Una luz de esperanza ilumina un apagón habanero.

Son las 6 de la tarde, Centro Habana esta casi desierta, en la ciudad un virus hace de las suyas y Nena que pasa ya los 70s prefiere quedarse en casa. Vive sola desde que murió su marido hace 2 años. Aún guarda todos sus diplomas y medallas, hasta una foto con Fidel, cuando le puso una de las tantas medallas. Se asoma al balcón y un grito le hace mirar a la entrada del edificio.

– ¡Nena, tirame la llave!

Pancha, su amiga, viene a visitarla. Nena pone la llave entre papeles de periódico, los envuelve en una jabita y la lanza a los pies de Panchita. Nena va a abrir la puerta, el viejo y ruidoso elevador aún funciona y Panchita está al llegar.

– Ay mi santa, que ganas tenía de verte, aproveché que un vecino venía por acá y le pedí que me trajera. Mira lo que tengo aquí.

Panchita exhibe triunfal una tarjeta plástica.

– ¿Y eso qué rayos es?

– Mi tarjeta plástica para comprar en las tiendas que venden en dólares. Manolito le envio un dinero a un amigo que vive en Barcelona para que me pusiera dinero, también me puso un dinerito extra para que fueras conmigo y te compraras lo que te hiciera falta. Me lo dijo bien clarito: puse un dinero para que vayas con tía Nena a comprar. No quiero que ninguna de las dos me carezca de nada. Él desde Miami, no puede poner el dinero, por eso se lo envió a su amigo.

Nena se seca las lágrimas con la bata de casa y abraza a Panchita.

– Ese hijo tuyo es de oro, yo no tuve hijos, pero Manolito fue siempre como el hijo que nunca tuve, ese no es de los que se toman la Coca-cola del olvido, él no se destiñe.

– Déjame poner mis cosas en el cuarto, hoy me quedo a dormir contigo y mañana nos vamos de compras. También traje un paquete de café Bustelo, que me quedaba, toma y ve colando. Esta noche nos ponemos al día de todos los chismes.

Pancha va al cuarto, se cambia de ropa y se pone sus chancletas y su bata de casa, cuando sale del cuarto el olor a café inunda el apartamento de Centro Habana.

-Toma Panchita, este café huele a gloria, esto si es café.

Las amigas toman el café, como quien disfruta recuerdos, lenta y pensativamente.

– Nena, hace tiempo quiero proponerte algo, las dos estamos viejas y solas, tú eres mi única familia, creo que es hora que vivamos juntas y nos ayudemos a llevar soledades y ausencias. Vendes este apartamento, así tienes un dinero para lo que te haga falta y te vas a vivir conmigo. Esa casa enorme de Miramar se me cae encima Nena, primero murió Manolo, después se me fue Manolito, yo no puedo con tanta soledad y tanta ausencia.

– Creo que tienes razón Panchita, ya estamos viejas y visitarnos se nos hace cada vez más difícil. Te acepto la propuesta, vamos a vender este apartamento y me mudo contigo a tu casa. Tú y yo somos como hermanas, creo es lo mejor.

Nena y Panchita se abrazan, con ese abrazo especial que solo pueden darse los que se aman sin reservas, los que comparten vidas y sueños.

-Ay Nena esto está de apaga y vámonos, todos los días me acuerdo de lo que decía Manolo: esto no hay quien lo tumbe, pero tampoco quien lo arregle.

– Si Pancha, mientras Pedro vivía, yo me aguantaba la lengua para no molestarlo, no quería herirlo, él amaba la revolución, su carnet del partido, sus medallas. Recuerdo unos meses antes de que le diera el infarto, estaba en el cuarto con sus medallas, sus diplomas, su foto con Fidel, tenia lágrimas en los ojos, me miró traspasando el alma y los recuerdos y me dijo: ¿en qué nos equivocamos, en que pantano nos metimos y se nos perdió el camino, dónde se nos quedaron los sueños y las promesas de igualdad? Yo no pude decirle nada, solo lo abracé mientras lloraba en mi pecho. Esas lagrimas tenían sabor de frustraciones y sueños rotos, de consignas perdidas, de discursos llevados por el viento. Desde ese día no volvió a mirar sus diplomas y medallas y la foto con Fidel, se le llenó de polvo, olvidada en un rincón. Tres meses después le dio el infarto y murió antes de llegar al hospital. Yo no he tenido valor para botar sus diplomas y medallas y a veces las miro, como quien mira un sueño que no fue, pero cuando me mude contigo no me los voy a llevar, sería una carga muy pesada, un nunca fue, que no quiero arrastrar lo que me queda de vida.

