¡Bravo por nuestros artistas!

Samuel Calzado
Muchas veces escucho a personas, quejarse de la vida cultural de Miami, no hay donde ir, repiten una y otra vez. Este fin de semana, las ofertas fueron variadas y numerosas. Voy a pasar revista a algunos de los espectáculos presentados en Miami. The Place ofreció la actuación de un grupo musical y una noche bailable, Hoy como ayer, presentó el espectáculo Homenaje a Mirtha Medina por sus 50 años de vida artística, Akuara teatro, la obra, “Fango” con éxito de critica y publico y Alfaro’s, el concierto de Samuel Calzado, entre otras ofertas de salas de teatro y centros nocturnos. Poco a poco, nuestros artistas luchan por hacer historia la frase de; Miami, es la tumba del artista cubano y aves fénix del arte, se reinventan una y otra vez, incansables y talentosos, seguros que solo su esfuerzo y tenacidad, negara tumbas y garantizara vuelos.

A pesar de mi admiración por Mirtha, decidí asistir al concierto de Samuel Calzado. Pensé que la presentación del homenaje a Mirtha, con invitados de lujo, como Ana María y María Antonieta, le restaría publico, quise estar en Alfaro’s apoyándolo. Anoche me sorprendí al ver el lugar repleto, apenas se podía caminar. Ir al baño atravesando el salón, era casi, casi el trabajo de Hércules número 13. Después supe que el espectáculo de Mirtha también fue un éxito de publico. Me sentí feliz por nuestros artistas, por Miami, que poco a poco amanece a nuestro arte y talento.

Cuando le confirme mi asistencia a Samuel, me prometió una sorpresa, créanme no tenìa idea de cual podría ser. Hasta amenacé con acusarlo ante la ONU por tortura mental. La sorpresa prometida rebaso con creces mis expectativas. Samuel, hablo sobre mi blog, mis escritos y nos regalo su versión de “Habáname”, mientras en el escenario se proyectaban imágenes de nuestra Habana. Por suerte, a ninguno de mis amigos se les ocurrió hacerme una foto mientras escuchaba la canción y miraba las imágenes, hubiera sido una constancia grafica de mis lagrimas de emoción. Siempre digo que los conciertos de nuestros artistas me transportan a La Habana, me hacen confundir lugares y tiempo. En esta ocasión, La Habana, mi Habana, como dice la canción, no se hizo presente en Miami, la voz de Samuel interpretando “Habáname” y las imágenes fueron como un pasaje gratis a mi ciudad, un avión de alas plateadas llevándome a las calles habaneras y a los brazos de mi madre. Hoy si puedo decir jugando con la letra de la canción, que ¡Basta una canción para devolvernos todo, lo que el tiempo nos quito!

En el concierto los invitados, Little José, mi amigo personal y Lourdes Libertad, contribuyeron a dar luz y variedad a un concierto que duro 3 horas, entre aplausos y gritos de bravo y otra, otra.

Samuel, demostró su talento, carisma y versatilidad. En mi modesta opinión, los mejores momentos de su actuación fueron cuando acompañándose al piano, interpreto y recreo canciones. Los instantes cumbres, esos que emocionaron al publico y se hicieron inolvidables, fueron el regalo de sus versiones de “Habáname”, “Se me eriza la piel” de las hermanas Diego y “Vete de mi” en homenaje a Bola de Nieve.

Sin dudas la noche del sábado pasado, rompe el mito de la ausencia de vida cultural en Miami y demuestra que nuestros artistas, no creen en tumbas anunciadas, ni profecías mal intencionadas, ¡Bravo por ellos!

Una puesta de sol con Rosita.

Varias veces nos hemos encontrados, en diferentes lugares, en la Habana y en Miami. Durante años, disfrute de sus presentaciones en la televisión cubana, la aplaudi de pie en teatros habaneros. Cada uno de nuestros encuentros ha originado un nuevo escrito sobre ella, cada uno de ellos es diferente. Sin proponérnoslo, sin previa agenda, cada vez que estamos frente a frente, abordamos facetas diferentes, un nuevo ángulo del ser humano y de la artista se nos muestra. El domingo pasado, tuve otra, Cita con Rosita.

