Maggie, cubanísima y universal; eternamente, ¡La voz!

Muchos amigos me preguntaron si iría al concierto de Maggie Carles en el Miami Dade County Auditorium, hasta me ofrecieron entradas. Lamentablemente no asistí. Problemas familiares del otro lado del mar me restaron fuerzas y ánimos. Me quedé en casa, deseándole a Maggie el éxito que estaba seguro tendría; le sobran armas y virtudes, para repletar teatros y obligar a aplausos y ovaciones.

Por esos caminos y sorpresas de la Internet y Facebook, disfruté de sus actuaciones en vivo. Mi buen amigo Roly Perez, sin saberlo, me hizo un regalo especial que me llevo al teatro, me borró por instantes penas y preocupaciones y sumé mi aplauso al de muchos y desde la Hialeah de recuerdos y nostalgias, un bravo enorme estremeció la noche.

Para los que hemos seguido a Maggie desde sus inicios, el éxito de esta noche no nos sorprende, no es “un final inesperado” es convocatoria urgente, cuando a toda voz, nos señala con el dedo y nos dice segura y retadora; ¡Tú vas a amarme! Su público no se resiste y le responde en aplausos y ovaciones, te amaremos por siempre.

Maggie, es un fenómeno en escena, dueña de una gracia cubana sui generis y de una voz sin límites, es señora y dueña del escenario que se vuelve, a su influjo, sala de la casa, parque, malecón, calle habanera. Desenfadada y feliz regala éxitos, agudos y emociones en un derroche de arte y talento que nos hace confundir ciudades y teatros. No faltan en su repertorio números de Las hermanas Diego y Meme Solis, en ratificacion de excelencias y cubanias. Sé que muchos recordaron esta noche sus “Maggie en vivo”, muchos agradecieron su retorno a escenarios; saber que sigue vital y triunfadora, desgranando exitos, regalando arte; haciendo magia con su voz y encanto.

Ave fenix del arte y la escena, demuestra que el talento y el arte se imponen, mas allá de exilios y de anunciadas tumbas de artistas cubanos. Miami y los cubanos de este lado del mar agradecemos su presencia, su bastarse para desbordar escenarios, en entrega absoluta. Del otro lado del mar, la Giraldilla sonríe feliz, los girasoles aplauden; La Habana suspira de emoción y nostalgias.

Junto a Maggie, figuras destacadas del arte en Miami y el mundo, ayudaron a colorear una noche con tonos de arcoiris.

Gracias a Favio Diaz Vilela, hacedor de arte y milagros, angel y guardian incansable de nuestra cultura, por devolvernos a Maggie, por tomarla de la mano y regresarla al sitio justo, que entre aplausos y gloria, le pertenece. Gracias a todos los que aportaron esfuerzos y sudores . El concierto de Maggie, está ya del lado de lo logrado, forma parte de esa memoria colectiva reservada a lo especial, a lo genuino.

Mi primer comentario sobre un concierto al que no asistí, otro milagro de la voz de Maggie y de su arte, magia de amigos, conjunción de intentos. Tal vez mi Habana se las ingenio para que a lo Habanero2000, quedará un recuerdo de una noche que sé, que volverá a repetirse, porque Maggie seguirá, en vivo, de éxito en éxito, vistiendo de arcoiris y girasoles, cubanísima e internacional, universal; eternamente, ¡la voz!

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Un café vencedor de la Coca Cola del olvido.

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Manolo salio de Cuba una mañana de abril. Su vuelo era para Ecuador, les dijo a todos que iba a buscar algunas cosas para hacer un negocio. Les mintió, su destino real era Miami. Los días previos a su viaje, anduvo por la ciudad, visito las casas de amigos y familiares, hasta fue a las escuelas donde había estudiado; fue como un recorrido por sus recuerdos, su historia. No faltó la visita a casa de abuela. Acumulo pedazos de su vida, de su ciudad, su Isla, como si quisiera llevarse todo lo necesario para hacer los cimientos de su nueva vida. Es difícil eso de irse con mas de 25 años a cuestas, a iniciar una nueva vida.