– Es duro Nena, muy duro, pero ya estamos viejas, tratemos de vivir lo que nos queda lo mejor posible. No perdamos la esperanza de un cambio, de una mejoría. Nuestra Isla sabe de conjuros y batallas y encontrará un modo de salvar el futuro. Bueno, dejemos la conversadera y vamos a preparar la comida, como decía mi amiga Fefa: para sufrir, hay que comer.

Van a la cocina, Nena prepara un congrí, mientras Pancha prepara unos bistecs de puerco que trajo y los fríe.

-Nena vigila los bistecs que voy a buscar el aguacate que se me quedó en la jaba.

La comida esta lista y las amigas la disfrutan como un banquete que anuncia cambios y proyectos.

– ¡Que rico estaba todo! Hacia tiempo no comía tanto, Nena pon el televisor que quiero ver Vivir del cuento, eso y la novela, es lo único que se puede ver.

Nena enciende el televisor y de pronto un apagón oscurece la pantalla y la noche.

– Coño otro apagón, dejame buscar el farol y encenderlo para aunque sea mirarnos las caras mientras hablamos.

Nena, regresa con el farol, lo enciende y lo pone sobre la mesa, de pronto la llama toma una forma extraña y Panchita la mira extasiada.

– Mira Nena, mira la llama de este farol.

– ¡Ave Maria purisima, Santa Barbara bendita! ¡Si es la Isla de Cuba! ¿Qué significa esto Pancha? Tú de joven tirabas las cartas y adivinabas cosas, dime qué quiere decir esto.

-Es la Isla Nena, la patria que se niega a que la apaguen y quiere seguir alumbrando el futuro de esa patria “con todos y para el bien de todos”.

Las amigas se abrazan, mientras una luz de esperanza las ilumina.

Fotografía de una obra de Michel Blazquez pintor cubano que vive en Fort Lauderdale.

Si van a hablar de mi, pregúntenme primero.

Si van a hablar de mí, pregúntenme primero. Yo si sé  todo sobre mí, puedo ayudarlos, darles motivos y razones.

Si se deciden a hablar de mí, consultenme primero. Ustedes ignoran misterios, causas y por qués.

No es que pretenda saberlo todo, hasta uno mismo  a veces ignora asuntos de su vida.  En buen cubano, puedo tirarles un cabo, vaya hacerles mas interesante el intento. Contarles hechos, fechas y un montón  de cosas que ustedes desconocen.

No quiero habladurías aburridas, que despues la gente venga y piensa; el pobre tipo es, al final, tremendo comemierda. Quiero conversaciones sustanciosas. Que el dominó se detenga a escuchar mis historia y que una vieja grite desde el cuarto, ¡Alabao! Mientras se aguanta de la barbacoa en plena apocalíptica sirimba

Uno debe cuidar su imagen. No me gusta que hablen por hablar. Que comenten entre bostezos y apatías lo que no fue o pudo ser. Que hablen con propiedad, citandome a mi mismo. Que digan sin penas, ni tapujos;  el mismitico me lo contó y con los ojos en blanco, mas de una mire al cielo y diga, ¡Ay Santa Barbara bendita!

Quiero que los girasoles se detengan y el agua bendita no alcance a tanto uso. Que los rosarios rueden por el suelo,y un Ave María purisima se eleve en vano  intento de limpiar almas y suspiros.

Quiero cooperar en esto, creanme, vengan a buscarme una tarde aburrida de domingo. Traigan un termo de buen café cubano, revistas viejas, algunos de mis peores escritos. Convoquen mis recuerdos y existencia,  prometo una historia suculenta, que los mantenga en vilo todo el año. 

Si van a hablar de mi, quiero darles motivos. Eso de que cuenten tonterías sobre uno, espanta.

Si van a hablar , que hablen de verdad,  yo prometo contarles todo, sin omitir detalles. Una explosión de verbos y adjetivos,  capaz de iluminar solares habaneros en pleno apagón de noches de verano. 

Solo así podré  asentir tranquilo, relajado, cuando amigos vengan a preguntarme, así mismo fue,  yo fui quien lo contó,  son solo historias de un cubano que anduvo por el mundo.  Esto de armarse uno mismo comentarios, chismes, habladurías,  es como una limpieza anticipada, un solavaya inmenso, un buen despojo.

