, apuestas por la vida, deseos de, al final, ser mejores seres humanos.

Apostamos por la vida, el amor, el vínculo entre familias. Ayudar a alguien en general, dibujar una sonrisa en un rostro, escuchar un gracias que nace del corazón, recompensa sacrificios y lejanías, ustedes y yo, lo sabemos.