Antes de salir de casa rumbo al aeropuerto, se despidió de su mamá.
– Vuelvo pronto, le dijo con la certeza que da el amor y la voluntad.
– Yo estaré esperándote siempre, le susurro al oído. Mi hijo y esa mochila tan pesada, ¿Qué llevas ahí?
– De todo mamá, mi vida entera, la voy a necesitar. Me voy, pero mi vida entera va conmigo. Costo trabajo reunir todos los recuerdos, pero lo logre. Dijo mientras acariciaba su pesada mochila.

El recorrido desde Ecuador hasta la frontera de México con Estados Unidos, fue duro y lleno de dificultades inesperadas. Al pasar la frontera entre Panamá y Colombia en Playa de Miel, tuvieron que subir una montaña. La pesada mochila de Manolo le hacia casi imposible avanzar.
– Vas a tener que botar algunas cosas de la mochila o tendremos que separarnos y dejarte atrás, no podemos seguir demorando nuestro avance, tampoco queremos dejarte solo.
Le gritó uno del grupo. A pesar que no se conocían, los trabajos pasados, el objetivo común, los había hermanados y se trataban como si se conocieran de años.

Manolo abrió su mochila, miro sus recuerdos, los acaricio. No sabia cual de ellos sacar para aligerar su marcha; tomo la mejor decisión. Dejo la mochila con sus recuerdos en la montaña, juntos se bastarían para cuidarse; ellos sabrían el camino de regreso a casa. Los miró por última vez y siguió con el grupo. Los dejo como quien abandona la vida en una esquina; sin valor para mirar para atrás, con miedo de quedarse con ellos.

Sin el peso de su mochila, Manolo avanzo rápido, era de los que iban al frente del grupo. Tenían prisa, el miedo a que quitaran la ley de ajuste cubano o que cualquier país de los que atravesaban tomara medidas para impedir su paso, les daba fuerza y aceleraba su paso. A última hora decidieron cambiar el punto en que cruzarían la frontera de Estados Unidos. Por donde pensaban hacerlo habían recibido cientos de cubanos y demoraría mas de una semana procesarlos. El sitio escogido fue perfecto; en solo horas ya estaban del otro lado, se despidieron entre si con promesas de mantener el contacto. Cada uno del grupo tomo un rumbo distinto, tal vez nunca más volverían a verse.

Manolo llego a Miami, su tía lo recibió feliz. Siempre lo considero el hijo que la vida no le dio, tenerlo junto a ella la hacia feliz y mucho. Lo ayudo en sus tramites, Children and Family, Social security, licencia para manejar, el permiso de empleo. Nada se le escapo a Juana que averiguo bien todo, cuando supo que su sobrino estaba en camino.

El permiso de empleo le llego pronto. Ya su tía le había hablado a varias amistades que tenían negocios que su sobrino era “un bárbaro” con la computadora, que se las sabía todas, que se había graduado con honores de la Universidad de Ciencias Informáticas. Su primer empleo supero todas sus expectativas, comenzaría ganando 50 mil al año, con muchas posibilidades de promoción y mejora de salario.

Tía Juana estaba feliz y orgullosa de su sobrino, pero había algo en la mirada de Manolito que le preocupaba; como una tristeza sin consuelo.
– ¿Qué te pasa Manolito? Deberías estar muy feliz, esta es tu casa, tú eres para mí como el hijo que Dios no me dio, tienes un trabajo muy bueno. Hay mucha gente que lleva años aquí que no gana lo que vas a ganar tú. ¿Qué te angustia mi hijo? Háblame claro.
– Los recuerdos tía, los recuerdos que dejé. Yo no quiero tomarme la Coca Cola del olvido, yo necesito tomarme el café de los recuerdos; sin él no podría comenzar mi nueva vida. No quiero ser como esos muchachos que he conocido que niegan que son cubanos y se creen gringos y hasta el nombre se cambian; prefieren ser Joe que José o Alfred que Alfredo. No quieren ni hablar español, toman whisky y coffee americano. Yo quiero seguir siendo cubano ciento por ciento. Cuba esta aquí en mi corazón y lo que soy y seré, es por mi patria, mi infancia, mi vida, mi madre y mis recuerdos. Necesito los recuerdos que deje allá en Loma de Miel.
– Ahora mismito llamamos a tu mamá, ella sabrá como hacer para reunirte tus recuerdos y mandártelos.