Apenas una semana antes, se había sometido a una operación. La llamé al mediodía, conversamos, le pregunte si podría visitarla por la tarde. No quería molestarla en su recuperación; seguro, te espero, respondió enseguida. Llegue con un amigo, esperamos unos minutos, mientras esperábamos, conversamos con Rosa María, su hija. De repente, se abrió la puerta, una sonrisa ilumino la tarde; Rosita, entro a la habitación, nos saludamos como viejos amigos. Ya no tengo que recordarle que soy un amigo de Robertico, gracias a él, que nos unió, para siempre, somos amigos. Una amistad, que me honra, que me permite guardar, entre mis recuerdos, encuentros con una figura que llena épocas, que deslumbra generaciones, con una mujer convertida en mito y leyenda, a pesar de su sencillez. Compartir con ella, es siempre, un Desfile de la alegría.

Rosita, converso de su infancia, de su paso por colegios de monjas, contó anécdotas de travesuras. Sin querer, sin intención, tocamos el tema de la religión. Ella, fue una de las pocas personas en Cuba, que en tiempos difíciles, nunca negó su religión, siempre tuvo en su casa, en un sitio de honor, la imagen de la patrona de Cuba, la Caridad del Cobre. Se confiesa católica, aunque su cercanía a Dios, es un poco mas directa, sin muchos intermediarios, un ser de luz, no los necesita.

Mirándola, uno olvida su edad. Cuando nos fuimos, le pregunte al amigo que me acompaño y que por vez primera la trataba personalmente; sentiste en algún momento la sensación de estar frente a una mujer mucho mas joven, fue capaz de lograr que la vieras como una muchacha joven? Sin vacilar me respondió; si, no se como lo logra, comienza a hablar a gesticular y  logra la magia de embrujarnos. Así es Rosita, así será siempre.

Conversamos, reímos, hasta nos canto fragmentos de canciones. Nos contó de las múltiples ofertas de trabajo que siempre tuvo. Mientras  trabajaba en España, le ofrecieron contratos en Francia e Italia que tuvo que rechazar; me hubiera gustado trabajar en esos países, nos dice. Rosita. Necesita otra vida para poder cumplir todas las demandas de trabajo que  le ofrecieron. Dice con modestia, que pudo triunfar, porque siempre tuvo trabajo, olvida que su talento, belleza y carisma, fueron los responsables de esas múltiples y constantes ofertas que recibía, que aún recibe.

Le lleve mis últimos escritos sobre ella, no vas a leérmelos? Me pregunto, uno solo, le dije. Le leí mi escrito, “Rosita, una habitación, recuerdos, fotos, historia!” se le humedecieron los ojos, cuando termine de leerlo, apretó los papeles contra su pecho y me decía;  gracias, me emocionaste! Me pidió que le leyera también “Mejilla con mejilla“, que escribí la noche que vi su película, accedí con gusto, quien podría negarse a un pedido suyo.

Mientras conversábamos, el sol se iba ocultando, sus últimos rayos la envolvían y daban un tono rojizo a la habitación. Pienso que tal vez el sol decidió ocultarse un poco antes, quiso dejarnos a solas con Rosita, iluminando la tarde.

Al irnos, como siempre, nos acompaño hasta la puerta, le di un gran beso, te quiero mucho, le dije, lo se, respondió mirándome a los ojos y me beso.

Creo que realmente Rosita, vino a traernos la primavera, su presencia en Miami, disolvió los últimos restos del invierno. Nuestra Rosita, se basta para cambiar estaciones, iluminar tardes y noches, convocar arco iris. Coincidir con ella en tiempo y espacio, una suerte, compartir con ella, escucharla hablar de su vida, de su paso triunfal por el arte, un privilegio, un regalo extra que mis escritos y mis amigos me han dado.

Mientras escribo, convocando la presencia e inspiración de Rosita, la escucho cantar, a veces, dejo de escribir, miro unos minutos sus videos, sus fotos, Rosa, se hace presente en mi habitación. Escucho una canción, “Voy a empezar de nuevo”, recuerdo cuando la estreno en el teatro inmenso de La Habana, sus palabras al publico; ustedes dirán, hasta cuando va a estar empezando de nuevo esta mujer! Mientras vivas Rosita, responden entre aplausos tres generaciones de cubanos!