Como hacer un buen cubano.

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Hace días, un amigo publico en su página de Facebook, una receta para hacer una cubana. Su escrito me gusto, me dejo pensando ¿Y como hacer un buen cubano, hombre o mujer, pero cubano 100%? Esta es mi receta personal, mi sugerencia o especial del día.

Un buen cubano, debe hacerse al aire libre; cuando el sol calienta y el viento sopla entre palmeras. Si por alguna razón, no dispone de un buen patio, o no tiene tiempo para ir hasta el campo, al menos asegúrese de abrir puertas y ventanas, que sea de día; un día de verano o primavera. El sol debe calentar la piel y los sentidos, así se obtiene un mejor producto. Un buen cubano, sin sol, nunca alcanza el punto justo, se corta, como la mayonesa.

Asegúrese que no se cuele ninguna consigna, el cubano podría tener cara de disgusto o aburrido. Si se le cuela alguna, sáquela antes de revolver la mezcla, el producto se lo agradecerá y usted también.

Meta toda la sabiduría y experiencia del mundo, al menos inténtelo. Un buen cubano, se las sabe todas y sino; las inventa. Tenga a mano enciclopedias, clásicos de la literatura, una Biblia, libros de recetas de cocina, filosofía, arte y política. No los agregue, solo manténgalos cerca de la mezcla, con eso bastara, para darle el punto exacto.

Agréguele polvo de adivinos y profetas. Todos los cubanos, podemos predecir el futuro; si nos equivocamos, no es por culpa nuestra; un comemierda cambio todo y nos jodio la predicción.

A la hora de agregar música y ritmo, no escatime, ni use medidas. Sones y boleros, algo de Lagos y Giselles, rumbas y congas, operetas y zarzuelas. Un buen cubano, es capaz de aplaudir a rabiar un Lago de los cisnes y salir después a arrollar con Los guaracheros de Regla, por todo Malecón. Tenga a mano pianos, guitarras y tumbadoras, bien tocados ayudaran a mejorar la mezcla y el producto será de primera calidad.

Para hacer un buen cubano agregue un buen machete, una navaja, un diente de oro. Algo, por qué no, de pluma y lentejuelas, ¡Hay muy buenos cubanos que las usan! Y con mucho orgullo. Un cubano tiene de todo; guapearía, es echao palante, pero también es sensible, capaz de llorar de emoción, aunque como a mi amigo travesti; se le corra el maquillaje.

En cuanto a religiones se refiere; mézclelas todas. Un buen cubano, tiene una Fe enorme y se las arregla para practicarlas todas o casi todas.

No olvide un poco de todas las razas conocidas. Una pizca de cada una, da un sabor peculiar, característico, no omita ninguna. No mida las cantidades de la raza española y la negra, ambas nos conformaron y crearon. Nos hicieron bailar en un tablao y disfrutar un guaguancó en pleno solar. No tenga miedo en agregar la raza negra, aparte del ritmo, nos garantiza pulgadas extras y traseros opulentos, no se arrepentirá, se lo aseguro.

No olvide olas y tormentas, los cubanos, amamos el mar de modo especial. Hemos aprendido a crecer en tormentas y tempestades; a desafiarlas.

Recuerde que para hacer un buen cubano, no se usan medidas. Pizcas, un tim, un burujón, un montón, una pila, son las medidas correctas. No tenga miedo, sea esplendido con las alegrías y solo agregue pizcas, tims de penas. Garantice la sonrisa, que las lagrimas, vienen solas y en los últimos años, ya hemos tenido bastante. No se sorprenda si el cubano obtenido, pasa de la risa al llanto fácilmente, si se seca una lágrima, sonríe y sigue adelante; así somos.

Para dar el punto exacto a su mezcla y obtener un producto de primerísima calidad, agregue polvo de estrellas y un puñao de tierra colorá, arco iris y sueños. En un buen cubano, cabe toda la esperanza del mundo, ¡Todos los sueños!