La conversación telefónica fue mas corta de lo que Juana y Manolo pensaban. Juana puso el teléfono en altavoz (speaker), quería que Manolito escuchara toda la conversación.
– Pancha mi hermana, soy yo Juana. Aquí tengo a Manolito angustiado porque perdió sus recuerdos y no sabe si tú podrás reunírselos y enviárselos. ¿Te será muy difícil mi santa?
– El único problema es tener con quien mandárselos. Todos sus recuerdos están aquí en su cuarto. Aparecieron una mañana y se acomodaron solitos en su cuarto, se sabían muy bien el camino de regreso.
Manolito lloraba de la alegría, sin poder hablar. Juana siguió con la conversación.
– Pues de eso me encargo yo, si no encuentro quien vaya a Cuba, voy yo misma a buscarlos, déjame eso a mí. Te quiero mi hermana, después te llama Manolito, ahora esta emocionado, un beso y cuídate.

A la semana exacta Juana le entregaba a Manolo su mochila repleta de recuerdos. Los tomó, mientras acariciaba la mochila y se encerraba en su cuarto. Paso allí 4 largas horas. Salio con una cajita con un polvo verde oscuro, fue directo a la cocina. Le pidió a su tía la manga de colar café que guardaba de recuerdo, mientras ponía agua a hervir. Cuando todo estuvo listo, a punto de colar su café especial, llamo a sus amigos, los que se habían cambiado el nombre y no querían ni oír el nombre de Cuba.
– ¡Vengan pronto es urgente!

Mientras sus amigos llegaban, Manolo colaba su café especial. La cocina, la casa se inundaba de un olor extraño y agradable. Juana grito desde la sala.
-¡Ese arroz con pollo huele como el de mima! ¿Qué le pusiste? ¿Y ese olor que siento a la colonia bebito que te poníamos cuando eras niño? Ay Santa Bárbara bendita, si siento el olor de mima, a su perfume, también el olor a tabaco de mi difunto esposo ¿Qué es esto Manolito, que estas haciendo en la cocina? Eso es brujería, pero coño, es una brujería bendita que me ha recordado toda mi vida. Gracias Caridad del Cobre.
– Toma un buchito tía, toma.
Juana saboreo ese néctar que sabía a vida, a recuerdos, que despertaba rincones dormidos de su memoria, que la volvía niña, joven y mujer de nuevo, que le traía a su Cuba de vuelta.

Tocaron a la puerta, Alfred y Henry entraron a la casa, abrazaron a Manolito, besaron a Juana.
– ¿Qué pasa en esta casa acere? ¡Que olor más rico carajo!
– Manolito tendrás un poquito de Habana club por ahí, tengo ganas de sonarme un buen trago.
Manolito reía, mientras les servia el café. A su influjo las olas del mar golpeaban contra las paredes de la casa, el agua les salpicaba el alma. Los cuadros de las paredes se convirtieron en balcones habaneros y los pasillos de las casa en esas calles habaneras llenas de historia y recuerdos. Hasta pregones se escucharon desde el patio. Los vecinos venian corriendo. Convocados por el olor del café especial que como el flautista del cuento, los reunía y llevaba a lo mejor de sus vidas. Alguien saco un cajón y empezó una rumba, la casa se convirtió en solar y los recuerdos en vida.

Alfred y Henry se abrazaron mientras gritaban a coro.
¡Esto si es vida mi hermano! ¡Que viva cuba libre! Y un viva enorme retumbo en todas las calles de Miami.

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Fotogarias de obras del pintor cubano Ladron de Guevara.

Un cake especial, ¡cubanisimo!

