Final y principio del milagro.

Siempre dispusé: cuando llegue el momento final, definitivo, lo que quede de mi, del material que un día fui, hecho cenizas, confundido entre olas y rocas de mi Isla, la bañara en saltos repetidos, que sería acuoso, luminoso, translúcido. Todo mi yo entre olas, saltando el muro inmenso, abrazando mi ciudad, casi inundandola.

Hoy repaso voluntades y finales y cambio designios y promesas.

Una mitad de mi, debe quedar en tierra, abonando palmeras y ceibas gigantescas, haciéndose verdor y tronco, ¡vida! Creciendo hacia la luz en el intento.

Sé que mis dos mitades hallarán el modo de reunirse, el mar vendrá a buscarme en huracan o torbellino incontrolable. Si el mar no viene a mi, yo iré hacie él, convertido en hojas de palmas y de ceibas, navegare por ríos hasta encontrarme, con mi mitad marina, acuosa y luminosa.

Una explosión anunciara que estoy de vuelta, correre a los brazos de mi madre, como niño travieso, esperanzado.

Andaremos ciudades y esperanzas. Aunque ustedes ignoren el milagro, creanme, no habrá finales, cuando un día perdido entre los tiempos, transmute dimensiones y materias.

Fotografía tomada de Google