Por si me pierdo.

Por si me pierdo, quiero una bandera cubana, enorme, aqui en mi pecho. Que al quitarme la camisa, se disipen dudas y alguien grite ¡Cubano! Mientras sinsontes y colibríes me guían al sur, seguro de regresos y bienvenidas.

Quiero en mis ojos, siempre, la imagen de mi madre. Si me pierdo, si no encuentro caminos, que al mirarme al espejo su imagen grite, ¡Al sur, mi hijo, aqui, en mis brazos!

Quiero en mi mente la historia de mi patria, sus logros y virtudes, fracasos y defectos. Si vagando por el mundo me perdiera, me baste recordar historias y se me multipliquen ganas de verla florecer, libre y segura.

Por si mi pierdo, uno nunca sabe que podría pasar en esos caminos de la vida, llevaré siempre, un poco de tierra colorá en mis bolsillos, junto a la foto de mi madre y mi bandera. Es el conjuro perfecto del recuerdo, el boleto seguro del regreso; la dirección donde enviarme si me pierdo, donde me espero y tejo, futuros y mis sueños.

Una medida no me quita el orgullo de ser cubano.


Muchos estamos consternados,  razones sobran.  Cuba duele en la memoria y en el centro del pecho.

Es cierto que hemos usado y abusado de la ley de ajuste cubano, no hay dudas. Por suerte la ley aún esta vigente, hay que esperar a ver como se implementará ante las nuevas medidas.

Aunque en ocasiones he criticado, entre amigos, opiniones y comportamientos de cubanos amparados por esta ley, no puedo, ni quiero estar de acuerdo con las nuevas medidas, decir lo contrario, seria mentirme.

Pienso en los cubanos atrapados a mitad de camino entre Ecuador y la frontera de Mexico y siento dolor y angustia, nosotros pudieramos ser ellos, ellos no podrán,  por ahora, ser nosotros. Pienso en los que salieron en balsa hoy o ayer e ignoran la noticia y reman con fuerza a un sueño que no alcanzarán, que se romperá contra la costa.

No sé  qué sucederá del otro lado cuando escapar deje de ser el objetivo supremo y los jóvenes se inventen soluciones.

Sé  que muchos se alegran y hasta se burlan, como si la derogacion de un privilegio pudiera hacernos sentir menos orgullo de ser cubanos o nos hiciera de pronto diferentes. No se engañen, somos los mismos de ayer, los mismos de hace mas de 50 años, dispuestos a inventarnos un futuro, llevando en alto y con inmenso orgullo, la bandera de la estrella solitaria.

Mi bandera, vencedora del fuego y del olvido.

bandera y palma!
Mientras unos queman banderas, en actos de furia e ignorancia,
Otros queman sus recuerdos, su infancia, su cielo, sus palmeras.
No acepto que hagan cenizas tricolores,
Que intenten flamear la estrella solitaria.

Mi bandera sabe donde guardarse, protegerse,
Desde la palma mas alta y orgullosa, desde la gloria
Desafía vientos, tempestades,
Indestructible habita en corazones, que la cuidan, la aman y protegen.
Hasta hijos de otras estrellas y colores, intentan protegerla y gritan ¡No es con ella nuestra lucha, ni la ira!

Sabe como cuidarse de las llamas, de furias y odios sin sentido.
Mira al cielo y dice, perdónalos señor, ¡no saben lo que hacen!
Llora desde lo alto, incontenible, la indiferencia y burla de algunos de sus hijos.
Eso le duele, más que el fuego que fracasa en su intento de quemarla. Son llamas que destrozan su memoria, su símbolo, sus años protegiendo, andando por el mundo.

Mientras unos queman mi bandera,
Otros arden en el fuego indiferentes, ¡Que la quemen, es solo un trapo! Una tela sin sentido, es del gobierno.
Reniegan de ella y de su origen, arden en el fuego de mal hijo, hasta se burlan de lagrimas e iras, de aquellos que la aman y respetan, que la prendieron, para siempre, en el alma y la gloria de sus vidas.

A aquellos que en vano intento intentaron quemarla, confundiendo símbolos y enemigos, les explico.
Comprendo su indignación que debe detenerse, justo donde empieza mi bandera, nuestra patria.

A los hijos de la estrella solitaria, que miran indiferentes como arde y hasta se alegran de esas llamas equívocas e ignorantes,
Que miran indiferentes, como arden sus recuerdos, que olvidan símbolos y patria, que cultivan desarraigo y malos odios,
A esos que fueron mis hermanos y decidieron alejarse de su madre,
Los miro con tristeza, hasta con pena, acaricio mi bandera y le susurro, no los perdones, ¡Ellos si saben lo que hacen!

Fotografia tomada de Google.