Un cake especial!
Mi pasado cumpleaños, recibí muchos regalos. Aún están en sus bolsas, esperando ser acomodados en el closet, tengo que buscarles espacio. Mis amigos se propusieron regalarme un día especial y lo lograron, créanme. Entre todos los regalos recibidos, hubo uno inesperado, especial, uno que ni a mí, en un instante de cubanìa y añoranzas, se me hubiera ocurrido. Recibirlo fue como si La Habana, con una bata cubana multicolor y trayendo a mi madre del brazo, se hicieran presente esa noche, haciéndola cubana, borrando distancias y tiempos. A su influjo, palmeras, olas rompiendo contra el muro de todos, colibríes y girasoles inundaron el apartamento. Estoy seguro que la idea de ese regalo se cocinó al influjo de la amistad y el amor a Cuba.

Cuando llegamos de la cena-almuerzo, no me dejaban ver el cake.
-Hasta más tarde, cuando lleguen todos, decían mis amigos.
Intente destapar la caja, pero siempre me sorprendían y me mandaban a sentar en la sala. Tenía curiosidad por ver ese cake tan especial, que escondían y protegían de miradas. Por más que imaginé su apariencia, el por qué lo guardaban hasta el último instante, no lo logre. Por fin decidieron cortar el cake de cumpleaños y brindar por la amistad, el amor y más.

Un amigo fue a buscarlo, de pronto lo tuve frente a mí. Fue como una explosión de recuerdos y afectos. Barrios y calles habaneras, acompañados de personajes habaneros, me abrazaban y felicitaban. Les juro que hasta un beso de la Giraldilla sentí en la mejilla, mami colgada de mi brazo reía, mientras apoyaba su cabeza en mi pecho. Recordé a mi musa transoceánica que una tarde de noviembre me hizo retomar el oficio de escribir, sin ella Habanero2000, no hubiera nacido.

Si amigos, un cake puede ser la suma de recuerdos y sueños, puede resumir el amor por Cuba y el amor de amigos, su desvelo y apoyo de siempre. Recuerdo que alguien al felicitarme me dijo; lástima que no pasaras el día con tus seres queridos. Mis amigos, los que comparten el día a día conmigo, son también mis seres queridos y mucho. Ellos hicieron magia y sin invocar conjuros y cintas rojas, me trajeron a mi madre, mi ciudad y mi Isla, me regalaron un día perfecto, donde no falto nada. Un día desbordado de afectos y risas, cubano y miamense en conjunción de sueños y suspiros.

Cuando soplé la vela, mi deseo en silencio fue breve; Caridad del Cobre, una a tus hijos dispersos por el mundo en esa “patria con todos y para el bien de todos”.

¡Bravo por nuestros artistas!

Samuel Calzado
Muchas veces escucho a personas, quejarse de la vida cultural de Miami, no hay donde ir, repiten una y otra vez. Este fin de semana, las ofertas fueron variadas y numerosas. Voy a pasar revista a algunos de los espectáculos presentados en Miami. The Place ofreció la actuación de un grupo musical y una noche bailable, Hoy como ayer, presentó el espectáculo Homenaje a Mirtha Medina por sus 50 años de vida artística, Akuara teatro, la obra, “Fango” con éxito de critica y publico y Alfaro’s, el concierto de Samuel Calzado, entre otras ofertas de salas de teatro y centros nocturnos. Poco a poco, nuestros artistas luchan por hacer historia la frase de; Miami, es la tumba del artista cubano y aves fénix del arte, se reinventan una y otra vez, incansables y talentosos, seguros que solo su esfuerzo y tenacidad, negara tumbas y garantizara vuelos.

A pesar de mi admiración por Mirtha, decidí asistir al concierto de Samuel Calzado. Pensé que la presentación del homenaje a Mirtha, con invitados de lujo, como Ana María y María Antonieta, le restaría publico, quise estar en Alfaro’s apoyándolo. Anoche me sorprendí al ver el lugar repleto, apenas se podía caminar. Ir al baño atravesando el salón, era casi, casi el trabajo de Hércules número 13. Después supe que el espectáculo de Mirtha también fue un éxito de publico. Me sentí feliz por nuestros artistas, por Miami, que poco a poco amanece a nuestro arte y talento.

