Amor y costumbre.

fotografia tomada de GGogle

Quiero enamorarme; una pasión que me trastorne el alma y los sentidos, que me renueve y estremezca. Caminar entre las nubes, incontenible y vivo, mientras el amor hace de las suyas y me transforma.
No quiero acostumbrarme a ver un mismo rostro cada día, sin reflejarme en el brillo de sus ojos. A decir, solo con los labios, te quieros. A apurar un beso sin deseos. A abrazar sin ganas y sin fuerzas, casi por oficio.
Quiero hacer el amor con desenfreno, sin horario.
Quiero estrenarme de orgasmos y te quieros. Un amor que me confunda los horarios, que me desborde los sueños y los anhelos.
Tener, para siempre, a alguien atado al centro del deseo y la lujuria.
No quiero decir; me duele la cabeza. Volverme al otro lado, mientras digo; hoy tuve un día duro en el trabajo.

Quiero levantar, sobre mis hombros y los suyos, un hogar, donde el amor y el deseo, siempre habiten; plenos y felices, buscandose como locos má allá de la razon y el beneficio.
No quiero una casa enorme, fría, donde me pierda buscando unos brazos que me estrechen o un cuerpo que me encienda.
Tener a alguien al lado, por costumbre, es un suicidio lento del amor, una mentira.
Es como decidir morirse en vida, ser una momia de amores trasnochados. Una parálisis del amor y los sentidos, un coma absurdo, un ya no soy.

Quiero un amor que me de alas, que me lleve, volando al infinito, que vuele junto a mi y si me canso, me preste sus alas por un rato.
Un remolino de besos y de abrazos, entre suspiros y bocas sin aliento.
No quiero un peso, duro y frío, manteniéndome en tierra todo el tiempo.

No quiero reglas, por qués y conveniencias, que no se ajustan, cuando de amor se trata.
Porque al final, si de costumbre hablo, me acostumbro a mi mismo y me tolero. Me miro solitario y libre en el espejo, mientras te espero amor, a las sombras de la dicha y el deseo.

Fotografia tomadas de Google.

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Amigos, afectos y exilios.

Los cubanos, somos sociables por naturaleza. Abrimos nuestro corazón y dejamos entrar a personas y afectos. Allí dentro, compartiendo el amor por nuestra Islita, conviven gentes, amores, recuerdos y sueños. Como siempre digo; en un corazón cubano, cabe todo lo bueno del mundo.

En este andar y desandar el mundo, dejamos, mar por medio, afectos imprescindibles, de esos que nada ni nadie, podrá romper jamás. Madres, hijos, hermanos y amigos, que aún en la distancia, siguen con nosotros, nuestro corazón nos lo recuerda en cada latido. Corren por nuestra sangre, se hacen presentes en cada alegría y en cada pena. A esos afectos que dejamos atrás, que trajimos con nosotros, vamos sumando nuevos. Entran a nuestra vida y a nuestra alma, personas que llegan para quedarse, seres que llegan ligeros de equipaje y sin pedir permiso, abren la puerta de nuestro corazón y deciden quedarse ahí, felices y seguros; fieles.

Siempre doy gracias a Dios, por mis amigos, ellos iluminan mi vida, están siempre ahí, acuden en el momento justo, sin tener que llamarlos, adivinan cuando los necesito. A un buen amigo, no tenemos que llamarlo, viene solo cuando lo necesitamos.

El exilio, ha sido generoso conmigo, pienso que desde nuestra Isla, mi madre y mi ciudad, le hicieron un guiño a Miami. Una le dijo, no lo abandones, la otra, con lagrimas en los ojos le soltó un; ¡Cuídamelo siempre! En Miami, he encontrados amigos especiales, de esos que todos quisieran tener siempre a su lado. Recuerdo la última gripe que tuve hace unos meses, mis amigos, me trajeron tantas cosas de comer que un mes después, aún mi refrigerador y mis estantes guardaban jugos, comidas y un montón de cosas más. Llego un momento que les tuve que decir; no me traigan nada mas, no tengo donde guardarlo, tengo gripe, no desnutrición. Saberse querido, rodeados de buenos amigos, de personas especiales, convierte cada día en un arco iris. Mis amigos, son como alas, con ellos a mi lado, todo es posible! Hubo una vez, que mis amigos, fueron mis dos piernas, meses con una pierna enyesada, en casa. Ellos, a mi lado, casi me cargaron día tras día. Tenerlos a mi lado, me ayudo a soportar dolores y ausencias, a vivir!

