Si van a hablar de mi, pregúntenme primero.

Si van a hablar de mí, pregúntenme primero. Yo si sé  todo sobre mí, puedo ayudarlos, darles motivos y razones.

Si se deciden a hablar de mí, consultenme primero. Ustedes ignoran misterios, causas y por qués.

No es que pretenda saberlo todo, hasta uno mismo  a veces ignora asuntos de su vida.  En buen cubano, puedo tirarles un cabo, vaya hacerles mas interesante el intento. Contarles hechos, fechas y un montón  de cosas que ustedes desconocen.

No quiero habladurías aburridas, que despues la gente venga y piensa; el pobre tipo es, al final, tremendo comemierda. Quiero conversaciones sustanciosas. Que el dominó se detenga a escuchar mis historia y que una vieja grite desde el cuarto, ¡Alabao! Mientras se aguanta de la barbacoa en plena apocalíptica sirimba

Uno debe cuidar su imagen. No me gusta que hablen por hablar. Que comenten entre bostezos y apatías lo que no fue o pudo ser. Que hablen con propiedad, citandome a mi mismo. Que digan sin penas, ni tapujos;  el mismitico me lo contó y con los ojos en blanco, mas de una mire al cielo y diga, ¡Ay Santa Barbara bendita!

Quiero que los girasoles se detengan y el agua bendita no alcance a tanto uso. Que los rosarios rueden por el suelo,y un Ave María purisima se eleve en vano  intento de limpiar almas y suspiros.

Quiero cooperar en esto, creanme, vengan a buscarme una tarde aburrida de domingo. Traigan un termo de buen café cubano, revistas viejas, algunos de mis peores escritos. Convoquen mis recuerdos y existencia,  prometo una historia suculenta, que los mantenga en vilo todo el año. 

Si van a hablar de mi, quiero darles motivos. Eso de que cuenten tonterías sobre uno, espanta.

Si van a hablar , que hablen de verdad,  yo prometo contarles todo, sin omitir detalles. Una explosión de verbos y adjetivos,  capaz de iluminar solares habaneros en pleno apagón de noches de verano. 

Solo así podré  asentir tranquilo, relajado, cuando amigos vengan a preguntarme, así mismo fue,  yo fui quien lo contó,  son solo historias de un cubano que anduvo por el mundo.  Esto de armarse uno mismo comentarios, chismes, habladurías,  es como una limpieza anticipada, un solavaya inmenso, un buen despojo.

Porque si van a hablar de mi, que hablen y en serio. !Si va a llover, que llueva, lo que no quiero en chinchin!

¡Mi santa, el negro se la comio!

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La Habana estrena primavera la mañana del 22 de marzo. En un barrio habanero cualquiera, Cayo Hueso, Buenavista, Pogolotti, Luyano o el Cerro, dos mujeres conversan después de escuchar el discurso del presidente Obama en el Gran teatro García Lorca.
Yamile toca a la puerta de la casa de Caridad.
-Mi santa ábreme la puerta que a mí me va a dar Yemaya en puya y Shango en chancleta e palo. Esto es mucho para un cartucho
-A ti mismita te estaba esperando. ¿Viste al negro hablando?
– Se la comió mi santa. Tremendo jonrón que metió. Pa comer y pa llevar. Ay Caruca si todavía estoy con palpitaciones, el corazón se me quiere salir por la boca.
– Tanta gente que se preguntaba, ¿Mami que será lo que quiere el negro? El negro quiere lo mejor pa nosotros y hablo clarito, clarito, en letra de molde pa aclararle la mente a todos, a los de aquí y los de allá.
– El negro vino suave, fresco y bajito e sal. Viste como se viro pal tipo y le dijo; no le tenga miedo a escuchar las voces del pueblo cubano. Yo pensé que ahí mismito se acababa todo como la fiesta del Guatao.
-El negro se mandó y zumbo. Es como si le hubiera dicho; coge lo tuyo, que ahora es cuando es y no cuando tú querías. Obama siguió hablando, el tipo es durísimo. Eso sí es un hombre y no lo que yo tengo en la casa.
– Oye el negro, a los que estaban en contra de su visita, los dejo en eso y con ganas de aquello. Les tapó la boca a toditos, uno a uno. Ese hombre no se quiere hablando, dijo lo que tenía que decir, sin alterarse.
– Vaya chica, como diciendo, calma que tengo para todos.
– A mí que no me vengan ahora con mesas redondas, ni materiales de estudios, ni con aplanadoras ridículas, ni editoriales que nadie lee. El tipo acabo con las mesas redondas y las mentes cuadradas. Hizo historia y de la buena, no de esa que está en libritos y que cada uno la escribe como le da la gana.
– Me emocioné cuando dijo que los jóvenes eran los que iban a construir algo nuevo. ¡Candela mi son!
– Si mi amiga porque ni los papas, porque muchos papas y poca papa en la mesa, ni maduros ni podridos que han venido han hecho na por nosotros. Ni Rolling Stones, ni estrellas de pop caminando por la Habana. Esto es lo más grande que nos ha pasado. Mamá lo escucho acostada, no se siente bien. Cuando entre a su cuarto estaba llorando, solo me dijo; creo que ya empezó a salir el sol. Me puse a llorar como una guanaja. Nos abrazamos y la vieja me dijo al oído; el negro es un salao.
-El negro es el que es, hay que joderse con él.
– Así mismo mi santa, que hablo de todo, como quien reparte esperanzas y sueños. Alabao el negro me convirtió en poeta, Santa Bárbara bendita Que es esto?
-Tengo que buscar ese discurso y leérmelo con calma, fue mucho con demasiado, el acabose mi santa. Dijo lo que hace años no oíamos o decíamos muy bajito pa no buscarnos problemas.
Yamile y Caridad se abrazan y sin ponerse de acuerdo gritan felices y esperanzadas.

Pésele a quien le pese y duélale a quien le duela; ¡El Eleggua abrió los caminos y ya nada, ni nadie podrá cerrarlos!