Cuando le confirme mi asistencia a Samuel, me prometió una sorpresa, créanme no tenìa idea de cual podría ser. Hasta amenacé con acusarlo ante la ONU por tortura mental. La sorpresa prometida rebaso con creces mis expectativas. Samuel, hablo sobre mi blog, mis escritos y nos regalo su versión de “Habáname”, mientras en el escenario se proyectaban imágenes de nuestra Habana. Por suerte, a ninguno de mis amigos se les ocurrió hacerme una foto mientras escuchaba la canción y miraba las imágenes, hubiera sido una constancia grafica de mis lagrimas de emoción. Siempre digo que los conciertos de nuestros artistas me transportan a La Habana, me hacen confundir lugares y tiempo. En esta ocasión, La Habana, mi Habana, como dice la canción, no se hizo presente en Miami, la voz de Samuel interpretando “Habáname” y las imágenes fueron como un pasaje gratis a mi ciudad, un avión de alas plateadas llevándome a las calles habaneras y a los brazos de mi madre. Hoy si puedo decir jugando con la letra de la canción, que ¡Basta una canción para devolvernos todo, lo que el tiempo nos quito!

En el concierto los invitados, Little José, mi amigo personal y Lourdes Libertad, contribuyeron a dar luz y variedad a un concierto que duro 3 horas, entre aplausos y gritos de bravo y otra, otra.

Samuel, demostró su talento, carisma y versatilidad. En mi modesta opinión, los mejores momentos de su actuación fueron cuando acompañándose al piano, interpreto y recreo canciones. Los instantes cumbres, esos que emocionaron al publico y se hicieron inolvidables, fueron el regalo de sus versiones de “Habáname”, “Se me eriza la piel” de las hermanas Diego y “Vete de mi” en homenaje a Bola de Nieve.

Sin dudas la noche del sábado pasado, rompe el mito de la ausencia de vida cultural en Miami y demuestra que nuestros artistas, no creen en tumbas anunciadas, ni profecías mal intencionadas, ¡Bravo por ellos!

La soñadora de Pino Solo.

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Nos conocimos por medio de un gran amigo. Me habló de una muchacha que iba por las noches a The Place a vender un libro de poesías; su libro, su primer libro. Me la imagine de mesa en mesa, vendiendo poesías a personas pasadas de tragos, gentes que tal vez nunca leyeron un poema. Si hubiera estado en La Habana, seguro hubiera caminado por esas calles habaneras con una cesta inmensa cargada de libros, voceando por las calles; ¡Compre su libro de poesías aquí, acabadito de imprimir! Nada es capaz de detenerla.

Esta muchachita es de la gente que no se da por vencida, sabe lo que quiere y lucha por alcanzarlo, logro vender su libro. No le basto con eso, escribió otro libro de cuentos y lo publico. Ya esta trabajando en su tercer libro, me anticipó que será una novela. Con esas ganas que le pone a todo lo que hace, se que siempre tendrá un nuevo libro para sorprendernos y regalarnos.

No nació en La Habana, es pinareña, aunque jura que no tuvo nada que ver con la famosa concretera que dejaron dentro del cine en construcción. Mi amiga, es de uno de esos pueblitos perdidos en el mapa, que uno solo se entera que existen cuando conoce a alguno de sus habitantes. Ella, es sin dudas, la soñadora de Pino Solo, un pueblito que algún día le agradecerá por sus luchas y sus sueños.

Su sueño, es ser una gran escritora y lucha por hacerlo realidad. Sabe que para lograr algo, hay que luchar con uñas y dientes, para alcanzarlo. La vida no le ha regalado nada, solo unas ganas inmensas de escribir y una fuerza y tesón envidiables. Con esas armas lucha y batalla a batalla, libro a libro, va ganando la guerra por sus sueños.

Hoy, en el lanzamiento de su segundo libro, no fue del todo feliz, faltaban familiares imprescindibles junto a ella. Tal vez por eso le di muchos abrazos y besos, compensándola de otras ausencias, llenando vacíos que aún en una tarde de éxitos, son capaces de impedir la felicidad total.