No se preocupe en poner amor por su tierra, por Cuba, los cubanos, nacemos amándola. El amor por nuestra tierra, es producto de la mezcla, de cocinarnos a fuego lento al sol de la esperanza y de los sueños, del mañana por venir. Nacemos amando una bandera azul, roja y blanca y morimos felices si es por ella. Para nosotros, Cuba, será siempre, la tierra más hermosa que ojos humanos han visto.

No se si la receta será exacta, siempre queda algo, tenemos de todo y de todos. Mezcla rara y única, delicioso ajiaco. Cada vez que prepare su mezcla, tendrá un nuevo producto, diferente, irrepetible. Cada cubano es una pieza original, si ve a otro igual; empújelo, que es de cartón.

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Adios, no, hasta pronto!

Toda despedida, es siempre un poco triste. Abrazamos, queriendo retener, prolongando ese instante. Si despedimos a una amiga enferma, que regresa a su país, que continua su lucha contra la enfermedad, un nudo nos aprieta la garganta, casi no nos deja hablar, sin querer, dejamos escapar algunas lagrimas.

Por muchos años, desde que llegue de Cuba, he tenido la suerte de contar con excelentes compañeros de trabajo. Nunca olvido y siempre tengo en un lugar especial, a los primeros que me dieron la bienvenida, los que me recibieron y me ayudaron a vencer miedos. Al lado de ellos, fue mas fácil adaptarme a un nuevo mundo, entre ellos, esta, Magda, una amiga, que demuestra día a día, que toda la fe del mundo, cabe en un corazón humano.

Hay personas, que llevan a Dios en los labios, reparten bendiciones, recitan proverbios y pasajes de  la Biblia, pero Dios, no esta en su corazón, solo en sus labios. Labios y corazón, no se ponen de acuerdo, bendicen con los labios, mientras maldicen con el corazón, su fe, no pasa de ahí, de sus labios, es un barniz. Siempre pongo a Magda, como ejemplo de cristiana, de persona con verdadera fe, Dios, no esta en sus labios, vive en su corazón, desde allí, ella lo comparte con todos los que tenemos la suerte de acercarnos a ella. Cuando me dice; bendiciones, siento paz, se que algo de Dios, me llega en sus palabras.

Es una mujer sencilla, humilde, de las que ayudan, sin pregonar, sin alardes, nunca la he visto enojada. Hay tanta Fe en su corazón, que no hay sitio para el enojo u otro mal sentimiento.

Por segunda vez, Magda, se enfrenta a un enemigo conocido, el cáncer. Ya lo venció una vez, se prepara para esta nueva batalla. Decidió regresar a Honduras, su país, allí, en su tierra, al lado de su familia, todo será más fácil. Decirle adiós, no fue fácil, sin ella a nuestro lado, algo falta, extrañare su saludo, abrazarla, escucharla decir; bendiciones.

Magda, siempre me pregunta por mi mama, sin conocerla, la ve a través de mis ojos. Un día, le dije que estaba muy bien, feliz, me dijo; cada vez que ayudas a alguien, que luchas contra una injusticia, Dios, te bendice en tu madre y le da salud y vida, por eso, ella, esta tan bien!

Pude decirle adiós a Magda, gracias a una amiga especial, mi ángel del exilio, me llamo, me dijo; voy al D 46, Magda, se va para Honduras y quiero despedirla. Nos reunimos allí, escribimos algo, en una camisa de nuestro uniforme, que guarda como trofeo del cariño de amigos. Hubo abrazos, besos, palabras de aliento y lagrimas, la acompañe hasta el avión, en nombre de muchos, le di el ultimo beso de todos sus compañeros, el ultimo, por el momento, hasta hoy; montones de besos esperan por ella, en regresos seguros y multiplicados en el futuro.

Si, despedir, es triste, decir adiós a un amigo, convoca las lágrimas, pero anoche, no le dije adiós a Magda, sólo, hasta pronto, seguro que vencerá en esta nueva prueba, volveremos a verla, a compartir su alegría, su fe. Desde ahora, espero volverla a escucharla decirme; Bendiciones y sentir que algo de su fe, se queda conmigo, para siempre. Te esperamos!