Porque si van a hablar de mi, que hablen y en serio. !Si va a llover, que llueva, lo que no quiero en chinchin!

San Nicolas del Peladero en La Yuma.

Allá  en la Hialeah que se quedó a mitad de camino entre La Habana y Miami,  Cuca y Micaela conversan una tarde de domingo.

-Cuca,¿Tú  te acuerdas de San Nicolas del Peladero?

– Claro mi santa que cubano de la edad de nosotras no se acuerda de Plutarco, la alcadesa, Eufrates del Valle, Ñico Rutina, el sargento Arencibia y toda esa gente que nos hicieron reír  durante años.

– En estos días me he acordado mucho del programa. Chica estas elecciones parecen que son en San Nicolas del Peladero. ¡Que brete, que  dale al que no te dio, que manera de sacarse trapos sucios! Da pena.

– Yo estoy espantá, jamás  pensé ver algo asi. Ave María purisima que me parece que estoy en un solar . Que si a uno le sacaron unas grabaciones diciendo que como es rico y famoso le agarra la chocha a quien le dé  la gana, que si lleva 20 años viviendo como Carmelina, sin pagar taxes, que si va a levantar muros y otras locuras. Que si los emails de la otra, que si los muertos de Benghazi,  que si al marido se la mamaron. Eso da pena, yo estoy como confundía, atormentá con todo esto. Caballero que uno lo que quiere saber es que van a hacer para que el país vaya pa’lante y no ese chanchullo.

-Tienes razón Nena, da pena y eso que estamos en el primer país  del mundo. Tú  viste ayer el video de la vieja diciendo que estaba loca porque Trump la violara y el de la otra diciendo que los que no estén  de acuerdo con Trump  que se vayan pa’ otro país.  Me acordé  tanto de aquellos que nos gritaton cuando el Mariel, seguro que la vieja esa era la de vigilancia de su cuadra.

-Mi negra y qué  tú  me dices de Trump  amenazando con meter presa a la Hillary si él era electo presidente, yo pensé que me habia equivocaó de canal y estaba viendo Cubavisión, candela mi son.

– A veces hasta me dan ganas de no votar.  Si esto sigue asi, va a acabar como la fiesta del Guataó , un sal pa’ fuera a lo Yuma.

-Hay que votar Nena y botar lo que no sirva. Mi marido y yo vamos a votar por la Hillary, es la que mas sabe de política  y la que mejor puede dirigir este país,  como diría  Pablito; no es perfecta, mas se acerca  a lo que siempre soñé .  El Trump ese no me gusta ni un poquito y esa admiración por el hijo de la gran Putin,  me asusta,  todo el mundo sabe que el Putin ese, es de lo peorcito que sólo  piensa en el poder y en enfrentarse a este país . El Trump  se hace el que esta apululu de ideas nuevas y es tremendo descarao y viejo verde, tremendo inflador es lo que es. ¿Qué  estaba haciendo to’ este tiempo? Que no se me haga el barbaro ahora que es tremendo cara e’guante. 

– La Hillary también  tiene su caquita. Debió  aclarar antes lo de los emails, ahí falló,  se comio el millo. Lo de Benghazi esta claro, que por más que la han investigao, no han encontrado na’ pa’ acusarla, aunque siguen con el tiquitiqui. Ay Santa Barbara bendita ilumínanos y que esto acabe bien.


Pancho que estaba durmiendo la siesta en el cuarto, sale y se suma a la conversación. 


– Ustedes tiene razon, esto da pena. En todos los años que llevo aqui, nunca ví nada parecido. Siempre los candidatos  de cada partido, le tiran al contrario y defienden lo suyo, pero lo de este año no tiene nombre. Yo ya sé lo que tenía que saber de cada uno y estoy seguro de mi voto. Micaela y yo votaremos por Hillary. No es que entre dos males nos quedemos con el menor, es que sin dudas tiene experiencia y capacidad para gobernar este país.  Ha sabido comportarse y no perder la tabla. Y si no da la talla, dentro de 4 años la sacamos que eso es lo grande de una democracia. Cada uno vota por quién  quiera que por eso estamos en un pais libre.

– Es verdad Pancho que ganas tengo que pasen estas elecciones y decir como la canción ; ¡Qué tiempos aquellos que ya pasaron…!

– Asi mismito Nena, que se acabe ya, este San Nicolas del Peladero en La Yuma.