La muchacha de Pino Solo, sabe inventarse sueños y usarlos para curar tristezas y secar lágrimas. Le gusta reír, ella y yo sabemos que reír aleja penas y renueva almas, hoy reímos juntos. Compartir carcajadas y sonrisas, multiplica la alegría, nos cambia el estado de animo. Siempre lo digo, reír, debería ser obligatorio, al menos una hora al día.

La soñadora de Pino Solo, seguirá andando su camino, nada le hará perder su asombro de niña grande. Seguirá sonriendo a pesar de tristezas escondidas, no dejara nunca de escribir. Sus lectores, sus amigos y Pino Solo, se lo agradecerán siempre.

El libro Relatos de la Mrs Lopez, de Dania Ferro, puede adquirirse en Amazon.

Ivette, la voz de La Habana.

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Finalmente, Ivette en concierto. No dude nunca de su éxito, sabia que su voz seria capaz de ganarse al público de Miami. Que contaba con buenas armas, muchas; en la primera canción, ya el publico estaba a sus pies, aclamándola, haciéndola suya.

Había visto sus videos en Youtube, escuchado, una y otra vez su disco, que me regalaron en un viaje a La Habana. Videos y discos, son solo un reflejo de lo que esta mujer, es capaz de hacer en un escenario. Ivette Cepeda, es de esas cantantes que hay que escuchar en vivo, no necesita tecnología, su voz, limpia y clara, potente, desborda cualquier estudio de grabación que no alcanza a atraparla.

Salio vestida de blanco, cubanísima y sencilla, como quien dice en el gesto; “yo vengo a ofrecer mi corazón”. Su ofrecimiento no es solo gestual, se abre el pecho en su voz, su corazón queda con nosotros. Nos lo entrega poco a poco en éxtasis, en cada nota, en cada canción, el publico, lo recibe y disfruta, lo hace suyo; latimos juntos al ritmo de su música y su encanto.

No se en que instante se logró la extraña y peculiar simbiosis entre ruidos y voz, olas rompiendo y notas musicales; Ivette, es sin dudas, la voz de La Habana. La escuchamos cantar y andamos con ella por esas calles conocidas, lejanas y presentes. Escuchamos pregones, gritos entre vecinos, llegamos a sentir el olor del café recién colado, nos subimos con ella a una guagua y andamos la ciudad, la Isla, en un recorrido sin final, guiados por su voz y su arte.

Disfrutaba de ella y pensaba en cuantas seudo estrellas, fabricadas en estudios de grabación, andan por el mundo, luciendo poses de divas y jugando a engañar y torturar nuestros oídos. Más de una de ellas, debió asistir al concierto de anoche. Que enorme placer hubiera sido llegar hasta ellas y decirles al oído; ves, ¡Esto es cantar!

Quedaron canciones por dar, su repertorio es amplio. Ivette, intentaba despedirse del publico, los gritos de ¡Bravo, otra, otra! La obligaban a regalar canciones. Nos acercamos al escenario, en un intento de retenerla para siempre, de no dejarla ir, de hacerla aún mas nuestra.

Estoy seguro que Ivette, confundió escenarios y públicos, entre aplausos y bravos. Como nosotros confundimos ciudades y recuerdos al influjo de su voz. Tal vez pensaría que cantaba en un teatro de La Habana, acostumbrada a hacer y seducir. Se que se lleva en su alma la certeza que los cubanos, no importa donde estemos, somos los mismos, los de siempre. Basta un detalle, una canción, un gesto y se olvidan exilios y tristezas, escaseces y penas; renace la alegría, la esperanza.

Podría intentar describirles el concierto, la voz de Ivette, su adueñarse del escenario y de nosotros, seria inútil; el milagro, la magia, no pueden describirse. A muchos, les queda pendiente un concierto de Ivette, por suerte, yo lo disfrute en cada instante, en cada nota. Mientras la escuchaba, escribí en mi mente, párrafos sobre ella, mucho mejores que estos que hoy escribo. La escucho cantar, intento repetir la magia del concierto, poder rehacer lo que anoche venia a mi mente. Me falta la presencia de Ivette, ese influjo mágico capaz de desatar emociones y palabras.

