Los cubanos y la teoria de la relatividad.

La relatividad para nosotros, los cubanos, no esta relacionada con curvaturas del espacio, ni  formulas matemáticas, ni siquiera  con la velocidad de la luz. Para nosotros, todo es relativo, incluidos espacio y tiempo. No enloquecimos tratando de hacer cálculos con complicadas ecuaciones, “enloquecimos”,  de escaseces, consignas y nostalgias, cuando no, podía ser si y un si, un no rotundo.

Hace días, una pasajera en el aeropuerto, me pregunto de donde era, cuando le dije, Cuba, sonrío, me dijo; Cuba, tan cerca y tan lejos! Ese es un punto importante en nuestra teoría de la relatividad, aprendimos que aunque algo este cerca, puede resultar muy lejano.  Los que vivimos en Miami, o en general en el sur de La Florida, somos, en el sentido geográfico de la palabra, los inmigrantes mas cercanos a su país de origen, aunque somos, a la vez, los que mas lejos estamos; Cuba! Tan lejos y tan cerca! Un viaje a Cuba, se nos hace difícil. Incluso, ahora en tiempos que muchos viajan a Cuba, sin restricciones del lado de acá, para muchos, Cuba sigue lejana, inaccesible, para otros que podemos visitarla, sigue distante y difícil. Preparar y hacer un viaje a Cuba, se nos dificulta casi tanto como un viaje a otra galaxia y más caro que un viaje a Europa.

Hubo años que una llamada telefónica, una carta, era algo muy difícil, casi imposible, para los que salieron de Cuba. Los primeros en irse, los que le siguieron después, por muchos años, pertenecían a un país que no existía en el espacio conocido, inalcanzable, hablarnos a nosotros de relatividad y curvaturas del espacio. Aprendieron sobre la marcha el significado de la relatividad, casi podían tocar con la mano, un país, perdido en el espacio, para siempre. Tenían familia cercana y lejana, voces perdidas en un teléfono, madres y hermanos que muchos no volvieron a ver. De cierto modo, tenían familia y no la tenían, aunque esto, también era relativo, el afecto por ellos, nunca fue mas fuerte que en esos tiempos difíciles.

Decidir emigrar, sin dudas, abre portales a curvaturas del espacio desconocidas, agujeros negros, donde las reglas de la física y la lógica, dejan de cumplirse. Aún viviendo en Cuba, la relatividad se hizo presente de muchas formas. Cuantas veces a la hora de preparar el almuerzo, para 5 ó 6 personas, las amas de casa cubanas, se enfrentaron a un pedazo de pollo que alcanzaba, cuando más, para dos!  Terminaban haciendo un delicioso almuerzo para todos, demostrando que poco, puede ser mucho  o al menos suficiente. Todo puede ser relativo para nosotros, desde la comida, la ropa y un sin numero de cosas mas.

Nos convertimos en el único país del mundo donde los alimentos, tenían vida propia, viajaban y llegaban cuando mejor les parecía. Cualquier extranjero hubiera enloquecido de escuchar gritos en el barrio; llego la carne! Llego el café! Corre que llego el jabón y hay un faltante! O en el colmo de la relatividad; llego el aceite del mes pasado! Solo nosotros, podíamos entenderlo.

En la época de la famosa libreta de la ropa, más de una vez, fuimos a comprar algo que necesitábamos con urgencia y nos paralizo un: hay pero no te toca! En este mundo nuestro, donde todo puede suceder y es relativo o usabas pañuelo para sonarte la nariz o tenias calzoncillos.

Para nosotros, poco, a veces es mucho y mucho, puede ser poco, depende de que hablemos y con quien hablemos. No, no estudiamos la teoría de la relatividad de Einstein, ni falta que nos hace, para saber que el tiempo es diferente, que se acorta y extiende, que al final todo es relativo. Lo único absoluto es y será siempre nuestro amor por Cuba y la certeza de un mañana que se anuncia entre arco iris y rayos de sol, un mañana con todos y para el bien de todos.

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