Mi más reciente amigo, entró por el mundo virtual, me saludo una mañana en Facebook. No se como se las arreglo y de un empujón se coló en mi vida, decidido a quedarse para siempre. Una vez le dije; si la reencarnación existe, en otras vidas, fuimos hermanos, amantes o padre e hijo, (eso de padre e hijo, no me hizo mucha gracia). Tenemos diferencia de edades, pero el mutuo afecto, borra todas las barreras, riendo juntos, vuelvo a tener veinte años. Mi nuevo amigo, es como un cascabel, alegrándome mis días. El, junto a los amigos de siempre, que ya hizo suyos también, andará por siempre a mi lado. Logro hacerse imprescindible en muy poco tiempo.

Si, tengo mucho que agradecer a la vida a Dios, a las oraciones de mi madre, a los conjuros de La Habana. Tener tantos afectos a mi lado, es como tener una almohada donde me recuesto, cuando otras ausencias me hacen nudos en el pecho. Mis amigos vienen, me llaman, saben como desatar nudos y alegrarme el dia.Tomados de la mano y del alma, seguiremos juntos. Un día nos reuniremos todos a la sombra de una Ceiba gigantesca y tomando el café de mami o saboreando su comida, daremos gracias a la vida por juntarnos y hacer realidad nuestros sueños.

Una niña atrapada en el espacio.

Un amigo me hablo de ella, tiene solo 12 años. Es una de los tantos niños que viven en La Habana, que sufren limitaciones y escaceses. La vida, sin querer, sumo una limitacion mas; una complicacion en algo que pudo ser sencillo, obligo a los medicos a amputarle parte de una pierna. Sus ojos tristes no se resignan a verse asi. A veces toda la tristeza del mundo puede encontrar albergue en una niña. Cuando alguien la mira, trata de esconderse detras de ella misma, de pasar inadvertida.

Mira a los niños correr despreocupados y sus ojos se humedecen. No le gusta hablar de eso, quisiera ser invisible y poderse mover en el viento, escapar a miradas y ataduras. Mira al cielo y pide el milagro de tener alas.

Hasta ahora, pudo mal adaptarse a una protesis, de no muy buena calidad, que al menos le permitia moverse sin utilizar muletas ni sillas de ruedas. Dice que preferiria no salir de la casa, renunciar para siempre a ver el sol y La Habana, si tuviera que hacerlo en silla de ruedas.

Me contaron que un problema con la pieza de la protesis que ajusta con su pierna, le impide usarla ahora. La niña, se niega a ir a la escuela, no quiere que la vean asi, se abraza a la tristeza y se esconde del sol. Se refugia en las sombras para esconder su tristeza. Su padre, busco desesperadamente, en todos los sitios la respuesta fue igual; no tenemos, no hay en los almacenes. Familiares de mi amigo, al saber de la niña, le escribieron, le dieron los datos de la pieza; trata de conseguirla, le dijeron. Mi amigo hizo el intento, pero el alto precio de la pieza le impidio comprarla. Una amiga peruana, cuando supo la historia de la niña, le pidio los datos, llamo a su hija en Peru. Ahora esperamos que ella pueda conseguirla y el precio no sea muy alto. Otra amiga cubana, se ofrecio a hacer gestiones a ver si aqui, en Miami, podia conseguirse mas barata. Varios amigos nos hemos unido en el intento de dibujar una sonrisa en el rostro de Yoanet. Todos los que hemos conocido la historia, hemos tenido que desatar nudos en la garganta, sobreponernos a la angustia y a la impotencia, para unir esfuerzos y alientos. Cuando encontremos una opcion mas facil de costear, uniremos voluntades y esfuerzos. Yoanet, regresara a la escuela, nosotros, haremos el milagro!

Tal vez La Habana, en un gesto supremo de comunicacion, me hizo llegar la historia de Yoanet, sabe que despues de conocerla, no podria voltear el rostro, abandonarla. Mi ciudad, fue hasta su casa, trato de hacerla volver a la escuela, pero no pudo, no se dio por vencida, busco aliados, la quiere de nuevo en sus calles. Toco puertas, llego a amigos comunes, unidos todos, devolveremos el andar y la sonrisa a una niña atrapada en el espacio. Unos amigos desconocidos, seran las alas que con tanta fe pidio al cielo!