Cuando la escuché cantar, mientras disfrutaba de sus versiones de números antológicos, pensé en Elena y Moraima. Ivette, hacia el milagro de revivirlas, de llenar espacios y ausencias. Las imagine, emocionadas, abrazadas, con lagrimas en los ojos, escuchándola, seguras que el relevo estaba seguro y exacto, preciso y puntual.

Ivette, termino su concierto, regalándonos canciones extras, dejo para el final una, que el estribillo convoca a la unión, a hacer caminos, a andar, seguros que el mañana, se construye entre todos; “Juntar todos los sentimientos y hacer mas bello el camino” ¡Gracias Ivette!

¡Al sur, me esperan!

Paseando por La Habana.

Allá al sur, inquietas y felices, me esperan dos mujeres, dos amores, intercambian miradas, cómplices y pícaras. Compartirme las une, me las funde, se hacen una en amores y recuerdos. Mi amor se multiplica y se engrandece, se hace eterno entre sus brazos y memorias.

Desde el norte, sueño en estar con ellas, alisto maletas y recuerdos, calmo nervios e inquietudes. Vivir lejos de ellas ha sido duro, lo sabemos, pero ha valido la pena, lo agradecen mis sueños y mis letras, mis amigos y mi musa, hasta ellas mismas. Amar en la distancia desgarra el alma y nos curte en el viento del dolor, termina haciéndonos crecer, nos mejoramos.

No se cual de las dos fue la primera en saber de mi llegada y salio corriendo gritando a toda voz; ¡Ya viene pronto! El eco de su grito estremeció ruinas y arrugas, recuerdos e ilusiones. Ambas se maquillan la tristeza, se dibujan sonrisas y alegrías, saben que amo la belleza. Se perfuman de futuro, están de fiesta.

Desde aquí, adivino sus suspiros, sus juegos, su intercambio de colores y de luces. Una me llegara en un instante, será la primera en recibirme, me tomara de la mano y de los sueños, cuidara de mi, por todo el tiempo. Sin celos, me llevara hasta la otra y contemplara orgullosa nuestro abrazo, nuestros besos. Sabe que mi amor es suficiente para tenerlas a ambas en el centro del pecho y la memoria.

Cada mañana, cuentan los días que faltan para vernos. Una sentada en el portal, mientras se mece en su viejo sillón y en sus recuerdos, revive momentos compartidos. Sonríe desde lo hondo de su alma, feliz y plena. Ensaya abrazos, besos y sonrisas. La otra, dueña del sitio exacto donde comienzan mi historia y mis amores, alista plazas, balcones, calles y personajes que me esperan. Sabe que iré a su encuentro, una y otra vez, me regala historias y reencuentros. Se saben el aliento de mi historia y comparten felices lugares y memorias.

Mi Habana, mi madre, ambas se me confunden en la distancia. Caminare por mi ciudad, con mi madre del brazo, andaremos esas calles repletas de historias y esperanzas, nos sentaremos en sus bancos. Nos burlaremos de epidemias y muertes anunciadas, seguro que estar juntos; derrota la muerte y pesadillas. Inventaremos sueños, hablaremos de próximos encuentros. Mi ciudad soplara en mis oídos nuevos temas. Me guiara del brazo de mi madre por esos sitios que anduve hace ya mucho. Me asombrare en cada esquina, estrenaremos carcajadas, vidas, ilusiones. Abrazaremos fantasmas y recuerdos.

En algunos momentos, escribiré apuntes, retendré con palabras cada instante. Cada viaje a La Habana, a los brazos de mi madre, es una fiesta, un paréntesis que abre y cierra la alegría. Saberse amadas, las protege de todo, las sostiene. El amor es una columna, un brazo fuerte, un aliento de vida en la distancia.

Norte o sur, ayer, mañana, aquí o allá, cuando de amar se trata, no pone limites, ni frenos. Seguiremos ellas y yo, sosteniéndonos, amándonos, no importa donde estemos, ni el momento.